Domingo, 27 de febrero de 2011

?Sabemos c?mo San Pablo quiere al cristiano? Eso de ?ni?os grandes?, como decimos despectivamente nosotros, no le entra a Pablo en la cabeza. Al cristiano lo quiere adulto, en pleno desarrollo, hasta ser un tipo completo, con la misma talla de Jesucristo.

Empezamos hoy con un texto magn?fico de la carta a los Efesios, en el que Pablo nos presenta a Cristo disponiendo muy bien las cosas en su Iglesia. Y grita el Ap?stol:
?Lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de un hombre perfecto, a la plena madurez en Cristo?..

?Y esto, para qu??...

?Para que no seamos ya ni?os, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce al error.

?Y c?mo se consigue ideal semejante?

?Practicando la verdad en el amor, crezcamos en todo hasta llegar a ser como aquel que es la cabeza, Cristo? (Ef 4,12-15).

Aqu? Pablo habla de dos clases de cristianos. Unos son perfectos, mejor dicho, trabajan tanto por ser perfectos, que van creciendo siempre por la fe, por el amor, por su esfuerzo y contando con la gracia de Dios, hasta que llegan a un desarrollo pleno, asemejados en todo a Cristo Jes?s el Se?or. ?Qu? elogio el de estos cristianos, hombres y mujeres de belleza sin igual!...

Al hablarnos Pablo de esta manera, nos da ocasi?n para decir algo de la perfecci?n cristiana tal como la entend?a ?l. Esa perfecci?n es el empe?o por un crecimiento tal en la fe y el amor, que al fin se consigue una semejanza completa con el mismo Jesucristo.

No significan otra cosa las palabras que Pablo nos acaba de decir:
- plena madurez en Cristo,
- por un conocimiento cada vez mayor del Se?or,
- vivido por un amor ardiente que crece sin entibiarse nunca.

?Crezcamos por todo en Cristo? (Ef 4,15). Aqu? est? fuerza mayor de todo lo que nos dice San Pablo, confirmado por ?l con palabras inolvidables:

?Para m? el vivir es Cristo? (Flp 1,20), ?de manera que ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en m? (Gal 2,20)

Por eso, porque Pablo lo siente y lo vive, tiene autoridad para pedirnos: ?Tengan ustedes los mismos sentimientos que Cristo Jes?s? (Flp 2,5)

Si analizamos estos textos de Pablo, adivinamos que ?l mismo se pudo preguntar muchas veces como un examen de conciencia:
?Qu? pienso? Lo mismo que Jes?s.
?Qu? quiero, qu? deseo? Lo mismo que Jes?s.
?Qu? amo, y c?mo amo? Lo que amaba Jes?s y como lo amaba Jes?s.
?Qu? hago? Lo mismo que har?a Jes?s.
?C?mo rezo, c?mo trabajo, c?mo cumplo mis deberes? Igual que Jes?s.
?Cu?l es el motor de mi vida? Jes?s, y nadie m?s.
?Qu? pasos doy en mi vida? Los que dar?a Jes?s.
?C?mo sufro, al llegar el dolor? Como sufri? Jes?s.
Hasta que mi coraz?n no sea el mismo Coraz?n de Cristo, no habr? llegado a la perfecci?n de Cristo en m?.

As? pudo preguntarse y examinarse Pablo, sacando para s? la conclusi?n que dictaba a sus disc?pulos:

?Permanezcan perfectos en la voluntad de Dios? (Col 4,12), dec?a a los de Colosas.
Y les a?ad?a a los de Roma:

?Transf?rmense de manera que cumplan la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto? (Ro 12,2)

Era como decirles:

- Si queremos ser perfectos, yo como ustedes, lo conseguimos plenamente al cumplir la voluntad de Dios en todo, como la cumpl?a el Se?or Jes?s.
Entonces Dios Padre, Jes?s y nosotros, vendremos a ser una sola cosa y poseer la perfecci?n a que Dios nos llama.

Este modo de hablar es el que emplea Pablo con Timoteo:
As? el hombre de Dios y la mujer cristiana se encuentran perfectos y preparados para toda obra buena? (2Tm 3,17)

Tenemos en nuestros d?as a la Madre Teresa. ?C?mo pudo realizar tales prodigios entre los m?s pobres y ser la admiraci?n del mundo? Porque amaba con el mismo coraz?n de Cristo, seg?n su frase famosa a las Misioneras de la caridad: ?Nuestro compromiso no es con los pobres, sino con Cristo?.

As? pudo amar a los pobres como los ama el mismo Jes?s y hacer por ellos lo que s?lo Jes?s hubiera hecho.

Cuando San Pablo habla dos o tres veces de los cristianos ?ni?os? se refiere a la debilidad de su fe. No conocen lo suficientemente a Cristo, y de aqu? vienen sus dudas, su estancamiento, su ning?n progreso en la perfecci?n cristina.

Pablo no los desprecia, pero les dice con cierto cari?o:

?Sean ni?os en malicia, pero maduros por su mentalidad?, por sus criterios (1Co 14,20)
Por eso encarga a los evangelizadores, que se dedican a robustecer la fe en las Iglesias:
?Anunciamos a Cristo, a fin de presentarlos a todos perfectos en Cristo? (Col 1,28).

La fe en Cristo Jes?s va acompa?ada de un amor ardiente. Esto, por supuesto. Pablo sigue con sus frases atrevidas, y dice de s? mismo que ?l ama ?con las mismas entra?as de Cristo? (Flp 1,8)
Si esto era verdad, entendemos toda la vida de Pablo. Al tener el mismo coraz?n de Cristo, ?con qu? coraz?n iba a amar y de qu? manera iba a amar?...

Pablo tiene unas palabras arrebatadoras.
Aludiendo a su conversi?n, dice que Jesucristo le mir?, se tir? detr?s de ?l, y le alcanz?. Atrapado por Cristo que se le puso delante, ahora es Pablo quien se tira detr?s del Se?or en una carrera fren?tica, y nos confiesa:
?No es que lo haya conseguido a estas horas o que ya sea yo perfecto, sino que sigo en mi carrera hasta alcanzar a Cristo, como Cristo Jes?s me alcanz? a m? (Flp 3,12)

Dios no deja a nadie solo en esta tarea de llegar a la perfecci?n en Cristo Jes?s. Pues le asegura Pablo:
?Quien empez? en ustedes la buena obra la ir? perfeccionando hasta el D?a de Cristo Jes?s? (Flp 1,6)

Ante la median?a y la pobreza espiritual que hoy padece gran parte del mundo, la Iglesia puede ofrecer en muchos de sus hijos un gran ideal: ?Perfectos como Jesucristo, el Hombre dechado de toda perfecci?n!

?Qui?n gana en belleza al hombre y a la mujer que se han desarrollado plenamente en Cristo Jes?s?... ?Nadie! No hay hombre o mujer m?s cabales.


Publicado por mario.web @ 17:03
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