S?bado, 15 de enero de 2011

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MARIO GONZ?LEZ JURADO
licenciado en teolog?a

fuente www.mercaba.org

?Por qu? un proyecto personal de vida como herramienta para el proceso de crecimiento en la vida de fe de los/las j?venes? ?Para qu? un proyecto personal?; ?qu? papel puede jugar dentro de dicho proceso de crecimiento? ?C?mo se puede plantear esta iniciativa para que sea bien acogida y asumida? ?Qu? actores han de intervenir en la utilizaci?n de dicha herramienta? ?Siempre ha de ser igual la forma de afrontar un proyecto personal de vida?

Alguna de estas preguntas puede formar parte de nuestras inquietudes como agentes de pastoral juvenil. Detr?s de nuestro trabajo pastoral siempre est? la inquietud de favorecer que cada persona descubra una nueva forma de contemplar y de vivir la existencia, guiada por los valores del Reino. En nuestro propio caminar hemos ido utilizando una serie de mediaciones que nos han ayudado a ello: vivir un proceso de crecimiento en grupo, contar con el testimonio de otros hermanos/as mayores y, entre otros, haber realizado un proyecto personal de vida a trav?s del cual hemos vehiculado nuestro propio crecimiento guiados por el Esp?ritu.

Si yo he descubierto en mi proceso que la actitud de servicio es fundamental para crecer, ?ste es mi principal argumento para saber que a los/las chavales/as que acompa?o tambi?n les ser? de utilidad. Otra cuesti?n ser? la forma y manera de plasmar y de vivir dicha actitud en personas de otra generaci?n y con distinta sensibilidad a la m?a. De igual modo ocurre si he descubierto el valor de recurrir a un proyecto personal de vida (en adelante PPV).

Si yo no he trabajado nunca un PPV o lo he hecho con un resultado infructuoso, tal vez sea mejor que me plantee si estoy en una situaci?n id?nea para propon?rselo a otros, porque ?nadie da lo que no tiene?.

En todo caso, que estas l?neas que vienen a continuaci?n puedan servir tanto a los que est?n convencidos como a los dudosos del valor del PPV, para recibir nuevas ideas que alimenten nuestro trabajo pastoral.

1.?????? ?POR QU? UN PPV?

Los seres humanos nos percibimos como seres abiertos, en construcci?n, por hacer. En suma, somos un proyecto de vida, nos lo planteemos o no de un modo abierto y consciente.

Albergamos en nuestro interior una serie de preguntas existenciales a las que vamos buscando respuesta a lo largo de nuestra vida. El camino de b?squeda de las respuestas a estas grandes preguntas e inquietudes se teje en una serie de etapas, no necesariamente lineales, que requieren de una lectura conjunta para que podamos comprender la trayectoria seguida hasta el momento y la direcci?n hacia la que apunta para seguir avanzando.

Por otra parte, en nuestra sociedad actual, marcada por el pluralismo de opciones vitales y por la dificultad de encontrar grandes referentes colectivos con los que sentirse plenamente identificados, resulta m?s precisa que nunca la tarea personal de construir unas convicciones y actitudes propias que ofrezcan un marco de sentido, y de hacerlo acompa?ados por otras personas que se muevan en una b?squeda com?n a la nuestra.

Centr?ndonos en nuestra actividad pastoral, los/las j?venes que han recibido una invitaci?n de Jes?s, ?ven y s?gueme?, perciben de modo intuitivo que habr? que recorrer un camino para llegar a parecerse a ese modelo de vida que encuentran en ?l. Dicha intuici?n se ve reforzada por la presencia de testigos (catequistas, cristianos de otras comunidades?), que tambi?n est?n en camino y a los que el/la joven puede tomar como referencia m?s cercana de este proceso vital que conlleva ?revestirse de la nueva condici?n humana?.

Elaborar un PPV y tenerlo como referente de nuestra vida no es la soluci?n para todas estas cuestiones. No es ?el? modo de resolver los grandes interrogantes existenciales del ser humano, ni ?el? ingrediente esencial en la construcci?n de la propia identidad ni, por supuesto, ?el? modo de transformarse en el hombre o mujer nuevo/a. En mi opini?n es algo m?s modesto, hasta prescindible en determinadas ?pocas de nuestra vida -al menos como una tarea met?dica y expl?cita- pero desde mi propia experiencia y la de muchos/as otros/as hermanos/as, creo tambi?n poder afirmar que se puede convertir en una herramienta de gran valor para avanzar en todos estos ?rdenes. Y como tal, creo que merece la pena ser conocida y propuesta.

