Lunes, 28 de febrero de 2011

El amor es el principio que crea y sustenta las relaciones humanas con dignidad y profundidad. El amor espiritual nos lleva al silencio, y ?ste tiene el poder de unir, guiar y liberar a las personas. El amor es la base para el principio de ecuanimidad entre el esp?ritu y la persona. Cuando el amor est? combinado con la fe, crea una base fuerte para la iniciativa y la acci?n. El amor es el catalizador para el cambio, el desarrollo y los logros.


El amor no es s?lo un deseo, una pasi?n, un sentimiento intenso hacia una persona u objeto, sino una conciencia que es a la vez desinteresada y satisface el propio ser. Se puede sentir amor por el pa?s de or?gen, por un prop?sito apreciado, por la verdad, la justicia, la ?tica, por las personas, la naturaleza, el servicio a los dem?s y por Dios. El amor emana de la verdad, y de la sabidur?a. El amor basado en la sabidur?a es amor real, no es un amor a ciegas. Descubrir los secretos del amor es observar c?mo se revelan los secretos de la vida.
La base del amor verdadero La base del amor real entre las personas es espiritual. Ver al otro como un ser espiritual, como un alma, es ver su realidad. Ser consciente de esa realidad es tener amor espiritual: cada persona internamente completa, aut?noma, pero al mismo tiempo totalmente interconectada con los dem?s, reconoce ese estado en el otro. Como consecuencia, hay amor constante y natural. El amor verdadero se da cuando el alma tiene amor hacia el alma. El amor por el alma es eterno, ya que el alma nunca muere. Tal amor es virtuoso y proporciona alegr?a. El apego a lo perecedero es err?neo y causa sufrimiento.

Cuando prevalece el amor espiritual, es imposible que haya enemistad, odio, ira o celos. Los sentimientos negativos se transforman en positivos gracias a la serenidad del amor. En el amor espiritual hay armon?a, ya que el amor elimina las tendencias a controlar o a ser dependiente, y asegura la bondad, el cuidado y la comprensi?n amistosa.
La serenidad del amor Amor espiritual significa no fijarse en las debilidades de los dem?s, sino interesarse en eliminar los propios defectos. El m?todo para hacer eso es revisarse internamente con regularidad para verificar hasta qu? punto se ha adoptado el h?bito natural de hacer felices a los dem?s, en vez de hacerles sufrir. Sin embargo, el amor verdadero del coraz?n tambi?n significa que uno no puede soportar el ver las debilidades de aquellos a quienes ama. Hay un deseo puro de corregir lo que no nos parece adecuado. Tal correcci?n se llevar? a cabo, por un lado, con los sentimientos de amor y, por otro, con el poder de las palabras. Debe haber un equilibrio entre los dos. Cuando las palabras son demasiado fuertes o excesivas, el resultado no es satisfactorio. Si las palabras son muy hirientes, el otro puede sentirse insultado o humillado por el autoritarismo. Cuando se consigue el equilibrio correcto entre amor y poder en las palabras se da a los dem?s la
experiencia de compasi?n, misericordia y beneficio. No importa cu?n poderoso o amargo sea el mensaje, conmover? el coraz?n del otro y se experimentar? su veracidad.

Los seres humanos se han quedado atrapados en un modelo de comportamiento que ha distorsionado el valor del amor y la capacidad de confiar mutuamente en los sentimientos e intenciones. En un momento dado hay amor y en el siguiente, ese amor se rompe, produciendo un dolor y pesar inmensos. Es como si el intelecto humano hubiera perdido la conexi?n con la ?nica Fuente eterna de amor y se apoyara en los recursos temporales. Como consecuencia, en lugar de poseer una sola fortaleza y un solo apoyo de la fuente incondicional, las almas humanas permanecen sedientas de amor verdadero, y lo anhelan aunque s?lo sea una gota. Sin este amor, siguen buscando y vagabundeando angustiadas.

La llama eterna El mundo piensa en Dios como la m?xima fuente de amor, el Oc?ano del Amor, la Llama Eterna. Dios da, de manera incondicional, amor imperecedero, universal y ?nico. Imperecedero porque es ilimitado, constantemente radiante y siempre disponible. Universal porque no tiene l?mites ni preferencias, emana vibraciones amorosas hacia todas las almas de todas las culturas, razas y credos. ?nico porque el fuego del amor de Dios limpia el coraz?n y el alma. Los que se benefician de este amor restablecen los lazos de una relaci?n eterna. Los que experimentan el amor espiritual de Dios, los que ?se funden con la Llama Eterna de la Verdad?, se desconectan de toda falsedad. Tales personas han aprendido la primera lecci?n de hermandad universal: que todas las personas sienten amor unas hacia las otras porque son hijas del mismo Padre. A esto se llama amor espiritual.

Cuando el fuego del amor espiritual se enciende, las personas comienzan a ejercer el poder de la voluntad para liberarse de la esclavitud de las gratificaciones moment?neas. Se invierte tiempo y se hacen esfuerzos para edificar un estado interno en el que el amor se revele en el rostro y en cada actividad. Con la comprensi?n del amor espiritual, las personas se afectan menos por las circunstancias adversas. Contemplan las nubes negras y las tormentas como si fueran oportunidades para ejercitar su fortaleza y recursos internos. Su llama no se extingue aunque los dem?s no les ofrezcan amor. Superan los pensamientos que les pueden llevar a alejarse de una persona, un lugar o una tarea en particular. En cambio, existe la fe de que con determinaci?n, sabr?n crear una diferencia significativa y beneficiosa. Cuanto m?s esfuerzo se hace para amar, m?s amor se recibe. La chispa del esfuerzo es el amor, y verdadero amor por el esfuerzo significa eliminar cualquier debilidad que
obstaculice el camino del amor.

Se puede transformar un mundo entero mediante una visi?n de amor, una actitud de amor y acciones llenas de amor. El amor espiritual es fundamental para crear un mundo mejor, un mundo de verdad. En un mundo mejor, la ley natural es el amor y en una persona mejor, la naturaleza es amorosa de forma natural.


Publicado por mario.web @ 18:49
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