Lunes, 28 de febrero de 2011


La fiesta de La Visitaci?n est? llena de encantos, de un idilio, de una ternura inigualables. Dos mujeres encinta que se encuentran, que se saludan, que se llenan de Dios y de alegr?a. Las dos primas, Mar?a e Isabel, convertidas en mam?s las dos milagrosamente, se nos llevan tambi?n a nosotros todos los cari?os.

S?lo Mar?a, despu?s de la Ascensi?n del Se?or en la Iglesia primitiva, pudo ser la fuente de esta informaci?n que hoy no ser?a capaz de presentar el reportero m?s avispado. Sin grabadoras ni c?maras de televisi?n, Lucas recogi? los datos suministrados anteriormente por Mar?a, y en la visitaci?n de Mar?a a Isabel nos ofrece una de las escenas m?s sublimes de toda la Biblia.

- ?Isabel! ?Isabel! ?C?mo est?s, c?mo te encuentro?...

- Pero, Mar?a, ?c?mo vienes hasta aqu??...


Mar?a se ha enterado del estado de Isabel por el Angel:

- Tu pariente Isabel, en su ancianidad, ha concebido un hijo, y ya est? en su sexto mes la que siempre ha sido est?ril, porque para Dios no hay nada imposible.

M?s de ciento veinte kil?metros separan Nazaret de Ain Karim. Pero Mar?a, audaz, valiente, sin complejos ni miedos ?qu? muchachita ?sta, y vaya mujer liberada!, emprende el camino desde Galilea hasta la monta?a de Judea.

Isabel, nada m?s o?r el saludo de su jovencita prima y antes de que ?sta le comunique nada, se da cuenta de la maternidad de Mar?a, por iluminaci?n del Esp?ritu Santo:

- ?Pero, c?mo es esto? ?Llevas en tu seno a mi Se?or, y vienes hasta m?? ?Si noto que hasta el ni?o que se encierra en mis entra?as est? dando saltos de gozo con solo o?r tu voz!

Mar?a recibe la primera bienaventuranza del Evangelio:

- ?Dichosa t?, que has cre?do, porque se cumplir? en ti todo lo que te ha dicho el Se?or!

?Hay que ver qu? encuentro el de estas dos mujeres madres! La Liturgia de la Iglesia nos lo presenta hoy para que veamos lo que nos espera a nosotros en la pr?xima Navidad, que ya la tocamos con la mano.

Mar?a nos trae al Hijo de Dios, hecho hombre en su seno bendito.

Jes?s se encuentra con nosotros para llenarnos de su Esp?ritu Santo, como a Isabel, como a Juan.

El Esp?ritu Santo nos llena de su alegr?a y de sus dones, porque donde entra el Esp?ritu de Dios no hay m?s que gozo, paz y vida divina y eterna.

Si nos ponemos a analizar este hecho de la visitaci?n de Mar?a a Isabel, no sabemos por d?nde empezar ni por donde acabar de tantas cosas como podemos decir, ya que se trata de una escena de riquezas inmensas. Igual nos habla de las dos naturalezas de Jes?s, divina y humana, que de la mediaci?n de Mar?a. Como nos dice tambi?n de la diligencia del ap?stol, dispuesto a dar siempre ese Jes?s que lleva dentro.

?Qui?n es el Jes?s que Mar?a lleva en su seno? Dios, ciertamente. Isabel lo reconoce: - ?C?mo viene a visitarme la madre de mi Se?or?... Y El Se?or, para un jud?o, era solamente Dios.

?Qui?n es el Jes?s, hijo de Mar?a? Es hombre perfecto. Nacido de mujer, dir? San Pablo. Un Jes?s hombre que tomar? el pecho de la mam? como cualquier beb?.

Un Jes?s que jugar? y enredar? y ser? educado como cualquier otro ni?o. Un Jes?s que se desarrollar? joven bello y de prendas singulares, como nos dice el Evangelio, e ir? creciendo en estatura, en conocimientos y en gracia y atractivos ante los hombres lo mismo que ante Dios. Un Jes?s que amar? como nosotros; que trabajar? y se cansar? y padecer? hambre y sed; que gozar? y sufrir? como sus hermanos los hombres, y que llegar? a morir verdaderamente como cualquiera de nosotros.

?Por medio de qui?n viene a nosotros este Jes?s? Es la cosa tan evidente, que no necesita comentarios. Dios ha querido servirse de Mar?a, que ha dado su consentimiento consciente, libre y amorosamente al plan de Dios.

Y Mar?a sigue realizando hoy su misi?n de darnos a Jes?s lo mismo que hizo con Isabel y el Bautista o lo veremos pronto con los Magos.

No va a ninguna parte Mar?a sin su Jes?s. No se mete Mar?a con su amor y devoci?n en ning?n alma sin meter bien dentro de ella al mismo Jes?s. Venir a nosotros Mar?a o ir nosotros a Mar?a y no encontrarse con Jes?s resulta un imposible. Mar?a, como Madre, es una Medianera natural entre Jesucristo y nosotros. De Mar?a aprendemos tambi?n una lecci?n importante para nuestra vida cristiana.

?Podemos quedarnos para nosotros ese Jes?s que llevamos dentro? ?No tenemos obligaci?n de darlo a los dem?s?...

Por la fe de Abraham empez? la Historia de la Salvaci?n. Por la fe de Mar?a -?S?, que se cumpla en m? tu palabra!- se realiz? definitivamente el plan de salvaci?n trazado y prometido por Dios. Mar?a nos ense?a a ser creyentes, a aceptar la Palabra, a decir siempre S? a Dios.

?Mar?a! ?Gracias por tu fe! ?Gracias, porque tu generosidad arranc? del seno de Dios a Nuestro Salvador el Se?or Jesucristo! ?Gracias, porque visitas nuestras almas! ?Gracias porque nos traes a Jes?s, como se lo llevaste a Isabel! ?Gracias, porque con tu Jes?s vives tambi?n en nuestros corazones!....


Publicado por mario.web @ 9:34
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