Domingo, 27 de febrero de 2011

La ep?stola tan extensa de Pablo a los de Corinto, cargada de consejos, llega hacia su fin con unas palabras que son todo un programa enardecedor:

??Mant?ngase firmes, inconmovibles! ?Avancen siempre en la obra del Se?or! Y sepan que su trabajo no es in?til en el Se?or? (1Co 15,58). Porque el Se?or Jes?s es un espl?ndido pagador, y nadie quedar? sin una magn?fica recompensa.

Considerando estas proposiciones de Pablo se adivina que el cristianismo -como se ha dicho muchas veces modernamente-, no es para pusil?nimes.

?Firmes! ?Por qu??... Porque los embates que vienen del enemigo son fuertes.
?Inconmovibles! ?Por qu??... Porque no hay que dejarse arrastrar por la corriente ni permitir que nadie nos zarandee.
?En marcha! ?Por qu??... Porque eso de detenerse es condenarse a ir para atr?s.
?Que vale la pena! ?Por qu??... Porque el premio que aguarda supera todo lo que se puede so?ar.

San Pablo, a lo largo de todas sus cartas, da la raz?n de todas estas afirmaciones, y asegura la firmeza de sus proposiciones.

Firmes de tal manera -sigue diciendo a los de Corinto-, que ?han de mantenerse en la fe bien seguros, actuando como hombres, con energ?a? (1Co 16,13)

Inconmovibles -dir? a los de ?feso-, de modo ?que no nos dejemos llevar a la deriva, zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce al error? (Ef 4,14)

Progresando siempre, porque hay que llegar ?a un desarrollo perfecto, a la plena madurez en Cristo?, asegura Pablo a los mismos efesios (Ef 4,13)

Y se debe avanzar con una gran esperanza, porque -como expresa Pablo a los de Roma-, ?los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros? (Ro 8,18)

Este programa de vida cristiana no es para echar hacia atr?s a ninguno; al rev?s, resulta un est?mulo grande el saber que Jesucristo tiene confianza en los suyos.

El redactor de la carta a los Hebreos pone al mismo Jesucristo delante como Jefe y Gu?a en un p?rrafo que entusiasma.
Ha presentado antes una lista larga de los grandes de Israel en el Antiguo Testamento, los cuales, siguiendo la estrella de la fe, realizaron haza?as sin cuento, y dice de ellos que fueron hombres y mujeres ?de los que no era digno el mundo? (Hb 11,4-39)

Despu?s a?adir?, aunque sin poner nombres, a los que ya hab?an muerto entre los ap?stoles y los primeros cristianos: ?Acu?rdense de sus gu?as, que les anunciaron la palabra de Dios, y, considerando el desenlace de su vida, imiten su fe? (Hb 13,7)

Pero, sobre todo, clava ese disc?pulo de Pablo su mirada en Jesucristo, como no pod?a ser menos. Lo ve al frente de los suyos en marcha hacia la eternidad, como iniciador y consumador de la fe, y asegura de ?l algo que resulta ins?lito:
?Jes?s, por el gozo que se le propon?a, soport? la cruz sin miedo a la ignominia, y ahora est? sentado en el trono a la derecha de Dios? (Hb 12,2)

?Qu? quieren decir estas palabras algo misteriosas? Por una palabrita que usa la Biblia, los estudiosos adivinan un doble sentido.

Primero, puede interpretarse as?. Ante los ojos de Jes?s, se present? el gozo, la alegr?a, la gloria. Y ?l se dice valiente:
-?Qu? escojo? ?Me quedo con la cruz!

Segundo. Pero hay otra interpretaci?n. Jes?s ten?a miedo a la muerte, es natural, y m?s una muerte en la cruz. Pero vio la gloria que le ven?a detr?s. Y Jes?s no dud?:
- Es muy duro lo que me espera. Pero vale la pena seguir adelante. Despu?s de la cruz y el sepulcro, vendr? la gloria. ?Adelante!

De las dos maneras, y las dos leg?timas, se puede interpretar esa afirmaci?n de Hebreos. Una y otra son preciosas.
Como Jes?s en el Tabor, donde habla con Mois?s y El?as de lo que le aguarda, el cristiano tiene delante la lucha. Pero no duda en absoluto
- ?Jes?s va delante? Pues, ?adelante yo tambi?n!

La verdad es que el mundo de hoy necesita mensajes como ?ste.
Nuestro mundo -como lo dice cualquier observador independiente-, en medio de los avances de la ciencia y de la t?cnica, vive en la angustia que causa la incertidumbre.

El llamado Primer Mundo lo tiene todo, y, sin embargo, esa ansiedad e insatisfacci?n tan lamentadas y tan evidentes las sufre sin encontrar soluci?n.

Al rev?s, el llamado Tercer Mundo no sabe hacia d?nde volverse para hallar remedio a sus injustos males, que los hombres poderosos se empe?an en no resolver.

Ante ambos mundos, caben las consabidas preguntas: ?Sabe mucha gente hacia d?nde camina? ?No necesita m?s fe? ?No necesita, sobre todo, m?s esperanza?...
Los grandes sufrimientos modernos han de encontrar una soluci?n, la cual no le puede venir sino de Dios.
Y el camino seguro de Dios y hacia Dios es solamente Jesucristo.

En nuestra Latinoam?rica han surgido l?deres durante las ?ltimas d?cadas que pudieron deslumbrar de momento.
Arrastraron a muchos, pero eran tambi?n muchos los que volv?an, lamentando:
-?Qu? fracaso! ?C?mo nos hemos equivocado!

El ?nico que no falla, ni en sus proposiciones, ni en sus promesas, ni en sus logros, es Jesucristo, del que nuestra carta a los Hebreos dice ?Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos? (Hb 13,8)

Lo cual es como si dijera: todos los que surgen como maestros, jefes y gu?as son ocasionales, los cuales aciertan o no aciertan.
El que no se equivoca, no enga?a y no defrauda nunca, porque es seguro siempre, es Jesucristo.

Firmes, inconmovibles, esperanzados.
Tres palabras que son un l?cido ?santo y se?a? que Pablo hace resonar en nuestros o?dos y pone tambi?n en nuestros labios.
Son la mejor respuesta que le damos a aquel Jesucristo que dijo con serenidad pasmosa poco antes de ir a la muerte: -?S?ganme, y conf?en! Porque al mundo lo tengo yo vencido.


Publicado por mario.web @ 17:27
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