2.?????? ?Para qu? un PPV?

Concretamente, el PPV es una mediaci?n para el crecimiento espiritual de las personas. Este crecimiento se da a trav?s de un proceso -del que hablaremos enseguida- que puede ser vivido de un modo m?s o menos consciente por la persona que lo experimenta. La apuesta inicial es que cuando se utiliza el PPV, hay m?s posibilidades de avanzar en dicho proceso y que, por lo tanto, merece la pena que lo intentemos.

2.1. Una visi?n del proceso de crecimiento espiritual.

En todo proceso de crecimiento espiritual ?me atrever?a a decir que, independientemente de la fe de que se trate- se suelen dar las siguientes etapas:

a.

?????? Fase desestructurante (?muerte del hombre/mujer viejo/a?)

Cuando la persona descubre (en nuestro caso) en la persona de Jes?s y su causa, el Reino, un valor muy importante para su vida e incluso el m?s importante, de manera inevitable va viviendo un proceso de contraste entre sus actuales opciones vitales, valores, actitudes y actuaciones y aquellos con los que se quiere asemejar o asumir.

Alguien podr?a plantear con toda l?gica: -Pero este proceso, ?termina en alg?n momento como para considerarlo una fase? Porque, al menos en mi caso, despu?s de muchos a?os intentando ser cristiano, me siento permanentemente en contraste.

Y tendr?amos que darle toda la raz?n. Sin embargo, tambi?n es cierto que hay una etapa en la que dicho proceso se da de manera particularmente significativa, en donde el deseo de cambiar y de crecer en la direcci?n del evangelio resulta muy intenso.

b.

?????? Fase de reelaboraci?n y objetivaci?n (??xodo?)

Tras ese primer gran impulso de la fase anterior, la persona se encuentra en la necesidad de conocer y reflexionar qu? ha de hacer para pasar desde lo que ?realmente es? a lo que ?realmente est? llamado a ser?.

Resulta por tanto fundamental conocer con detenimiento la persona de Jes?s y su mensaje del Reino para ir adquiriendo un nuevo modo de mirar la realidad en general y la realidad personal. Para adquirir este conocimiento profundo no habr? que desde?ar ninguna mediaci?n posible: la oraci?n, como encuentro personal con ese Dios que habita en nosotros; el estudio de la Biblia y de la teolog?a como ayuda para adquirir una idea m?s objetiva y razonable de nuestra fe; la experiencia de la fraternidad, como espacio donde construir una par?bola del Reino; el compromiso por la justicia y la solidaridad con los pobres y marginados, como expresi?n del dinamismo espiritual que condujo a Jes?s.

As? mismo ayudar? enormemente si la persona se embarca en la tarea de un mayor conocimiento de su personalidad: de sus aut?nticos valores, deseos y necesidades, de sus mecanismos y respuestas defensivos, etc., queriendo apreciar mejor de qu? barro estamos hechos, para hacernos planteamientos de fe m?s realistas y positivos con nuestra propia persona.

c.

?????? Fase reestructurante (?nacimiento del hombre/mujer nuevo/a?)

La persona ha ido descubriendo y construyendo una nueva identidad en la fase anterior, al constatar la realidad de su ser y la realidad de lo que est? llamado a ser seg?n los ideales evang?licos. En cierto modo, ha encontrado su propia ?consigna espiritual? (de la que hablaremos m?s adelante), desde la cual va a seguir organizando y estructurando su vida presente y futura.

En esta fase, la pregunta no ser? tanto ?qu? he de hacer para vivir conforme al Dios de Jes?s y construir el Reino? sino m?s bien ?c?mo puedo vivir estas nuevas situaciones que se me van dando, desde mis opciones de fe?

Esta visi?n del proceso de crecimiento espiritual refleja un dinamismo que podr?amos representarlo en una doble direcci?n:

- De manera lineal, hist?rica, de modo que la vivencia de una fase me va abriendo las puertas de la siguiente.

