Jueves, 03 de marzo de 2011

Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Marcos 10, 17-27

Se pon?a ya en camino cuando uno corri? a su encuentro y arrodill?ndose ante ?l, le pregunt?: ?Maestro bueno, ?qu? he de hacer para tener en herencia vida eterna?? Jes?s le dijo: ??Por qu? me llamas bueno? Nadie es bueno sino s?lo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre?. El, entonces, le dijo: ?Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud?. Jes?s, fijando en ?l su mirada, le am? y le dijo: ?Una cosa te falta: anda, cuanto tienes v?ndelo y d?selo a los pobres y tendr?s un tesoro en el cielo; luego, ven y s?gueme?. Pero ?l, abatido por estas palabras, se march? entristecido, porque ten?a muchos bienes. Jes?s, mirando a su alrededor, dice a sus disc?pulos: ??Qu? dif?cil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!?
Los disc?pulos quedaron sorprendidos al o?rle estas palabras. Mas Jes?s, tomando de nuevo la palabra, les dijo: ??Hijos, qu? dif?cil es entrar en el Reino de Dios! Es m?s f?cil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios?. Pero ellos se asombraban a?n m?s y se dec?an unos a otros: ?Y ?qui?n se podr? salvar?? Jes?s, mir?ndolos fijamente, dice: ?Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios?.


Oraci?n introductoria

Dios m?o, hoy como a lo largo de toda la historia de la humanidad, sigues llamando hombres a servirte. T? quieres acercarnos a la verdadera riqueza, capaz de dar la plena felicidad. Gu?ame y dame tu gracia para ser generoso. Te pido en esta meditaci?n por todas las vocaciones, especialmente por aquellos que est?n en discernimiento. ?breles el coraz?n para que no se apeguen a los bienes terrenales y dales la gracia especial de sentir la mirada amorosa de tu Hijo, para que respondan con generosidad al ??Ven y s?gueme!?.

Petici?n

?Se?or, que la ?nica riqueza de mi vida entera seas t?!

Meditaci?n

Hoy, como a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre tiene deseos de felicidad, de encontrar la vida verdadera. En lo profundo del coraz?n, nos damos cuenta de que no basta con realizar lo que todos hacen sino que es necesario corresponder a la grandeza de lo que hemos recibido. Pensemos en cu?ntas veces Cristo ha salido al paso de nuestras vidas para poder corresponderle con generosidad.
El Maestro, en este pasaje, mira con amor al joven. No es dif?cil sentir la mirada amorosa de Cristo. Es necesario dejar que sus ojos penetren hasta lo m?s profundo del alma. S?lo de esa manera se le puede corresponder. Por el contrario, se le dar?a una respuesta incapaz de durar en el tiempo, sin profundizar en las consecuencias positivas que trae el responderle a Dios con generosidad.
El joven se fue triste. Pose?a muchas riquezas y Cristo le ped?a todo. Pensaba que ten?a que elegir: Cristo o sus cosas. Pero ya antes Cristo lo hab?a elegido con su mirada amorosa. Imaginemos lo que Cristo proyect? para su vida. Quiz?s, habr?a sido uno de los disc?pulos, pero prefiri? sus planes y hoy no sabemos ni siquiera el nombre de aquel joven.
Cristo respeta nuestra libertad, escucha nuestros planes, nos mira con amor, nos invita finalmente a seguirlo, pero nos fuerza en absoluto. ?l espera nuestra respuesta.

Reflexi?n apost?lica

El Se?or sigue pasando a lo largo del camino y no se cansa de invitar. Quiere nuestra felicidad. Le entristecen nuestras preferencias por las riquezas y apegos a los bienes materiales. Ayudemos a los dem?s a centrarse en Cristo, no en lo material y caduco que nos ofrece el mundo.
Prop?sito
Analizar mi vida para ver si hay algo que vale m?s que Dios. En mi oraci?n personal le pedir? a Cristo la gracia de aceptar si voluntad en mi vida y de darle el primer lugar.

Di?logo con Cristo

Se?or Jes?s, gracias porque te has dignado mirarme con amor. Hay muchas personas que no te conocen y t? has querido que yo naciera en el seno de una familia cristiana. Gracias porque me has mirado con amor a lo largo de toda mi vida. Gu?ame y ens??ame a mantenerme fiel hasta la muerte para no alejarme de ti jam?s con la mirada triste, sino que permanezca a tu lado hasta poseerte completamente en el cielo.


?Las renuncias son posibles y, al final, son incluso bellas si tienen un porqu? y si este porqu? justifica tambi?n la dificultad de la renuncia?
Benedicto XVI, Discurso en la Plaza de San Pedro, 25 de marzo de 2010)


Publicado por mario.web @ 11:13  | religion
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