Domingo, 27 de febrero de 2011

Un d?a, Nuestro Se?or, acompa?ado de una gran muchedumbre, atravesaba la ciudad de Jeric?. Hab?a all? un hombre llamado Zaqueo -jefe de publicanos y rico -, que hac?a por ver a Jes?s, pero por ser peque?o, no pod?a. Corriendo adelante, subi? a un sicomoro para verlo, pues hab?a de pasar por all?. Cuando lleg? a aquel sitio, Jes?s levant? los ojos y le dijo: ?Zaqueo, baja pronto, porque hoy me hospedar? en tu casa?. ?l baj? a toda prisa y lo recibi? con alegr?a. Vi?ndolo, todos murmuraban porque Cristo hab?a entrado a casa de un pecador.

Zaqueo, en pie, dijo al Se?or: ?Doy la mitad de mis bienes a los pobres, y, si a alguien he defraudado en algo, le devuelvo cuatro veces?. D?jole Jes?s: ?Hoy ha llegado la salvaci?n a esta casa, por cuanto ?ste es tambi?n hijo de Abraham; pues el Hijo del Hombre ha venido a salvar y a buscar lo que estaba perdido?.?

Todos le miran mal, murmuran, le insultan: es el malo, el ladr?n. Cristo, al contrario, no maldice, no escupe; conoce mejor que nadie la maldad, nadie se lo tiene que decir; pero tambi?n conoce las vetas sanas.

?Cu?ntas veces la gente mala da lecciones de bondad impresionantes a los que se consideran buenos! Cristo acert? con ese peque?o hombre al mirarlo de otra forma.?

El amor y la misericordia hicieron el milagro, y har?n el milagro contigo y conmigo. Conoce que hay en ti fallos incluso grandes, perezas, ego?smos, sentimentalismo, etc.; pero conoce las partes sanas, y con ellas se queda. Por eso insiste, espera lo mejor, sabe que se puede, que t? puedes.

Si Cristo te sigue buscando es muy buena se?al. Lo contrario significar?a que ya no le importas. Por eso, d?jate invitar, d?jate querer por el Maestro.?

?Zaqueo, baja pronto?. Vemos que Cristo toma la iniciativa: el m?s interesado en tu felicidad es ?l. ?No has sentido los pasos de Cristo en los patios, los jardines de tu casa? Cristo te ha hablado en tantos lugares y te ha trasmitido mensajes personal?simos. ?l ha estado habl?ndote durante toda la vida.
El hombre baj? a toda prisa y lo recibi? con alegr?a. El malo de Zaqueo aqu? se port? a la altura, se sac? un diez: a toda prisa, no pens? m?s, no dej? que la falsa prudencia le aconsejara mal: es que no tengo preparada la comida; me agarr? en curva; otro d?a mejor; mira, no lo hab?a previsto. A toda prisa?

?Bien por ese hombre, y bien por todos los Zaqueos y Zaqueas que lo invitan con alegr?a! Yo me pregunto si puedo recibir en casa, con cara triste, con amargura, con indiferencia, a este gran Hu?sped? Y, no es el ?ma?ana le abriremos, respond?a, para lo mismo responder, ma?ana?, sino, ahora le abrimos.?

Todos murmuraban ?Cuidado con erigirse en jueces de los dem?s! Es la pantomima del fariseo del templo: ?Te doy gracias, Se?or, porque no soy como los dem?s?? Cuando veas a alguien faltando, robando, siendo infiel, no juzgues.?

Recuerda lo que dec?a San Agust?n: ?No soy ad?ltero, porque falt? la ocasi?n?? ?Yo podr?a ser ?l o ella si no fuera por la misericordia de Dios.?

Se atreven ahora a criticar a Cristo aquellas gentes. Antes mord?an a Zaqueo, lo despedazaban con la lengua de v?bora, ahora muerden al mismo Cristo. Quien se atreve a murmurar de sus hermanos, un d?a murmurar? de su Padre.

La salida de Zaqueo a la tribuna libre: ?Doy la mitad de mis bienes a los pobres, y, si a alguno he robado, le devolver? cuatro veces m?s?? No era un santo ni de comuni?n diaria, no iba al templo, pero un gesto de simpat?a de Cristo le rob? el coraz?n: ?Mira, Zaqueo, todos te odian, todos te critican; yo te quiero, por eso deseo comer hoy en tu casa. ?Me aceptas?? Dej?monos impresionar y robar el coraz?n por ese mismo Cristo que ha tenido y tiene tantos detalles con nosotros.

Yo me quedo con Zaqueo, el malo, como Cristo, y con Dimas, a quien hoy llamamos el buen ladr?n, con Mar?a Magdalena la mala, que hoy es santa Mar?a Magdalena.

?Hoy ha llegado la salvaci?n a esta casa?, le dijo a aquel hombre, ?este es tambi?n hijo de Abraham?. Tambi?n ha llegado la salvaci?n a tu casa, pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.?

Si en tu ayer encuentras algo de Zaqueo o de Mar?a Magdalena, no te preocupes, vuelve a empezar.?

El Se?or, que dio a Zaqueo la oportunidad de cambiar, nos da a nosotros, a ti y a m?, otra oportunidad.


Cualquier d?a es bueno para frenar en seco el mal comportamiento y comenzar una nueva vida. Zaqueo cambi? radicalmente un d?a cualquiera en que Cristo se cruz? en su camino.


Publicado por mario.web @ 12:23
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