Domingo, 27 de febrero de 2011

La primera carta de Pablo a Timoteo contiene una afirmaci?n tan solemne y tan importante como consoladora sobre el problema m?s grave que tiene planteado toda persona:

??Dios quiere que todos se salven? (1Tm 2,4)
?Todos?... Luego ninguno queda excluido de la salvaci?n, por enorme que sea su culpabilidad, ya que la sangre del Salvador es m?s poderosa que todas las culpas de la humanidad entera. El problema de la salvaci?n es hoy muy actual. A muchos hombres y mujeres les falta esperanza, y esta esperanza s?lo les puede venir por la seguridad que Dios les da de la salvaci?n.
?Hablamos hoy de esto, teniendo a Pablo por gu?a?

En otra carta seria, aparentemente fr?a, le dice Pablo a su disc?pulo Tito con aire de emoci?n: ??Dios nos salv?!? (Tt 3,4)
Aunque Dios actu? con un acto libre del todo ─pues Dios no debe nada a nadie─, podemos decir sin embargo que Dios se vio obligado por S? mismo a salvarnos. ?Es tan bueno! ?Ama tanto!...

Y Dios no tuvo m?s remedio que ceder ante su propia bondad, ante su amor misericordioso tan inmenso?
?sta es precisamente la raz?n que da Pablo sobre la decisi?n de Dios, libre por una parte, y, por otra, obligado consigo mismo:
?Nos salv? por su bondad?, por su misericordia? (Tt 3,4-5). ?Pues Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos am?, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivific? en Cristo, y as? fuimos salvados?
Pablo lo dice de este modo, a pesar de mantener su afirmaci?n anterior:
??ramos todos hijos de ira?, est?bamos irremisiblemente perdidos, destinados a la condenaci?n (Ef 2,3-8)

Desde el principio miramos la salvaci?n como una iniciativa de Dios, que la manda al mundo por medio de Jesucristo.
?Por qu? quiso Dios que su Hijo hecho hombre se llamara precisamente JESUS, Yahv? Dios que salva?...
Porque Dios quer?a salvar, no condenar.
Y salvar por medio de Jesucristo.

Todo lo que decimos de la salvaci?n de Dios seg?n San Pablo, eso mismo, lo vemos plenamente confirmado por San Juan, el otro gran ap?stol, que escribe:
?As? am? Dios al mundo, que le dio su propio Hijo?, y no para juzgar y condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por ?l? (Jn 3,16-17)

Hay que espigar en las cartas de Pablo muchas ideas sobre la salvaci?n, algunas de las cuales est?n ciertamente contra muchas opiniones modernas, seg?n las cuales todos est?n salvados ya por Jesucristo, sin distinci?n de buenos y malos, y eso de la salvaci?n no debe preocupar a nadie.

Desde luego, que Pablo no admite semejante opini?n.
Para Pablo, Dios ha determinado nuestra salvaci?n, y por parte de Dios la salvaci?n es un hecho irreversible, porque las decisiones de Dios son irrevocables y Dios no se tira nunca atr?s en sus promesas (Ro 11,29)

Pero, lo que no falla de parte de Dios, puede fallar por parte del hombre. Por eso Pablo avisa: ?Trabajen con sumo cuidado por su salvaci?n?, no por temor a Dios, que no fallar?, sino por temor a ustedes mismos, que le pueden fallar a Dios (Flp 2,12)
En las cartas de Pablo tenemos el caso aleccionador de aquel escandaloso de Corinto. Pablo se vio en la precisi?n dolorosa de excomulgarlo para darle ocasi?n de arrepentirse, y daba la gran raz?n: ?A fin de que su alma se pueda salvar en el Juicio del Se?or? 1Co 5,5)

Con esta prudencia ante los ojos -de que Dios nos salva, pero nosotros nos podemos perder-, Pablo es enormemente optimista cuando trata el problema de la salvaci?n, como cuando proclama:
??Ya estamos salvados en esperanza!? (Ro 8,24)
?Por qu?? Porque el Dios que nos eligi?, ese mismo Dios nos ha hecho santos, nos ha entregado ya la herencia de la vida eterna, y, para tranquilidad y seguridad nuestra, nos ha dado como prenda el Esp?ritu Santo, que llevamos dentro de nosotros.

Por otra parte, Dios toma tan en serio nuestra salvaci?n, que, para conseguirla, se ha empe?ado en dirigir todos los acontecimientos del mundo de tal modo que todos ellos van encaminados a la salvaci?n de los elegidos (Ro 8,23-30)

Y hasta nos podemos preguntar: ?De qu? salvaci?n se trata? ?S?lo de nuestra salvaci?n eterna?...
?No! Pablo tiene una mirada m?s amplia. Va a ser salvada la creaci?n entera.
?No puedes ser ─viene a decirse Pablo─, que el pecado, metido en el mundo por Satan?s, eche a perder para siempre la obra maravillosa de Dios!

El universo entero ser? una morada digna de los hijos de Dios que se habr?n salvado.
La creaci?n entera, que ahora participa de la maldici?n del pecado cometido en el para?so, participar? un d?a de la gloria que Dios habr? devuelto a la humanidad, restaurada por Jesucristo (Ro 8, 18-22)
El Apocalipsis nos dice lo mismo que Pablo, aunque algo po?ticamente:
?Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra y el primer mar desaparecieron? (Ap 21,1)

Seg?n San Pablo, estamos ahora en un mundo provisional, mientras esperamos la salvaci?n completa:
?Ahora gemimos, nos angustiamos, esperando nuestra redenci?n? (Ro 8,23)
?Pero llegar?, un d?a llegar? la salvaci?n total!...
El pecado y todos los males que arrastra consigo, habr?n quedado aniquilados.
La fe se habr? convertido en visi?n de Dios cara a cara.
Ya no tendremos que esperar nada, porque lo tendremos todo en la mano.
S?lo restar? un amor intenso y feliz en el gozo de Dios y de todos los salvados.

?La salvaci?n! Un problema tan serio lo sabemos mirar, como Pablo, con ojos ilusionados.
Nuestra esperanza se apoya en el poder de Dios y en la intercesi?n de Jesucristo, garantizada por el Esp?ritu Santo que mora en nosotros.
Y al mundo, a muchos hermanos que desesperan, sabemos decirles tambi?n como Pablo a los cristianos de Roma:
-?Venga! ?Conf?en! ?Que nuestra salvaci?n est? m?s cerca de lo que creen! (Ro 13,11)
La palabra de Dios es firme, no falla nunca, y si ha dicho que nos quiere salvar, ya ver?n c?mo nos salva a todos los que nos damos a ?l con coraz?n sincero...


Publicado por mario.web @ 17:06
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