Domingo, 27 de febrero de 2011

En aquellos d?as visti? Pablo a los de Colosas y se arm? entre ellos una amigable discusi?n. Los disc?pulos medio bromeaban con el Maestro:

- Pablo, cuando escribes cartas eres a veces demasiado insistente en algunas de tus recomendaciones. Como si no practic?ramos lo que hemos hecho desde siempre?
- ?A qu? se refieren?..., contest? Pablo con extra?eza a los amigos de Colosas, los cuales le replicaron:

- Concretamente a la oraci?n. Mira lo que nos escribiste a nosotros y a los de ?feso, porque en las dos cartas dices lo mismo: ?Sean perseverantes en la oraci?n, velando en ella con acci?n de gracias? A permanecer siempre en oraci?n y s?plica, orando en toda ocasi?n?.
Esto nos dec?as. ?Es verdad, o no? (Col 4,2; Ef 6,18)

Respond?a fr?amente Pablo:
- Si ?y qu??...

Los otros insist?an:
- ?A?n quieres m?s? Sabes que tus cartas corren muy pronto por todas las Iglesias, y a los de Tesal?nica primero, despu?s a los de Roma, les dijiste lo mismo que a nosotros y lo sab?amos todos m?s que de memoria: ?Recen constantemente?. ?Ded?quense a orar con asiduidad?...

Pablo, no nos digas que no eres un poco machac?n? (1Ts 5,17; Ro 12,12)

Pablo se rinde, aunque sigue en la suya:

- Tienen toda la raz?n. Como dicen ustedes, soy y ser? machac?n en lo que debo serlo.
Y en esto de la oraci?n, miren lo que escribi? nuestro querido Lucas hace poco en el Evangelio que ya tiene concluido. El Se?or Jes?s fue m?s fuerte que yo cuando mand?: ?Es necesario orar siempre sin desfallecer nunca? (Lc 18,1)
?Qu? me toca hacer a m??...

As? pudieron hablar Pablo y los amigos en aquella breve visita que el Ap?stol hizo a las Iglesias del Asia Menor antes de ir definitivamente a Roma para su martirio.

Para Pablo, la oraci?n es la respiraci?n del cristiano y de la Iglesia. Si queremos cristianos sanotes y una Iglesia vigorosa, no hay m?s remedio que orar, rezar siempre, levantar las manos hacia lo alto, desplegar los labios en plegarias continuas y tener fijo el coraz?n en Dios.

?Ten?a Pablo autoridad para hablar de manera tan repetida sobre la oraci?n?
?Claro que s?! Era un experimentado de primer orden.

Muchacho jud?o, y fariseo riguroso, rezaba continuamente, pues los fariseos ten?an establecidas oraciones para todo. No hab?a acci?n del d?a que no contase con una oraci?n para empezar y otra para concluir.

Cuando vino la conversi?n de Pablo ante las puertas de Damsco, Dios mand? a Anan?as:
- Vete a la calle principal, y en la posada de Judas preguntas por Saulo.
- ?Por Saulo? ?Por ese que ha hecho tanto mal a tu Iglesia?...
- Anda, y no temas. Saulo est? orando.
Como dici?ndole Dios:
- No temas nada de un hombre y para un hombre que ora. El que reza no es capaz de ning?n mal.

Pasan algunos a?os. Pablo se da de tal modo a la oraci?n, que llega a unas alturas m?sticas inimaginables. Pues nos dice ?l mismo:
- Yo no s? si corporalmente o fuera de mi cuerpo, pues solo Dios que lo hizo lo sabe, fui arrebatado hasta lo m?s alto del para?so, y sent? cosas tan sublimes que al hombre le resulta imposible expresarlas (2Co 12,2-5)

Pablo, experto en oraci?n, sabe muy bien cuando insiste tanto para que el cristiano se consagre a la tarea n?mero UNO, la primera que debe figurar en su agenda. De ah? sus expresiones: orar ?asiduamente?, ?orar sin cesar?, ?orar en todo lugar?.

Si examinamos m?s detenidamente lo que Pablo nos encarga, vemos que para ?l la oraci?n tiene unas caracter?sticas muy marcadas.

Ante todo, la oraci?n, m?s que del hombre o de la mujer, es una acci?n de Dios dentro de todos los cristianos. El Esp?ritu Santo est? en actividad constante impulsando a cada uno a la oraci?n. Le hace sentirse hijo o hija de Dios, y por lo mismo le empuja a clamar de continuo con palabras amorosas: ??Padre! ?Pap?!?? (Ro 8,15)

Pablo no ve al Esp?ritu Santo metido solamente en el coraz?n del cristiano para hacerle rezar a nivel individual. Contempla al Esp?ritu metido siempre en las asambleas de la Iglesia suscitando, moviendo e impulsando la oraci?n de todos los fieles:

?Reciten entre ustedes salmos, himnos y c?nticos inspirados; canten y entonen salmos en su coraz?n al Se?or, dando gracias y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Se?or Jesucristo? (Ef 5,19-20)

La oraci?n comunitaria, las plegarias de las Eucarist?as, los cantos en la celebraci?n, las aclamaciones de los carism?ticos, el movimiento acompasado catecumenal, los entusiasmos de los grupos juveniles?, no son sino una manifestaci?n jubilosa de la presencia del Esp?ritu Santo en el seno de la Iglesia.

San Pablo reconoce en ello la acci?n del Esp?ritu divino, que embriaga a los fieles, a los que aconseja bellamente:

- No se emborrachan ustedes con vino que lleva a la lujuria, sino que se llenan de Esp?ritu Santo, el cual les hace hablar y gritar felices en honor del Se?or (Ef 5,18-19)

?Y por qu? y por qui?nes reza Pablo y quiere que se rece? No deja a nadie ni nada fuera del alcance de la oraci?n.

- ?No ceso de rezar por ustedes!... ?Me acuerdo de ustedes y los tengo presentes de continuo en mis oraciones!... (Col 1,9; Ro 1,9-10)
- ?Y algo que quiero hagan siempre, sin omitirlo nunca! Eleven plegarias, oraciones, s?plicas, acciones de gracias por todos los que est?n constituidos en autoridad, a fin de que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y dignidad. Esto es muy agradable a Dios? (1Tm 2,1-2)

?Por qu? Pablo, igual que Jes?s, los dos, hacen de la oraci?n la actividad principal del cristiano? Alguna raz?n tienen que tener? Y la tienen muy clara.

Con la oraci?n se mantiene luminosa la antorcha de la fe. Quien ora es porque cree.
Con la oraci?n no muere la esperanza. Quien ora es porque espera. Con la oraci?n, el coraz?n est? encendido siempre. Quien ora es porque ama.

Y si la oraci?n es la que mantiene y desarrolla la vida divina; si la oraci?n es la que avanza la gloria, en la que no cesaremos un instante de hablar con Dios; si la oraci?n es la acci?n del Esp?ritu Santo en las almas?, ?se puede hacer algo m?s grande que orar?...


Publicado por mario.web @ 16:03
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