- De manera circular y hacia abajo (como una elipse), puesto que nos vamos encontrando permanentemente ante la necesidad de tomar opciones nuevas y de afianzarnos en las anteriores con un mayor grado de compromiso. Y hacia abajo, para que recordemos la paradoja de que el/la cristiano/a crece cuando se hace m?s peque?o, cuando est? con ?lo peque?o? de nuestro mundo.

2.2. Realizar un Proyecto de Vida como metodolog?a de trabajo

Si observamos nuestras trayectorias personales y sociales, creo que podemos constatar que se producen muchos cambios sin que medie una voluntad consciente de que ocurran. Al mismo tiempo, tenemos la experiencia de que cuando dejamos las cosas a su libre albedr?o, en muchas ocasiones no ocurre nada o no llegamos al punto deseado.

Si aplicamos estos comentarios a nuestro proceso de crecimiento espiritual, tambi?n podemos observar que nos han ido ocurriendo muchas cosas sin que hayamos hecho nada por conseguirlo. Y, al mismo tiempo, tendremos que reconocer que, durante otras temporadas en que nos hemos dejado llevar, no hemos crecido, nos hemos movido en otra direcci?n e incluso hemos ido hacia atr?s.

Hoy en d?a, ning?n grupo humano que desee alcanzar sus objetivos los acometer? sin elaborar un proyecto o un plan para conseguirlos. Individualmente no estamos tan acostumbrados a funcionar de este modo sino en determinados aspectos de nuestra vida: por ejemplo, podemos programarnos el tiempo de estudio para una asignatura o el n?mero de horas que a la semana vamos a practicar deporte. Pero nos parecer?a extra?o programar toda nuestra vida, desde un enfoque de proyecto.

A esta dificultad hay que sumar que, en la vida espiritual de una persona, se supone que interact?an de manera simult?nea Dios y la persona. En tono de broma, podr?amos decirnos ?para qu? planifico mi vida, si Dios va a hacer lo que le parezca bien?.

Asumiendo estos retos, creo que podemos decir que si alguien quiere vivir activamente su existencia y, en este caso, su proceso de crecimiento espiritual, tendr? m?s posibilidades de ir avanzando si proyecta y revisa su vida desde su fe y si lo hace ?como si todo dependiera de s?.

3.?????? ?Qu? es un PPV?

En los apartados anteriores hemos comentado algunas razones de por qu? hemos de utilizar el PPV en el trabajo pastoral con los/las j?venes y tambi?n para qu? sirve, al servicio de qu? proceso de crecimiento est?.

Conviene que, de un modo sencillo, describamos tambi?n lo que entendemos por PPV, para que cada lector sepa situarse debidamente.

El Proyecto Personal de Vida es un medio o instrumento que utilizo para favorecer el crecimiento espiritual, esto es, para avanzar en el seguimiento de Jes?s y en la construcci?n del Reino, desde un proceso paulatinamente integrador de nuestra FE, nuestra VIDA y nuestro MUNDO, sabiendo de d?nde parto (mi realidad actual), a d?nde quiero llegar (la realidad a que me siento llamado) y qu? camino voy a utilizar para conseguirlo.

4.?????? Mediaciones en el trabajo del PPV

Nos pregunt?bamos al inicio de este art?culo qui?nes son los actores implicados en la utilizaci?n de esta herramienta pastoral. Sin ninguna duda, el protagonista principal es el/la joven que decide hacer un PPV. Si uno no tiene la firme y decidida voluntad de llevar algo a cabo, no sale adelante, nadie puede hacerlo por nosotros, sin nosotros.

Desde una lectura de fe, tambi?n podemos afirmar que el protagonista primero es Dios mismo quien, a trav?s de su Esp?ritu, provoca en nosotros deseos favorecedores del crecimiento.

Sin duda que este mismo Esp?ritu se sirve de otras mediaciones indirectas para que el/la joven descubra el valor del PPV y se decida a llevarlo a cabo. Veamos dos de las que, a mi juicio, son m?s importantes.

