Domingo, 27 de febrero de 2011

Voy a escribir una carta destinada a la Virgen Mar?a en el cielo. Una forma muy sencilla y profunda de manifestar el aprecio y cari?o a una persona es a trav?s de una carta. Lo importante no es mi carta sino la que t? escribas a Mar?a desde el fondo de tu coraz?n.

Querida y respetable se?ora, querid?sima madre:

S? que estoy escribiendo a la mujer m?s maravillosa del mundo.
Y esto me hace temblar de regocijo, de amor y de respeto.

Cu?ntas mujeres en el mundo, queriendo parecerse a ti, llevan con orgullo santo el dulce nombre de Mar?a. Cuantas iglesias dedicadas a tu nombre.

T? eres toda amor, amor total a Dios y amor misericordios?simo a los hombres, tus pobres hijos. Eres el lado misericordioso y tierno del amor de Dios a los hombres, como si tu fueses la especie sacramental a trav?s de la cual Dios se revela y se da como ternura, amor y misericordia.

Estoy escribiendo una carta a la Madre de Dios: Esa es tu grandeza incomparable. Eres la gota de roc?o que engendra a la nube de la que T? procedes.

Me mereces un respeto total, al considerar que la sangre que tu hijo derram? en el Calvario es la sangre de una m?rtir, es tu propia sangre; porque Dios, tu hijo, lleva en sus venas tu sangre, Mar?a.

Pero el respeto que me mereces como Madre de Dios se transforma en ?mpetu de amor, al saber que eres mi madre desde Bel?n, desde el Calvario, y para siempre.

Y por eso, despu?s de Dios me quieres como nadie. Yo s? que todos los amores juntos de la tierra no igualan al que T? tienes por m?. Si esto es verdad, no puedo resistir la alegr?a tremenda que siento dentro de mi coraz?n.

Pero ese amor es algo muy especial, porque soy otro Jes?s en el mundo, alter Christus.
T? lo supiste esto antes que ning?n te?logo, desde el principio de la redenci?n. No puedo creer que me mires con mucho respeto.

Para ti un sacerdote es algo sagrado. Agradezco a tu Hijo, al Ni?o aqu?l, maravilla del mundo, que todav?a contemplo reclinado en tus brazos, su sonrisa, su caricia y su abrazo que quedaron impresos a fuego en mi coraz?n para siempre.


Oh bendito Ni?o que nos vino a salvar.
Oh bendita Madre que nos lo trajiste.

Contigo nos han venido todas las gracias, por voluntad de ese Ni?o. Todo lo bueno y hermoso que me ha hecho, me hace y me har? feliz, tendr? que ver contigo. Por eso te llamamos con uno de los nombres m?s entra?ables: Causa de nuestra alegr?a.

He sabido que tu Hijo dijo un d?a: "Alegraos m?s bien de que vuestos nombres est?n escritos en el cielo" S?. Escritos en el cielo por tu mano, Madre amoros?sima. Cuando dijiste s? a Dios, escribiste nuestos nombres en la lista de los redimidos. Y esta alegr?a nos acompa?a siempre, porque T? tambien como Jes?s est?s y estar?s con nosotros todos los d?as de nuestra vida.

?Qu? hermosa es la vida contigo, junto a ti, escuch?ndote, contemplando tus ojos dulc?simos y tu sonrisa infinita! Tambi?n como a Dios, yo te quiero con todo mi coraz?n, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.

Sigo escribiendo mi carta a la que es puerta del cielo. ?C?mo he so?ado desde aquel d?a, en que experiment? el cielo en aquella cueva, en vivir eternamente en ese para?so! Junto a Dios y junto a ti, porque eso es el cielo. La puerta de la felicidad eterna, sin fin, tiene una llave que se llama Mar?a.

Cuanto anhelo ese momento en que tu mano pur?sima me abra esa puerta del cielo eterno y feliz.

Oh Madre amant?sima, eres digna de todo mi amor, por lo buena que eres, por lo santa, sant?sima que eres, la Inmaculada, la llena de gracia, por ser mi Madre, por lo que te debo: una deuda infinita, porque, despu?s de Dios, nadie me quiere tanto, por tu encantadora sencillez.

Yo s?, Madre m?a, que, despu?s de ver a Dios, el ?xtasis m?s sublime del cielo ser? mirarte a los ojos y escuchar que me dices: Hijo m?o, Y sorprenderme a m? mismo diciendo: Madre bendita, te quiero por toda la eternidad.

Oh Virgen clement?sima, Madre del hijo pr?digo -Yo soy el hijo pr?digo de la par?bla de tu hijo- que aprendiste de Jes?s el inefable oficio de curar heridas, consolar las penas, enjugar las l?grimas, suavizar todo, perdonar todo. Perd?name todo y para siempre, oh Madre.

Bell?sima reina, Madre del amor hermoso, toda hermosa eres,Mar?a. Eres la delicia de Dios, eres la flor m?s bella que ha producido la tierra. Tu nombre es dulzura, es miel de colmena. Dios te hizo en molde de diamantes y rub?es. Y despu?s de crearte, rompi? el molde. Le saliste hermos?sima, adornada de todas las virtudes, con sonrisa celestial?

Y cuando ?l mor?a en la cruz, nos la regal?.
Por eso, T? eres toda de Jes?s por derecho.
y toda de nosotros por regalo.

Todo tuyo y para siempre.


CONCLUSI?N:

Asistimos hoy al desamparo de muchas madres que sufren antes de crear hijos, que siguen sufriendo al engendrarlos, y sufren mucho m?s al tener que educarlos, por no mencionar a las madres que suprimen a alg?n hijo. Todas tienen una Abogada en el cielo, que les ayuda misericordiosamente por ser Ella tambi?n mujer y madre. Todas las que deseen saber c?mo es, c?mo ama y c?mo se realiza una mujer deben mirar al cielo y contemplar a su celestial patrona e intercesora, la redentora de la mujer, de su maternidad, de su amor y de su felicidad en la tierra y en el cielo.


Oraci?n:

El cielo es tu sitio, Virgen Mar?a. Y el cielo es tambi?n el sitio para tus hijos. No permitas que los hijos de una madre que vivi? y muri? de amor, vivan y mueran de hast?o. Ll?vanos al cielo. Haznos vivir en la tierra como quienes est?n de paso hacia la felicidad eterna. Que dejemos pasar lo pasajero y nos aferremos a lo eterno. Am?n.


Publicado por mario.web @ 16:10  | religion
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