Jueves, 17 de febrero de 2011

En la meditaci?n anterior dejamos a Pablo completamente normalizado despu?s del tremendo choque sufrido ante las puertas de Damasco. Corr?a probablemente el a?o 34, y Pablo confesaba a todos en Damasco:?

-?Jes?s est? vivo, resucit?! ?Se me apareci? a m?, el perseguidor! ?Lo he visto con mis propios ojos!??

Como no le conven?a continuar en Damasco, ni era prudente ir todav?a a Jerusal?n, tanto por las autoridades jud?as como por los mismos ap?stoles, toma Pablo la resoluci?n:?

-?Me marcho a Arabia! He de meditar y prepararme para lo que el Se?or me dijo y me encarg?.?

Y es ahora, con la reflexi?n, cuando va madurando el que Pablo llama ?mi evangelio?.?
No tiene propiamente apariciones del Se?or, pero s? una asistencia clar?sima del Esp?ritu Santo. Pablo reflexiona:?

??De qu? me ha servido la Ley? De nada. Ella no era sino una preparaci?n para el Cristo que hab?a de venir.?

La Ley est? ya de sobras. Ahora, para alcanzar la salvaci?n, basta la fe en el Cristo crucificado y resucitado. Por lo mismo, tanto la circuncisi?n como la Ley con sus innumerables prescripciones est?n ya fuera de lugar.?

Adem?s, ?por qu? el Se?or me reproch? que le persegu?a a ?l, si yo no lo conoc?a ni lo ten?a conmigo para atraparlo? Yo persegu?a a sus disc?pulos. Esto quiere decir que los bautizados no forman con Jes?s sino un solo cuerpo. El Cristo y los suyos son una sola cosa??

?El Se?or me dijo por Anan?as, cuando vino a devolverme la vista y a bautizarme, que me iba a enviar a los gentiles??

Por lo mismo, ser? in?til obligarles a la circuncisi?n y a las prescripciones de la Ley. Les bastar? a todos, jud?os como gentiles, la fe en Cristo Jes?s?

No necesitar?n m?s ley que el Esp?ritu Santo metido en sus corazones, ese Esp?ritu que yo siento tan adentro de m? desde que recib? el bautismo???

?Nos inventamos nosotros esto?... Nosotros relatamos as?, puesto en labios de Pablo, lo que ?l nos repetir? mil veces en sus cartas.?

Pablo regresa a Damasco; predica cor ardor de Jes?s; y, perseguido por los jud?os, ha de huir pintorescamente, metido en una espuerta y descolgado por la muralla.?

El fugitivo llega a Jerusal?n, y nos cuenta:?

?Personalmente, no me conoc?an las iglesias de Cristo en Judea. S?lo hab?an o?do decir: ?El que antes nos persegu?a, ahora anuncia la Buena Nueva de la fe que entonces quer?a destruir?. Y glorificaban a Dios por mi causa??

Pero todos le tem?an, hasta que Bernab? lo present? a los ap?stoles y a la Iglesia:?

-No le tengan miedo. ?El Se?or se le apareci?, y en Damasco ha predicado con valent?a el nombre de Jes?s? (Ga 2,22-23. Hch 9,26-30)?

Fue Pablo a Jerusal?n, nos dice ?l mismo,??para ver a Cefas, y permanec? quince d?as en su compa??a??(Ga 1,18-19)?

?Y cu?ntas cosas aprendi? Pablo en estos d?as con los ap?stoles que pudo tratar!, pues ?andaba por Jerusal?n con ellos?, nos dice Lucas.?

Bastar?a para convencernos espigar algo en sus cartas, como la tradici?n viva de la Resurrecci?n o la instituci?n de la Eucarist?a, como escribir? Pablo despu?s:?

?Yo mismo recib? personalmente esta tradici?n?, y les trasmito a ustedes lo que yo recib픠(1Co 11, 23-25)?

?Qu? significa todo esto?... Que Pablo se interes? sumamente por saber de los testigos los puntos capitales sobre la vida de Jes?s, y que los ap?stoles se lo contaban todo, todo??

