Jueves, 24 de marzo de 2011

?PORQUE Y PARA QUE REZAR POR LAS ANIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO?


El gran Mandamiento de Nuestro Se?or Jesucristo es que nos amemos los unos a los otros, genuina y sinceramente. El Primer Gran Mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas. El Segundo, o mejor dicho el corolario del Primero, es amar al pr?jimo como a nosotros mismos. No es un consejo o un mero deseo del Todopoderoso. Es Su Gran Mandamiento, la base y esencia de Su Ley. Es tanta la verdad encerrada en esto que El toma como donaci?n todo aquello que hacemos por nuestro pr?jimo, y como un rechazo hacia El cuando rechazamos a nuestro pr?jimo.
Leemos en el Evangelio de San Mateo ( Mt 25:34-46), las palabras de Cristo que dirijir? a cada uno en el D?a del Juicio Final.
Algunos cat?licos parecen pensar que su Ley ha ca?do en desuso, pues en estos d?as existe el ego?smo, el amor a s? mismo, y cada uno piensa en s? mismo y en su engrandecimiento personal.
"Es in?til observar la Ley de Dios en estos d?as", dicen, "cada uno debe mirar por s? mismo, o te hundes".
No hay tal cosa! La ley de Dios es grandiosa y todav?a y por siempre tendr? fuerza de ley. Por eso, es mas que nunca necesaria, mas que nunca nuestro deber y por nuestro mayor inter?s.


ESTAMOS MORALMENTE OBLIGADOS A ROGAR POR LAS ANIMAS BENDITAS


Siempre estamos obligados a amar y ayudar al otro, pero cuanto mayor es la necesidad de nuestro pr?jimo, mayor y mas estricta es nuestra obligaci?n. No es un favor que podemos o no hacer, es nuestro deber; debemos ayudarnos unos a otros.
Ser?a un monstruoso crimen, por caso, rehusar al poder y despose?do el alimento necesario para mantenerse vivo. Ser?a espantoso rehusar la ayuda a alguien en una gran necesidad, pasar de largo y no extender la mano para salvar a un hombre que se est? hundiendo. No solamente debemos ayudar cuando es f?cil y conveniente, sino que debemos hacer cualquier sacrificio para socorrer a nuestro hermano en dificultades.
Ahora, qu? puede estar m?s urgido de caridad que las almas del Purgatorio? Qu? hambre o sed o sufrimiento en esta Tierra puede compararse con sus mas terribles sufrimientos? Ni el pobre, ni el enfermo, ni el sufriente que vemos a nuestro alrededor necesitan de tal urgente socorro. A?n encontramos gente de buen coraz?n que se interesa en los sufrientes de esta vida, pero, escasamente encontramos a gente que trabaja por las Almas del Purgatorio!
Y qui?n puede necesitarnos m?s? Entre ellos, adem?s, pueden estar nuestras madres, nuestros padres, amigos y seres queridos.
DIOS DESEA QUE LAS AYUDEMOS.

Ellas son los amigos m?s queridos. El desea ayudarlos; El desea mucho tenerlos cerca de ?l en el Cielo. Ellas nunca m?s lo ofender?n, y est?n destinadas a estar con ?l por toda la Eternidad. Verdad, la Justicia de Dios demanda expiaci?n por los pecados, pero por una asombrosa dispensaci?n de Su Providencia El pone en nuestras manos la posibilidad de asistirlos, El nos da el poder de aliviarlas y a?n de liberarlas. Nada le place mas a Dios que les ayudemos. El est? tan agradecido como si le ayud?ramos a El.

NUESTRA SE?ORA QUIERE QUE LOS AYUDEMOS:

Nunca, nunca una madre de esta tierra am? tan tiernamente a sus hijos fallecidos, nunca nadie consuela como Mar?a busca consolar sus sufrientes ni?os en el Purgatorio, y tenerlos con Ella en el Cielo. Le daremos gran regocijo cada vez que llevamos fuera del Purgatorio a un alma.

