Lunes, 28 de febrero de 2011

En aquel templo se hab?an ofrecido muchos animales, en particular abundantes corderos. Muy poco val?an- aquel d?a una joven madre ofrec?a un par de t?rtolas con una mano y con la otra y con el coraz?n ofrec?a la ofrenda mejor, salida de sus pur?simas entra?as, al Hijo de Dios envuelto en la carne del hijo del hombre. El templo se hab?a hecho para esta ofrenda ?nica. El Padre la acept? totalmente satisfecho. Tom? aquel pu?adito de carne de manos de Mar?a diciendo. Este es mi Hijo muy amado en quien tengo todas mis complacencias. ?Gracias, Mar?a! ?Gracias, Hijo m?o?. Acepto la ofrenda, acepto el Cordero sin mancha?.

Nadie supo, nadie vio salvo dos privilegiados testigos, Ana y Sime?n, la singularidad del momento y la grandeza de la ofrenda. Y sigui? la fila de animales ofrecidos sin importancia.

Todo lo que tenga valor en el futuro solo lo tendr? si va unido a aquella ofrenda. Cuando el sacerdote eleva en la misa el c?liz y la hostia consagrados repite el gesto de Mar?a en aquella ma?ana: Por Cristo, Con ?l y en ?l, a Ti, Dios Padre Omnipotente todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

Como en todo sacrificio aparece el cuchillo que se clava y la sangre que brota. Ese cuchillo se clav? ya un poco en el alma de Mar?a. Se clavar?a hasta la empu?adura en el Calvario, atravesando el coraz?n de una virgen y una madre. Y se convertir?a en cinco cuchillos, para las dos manos, para los dos pies. Y si algo de vida quedaba, para matarla del todo hundi?ndose en el coraz?n. El Calvario era el monte del sacrificio: del sacrificio de la segunda Eva. Ah? muri? casi del todo Mar?a. Y del segundo Ad?n: totalmente muertoNuestra presentaci?n en el templo:
Fue en el bautismo. ?ramos ni?os, pero no inocentes. El bistur? extrajo el pecado original. Morimos al pecado para vivir para Dios. Quedamos se?alados con el signo de Cristo: cristianos. Por eso nuestra ofrenda fue agradable al Padre. Lo que debemos hacer en la vida es vivir como cristianos y morir como cristianos, para reinar con Cristo por toda la eternidad. Nuestra se?al cristiana es la que nos vuelve aceptos al Padre y nos devuelve la imagen y semejanza de Dios, que es la cruz de Jesucristo. Como religiosos resaltamos esa cruz en rojo, en sangre y sacrificio.

En el Calvario corri? mucha sangre, sangre divina, y se rompieron las compuertas del amor del Padre y del amor de Mar?a. Tanto amor y tanto dolor con puedo hacerlos in?tiles con la infidelidad total y la condenaci?n. Todos los condenados gritan a Dios: ?Moriste por m? de sobra?. Esta es la blasfemia m?s horrible. Y gritan a Mar?a: Tu dolor fue para nada? ?C?mo gritar ese insulto a Mar?a?


Publicado por mario.web @ 9:24
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