Jueves, 24 de marzo de 2011

Sobre el purgatorio, ?Puede todo esto ser verdad?


La existencia del Purgatorio es tan cierta que ning?n cat?lico ha tenido nunca una duda acerca de ello. Fue ense?ado desde los tiempos m?s remotos por la Iglesia y fue aceptada con indubitable fe cuando la Palabra de Dios fue predicada. La doctrina es revelada en la Sagrada Escritura y cre?da por millones y millones de creyentes de todos los tiempos.

A?n, tal como lo hemos remarcado, las ideas de algunos son tan vagas y superficiales en este tema tan importante, que son como personas que cierran sus ojos y caminan deliberadamente en el filo de un precipicio.
Har?an bien en recordad que la mejor manera de acortar nuestra estad?a en el Purgatorio - o a?n m?s, evitarlo- es tener una clara idea de ello, y de pensar bien en ello y adoptar los remedios que Dios nos ofrece para evitarlo.
No pensar en ello es fatal. Es cavarse a s? mismos la fosa, y prepararse para ellos mismos un terror?fico, largo y riguroso Purgatorio.


El Pr?ncipe Polaco:


Hubo un pr?ncipe polaco, que por una raz?n pol?tica, fue exiliado de su pa?s natal, y llegado a Francia, compr? un hermoso castillo all?.
Desafortunadamente, perdi? la Fe de su infancia y estaba, a la saz?n, ocupado en escribir un libro contra Dios y la existencia de la vida eterna.
Dando un paseo una noche en su jard?n, el se encontr? con una mujer que lloraba amargamente. Le pregunt? el porqu? de su desconsuelo.

? Oh, pr?ncipe, ella replic?, soy la esposa de John Marie, su mayordomo, el cual falleci? hace dos d?as. El fue un buen marido y un devoto sirviente de Su Alteza. Su enfermedad fue larga y gast? todos los ahorros en m?dicos, y ahora no tengo dinero para ir a ofrecer una Misa por su alma".

El pr?ncipe, tocado por el desconsuelo de esta mujer, le dijo algunas palabras, y aunque profesaba ya no creer m?s en la vida eterna, le dio algunas monedas de oro para tener la Misa por ella y su difunto esposo.
Un tiempo despu?s, tambi?n de noche, el Pr?ncipe estaba en su estudio trabajando febrilmente en su libro.
Escuch? un ruidoso tocar a la puerta, y sin levantar la vista de sus escritos, invit? a quien fuese a entrar. La puerta se abri? y un hombre entr? y se par? fernte al escritorio de Su Majestad.
Al levantar la vista, cu?l no ser?a la sorpresa del Pr?ncipe al ver a Jean Marie, su mayordomo muerto, que lo miraba con una dulce sonrisa.

Pr?ncipe, le dijo, "vengo a agradecerle por las Misas que usted permiti? que mi mujer pidiera por mi alma. Gracias a la Salvadora Sangre de Cristo, ofrecida por m?, Voy ahora al Cielo, pero Dios me ha permitido venir aqu? y agradecerle por sus generosas limosnas".

Luego el agreg? solemnemente "Pr?ncipe, hay un Dios, una vida futura, un Cielo y un Infierno". Dicho esto, desapareci?.
El Pr?ncipe cay? de rodillas y recit? un ferviente Credo ("Creo en Dios Padre Todopoderoso. ..")


SAN ANTONINO Y SU AMIGO


Aqu? hay una narraci?n de diferente clase, pero no menos instructiva.
San Antonino, el ilustre Arzobispo de Florencia, relata que un piadoso caballero hab?a muerto, el cual ten?a un amigo en un convento Dominicano en el cual el Santo resid?a. Varias Misas fueron sufragadas por su alma.
El Santo se afligi? mucho cuando, despu?s de un prolongado lapso, el alma del fallecido se le apareci?, sufriendo much?simo.
"Oh mi querido amigo" exclam? el Arzobispo, est?s todav?a en el Purgatorio, t?, que llevaste tal piadosa y devota vida???"

"As? es, y tendr? que permanecer aqu? por un largo tiempo" replic? el pobre sufriente, "pues en mi vida en la Tierra fui negligente en ofrecer sufragios por las almas de Purgatorio. Ahora, Dios por su justo juicio aplica los sufragios que deb?an ser aplicados por m?, en favor de aquellos por los cuales deb? haber rezado".

"Pero Dios, tambi?n, en su justicia, me dar? todos los m?ritos de mis buenas obras cuando entre al Cielo; pero, primero de todo, tengo que expiar mi grave negligencia de no acordarme de los otros".
Tan ciertas son las palabras de Nuestro Se?or "Con la vara con que mides ser?s medido".
Recuerda, t? que lees estas l?neas, el terrible destino de ese piadoso caballero ser? el de aquellos que desechan orar y reh?san ayudar a las Santas Almas.


Publicado por mario.web @ 8:06  | religion
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