Jueves, 24 de marzo de 2011

Fuente: Arvo.net
Autor: Jos? M. Vidal


Los vecinos de Lerma s?lo ven a las clarisas de La Ascensi?n cuando salen a votar. Se levantan a las seis y media de la ma?ana y dedican seis horas al d?a a la oraci?n.

Llegan de toda Espa?a, con sus t?tulos bajo el brazo: farmac?uticas, f?sicas, actrices, publicistas, abogadas, estudiantes, empresarias o empleadas. De todas las clases sociales. De Neguri, pero tambi?n de Legan?s. Algunas, amigas del presidente de Endesa o del director general de la Polic?a, Juan Cotino. Otras, de barrios humildes de Madrid, Sevilla, Badajoz o Bilbao. Chicas como Alejandra, brillante ejecutiva de Arthur Andersen. ?Est?s loca, all? no pegas?, coreaban sus compa?eros cuando les dijo que se met?a a monja de clausura. ?Comprend? que luchar por el dinero y por el prestigio social no era suficiente para dar sentido a una vida?, dice ella.

Al cardenal Rouco Varela se le llena la boca cuando hablan de las monjas: ??Pueden imaginarse que haya un monasterio de clarisas de 72 religiosas cuya edad media no supera los 30 a?os? Todas ellas proceden de las profesiones m?s exitosas en las que se mueve la mujer en Espa?a. No caben, est?n durmiendo en literas, ocho est?n en espera de poder entrar en el monasterio. No les digo qu? monasterio para que no las perturben en su paz?. El nombre que el cardenal no da, el lugar donde se obrado el milagro de la fecundidad vocacional, no es otro que el de La Ascensi?n de las clarisas de Lerma (Burgos).

La apuesta de Rouco
Mientras casi todos los conventos y monasterios (incluidos los otros dos de Lerma) languidecen o se rejuvenecen con novias de Dios importadas de ?frica o la India, las clarisas de Lerma no dan abasto y tienen que apretujarse para acoger a todas las muchachas que llaman a sus puertas en la flor de la vida. Un 10% de las novicias de toda Espa?a se concentran all?.

El cardenal Rouco est? entusiasmado con ellas. Las visita a menudo y sigue de cerca su evoluci?n a trav?s de su obispo auxiliar, Eugenio Romero Poso. Se rumorea que ya no caben y que est?n pensando en trasladarse a Madrid. Dicen que el arquitecto Santiago Calatrava va a construirles gratis un convento en Colmenar Viejo para que prendan el fuego de Cristo a este Madrid descre?do. Lerma, cortesana y conventual, las echar? de menos. La clave que avanza el cardenal Rouco para explicar este fen?meno vocacional es teol?gica: ?Apostar por ir a lo esencial de le experiencia cristiana da resultado?.Un religioso que conoce bien a las clarisas afina m?s: ?El milagro de Lerma es y fue posible por una monja, una mujer con un don especial, con un carisma extraordinario para conectar con la juventud actual, y tocada por el dedo de Dios?.

A sor Ver?nica, algunos la llaman ?la nueva Clara?, en referencia a la fundadora de la congregaci?n, Clara de As?s, enamorada de Dios y de san Francisco, que cre? la orden guiada por un lema: ?Mi Dios y mi todo?. Ver?nica Berzosa naci? el 27 de agosto de 1965 en Aranda de Duero (Burgos). Su padre era comerciante y profesor de m?sica. El d?a de su nacimiento tir? cohetes porque por fin llegaba una ni?a despu?s de cuatro varones. Un beb? precioso, de ojos verdes, que creci? feliz en una familia unida como una pi?a. Una ni?a que desde peque?a recibe indicaciones de Dios.

