Domingo, 27 de febrero de 2011

?A?os de luchar contra mis debilidades!. Cuanto esfuerzo en sobreponerse a habilidades no pose?das, a talentos no desarrollados, en quitar de mi camino obst?culos que se ubican una y otra vez en el centro de mi ruta, como rocas que caprichosamente buscan rodar frente a m?, por m?s que las rodee o quite de la huella. Recuerdo particularmente mi adolescencia, sue?os de desarrollar mi vida en una direcci?n, pero sin lograr siquiera crecer en ese rumbo, pese a enormes esfuerzos iniciados una y otra vez. Y luego en los primeros a?os de mi vida de adulto, sorprenderse de que algunas cosas funcionaron imprevistamente sin mayores esfuerzos, mientras otras presentaron una tremenda resistencia. Por m?s que testarudamente quise ir en un rumbo luchando contra incontables dificultades, la realidad me mostr? otra avenida que pareci? pavimentada o preparada de antemano para mi paso.

Esta lucha contra esas limitaciones o miserias personales, defectos y debilidades, siempre llam? mi atenci?n. Porque por una parte estoy convencido de que el hombre debe enfrentar las dificultades y errores cometidos, y sobreponerse con esfuerzo y perseverancia. Sin embargo, por otra parte tambi?n he llegado a la conclusi?n de que Dios se vale de nuestras limitaciones para mostrarnos nuestro camino. ?A que me refiero?. A que el Se?or nos da un talento para que lo desarrollemos, para beneficio de nuestra alma, pero tambi?n permite nuestra falta de talentos y los obst?culos que aparecen cuando intentamos ir en un rumbo determinado, para decirnos a las claras cual es el rumbo que no debemos tomar. Y no estoy sugiriendo que ese rumbo sea necesariamente malo, sino que no es el que Dios espera de nuestra vida.?

Es como si las dificultades de la vida y nuestras carencias de talento fuesen antorchas que Jes?s coloca frente a nosotros en una noche oscura. A veces tratamos de arrancar esas antorchas que se interponen en nuestro camino, cuando en realidad son las marcaciones del camino que El espera que tomemos. Imaginen un avi?n que est? buscando aterrizar en una noche oscura, en una ciudad desconocida. El piloto busca y busca la pista, y de repente ve dos filas paralelas de luces, como antorchas, que dejan una negra y oscura franja en el centro. ?Qu? hace entonces?. ?Quiz?s coloca las ruedas del avi?n sobre las luces?. ?No!. Justamente las coloca en medio de la oscuridad, en el lugar donde no hay ninguna luz, porque sabe que all? est? la pista, franca y segura para posar su nave. Virtualmente, ?l esquiva las luces porque sabe que est?n puestas all? donde no puede posar su avi?n, su misi?n es indicar donde est? el camino seguro, la pista de aterrizaje.

Del mismo modo, a veces pienso que Jes?s nos pone los obst?culos de la vida para se?alarnos la ruta, como antorchas que marcan nuestro camino: El no espera que pasemos por encima de las antorchas, ni que las intentemos remover una y otra vez. Todo lo contrario, El espera que pasemos por ese lugar que est? claramente delimitado por las antorchas, sabiendo que all? no s?lo no hay obst?culos, sino que se encuentra la ruta segura. He llegado a ?sta conclusi?n porque muchas veces me ha costado tanto llevar a buen puerto una idea o una intenci?n, que interiormente medit? si Dios no estar?a dici?ndome que por all? no debo avanzar. Por otra parte, cuando algo es la Voluntad de Dios, progresa no sin esfuerzo o trabajo, pero si de forma franca y clara, como circulando por un camino despejado.

Estamos hablando de la Divina Providencia, en la que tantos santos confiaron ciegamente para el desarrollo de los proyectos de caridad, proyectos de santidad, que construyeron a lo largo de su ascenso espiritual. Ellos supieron que Dios les marcaba el camino, despejando la ruta deseada por la Divina Voluntad, y dejando todo tipo de obst?culos en las sendas que no estaban indicadas por el Querer Divino. La Divina Providencia dispuso las cosas alternando ayudas y permitiendo obst?culos, llevando a estas almas de Su Mano, desarrollando el Plan Celestial en estos nobles corazones.

Muchas cosas quisi?ramos ser, que la realidad de la vida nos demuestra no son posibles. No nos frustremos, tratemos de ver en ello una indicaci?n de que Jes?s est? tratando de llevarnos en otra direcci?n. ?Confiemos en Su Mano de Maestro, entreguemos nuestra vida a la Divina Providencia!


Publicado por mario.web @ 12:28
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