Lunes, 28 de febrero de 2011

Conversi?n: cambio, nueva vida, hombres y mujeres nuevas. El Reino de Dios est? cerca. El reino del Diablo se acab?. De ah? el cerrar la puerta al pasado y abrirla a la nueva vida. Arrepentirse del pecado: dejar la enemistad con Dios, dar la espalda al pecado en todas sus formas. La nueva religi?n exige un rompimiento fuerte con la vida anterior, la vida que era la muerte en el pecado y en la desverg?enza. El que no nace de nuevo no puede ser cristiano, como afirmaba Jes?s a Nicodemo. El hombre debe arrancarse el coraz?n de piedra y cambiarlo por un coraz?n cristiano, es decir, semejante al de Jes?s y al de Mar?a. Muchos cristianos aman el barniz, la fachada, las formas externas. Son la nueva generaci?n de los fariseos. Hay que cambiar por dentro, con el dolor y la alegr?a que supone ser un hombre y una mujer nueva. Todos necesitamos renovarnos y convertirnos: la rutina y el cansancio nos muerden a todos; caen polvo y telara?as sobre los m?s sagrados ideales; todas las cosas m?s bellas y sagradas, si no se renuevan, acaban por morir.

El amor muere en muchos matrimonios, la vida consagrada se marchita si no se renueva con el agua de la oraci?n. Una buena parte de la existencia consiste en renovar, refrescar, en echar nueva le?a a la hoguera. Subir, siempre subir, querer ser otro, distinto, mejor; mejor en lo humano, mejor en lo intelectual y en lo espiritual. Cuando uno se para, se enferma; cuando uno se para definitivamente, ha comenzado a morir. Con Cristo hay que volver a empezar.

Todo comienza, todo vuelve a empezar, si queremos; todo como reci?n estrenado. Lo viejo, lo sucio y desordenado no van con la nueva vida. Y creed en el Evangelio, la Buena Nueva: Creer en Jes?s y en el mensaje de salvaci?n que trae. Este mensaje es muy actual: convertios y creed en el Evangelio. Pero hay diferentes maneras de reaccionar frente al mismo: desde la aceptaci?n amorosa hasta el rechazo absoluto, pasando por la aceptaci?n a medias. Nos asusta el compromiso, porque nos falta el amor. ?Cu?nto nos cuestan las virtudes: la obediencia, la caridad, la humildad, el vencer los halagos de la pereza, porque no tenemos amor, porque andamos bajos de entusiasmo, porque no pensamos sino en cosas duras, dif?ciles! La vida, tu vida podr?a ser una aventura apasionante. A veces, la has tomado como un castigo, la has imaginado terrible y dura, y te has clavado las espinas. Pero podr?a convertirse en otra cosa, mil veces m?s bella, atractiva y fascinante, si convirtieras las punzantes espinas en rosas. Con un poquito de amor y de entusiasmo: ?sa es la receta, el el?xir divino que transforma lo duro y amargo en dulce y suave.

Reacci?n de Mar?a: apertura total a una renovaci?n de su misma espiritualidad: El Antiguo Testamento lo verter? en el molde del Nuevo, en el molde de su Hijo y de su doctrina. El Esp?ritu Santo le inspiraba, le hac?a comprender como a nadie la doctrina cristiana. Mar?a es la primera cristiana, la que mejor ha entendido y ha imitado a Jes?s, la verdadera Mujer Nueva. De tal manera que podr?a decir con m?s fuerza que San Pablo: ?Para M? el vivir, el respirar el amar es Jes?s?. Por eso, la que m?s conoce es la que mejor puede ense?ar. Pero Mar?a es una maestra y madre, que por tanto ense?a a sus disc?pulos con gran sabidur?a, y a sus hijos con inmenso amor la doctrina cristiana.

La vida, que en principio es igual para todos, es tan diferente para cada uno. Porque hay vidas verdaderas, en las que vivir es amar, es realizar tareas transcendentes y ser feliz. Pero hay otras que se parecen tan poco a la vida y tanto a la muerte.

Tu vida depende de ti.


Oraci?n: Oh Jes?s, que viniste a inaugurar en el mundo una nueva forma de vivir, convierte nuestra pobre agua en dulce vino; transforma nuestro barro roto en un cantarillo nuevo hecho a tu gusto. Ay?danos a reconocernos grandes pecadores para que no tengamos reparo en ponernos en la fila de los que necesitan ser perdonados y que aceptemos tu invitaci?n al arrepentimiento y a la conversi?n total de nuestro coraz?n.

Ojal? que esta conversi?n nos sirva para desempolvar el rosario completo. Y no es solo volver a tener un rosario en las manos, sino dar a la devoci?n a Mar?a el puesto privilegiado que el Papa le ha querido dar, por inspiraci?n divina. El mismo Juan Pablo II, como pocos, nos demuestra que esta devoci?n y amor es algo maravilloso y, adem?s, muy eficaz. Al recuperar el rosario, se recupera a la Madre de Dios , y recuperar a su Madre, se recupera a Dios, que tambi?n anda medio perdido, y no creo que por no ser esencial.


Publicado por mario.web @ 9:32
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