Jueves, 24 de marzo de 2011

No da igual ser cat?lico que no serlo. Algunos dicen que basta tener buena voluntad para que uno pueda decir que pertenece a la Iglesia Cat?lica, aunque crea en otras cosas distintas a las que Esta ense?a, por ejemplo ense?a esto Karl Rahner, al hablar de los cristianos an?nimos.

Pero no da igual, pues si diera lo mismo, no tendr?a sentido que Dios se haya hecho Hombre, que nos haya revelado una doctrina de salvaci?n, ni habr?a instituido los Sacramentos, ni la Iglesia. ?El que creyere y fuere bautizado, se salvar?, mas el que no creyere se condenar? (Mc 16,16). Son palabras de Jesucristo. Y San Pablo habla de la necesidad de ?una fe, un bautismo, un Dios y Padre? (Ef 4,5).


a) Una sola fe

Es preciso conocer y aceptar el Credo, las verdades fundamentales predicadas por Jesucristo y que la Iglesia nos ense?a para que nos salvemos. ?Todos los hombres, nos dice el Concilio Vaticano II, tienen obligaci?n de buscar la verdad, sobre todo en lo referente a Dios y a su Iglesia, y una vez conocida esa verdad, tienen que abrazarla y llevarla a la pr?ctica? (Decl. Dignitatis humanae, n. 11). La rectitud de intenci?n lleva a buscar la verdad, y una vez conocida, a seguirla. Si no, es que no hay verdadera buena voluntad. Y esto lo sabe cada hombre en el fondo de su coraz?n. Es cierto que en las religiones naturales, en las diversas filosof?as, y en las iglesias cristianas no cat?licas tienen los hombres verdades, pero la totalidad de la verdad que salva s?lo se encuentra en la Iglesia de Jesucristo.

Gustavo Bickell, profesor protestante de universidad y conocedor insigne de las lenguas orientales, estaba copiando los himnos desconocidos de San Efr?n en los que el santo cantor ensalza tambi?n a la Concebida sin mancha, cuando empez? a pensar: ?Los protestantes rechazamos el culto a Mar?a, pero aqu? en estos documentos de los primeros siglos hay un elocuente testimonio; luego el protestantismo no puede ser la religi?n verdadera?. Dos a?os despu?s, en 1865, el ex profesor de universidad, ya cat?lico, dec?a su primera Misa junto a la tumba de San Bonifacio, el ap?stol de Germania.


b) Un solo bautismo

Para la salvaci?n es necesario recibir el Sacramento del Bautismo. En ?l se nos aplica la Redenci?n de Cristo en la Cruz; por ?l se nos quita el pecado original y los pecados personales si los hubiera; nos hace hijos de Dios y miembros de la Iglesia, y nos capacita para recibir los dem?s sacramentos, pues, sin haber recibido el Bautismo, la recepci?n de cualquier otro seria inv?lida. Los ni?os y los que carecen de raz?n son bautizados en la fe de la Iglesia, que se preocupa de que reciban la formaci?n cristiana. Los padres, los padrinos del Bautismo y los p?rrocos tienen esta obligaci?n especial. As?, cuando el ni?o tenga uso de raz?n podr? abrazar voluntariamente el compromiso cristiano. Mientras tanto, Dios mora en el alma del que es bautizado, es hecho hijo de Dios y el Esp?ritu Santo comienza a hacer su obra de la santificaci?n. Por eso, privar voluntariamente a los ni?os durante largo tiempo de este sacramento puede ser un pecado grave, al no darles un medio de santificaci?n al que tienen derecho. La Iglesia desea vivamente que los ni?os sean bautizados cuanto antes (cfr. S. C. Doctrina de la Fe, Instrucci?n, 20-X-1980).

Iglesia significa la reuni?n de los convocados. Sus miembros son llamados o convocados por Dios en el Sacramento del Bautismo, a trav?s de sus ministros, de modo semejante a como los israelitas eran convocados por Mois?s y los sacerdotes para dar el culto a Dios. Todos los hombres estamos llamados a la santidad, a gozar eternamente con Dios en el Cielo. Pero eso se realiza participando en la asamblea o Iglesia, medio por el cual Dios quiere hacer efectivo ese llamamiento. Por eso es preciso bautizarse, es preciso pertenecer a la Iglesia. ?Dios quiere salvar a los hombres no aisladamente, sino como formando un pueblo? (Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 9).


c) Un solo Dios y Padre

Aquellos que no han recibido la revelaci?n cristiana buscan a Dios como a tientas. A los cristianos no cat?licos, aunque conocen algunas verdades reveladas, les falta la revelaci?n completa (les falta la interpretaci?n aut?ntica de la Sagrada Escritura y la Tradici?n). La actitud de los cat?licos ante los que no lo son ha de ser una actitud de comprensi?n, de caridad y de di?logo, pues muchas veces no son las personas las culpables de no poseer toda la verdad, sino que as? aprendieron las cosas. Pero a la vez se ha de evitar caer en el irenismo, es decir, en el error de pensar que cediendo los cat?licos en algunas verdades y cediendo los dem?s en otras se podr?a llegar a unas f?rmulas de compromiso aceptables por todos, porque entonces los cat?licos no creer?amos en toda la verdad que salva. No podemos desvirtuar el dep?sito de la fe que se nos ha confiado.

?La transigencia es se?al cierta de no tener la verdad. -Cuando un hombre transige en cosas de ideal, de honra o de Fe, ese hombre es un... hombre sin ideal, sin honra y sin Fe? (San Josemar?a, Camino, n. 394). Por eso, el ?ltimo Concilio, al hablar del ecumenismo (ese gran esfuerzo de acercamiento entre los cat?licos y los que no lo son), advierte que ?es absolutamente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que desvirt?a la pureza de la doctrina cat?lica y oscurece su sentido genuino y verdadero? (Concilio Vaticano II, Decr. Unitatis redintegratio, n. 11).

Conviene que cada uno de los fieles cristianos conozca bien toda la doctrina que la Iglesia ense?a para poder mostrarla a los que no la saben bien. En cierta ocasi?n el Papa Gregorio XVI recibi? en audiencia a un sabio no cat?lico que visitaba Roma. -?Le ha gustado a usted la bas?lica de San Pedro?, le pregunt? el Pont?fice. -El colosal edificio me abrum? al principio en vez de atraerme, respondi? el sabio; pero al entrar en ?l y someter todas las partes de la bas?lica a un detenido estudio fue aumentando mi complacencia a medida que contemplaba edificio tan maravilloso. -?se es el buen camino de todo, contest? el Papa; entrad en la iglesia y no os deteng?is en la puerta, procurad conocer la Iglesia Cat?lica por dentro. Cuando se ense?a en toda su verdad la doctrina cat?lica, atrae y acaba por asombrar su coherencia y altura. Pero cuando se dialoga sin conocer bien la doctrina, se siembra la confusi?n y no se convence a nadie. Por eso es muy importante saberla bien, y mostrarla a los no cat?licos para que, reconociendo la verdadera Iglesia, puedan tratar a Dios como Padre, pues, como escribi? San Cipriano, ?nadie puede tener a Dios como Padre si no tiene a la Iglesia como Madre? (San Cipriano, Sobre la unidad de la Iglesia cat?lica).


Publicado por mario.web @ 9:01  | religion
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