Domingo, 27 de febrero de 2011

La ciencia moderna nos tiene asombrados cuando nos habla hoy del origen del mundo, con eso que los cient?ficos llaman el ?Big bang? o gran estallido que origin? el Universo. Dicen que se produjo hace unos diecis?is mil millones de a?os. ?Como quien no dice nada!... Entonces empez? a existir la materia y comenz? a correr el tiempo: ?Diecis?is mil millones de a?os nada m?s!...

Pues, bien; supongamos que Pablo vive todav?a en el mundo, metido en su desierto de Arabia o predicando en la planicie de Galacia, y le damos esta noticia, este descubrimiento de la ciencia. ?Saben lo que har?a y nos contestar?a Pablo? No mostrar?a ninguna extra?eza ni ninguna emoci?n. Se limitar?a a decir:

?Diecis?is mil millones de a?os? Si eso no es nada? Porque antes, mucho antes, desde toda la eternidad, ya exist?a Jesucristo en la mente de Dios. Desde toda la eternidad hab?a ordenado este Universo en orden a Jesucristo. Y no s?lo a Jesucristo, sino a nosotros, que nos so?? hijos en su Hijo, a fin de que Jesucristo y nosotros vivi?ramos despu?s siempre con el mismo Dios en su misma gloria y felicidad.

Para cuando apareci? aquel ?Gran estallido? del que hablan ustedes, hace tantos miles de millones de a?os, ya ?ramos veteranos nosotros en la mente de Dios, y ten?amos adem?s por delante una vida que no acabar?a jam?s, porque la vida posterior ser?a tan larga, tan eterna, como lo hab?a sido la anterior.


?Vaya discurso que nos echar?a Pablo si le fu?ramos con noticia semejante! No se lo hubiera soltado a los sabios griegos en el Are?pago de Atenas con m?s elocuencia que a nosotros ahora.

Muy bien, amigas y amigos, ?fantaseamos hoy demasiado, al hablar as? de lo que nos dice la ciencia moderna sobre la creaci?n, mirado todo a la luz de la revelaci?n de Dios por medio de Pablo?

No, no fantaseamos. Esto es lo que nos dice Pablo sobre nuestra predestinaci?n, nuestra elecci?n y nuestra glorificaci?n nada m?s abrimos la carta a los de ?feso. Vemos que ?sa es la realidad. Que ?se fue el sue?o divino alimentado por Dios desde toda la eternidad. Y que, por toda la eternidad que viene, ?sa va a ser la dicha sin fin que nos espera.

Empieza Pablo su afirmaci?n categ?rica con palabras emocionantes, y tantas veces repetidas:

?Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Se?or Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales en Cristo, por cuanto nos ha elegido en ?l antes de la creaci?n del mundo, para ser santos e intachables por el amor, eligi?ndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo?.

Esto es grandioso, sin m?s.

Un santo y m?rtir jesuita comentaba estas palabras compar?ndolas con la ilusi?n inefable de una madre que espera al ni?ito que viene.

- ?Nueve meses! ?Ya no faltan m?s que seis meses, tres meses, un mes nada m?s!... ?Y cu?ndo tendr? en mis manos al beb? que llega para besarlo, para acariciarlo, cu?ndo?...

Esos nueve meses inefables de la mam?, en Dios fue toda una eternidad:

- ?Cu?ndo tendr? a mi Hijo convertido en Jes?s, en Jesucristo, y con ?l a una multitud m?s de hijos que ser?n felices conmigo por siempre?...

Esta es la primera etapa de esa eternidad anterior descrita por Pablo, incluidos en ella los miles de millones de a?os que pasaron desde la creaci?n hasta la venida de Jes?s al mundo.

Se presenta despu?s la segunda etapa, la de Jesucristo entre nosotros, desde la Encarnaci?n a la Ascensi?n y a su vuelta gloriosa al final de los tiempos. El ap?stol San Pablo nos presenta a Jesucristo entre nosotros rescat?ndonos con su sangre, la cual nos ha merecido ?el perd?n de los pecados? (1,7)

Para Jesucristo fue esta etapa de su vida en la tierra la de la expiaci?n de la culpa de la Humanidad, realizada por su muerte sufrida en la cruz.

Muri? Jes?s. Pero vino la respuesta de Dios. La V?ctima del Calvario era vivificada por el Esp?ritu Santo, y asumida por el Padre que la glorificaba en el Cielo, como dice Pablo:

?Dios despleg? toda su potencia en Cristo, resucit?ndolo de entre los muertos y sent?ndolo a su derecha en los cielos, por encima de cuanto existe en este mundo y en el otro? (1,20-21)

All? subi? Cristo, que ascend?a a las alturas llevando consigo a una multitud inmensa de redimidos (2,8)

Seguimos metidos en esta segunda etapa, con el empe?o de Dios de hacer que ?todas las cosas, lo que est? en el cielo y lo que est? en la tierra, se vayan centrando en Cristo como cabeza de todo lo creado (1,10), ?pues todo fue creado por ?l y para ?l? (Col 1,16).

Esta es la etapa de la Iglesia, a la que Jes?s confi? el desarrollo del Reino de Dios, con la proclamaci?n del Evangelio a todo el mundo, hasta que se complete el n?mero de los elegidos.

?Cu?nto durar? esta etapa segunda? No lo sabemos. Es un secreto que se ha reservado Dios. Llevamos hasta ahora dos mil a?os, y no se acabar? hasta que haya entrado el ?ltimo de los predestinados. Dios no tiene ninguna prisa, y pueden faltar a?n muchos milenios, hasta que se forme una familia inmensa, digna de la grandeza y del amor de Dios.

Entonces vendr? la tercera y ?ltima etapa, cuando Jesucristo vuelva al final de los tiempos, glorioso y triunfador, para reunir a todos los elegidos desde un extremo al otro de la tierra, y ofrecer al Padre el Reino conquistado. Entonces, como expresa Pablo, vencidos todos los enemigos y puestos bajo sus pies, entregar? el Reino a Dios Padre, de modo que Dios sea todo en todas las cosas (1Co 15,28)

Esta Carta de Pablo a los de ?feso nos ofrece en un conjunto maravilloso todo el misterio de Jesucristo y de nosotros como familia de Dios.

So?ados por Dios, no durante miles de millones de a?os, sino desde toda la eternidad.

Formada esa familia de Dios durante el tiempo de la vida mortal de Jes?s en el mundo y a lo largo de los siglos o milenios que Dios tiene determinados.

Y completada y consumada al final de los tiempos, para morar en la casa de Dios -en la Casa del Padre, como nos gusta decir hoy-, por siglos eternos?

?Grandioso el plan de Dios!

Mas grandioso, desde luego, que ese Big Bang o Gran Estallido de los cient?ficos, que nos pasma con sus miles de millones de a?os, tan cortitos comparados con nuestra eternidad en la mente y en la gloria de Dios?


Publicado por mario.web @ 16:05
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