4.1. El catequista o agente de pastoral juvenil

Llegamos de nuevo al punto por el que empezamos; nosotros/as, catequistas o agentes de pastoral juvenil, que tambi?n estamos en proceso, que nos encontramos en tantas ocasiones perdidos/as ante un reto tan grande como favorecer que los/as chavales/as descubran a Jes?s y el Reino y quieran tenerlos como referentes de vida, ?de verdad nosotros/as somos una mediaci?n para que alguien quiera plantearse llevar a cabo un PPV?

De lo que s? podemos tener certeza es de que estamos llamados/as a serlo. Que lo estemos siendo de hecho reclama un an?lisis personal que cada uno/a debe hacer.

Desde luego, si uno comparte el esfuerzo honesto que est? llevando a cabo para ser seguidor/a de Jes?s, con nuestros aciertos y fracasos y, como parte de ese seguimiento, damos fe del valor que ha tenido para nosotros/as realizar un PPV, suscitaremos una base de confianza en los/las j?venes que acompa?amos que, muy probablemente, desemboque en el deseo de hacer lo mismo. O como m?nimo, nos legitimar? para plantearles la posibilidad de probar la bondad de hacerlo.

Pero adem?s, el/la joven espera que su catequista le oriente en el modo de hacer este PPV e incluso le d? seguimiento en los primeros momentos, hasta que vaya adquiriendo una cierta autonom?a en el manejo del mismo.

4.2. La comunidad o grupo comunitario

Normalmente, cuando una persona -joven o adulta- se plantea la necesidad de vivir un proceso de fe, se le ofrece un grupo o un espacio colectivo donde poder vivirla. La experiencia cristiana no es nunca, por tanto, una experiencia solitaria, aunque s? sea personal.

En mi opini?n, en los primeros a?os de pertenencia a un grupo juvenil, el/la joven no vive esas relaciones desde una conciencia de fraternidad sino de compa?erismo. No obstante, se va creando una experiencia de b?squeda com?n muy especial, que no se da en ning?n otro espacio de relaci?n. En este primer momento, quiz? lo que m?s funcione sea la ?presi?n social?, o sea, ser y actuar como los dem?s, para no sentirme un bicho raro. Si, en este momento, se plantea hacer un PPV, en la medida que el resto del grupo lo lleve a la pr?ctica, me sentir? m?s motivado a hacerlo yo tambi?n.

Un momento importante es aquel en que uno descubre que su propio crecimiento condiciona el del resto del grupo o comunidad. Cuando descubro ese ?nosotros?, entonces, no utilizar? el PPV s?lo como un instrumento para mi propio crecimiento espiritual, sino tambi?n como una pieza m?s del puzzle que favorece el crecimiento comunitario. De hecho, no es extra?o que el hecho de que varios miembros tengan un PPV favorezca la idea de elaborar un proyecto conjunto.

Finalmente, tambi?n los grupos comunitarios pueden, como fruto de su propio proceso, elaborar su ?proyecto comunitario? de vida. Cuando esto ocurre, es frecuente que dicho proyecto se proponga como eje referencial desde el cual los distintos miembros elaboren su PPV.

5.?????? ?Qu? PPV hay que hacer en cada fase del proceso de crecimiento espiritual?

Los objetivos y pretensiones de un PPV realizado por un/a joven cuando se acerca al mundo de la fe son muy diferentes de los que ha de tener cuando ya ha hecho una opci?n fundamental por seguir a Jes?s y su Reino. Vamos a proponer dos modelos de PPV que correspondan a ambas situaciones, de modo que se pueda hacer una propuesta m?s personalizada.

5.1. El primer PPV

Ser?a el que ha de proponerse a un/a joven que est? en la fase de desestructuraci?n o iniciando la de reelaboraci?n y objetivaci?n.

Ante todo ha de ser ?sencillo?, ?alcanzable? y ?flexible?. Aludiendo a cosas que ya se han expresado, el/la joven que se plantea por primera vez hacer un PPV no tiene ning?n referente sobre el que apoyarse, es una experiencia nueva. Incluso en el caso de j?venes que est?n trabajando en otro tipo de grupos, desarrollando proyectos, encontrar?n una gran dificultad para aplicar esta din?mica de trabajo a su propia vida y, concretamente, a una vida de fe en la que se est?n iniciando.