La primera, seg?n cuenta ella misma en el libro Clara ayer y hoy (editorial BAC), se la da un confesor el d?a de su primera comuni?n: ?Si quieres ser feliz un d?a, estrena un par de zapatos; una semana, mata un cerdo; toda la vida, monja de clausura?.Ver?nica crece, se convierte en un chica guapa que se lleva a los chicos de calle, estudia, forma parte de una pandilla que va a discotecas y fuma porros y se echa un novio que estaba tan enamorado de ella que hasta le compr? un caballo. Pero todo eso no la llenaba. ?Algo en mi interior me urg?a a buscar sin descanso.Viendo c?mo la gente destru?a su vida, yo deseaba buscar algo que no se acabara, que fuera eterno?. Y lo encontr? en un convento de clarisas moribundo. Cuando ella lleg?, hac?a 23 a?os que en el monasterio de Lerma no ingresaba una novicia. Algunos apostaron que no durar?a nada.

No s?lo dur? sino que hizo revivir al convento. A sus 24 a?os, opt? por Dios, ?porque no merece la pena gastar las fuerzas en lo que tiene fin?. Las vocaciones comenzaron a fluir atra?das por el im?n de sor Ver?nica, la monja de ojos verdes y pecas convertida en maestra de novicias. Las futuras monjas de clausura se enteran de la existencia de este convento por el boca a boca, a trav?s de sus amigas o en las pascuas juveniles. Se organizan en Semana Santa y durante ellas las chicas, procedentes de monasterios, parroquias y congregaciones de toda Espa?a, tienen la posibilidad de conocer a las clarisas de Lerma. As? llegaron sor Mar?a Olatz, una bilba?na que lo ten?a todo y todo lo dej?: ?Cristo me rob? el coraz?n. ?l lo llena todo. Siento que vale la pena d?rselo todo y que todo es poco?. Y sor Isabel, sor Patricia, sor Ana Bel?n... hasta la ?ltima postulanta, que entr? el pasado s?bado.

El monasterio de Lerma, como el resto de los conventos de la Orden, no puede tener rentas fijas. Tiene que vivir de la Providencia (son muchos los novios que antes de casarse llevan a las clarisas 13 huevos para que haga buen tiempo el d?a de su boda) y de su trabajo en la huerta o como reposteras: pastelitos, trufas y tartas, mostachones, pastas de t? o bocaditos de cielo [se pueden encargar en el 947 17 01 22].

En el convento manda Dios y, despu?s, sor Blanca, la madre abadesa, elegida cada cuatro a?os por las monjas profesas. La campana es, para ellas, la voz de Dios. Y se levantan de un brinco cuando suena a las dos y media de la madrugada para rezar maitines.Vuelven a la cama y se levantan de nuevo a las seis y media.El d?a est? repleto de oraci?n (seis horas), trabajo (cinco horas), estudio y algo de recreo. Una vida al ritmo de las horas del salterio y muy austera: sandalias y h?bito negro con c?ngulo blanco. Peque?as celdas con cama, armario y un banquito. Las postulantes, por ser tantas, duermen en literas. Comen y trabajan en silencio, con la mente siempre puesta en su amado: ?Todo por Cristo y para Cristo?.

Salida para votar
No salen del convento para nada. Los recados se los hace Zoilo Garc?a, el ?demandadero? y s?lo abandonan la casa en caso de enfermedad o para ir a votar. Es el momento en que la gente del pueblo las examina de arriba abajo. ?S?lo las vemos cuando vienen a votar y son realmente muy guapas. Es una pena?, dice el alcalde, Dan Ortiz. El edil socialista se queja de que la Junta les conceda subvenciones sin parar (?la ?ltima de 150.000 euros?) a las monjas y no al pueblo.

Algunos en Lerma dicen que ?son ricas?, que vienen a verlas muchos Mercedes y BMW. Pero tambi?n Fiestas y Twingos. Pocos pueblos pueden presumir de tener tantos ?pararrayos de Dios?, como llaman los curas a las monjas de clausura. Tres conventos: las carmelitas de la madre Maravillas (de estricta observancia, 15 monjas muy mayores y ninguna novicia); las dominicas, (13 monjas y dos novicias) y las clarisas. ?Aqu? las queremos a todas, independientemente de su n?mero. ?El secreto de las clarisas? Si lo supiera... Lo que s? s? es que Dios est? de por medio?, asegura el p?rroco de Lerma, Jes?s Castilla..


Publicado por mario.web @ 9:06  | religion
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