LAS BENDITAS ANIMAS DEL PURGATORIO NOS DEVUELVEN EL MIL POR UNO:

Pero qu? podremos decir de los sentimientos de las Santas Almas? Ser?a pr?cticamente imposible de describir su ilimitada gratitud con para aquellos que las ayudan! Llenas de un inmenso deseo de pagar los favores hechos por ellas, ruegan por sus benefactores con un fervor tan grande, tan intenso, tan constante, que Dios no les puede negar nada. Santa Catalina de Bologna dice :"He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho mas grandes de las Santas Almas (del Purgatorio)" .
Cuando finalmente son liberadas de sus penas y disfrutan de la beatitud del Cielo, lejos de olvidar a sus amigos de la Tierrra, su gratitud no conoce l?mites. Postradas frente al Trono de Dios, no cesan de orar por aquellos que los ayudaron. Por sus oraciones ellas protegen a sus amigos de los peligros y los protegen de los demonios que los asechan.
No cesan de orar hasta ver a sus benefactores seguros en el Cielo, y ser?n por siempre sus m?s queridos, sinceros y mejores amigos.
Si los cat?licos solamente supieran cuan poderosos protectores se aseguran con s?lo ayudar a las Animas benditas, no ser?an tan remisos de orar por ellos.
LAS ANIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO PUEDEN ACORTAR NUESTRO PROPIO PURGATORIO:

Otra gran gracia que obtenemos por orar por ellas es un corto y f?cil Purgatorio, o su completa remisi?n!
San Juan Massias, sacerdote dominicano, ten?a una maravillosa devoci?n a las Almas del Purgatorio. El obtuvo por sus oraciones (principalmente por la recitaci?n del Santo Rosario) la liberaci?n de un mill?n cuatrocientas mil almas!!! En retribuci?n, el obtuvo para s? mismo las m?s abundantes y extraordinarias gracias y esas almas vinieron a consolarlo en su lecho de muerte, y a acompa?arlo hasta el Cielo.
Este hecho es tan cierto que fue insertado por la Iglesia en la bula de decretaba su beatificaci?n.
El Cardenal Baronio recuerda un evento similar.
Fue llamado a asistir a un moribundo. De repente, un ej?rcito de esp?ritus benditos aparecieron en el lecho de muerte, consolaron al moribundo, y disiparon a los demonios que gem?an, en un desesperado intento por lograr su ruina.Cuando el cardenal les pregunt? qui?nes eran, le respondieron que eran ocho mil almas que este hombre hab?a liberado del Purgatorio gracias a sus oraciones y buenas obras. Fueron enviadas por Dios, seg?n explicaron, para llevarlo al Cielo sin pasar un solo momento en el Purgatorio.
Santa Gertrudis fue ferozmente tentada por el demonio cuando estaba por morir. El esp?ritu demon?aco nos reserva una peligrosa y sutil tentaci?n para nuestros ultimos minutos. Como no pudo encontrar un asalto lo suficientemente inteligente para esta Santa, el pens? en molestarla su beat?fica paz sugiri?ndole que iba a pasar largu?simo tiempo en el Purgatorio puesto que ella desperdici? sus propias indulgencias y sufragios en favor de otras almas. Pero Nuestro Se?or, no contento con enviar Sus Angeles y las miles de almas que ella hab?a liberado, fue en Persona para alejar a Satan?s y confortar a su querida Santa. El le dijo a Santa Gertrudis que a cambio de lo que ella hab?a hecho por las ?nimas benditas, le llevar?a directo al Cielo y multiplicar?a cientos de veces todos sus m?ritos.
El Beato Enrique Suso, de la Orden Dominicana, hizo un pacto con otro hermano de la Orden por el cual, cuando el primero de ellos muriera, el sobreviviente ofrecer?a dos Misas cada semana por su alma, y otras oraciones tambi?n. Sucedi? que su compa?ero muri? primero, y el Beato Enrique comenz? inmediatamente a ofrecer las prometidas Misas. Continu? dici?ndolas por un largo tiempo. Al final, suficientemente seguro que su santamente muerto amigo hab?a alcanzado el Cielo, ces? de ofrecer las Misas. Grande fue su arrepentimiento y consternacion cuando el hermano muerto apareci? frente a ?l sufriendo intensamente y reclam?ndole que no hubo celebrado las Misas prometidas. El Beato Enrique replic? con gran arrepentimiento que no continu? con las Misas, creyendo que su amigo seguramente estar?a disfrutando de la Visi?n Beat?fica pero agreg? que siempre lo recordaba en sus oraciones. "Oh hermano Enrique, por favor dame las Misas, pues es la Precios?sima Sangre de Jes?s lo que yo m?s necesito" lloraba la sufriente alma. El Beato recomenz? a ofrecerlas, y con redoblado fervor, ofreci? Misas y ruegos por su amigo hasta que recibi? absoluta certeza de su liberaci?n. Luego fue su turno de recibir gracias y bendiciones de toda clase por parte de su querido hermano liberado, y muchas m?s veces que las que hubiera esperado.


Publicado por mario.web @ 8:13  | religion
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