Domingo, 27 de febrero de 2011

No dudo que la primera aparici?n fue para ti, Madre Corredentora. ?Qu? distinto del Cristo deshecho sobre tus brazos en el Calvario, Ahora es todo de luz. Le quedan cinco heridas, pero heridas de amor. Lo abrazas todav?a con cuidado, temiendo hacerle da?o por las heridas del Viernes. Tu mente no se hace a la idea de que se curen tan pronto tan terribles heridas. El dolor hab?a sido tan profundo que necesita mucho tiempo para curarse.

Tan honda y despiadadamente hab?a entrado la espada en tu alma queextraerla supuso un esfuerzo impresionante. ?Es posible en tan corto espacio de tiempo pasar del abismo de dolor al abismo de gozo? ?Qu? te dijo tu hijo resucitado? Lo adivinamos: ??Gracias, Madre, por tu ayuda, por tu oraci?n, por tu presencia. Gracias a mi Madre pude realizar la redenci?n. Gracias, porque no s?lo me ayudaste a nacer, sino tambi?n a morir?.

Jes?s, una vez resucitado, resucita a los ap?stoles: A Pedro le cura el temor mortal de sus negaciones mediante una aparici?n a ?l solo. A los dos de Ema?s les hace exclamar: ??No ard?a nuestro coraz?n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?? A Tom?s le arranc? su racionalismo infundi?ndole la fe. Mar?a completa la tarea. Me la imagino muy bien animando con sus mejores formas a Pedro, haci?ndole ser humilde pero confiado.

?Qu? palabras dir?a a Tom?s, el incr?dulo, Ella que hab?a aprendido a creer heroicamente, aquella Mujer de la que se dijo: ?Dichosa T? que has cre?do?. Ella completar?a la explicaci?n de la Escritura a Cleof?s y a su amigo, al narrarles c?mo Ella llevaba a?os meditando en su coraz?n los misterios de Jes?s.

Jes?s se les aparec?a de vez en cuando ilumin?ndolos como un rel?mpago en la noche; pero luego les dejaba el vac?o de su ausencia. Mar?a era una luz de d?a y de noche: A todas horas disponible, para responder a todas las preguntas, para iluminar las conciencias, para fortalecerles en la futura vida apost?lica. La presencia y solicitud de Mar?a fue algo ?nico, irrepetible en la vida de los ap?stoles.?Qu? envidia de la buena!

Mar?a ya no era lamujer discreta y oculta que dejaba actuar a su Hijo. Ahora Ella comenzaba a ejercer su plena maternidad sobre la Iglesia ni?a, comenzaba a ser Madre de la Iglesia.

Resuc?tanos, OH Madre, como a los primeros ap?stoles; acomp??anos ahora que lo necesitamos como entonces o m?s que entonces; sigue ejerciendo tu maravillosa y oportuna maternidad sobre estos hijos tuyos que deben vivir rodeados de lobos y de constantes peligros. OH Madre bendita de la Pascua, inf?ndenos la alegr?a de vivir, de ser tuyos y de Jes?s de tal forma que llenemos de alegr?a pascual al mundo entero.


Publicado por mario.web @ 16:37
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