Para saber si nuestra propuesta de PPV es ?sencilla? tendremos que establecer una fuerte interacci?n con la persona, conocer su realidad, su lenguaje y cultura, as? como constatar si se adue?a de los conceptos y planteamientos realizados.

Los objetivos y acciones de todo proyecto deben ser ?alcanzables? y medibles. Ciertamente en planteamientos espirituales como los de un PPV la medici?n se complica bastante y el alcance de los prop?sitos tiene un fuerte componente subjetivo. Al tratarse de una primera experiencia es importante ayudar a que el/la joven se plantee retos realistas y alcanzables a corto plazo, de modo que la consecuci?n de los mismos le estimule a seguir adelante.

La ?flexibilidad? alude a una actitud que conviene fomentar desde el principio, desde la convicci?n de que nuestras vidas son muy cambiantes y que, sobre todo, no es nada sencillo interpretar qu? es lo quiere Dios de nosotros o dicho de otro modo, c?mo vivir evang?licamente una determinada situaci?n. Dicha actitud ha de favorecer que no se tome el PPV como algo cerrado y definitivo, sino m?s bien como algo vivo, cambiante, que ha de ser revisado permanentemente, para adaptarse mejor a nuestra realidad y para responder m?s fielmente a lo que nos sentimos llamados a vivir.

Una vez dicho esto, este PPV inicial se puede plantear como un trabajo anual a revisar peri?dicamente de manera conjunta, bien con el catequista bien con el grupo o comunidad.

Recomendamos para la elaboraci?n del PPV que se haga un trabajo conjunto con el/la joven, adoptando una perspectiva de la vida del ser humano en clave relacional. En cada una de las relaciones fundamentales de la persona, propondremos unos ideales a alcanzar inspirados en el evangelio, frente a los que el/la joven deber? situarse, ayudado por preguntas como ?sta:

?Cu?les me atraen m?s?

?Cu?les creo que necesito trabajar m?s en este momento?

?Qu? medios o acciones puedo llevar a cabo para dirigirme hacia esos ideales?

?C?mo voy a saber si estoy viviendo positivamente esos medios o acciones?

Sugerimos esta divisi?n relacional de la vida de una persona e incluimos algunos posibles ideales que pueden plantearse:

RELACI?N CON UNO MISMO

Lograr un conocimiento adecuado de mi persona, historia, situaci?n actual, posibilidades (recursos, aptitudes) y l?mites. Alcanzar un grado suficiente de autoestima y autoaceptaci?n. Conocer los propios valores, motivaciones, deseos, necesidades y defensas. Vivir adecuadamente los sentimientos, especialmente la afectividad y la agresividad.

RELACI?N CON DIOS

Conocer qu? imagen de Dios tengo y confrontarla con el Dios del Reino que nos muestra Jes?s. Buscar una integraci?n entre la fe y la vida, de modo que el evangelio oriente nuestra conducta ordinaria. Mantener una relaci?n viva, afectiva y efectiva con Dios, ayud?ndonos de la oraci?n y los sacramentos. Descubrir nuestra pertenencia al colectivo de seguidores de Jes?s y asumir la misi?n al servicio del mundo.

RELACI?N CON LOS DEM?S (CERCANOS)

Adquirir la capacidad suficiente para vincularse y comprometerse en las relaciones. Madurar en la capacidad de amistad por la entrega de s? y la acogida del don del otro. Vivir las relaciones de pareja desde un amor que tenga en cuenta la gratuidad y la libertad. Aprender a ser hijo/a y hermano/a en mi familia. Adquirir la convicci?n de la fraternidad, de la bondad de vivir en comunidad y de tener actitudes fraternas con los dem?s.

RELACI?N CON LA SOCIEDAD

Adquirir una conciencia cr?tica de lo que ocurre en nuestra sociedad, de los valores que se proponen y saberlos contrastar con el evangelio. Incorporar nuestra realidad al concretar lo que Dios quiere de nosotros. Caminar hacia una opci?n por la justicia y solidaridad con los m?s pobres y d?biles. Sentirse implicado, afectado, por los problemas de nuestro mundo y actuar en consecuencia a nuestra fe.

