Domingo, 27 de febrero de 2011

Como la gallina a sus pollitos estabas con aquellos ap?stoles asustados, infundi?ndoles la fortaleza y el valor de una Madre. Les ense?aste a rezar, como Jes?s les hab?a ense?ado, pues T? eras una maestra insigne. ?nica. Bajo tu ejemplo ellos aprendieron a gustar la oraci?n, a hacerlo de manera semejante a como T? lo hac?as. ?Nosotros nos dedicaremos a la oraci?n y a la predicaci?n? dir?am?s adelante Pedro a la comunidad de forma contundente.

Orar con Mar?a: Cuanto hubiera disfrutado estando all?, vi?ndola orar, asimilando por contagio la oraci?n de la criatura m?s santa y humilde: contemplar su rostro, sus ojos cerrados o semicerrados o mirando hacia lo alto; escuchar su coraz?n cantando con su bell?sima voz, imitar su forma de arrodillarse, de cerrar sus manos. Orar con Ella, junto a Ella, ?qu? gran privilegio!

Me imagino a los ap?stoles, al verla orar tan ext?ticamente, suplic?ndole: ?Ens??anos a orar contigo y como t? lo haces?. Oh Madre, yo tambi?n te digo: ?Ens??ame a orar contigo y como T? lo hac?as?. A los cristianos que se aburren en la oraci?n o en la Misa, alc?nzales el amor de los enamorados para que disfruten la alegr?a de orar.

T? obtuviste la gracia del Esp?ritu Santo a los ap?stoles. Pedro te necesitaba m?s que nadie. Despu?s de las negaciones se hab?a roto; estaba herido y necesitaba los cuidados de una Madre para con su hijo enfermo. Pedro necesitaba de una Madre como Juan Pablo II. Tambi?n ?l llevaba, si no en su escudo, s? en su coraz?n, el ?Totus tuus? del actual Vicario de tu Hijo.

Juan era el m?s parecido. ?l de alguna manera compensaba y llenaba el hueco dejado por Jes?s. ?Ah? tienes a tu Madre?. Este encargo, hecho a todos, ?l se lo tom? infinitamente en serio.

Tom?s: Yo s? que convertiste a aquel hombre duro para creer en un hijo de fe, por la forma tan bella como T? le ense?aste a creer.

Mar?a Magdalena: Ya hab?a comenzado su conversi?n, pero ella como mujer que era, yapasionada, copi? mejor que los hombres tu hoguera de amor. Aquella que se hab?a acostado en los basureros ten?a ante s? un ejemplo de mujer pura, santa y toda amor. Mar?a Magdalena te copi? con todas las fuerzas de su ser. Tu presencia la purific? totalmente y le hizo amar locamente la pureza y abominar del pecado.

Debes repetir el milagro de Pentecost?s en la Iglesia y en cada uno de nosotros, en m?. Aunque no sea vea la llama de fuego, que me abrase todo; aunque no haya terremoto externo, que vibre por dentro y me vuelva loco de amor por ?l y por Ti. Te lo pido encarecidamente. No te pido mas, pero no te pido menos.

Pusiste de rodillas a la Iglesia primitiva y as?, de rodillas, recibi? la fuerza del Esp?ritu Santo. Hoy debes tambi?n ense?ar a rezar a los sacerdotes y religiosos, a los fieles, para salir del atolladero.

Salieron a predicar comoleones. Pedro era un le?n, sent?a dentro la fuerza de un le?n, ?vido de presas. Ech? las redes de su palabra en nombre de Cristo, y tres mil hombres quedaron atrapados. Los primeros cristianos entraron a la Iglesia por contagio de amor, de aquel amor que ard?a en el coraz?n de los ap?stoles. As? comenz? con buen pie la religi?n del amor, amando y haciendo amar, hasta el punto de arrancar a sus mismos enemigos la mejor alabanza que se pueda decir jam?s de los cristianos: ?Mirad c?mo se aman?. Aprendieron muy bien la lecci?n de Jes?s.

Hoy? en muchos casos, ya no es as?. La religi?n del amor se ha convertido para muchos en la religi?n del aburrimiento. Porque no aman, porque se han olvidado del amor que Cristo les ha demostrado. Tienes que hacernos como hiciste a los primeros, para seguir convenciendo a los hombres fr?os dehoy. La religi?n del amor se contagia por calor, no por g?lidas ideas.


Publicado por mario.web @ 16:32
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