Domingo, 13 de marzo de 2011

3. La Iglesia, lugar adecuado para responder a la llamada a la santidad.

Quien quiera responder al llamado de Dios a la santidad, deber? buscar las condiciones adecuadas para responder a la llamada. Si bien es cierto que podr?a usarse la comparaci?n antes descrita, de buscar un lugar para santificarse, no debemos olvidar que estamos hablando de una realidad espiritual y que adem?s, Dios es el que est? queriendo nuestra santificaci?n. Este ?ltimo dato no debe pasar desapercibido en nuestra exposici?n. Si Dios quiere y busca nuestra santificaci?n, ?l, en su omnipotencia, har? todo lo posible, nos dar? todos los medios y las gracias para que consigamos la santidad en nuestra vida. No se trata por tanto de que el hombre busque por s? solo la santidad. M?s bien, deber? estar atento a responder adecuadamente a estos medios, a estas gracias. Las fuerzas deber?n entonces enfocarse no s?lo a responder en una forma global o general, sino en responder a esos medios y gracias, a todo aquello que Dios pone a nuestra disposici?n.

Posee un norte, un modelo: asemejarse en todo a Cristo. En la medida que el cristiano hace de su vida una sola vida con Cristo, en esa medida lograr? su santificaci?n . Para llevar a cabo la copia de este modelo en su vida deber? encontrar a Jesucristo en alg?n lugar. Podr? basarse en el Cristo de los evangelios, en el Cristo de los santos Padres o en aquellos autores espirituales que m?s le gusten o m?s le convencen. Sin embargo en empresa tan importante, no podemos dejar todo a la casualidad o al juicio de cada uno. Debemos luchar por encontrar la verdad objetiva de Cristo, si bien ?sta se nos pueda presentar dif?cil de alcanzar. El Nuevo Testamento viene en nuestra ayuda, pues todo ?l nos revela que el hombre encuentra a Cristo en la Iglesia. Es en la Iglesia en donde Cristo se manifiesta y se comunica a los hombres. La Iglesia es la Vid y los sarmientos, es el Cuerpo m?stico de Jes?s, es el Templo edificado con piedras vivas, sobre la roca fundamental que es Cristo.


Esta verdad ha sido recogida por el Concilio al decir que la Iglesia es ?sacramento universal de salvaci?n? y que ??nicamente por medio de la Iglesia cat?lica de Cristo, que es el auxilio general de salvaci?n, puede alcanzarse la total plenitud de los medios de salvaci?n.? Quien quiera encontrar a Cristo, quien quiera tenerlo como modelo para alcanzar la santidad, tendr? en la Iglesia un punto seguro de referencia.


Cristo ha querido que el llamado y la respuesta a la santidad se verificasen en la Iglesia. Una persona es bautizada, es decir, recibe el llamado a la santidad, dentro de la Iglesia cat?lica. Hemos dicho que cuando una persona es bautizada, recibe la invitaci?n de Dios para ser santo. Esta invitaci?n que es el bautismo, se hace dentro de la Iglesia y no fuera de ella. Ella garantiza la totalidad de los medios para ser santos, porque Cristo le ha dado a ella una misi?n apost?lica, y con esta misi?n, le ha dado tambi?n la palabra de vida y los sacramentos vivificantes: ?id y ense?ad a todas las gentes, bautiz?ndolas.? (Mt 28, 19). Por eso, desde los primeros cristianos, los que cre?an y se bautizaban ?perseveraban en o?r la ense?anza de los ap?stoles, y en la uni?n, en la fracci?n del pan y en la oraci?n.? (CC 2, 42).


Cristo quiere santificar a los hombres en su Iglesia. El dio su vida para ?reunir en uno a todos los hijos de Dios, que est?n dispersos.? (Jn 11, 52). Es en la Iglesia en d?nde ?l sigue actuando (y no s?lo, pero principalmente) para que los hombres puedan santificarse. Es ah? en d?nde ?l derrama sus gracias para todos los hombres. Quien quiera tener un lugar seguro para alcanzar la santidad, lo tendr? en la Iglesia. Ah? est?n los sacramentos, portadores de gracia. Ah? est? la Palabra que recuerda y hace vida las ense?anzas de Cristo. Ah? se encuentran los pastores (obispos, sacerdotes y laicos) que gu?an al pueblo de Dios hacia la santidad, mediante el testimonio de su vida y el consejo sano y adecuado para acceder a la santidad.


Quien quiera avanzar en la santidad debe dejarse envolver por la Iglesia. Es necesario dejarse configurar intelectualmente por las ense?anzas de la Iglesia. Dejarse conducir por las directrices pastorales de ella emanada. Asimilar personalmente y realizar fielmente las normas que la Iglesia propone en la liturgia. Podemos decir con Rivera e Iraburu que ?la acci?n de la Iglesia sobre los cristianos ?como la acci?n de Dios- es activante, pero para beneficiarse de ella es necesaria una actitud suficientemente receptiva, que indudablemente se funda en la humildad.?


Quien quiera por tanto responder efectivamente al llamado a la santidad, tendr? en la Iglesia un camino seguro y cierto para cumplir cabalmente este compromiso de vida. Pero no basta con una acepci?n de mente. Es necesario un amor afectivo y efectivo por la Iglesia. Afectivo porque buscar? formar su voluntad de acuerdo a las ense?anzas de la Iglesia para querer lo que la Iglesia quiera. Se afanar? por mostrarle un amor de hijo agradecido por lo que ha hecho por ?l Y ser? tambi?n un amor efectivo, que se traducir? en una inquebrantable puesta en marcha de sus designios e indicaciones hasta el grado de secundarla no s?lo en materia de fe y doctrina, sino incluso en sus deseos y disposiciones varias.


Publicado por mario.web @ 9:03  | religion
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