No creo que sea muy productivo preocuparse mucho de que el/la joven elabore algo muy sistem?tico. Por ejemplo, que tras cada ?mbito relacional diga: mi objetivo general es tal, mis objetivos espec?ficos son estos, las acciones que voy a desarrollar son aquellas, los tiempos en que voy a realizarlas son los siguientes...

A quien le ayude que lo haga as?, pero lo importante en estos primeros PPV, desde mi punto de vista, es que cada uno/a sea capaz de expresar con sus propias palabras qu? desea vivir, frente a unos ideales que se le proponen en los distintos ?mbitos relacionales que constituyen su vida. S?lo en los casos en que las expresiones sean vagas o ambiguas, convendr? ayudar a que el/la joven haga un esfuerzo por concretar c?mo lo va a vivir y cu?ndo lo va a evaluar. Pero no debemos olvidar que, en la vida de fe, no todo se puede concretar ni cuantificar; hay aspectos que son m?s de tipo orientativo y motivador y que tambi?n deben aparecer en nuestro PPV.

Este trabajo de planificaci?n inicial se puede hacer con m?s aprovechamiento si se dedican uno o dos d?as completos, en una convivencia o similar, donde haya el menor n?mero de distracciones posibles.

Aconsejamos que el agente de pastoral juvenil plantee una periodicidad para revisar conjuntamente con el/la joven dicho proyecto, para hacer los ajustes necesarios y, sobre todo, para que no se convierta en un ?fardo pesado? sino en un ?tesoro?.

5.2. El segundo PPV

Ser?a el que ha de proponerse a un/a joven que va avanzando por la fase de reelaboraci?n y objetivaci?n o bien que ya est? en la fase reestructurante. Por tanto estamos ante un/una joven que ya ha descubierto la presencia de Dios en su persona y en su mundo, que va conociendo con cierta profundidad su propuesta alternativa de vida, que la va intentando poner en pr?ctica, desde un conocimiento m?s profundo y realista de su persona y de su realidad y que, como fruto de ese caminar, va descubriendo su propia consigna espiritual o vocaci?n y asume una opci?n fundamental por hacerla realidad.

En este caso, el protagonismo del catequista decrece, tal vez aumenta el de la comunidad, pero sobre todo se hace crucial el proceso de discernimiento que realiza la propia persona interesada.

Este discernimiento hay que entenderlo como un di?logo interno del sujeto entre ?su propia historia?, situada en una comunidad concreta, la ?historia de Dios? que nos sale al encuentro y la historia del mundo en que le ha tocado vivir.

Estas tres historias est?n en permanente relaci?n y el sujeto debe captar las intersecciones que se producen entre ellas. Como dec?amos antes, el proceso de crecimiento espiritual conlleva: que conozca en profundidad mi persona y mi historia, que conozca y experimente con hondura el mensaje del evangelio, que conozca cr?tica y comprometidamente la realidad de nuestro mundo.

Pues bien, ese triple proceso en el que vamos creciendo simult?neamente, nos va lanzando retos, pistas, mensajes, que son como antorchas en la noche que vamos mirando para continuar nuestra andadura espiritual.

Si continu?semos aplicando el esquema de PPV iniciado en fases anteriores, es decir, un esquema basado en las dimensiones relacionales de nuestra vida, habr?a que incluir algunos elementos:

OPCION FUNDAMENTAL

El/la joven ya ha hecho una opci?n fundamental por seguir a Jes?s y construir el Reino durante el resto de su vida

VALORES Y ACTITUDES

Dicha opci?n fundamental se traduce en una serie de valores y actitudes que ha asumido como propios y desde los que se quiere mover

ACCIONES

En esa din?mica permanente de discernimiento en la que contempla la interrelaci?n entre su historia, la de Dios y la del mundo, desde el prisma de su opci?n fundamental, de sus valores y actitudes, va decidiendo qu? debe hacer en cada una de las dimensiones relacionales que componen su vida (con uno mismo, con Dios, con los dem?s y con la sociedad) [1]

La elaboraci?n del PPV desde este nuevo esquema ser? m?s f?cil, a medida que yo haya personalizado m?s mi opci?n de vida. Yo puedo llegar a una opci?n fundamental gen?rica, v?lida para cualquier joven en mis circunstancias, del tipo ?quiero seguir a Jes?s y comprometerme a construir su Reino?.