Fue important?simo para Pablo el saber la genealog?a de Jes?s y d?nde naci?:?

-?Era Jes?s realmente el prometido descendiente de David? ?Por qui?n y c?mo? ?Naci? en Bel?n, seg?n la profec?a de Miqueas, o tal vez en Nazaret?,... Por eso, tuvieron que contarle la concepci?n virginal de Jes?s y su nacimiento en Bel?n.?
Testigo ?nico era Mar?a su Madre, confiada por el Se?or a Juan y que a?n viv?a con ?l.?

Los historiadores m?s serios y exigentes de Pablo se han entretenido en relatar las conversaciones que Pedro y Pablo hubieron de sostener en estos d?as. Pedro acompa?aba a Pablo a los lugares m?s emotivos de la vida del Se?or.?

  • En Getseman?: -Mira, Pablo, aqu? sufri? el Se?or aquella agon?a tan espantosa??
  • En el Calvario: -S?, Pablo, aqu? se alz? la cruz; aqu? muri? el Se?or.?
  • En el Sepulcro. -?M?ralo! Sigue vac?o. De ?l sali? triunfante el Se?or.?
  • En el Cen?culo: -Aqu? nos dio el Se?or su cuerpo y su sangre. Aqu? recibimos el Esp?ritu Santo??

    Pablo absorb?a con verdadera pasi?n toda noticia sobre Jes?s. La vida del Se?or la iba aprendiendo de labios de todos los testigos, tan viva en la tradici?n de la primera comunidad, aunque no se tuvieran a?n los evangelios escritos. El Jes?s de la fe se sosten?a en la mente de Pablo sobre la base firm?sima del Jes?s hist?rico.?

    Pablo ?andaba por Jerusal?n predicando con valent?a en el nombre del Se?or. Y hablaba tambi?n y discut?a con los helenistas, pero ?stos intentaban matarle?.?

    Pablo contar? muchos a?os m?s tarde, dirigi?ndose precisamente a los jud?os que le escuchaban en Jerusal?n:?

    ?Estando orando en el Templo, ca? en ?xtasis, y vi al Se?or que me dec?a: Date prisa, y sal inmediatamente de Jerusal?n, pues no recibir?n tu testimonio acerca de m?. Marcha, pues yo te enviar? lejos, a los gentiles??(Hch 22,17-21)?

    Entonces los jefes de los jud?os tomaron la resoluci?n que era de esperar:?
    -?Hay que acabar con este Pablo!...?

    Pero los hermanos, conocedores de la conspiraci?n, ?lo enviaron a Cesarea y de all? lo encaminaron a Tarso?, haci?ndole montar en alguna nave.?

    Pablo, por su parte, acept? gustoso esta salida precipitada. Y se despidi?:?

    -Adi?s, Jerusal?n! Ciudad santa, no por el Templo, sino ahora por la Cruz y por el Sepulcro del Se?or.?

    Ocurr?a todo esto el a?o 37. ?Qu? hizo Pablo en su patria? No lo sabemos con certeza. ?l nos dice que fue a las regiones de Siria y Cilicia (Ga 1,21), o sea, que durante unos cuatro a?os se dedic?, aunque moderadamente, a visitar las iglesias de estas regiones.?

    Al final de este tiempo, y antes de emprender la marcha definitiva, tuvo la gracia m?stica que relatar? catorce a?os despu?s:?

    ?Fui arrebatado al para?so, y escuch? palabras inefables que al hombre le es imposible expresar??(2Co 12,4)?

    Hasta que vino Bernab?, jud?o helenista de Chipre, y le invit? con decisi?n:?

    -?Qu? haces aqu?, Pablo? ?Vamos, que nos esperan en la Iglesia de Antioqu?a!?

    Con los dos, iremos tambi?n nosotros a Antioqu?a en la meditaci?n siguiente. Porque el atractivo de la Iglesia de Antioqu?a es irresistible??

  • Publicado por mario.web @ 10:32
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