Domingo, 27 de febrero de 2011

Entrado el a?o 64, despu?s de su viaje a Espa?a, Pablo hab?a marchado a Oriente para visitar las Iglesias de ?feso y Colosas.
Poco despu?s, en el mes de Julio, estallaba en Roma la persecuci?n decretada por Ner?n contra los cristianos, a los que se achacaba el incendio de la Urbe.

Nada sabemos de Pablo durante la persecuci?n, pero deb?a estar fuera de Roma, pues de lo contrario le hubiera sido dif?cil escapar de la Polic?a romana, que lo conoc?a bien desde los d?as de su prisi?n casi a las puertas del Pretorio.

Evangelizando por Oriente, deja en ?feso a Timoteo y marcha ?l a Macedonia, desde donde escribe esta carta a su disc?pulo y colaborador m?s querido, para recomendarle:
-Trabaja en esa Iglesia de ?feso, buena y que se conserva bien. Pero, las cosas han cambiado desde que march? de all? hace ya m?s de siete a?os.
A pesar de tu juventud, mira de que se te respete, y haz frente con valor a esas nuevas doctrinas que pueden perjudicar mucho a los cristianos.

Si estamos acostumbrados a leer a San Pablo, vemos que las cartas a Timoteo y a Tito, llamadas las ?Cartas pastorales?, son totalmente diferentes de las anteriores.
Pablo no escribe ahora a grupos en los cuales ha de corregir abusos inaceptables, sino a disc?pulos particulares con unos consejos aptos para dirigir bien la Iglesia.

Esto es lo importante de estas cartas: que nos dan normas pr?cticas de vida cristiana, aunque tienen tambi?n detalles circunstanciales que ya no rigen hoy en la Iglesia.

Y lo primero que pide Pablo es algo tan sencillo y tan elevado como lo encerrado en estas palabras apenas comenzar:
?El amor que procede de un coraz?n limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera? (1,5)

Pablo se?ala los errores que se est?n introduciendo en ?feso, y se enfrenta severo a los perturbadores:
-?Qu? es eso de prohibir el matrimonio?... Quiero que las j?venes se casen y que tengan hijos? Pues la mujer se salvar? por la maternidad?
?Y por qu? proh?ben el uso de alimentos, que Dios cre? para que los coman con acci?n de gracias?...
Sepan que todo queda santificado por la palabra de Dios y por la oraci?n?
Ya lo escrib? en otra ocasi?n: ?El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp?ritu Santo? (4,3; 4,14; 2,15. 4,3-4. Ro 14,17)

Con este presupuesto de conciencia pura en los oyentes, Pablo puede exponer la doctrina m?s elevada, pues los limpios de coraz?n captan todo lo que sea de Dios.
?Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmaci?n: Cristo Jes?s vino al mundo para salvar a los pecadores, de lo cuales el primero soy yo? (1,15)

Ante esta confesi?n de Pablo, ?qu? cristiano tiene miedo de su salvaci?n?
No la puede tener, y m?s contando con el Dios y con el Jes?s que tenemos en el cielo:
?Dios nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven?.

Y para ello nos ha dado un intercesor sin par:
?Porque tenemos un Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes?s, hombre tambi?n, que se entreg? a s? mismo como rescate por todos? (2,4-6)

Piensa Pablo en Jesucristo, y trae la estrofa de un himno precioso que se cantaba en las asambleas de la Iglesia:
?Jesucristo!... ?Ese Dios que se manifest? en la carne, fue justificado en el Esp?ritu, apareci? como Dios a los ?ngeles, ha sido proclamado a los gentiles, es cre?do en el mundo, y ha sido ensalzado a la gloria? (3,16)

Con este Jesucristo ante los ojos, que ha iniciado el tiempo de la salvaci?n, Pablo ve a los rebeldes al Evangelio, nuevos predicadores de falsedades, y amenaza serio:
?Algunos apostatar?n de la fe, entreg?ndose a esp?ritus enga?adores y a doctrinas diab?licas, por la hipocres?a de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia?.

Son los falsos maestros que se han presentado siempre en el mundo cambiando la doctrina de la Iglesia.
Los ap?stoles, con Pablo y Juan a la cabeza, no los toleran, nos avisan, nos previenen, y nos piden fidelidad y perseverancia en nuestra fe, aunque nos cueste.

En la siguiente carta a Timoteo, Pablo refrendar? esta su condena a esos falsificadores de la verdad con palabras muy duras:
?Son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe, aunque su insensatez quedar? descubierta ante todos? (2Tm 3,8-9)
Los ap?stoles eran muy buenos, pero tambi?n muy serios y muy firmes.

Esta carta primera a Timoteo, sencilla, es una serie de consejos para gobernar la Iglesia, pero acaba de una manera solemne de verdad:

?Te recomiendo en la presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindi? tan hermoso testimonio,
?que conserves la fe sin tacha ni culpa hasta la manifestaci?n gloriosa de nuestro Se?or Jesucristo,
?el bienaventurado y ?nico Soberano, el rey de los reyes y el Se?or de los se?ores, el ?nico que posee la inmortalidad,
?que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ning?n ser humano ni le puede ver. A ?l sea el honor y el poder por siempre. Am?n? (6,13-16)


Cada vez que nos trae Pablo un p?rrafo como ?ste nos entusiasmamos queramos que no.
Porque nos encontramos con Jesucristo en quien creemos;
a quien confesamos lleno de gloria a la derecha del Padre;
al que esperamos con ilusi?n creciente;
al que le decimos anhelantes con el Apocalipsis: ??Ven, Se?or Jes?s?;
al que sabemos que ser? nuestro gozo eterno.

Jesucristo llenando nuestra vida?
Jesucristo siempre y en todas partes?
Jesucristo, obsesi?n de la mente y pasi?n del coraz?n?

Es el Jesucristo al que le decimos con sinceridad y con el entusiasmo juvenil de aquel cantar: ?Jesucristo! ?Jesucristo! Yo estoy aqu?


Publicado por mario.web @ 17:05
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