Pero tambi?n puedo realizar una formulaci?n m?s personalizada, que responda a lo que ha sido mi personal camino de vida en el seguimiento de Jes?s; as? me podr?a encontrar con expresiones como: ?quiero construir fraternidad como Jes?s hermano?, ?quiero ser pobre entre los pobres como Jes?s?. A estas expresiones personalizadas de nuestra opci?n fundamental es a lo que podemos denominar ?consigna espiritual?. No es que cada persona tenga que tener una expresi?n propia, pero seguramente s? que se sentir? personalmente identificado con alguna forma de percibir a Dios y de vivir su mensaje.

Pues bien, cuando en nuestro proceso vamos personalizando esa opci?n fundamental, sin duda, tambi?n el modo de comprender nuestros valores y de vivir nuestras actitudes principales va adquiriendo un colorido particular, que nos ayuda a no tener que pensar cada vez qu? tenemos que hacer o c?mo tenemos que actuar para ser fieles a nosotros mismos, sino que -por decirlo as?- vamos tirando de rentas, aunque ello no nos exima de estar en un permanente estado de discernimiento.

Por ejemplo, dos personas pueden tener el mismo valor de la ?comunidad? como consecuencia de su opci?n fundamental, pero uno comprenderla como un espacio donde aprender juntos los contenidos de nuestra fe y c?mo llevarlos a cabo, y el otro como un espacio donde vivir esa fe que vamos descubriendo. En ambos casos, la comunidad es un valor de las personas en cuesti?n, pero se concretar? en unas actitudes y acciones distintas, en congruencia con los distintos ?nfasis valorativos.

Por otra parte, dichos j?venes no tendr?n que estarse planteando permanentemente si han de vivir o no en comunidad, puesto que ya han descubierto que es un valor vital. Eso no les eximir? a ninguno de los dos de la necesidad (y obligaci?n) de estar permanentemente revisando si el modo de comprender o de vivir dicho valor es acorde con lo que Dios quiere de su persona y de su comunidad, en el momento hist?rico en que lo est? discerniendo.

Como vemos, este segundo PPV es mucho m?s personal y din?mico que el primero, por lo que utilizar un esquema u otro resulta todav?a m?s secundario.

6.?????? Conclusiones

Quiero terminar incidiendo en que El PPV es una herramienta, un instrumento y como tal debe ser estudiado y utilizado. Personalmente creo que son muchos, much?simos los seres humanos a lo largo de la historia que, desde su particular vivencia de la fe, han llegado a ser lo que estaban llamados a ser, sin la ayuda de muchas de las mediaciones e instrumentos que hoy conocemos y tenemos a nuestra disposici?n. El Esp?ritu de Dios sabe servirse de los recursos disponibles en cada momento y situaci?n, para optimizar amorosamente nuestro rendimiento humano.

Por otra parte, hay que reconocer que el PPV es una ayuda estupenda para cualquier persona, independientemente de la edad que tenga. L?gicamente para el/la joven que se est? acercando al evangelio o que est? queriendo vivir conforme a ?l, la posibilidad de utilizar una mediaci?n que le ayude en la construcci?n de su identidad como persona seguidora de Jes?s y de su Reino, puede resultar vital.

Creo positivamente que el equipo de agentes de pastoral juvenil y los diversos espacios comunitarios que haya en cada parroquia son unos aut?nticos referentes tanto para el/la joven que est? iniciando su andadura en un grupo como para el que ya lleva alg?n tiempo. De un modo similar a como los ni?os captan los aut?nticos valores de sus padres, que no siempre son los proclamados, estos/as j?venes captar?n si para nosotros/as el PPV es realmente una ayuda, que vivo o he vivido en alg?n momento de mi proceso y que valoro, o un elemento m?s de los que me hablan en revistas o libros de pastoral y con el que quiero probar para ver si da buen resultado.

Por ?ltimo no hay que olvidar que puede ser muy interesante, que los PPV de cada miembro de una comunidad iluminen y se realimenten del proyecto comunitario que se haya ido forjando en esa historia colectiva de liberaci?n.


Publicado por mario.web @ 23:58
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