Domingo, 27 de febrero de 2011

Dos manos tiene el sacerdote al servicio de sus hermanos: una es para agarrarse fuertemente de Dios, la otra para tenderla a los necesitados.

Sube al altar m?s ricamente vestido que un Rey.
Sube m?s acicalado que un Pr?ncipe.
Es m?s contemplado que un actor C?lebre.
Hacia ?l se vuelven los Ojos y las Luces.
Hacia ?l humean los Incensarios.
Sea Hermoso o Feo, siempre es Hermoso.
Sea Alto o Bajo, siempre es Alto.

Pero aun con todo esto, no se cruza, sin embargo, por el esp?ritu de sacerdote alguno, la creencia de que todos esos homenajes se dirigen a ?l, de ninguno se ostenta, ni se jacta, ni tira besos al p?blico. El mismo esplendor de su casulla lo esconde.

Todo esto se debe a que el Sacerdote, es formado del mismo barro de todos los seres humanos, es escogido de la misma tierra donde crecen la flor y el espino, los buenos y los malos.

Pues dos manos tiene el Sacerdote al servicio de sus hermanos y hermanas:
Una es para agarrarse fuertemente de Dios.
La otra para tenderla a los necesitados.

El Sacerdote es el mediador entre Dios y sus hermanos; es mensajero de Salvaci?n, es canal de Dios.

Para que el Sacerdote pueda cumplir bien su misi?n tendr? que estar muy bien enraizado en Dios para transmitir mejor la vida del dador de todos los dones.

Dios sigue necesitando de todos los seres humanos al servicio de los otros.
M?s a?n necesita de Sacerdotes llenos de Fe, de Amor y Esperanza, que sirvan de cauce para que su Gracia circule y la Buena Nueva sea anunciada en un lenguaje actual, que valla acorde con los signos de los tiempos.


Publicado por mario.web @ 11:35
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