Lunes, 28 de marzo de 2011
En un ejercicio de alfabetizaci?n medi?tica, Jorge Enrique M?jica nos ofrece un art?culo para comprender la naturaleza del art?culo period?stico y sus formas de redacci?n.
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C?mo escribir un art?culo
C?mo escribir un art?culo
Introducci?n
A. Qu? es el art?culo

La literatura abarca tres grandes ?reas: la poes?a cuyo objetivo es la ?creaci?n de belleza? (se divide en ?pica ?epopeya, canta de gesta, romance, leyenda, cuento, mito y novela?, l?rica ?oda, eleg?a, canci?n, ?gloga y epigrama? y dram?tica ?con los g?neros mayores como la tragedia, la comedia y el drama, y los g?neros menores como la zarzuela, la ?pera y el entrem?s?), la oratoria cuyo fin es convencer y la did?ctica cuya meta es ense?ar (se divide en f?bula y ensayo). El art?culo es nieto de la did?ctica, hijo leg?timo del ensayo; un escrito donde el autor manifiesta su pensamiento sobre determinado tema.

Ciertamente el art?culo es uno de los g?neros literarios m?s j?venes. Su primera gran difusi?n va de la mano del nacimiento de la imprenta, de los diarios y peri?dicos impresos y se prolonga hasta nuestros d?as con la revoluci?n editorial que ha supuesto el migrar de gran parte de las grandes cadenas editoriales, casas de redacci?n y periodismo a Internet.

B. La globalizaci?n del art?culo

El art?culo ha sido el primer y mejor explotado protagonista de la globalizaci?n de la redacci?n. Hoy por hoy ya no hace falta disponer de ingentes sumas de dinero para poder pagar la publicaci?n de un libro; actualmente ya no es imprescindible gozar de un buen nombre para poder expresar las propias ideas; al presente sobran los medios de comunicaci?n dispuestos a divulgar los m?s variados contenidos, las m?s de las veces, con la ?nica condici?n de comulgar con algunos de los ideales que defiende el medio en cuesti?n.

Y es que la participaci?n ciudadana en los medios convencionales de comunicaci?n ha experimentado una ascensi?n extraordinaria. Los ?blogs? personales son, en algunas ocasiones, m?s visitados que p?ginas de grandes cadenas comerciales o de medios de comunicaci?n.

Pr?cticamente la totalidad de los diarios con presencia en la world wide web ofrecen la posibilidad de que el lector exprese su opini?n. De la Edad Media a nuestros d?as se ha pasado de los amanuenses a las cartas al director s?lo que en este caso la persona ya no es un mero copista sino un redactor a todos los efectos.

La revoluci?n del art?culo lleva intr?nseco el derecho a la libertad de expresi?n y una problem?tica de fondo: en nombre de la libertad de expresi?n ?se puede expresar mal la libertad? Todo apunta a que la posibilidad de publicaci?n tan accesible entra?a la necesidad de formaci?n. Y es que si el art?culo, enmarcado en uno de los componentes del tripartito literario, la did?ctica, tiene la finalidad de ense?ar, la ense?anza s?lo ser? tal cuando lo que se ense?e sea verdadero y, lo sabemos bien, para conocer la verdad hace falta, adem?s de buena voluntad, formaci?n.

C. La finalidad del art?culo

Un art?culo tiene una finalidad: comunicar un mensaje basado en la verdad. Esa misma finalidad es su porqu? m?s ?ntimo, su raz?n de ser y fundamento. Es verdad que el art?culo guarda la impronta del modo de comunicar del autor (raz?n por la cual muchas veces se tacha de subjetivo), pero m?s que menguar su valor deja ver lo din?mica y vers?til como puede ser expuesta esa verdad. No se puede negar que el art?culo, al estar sujeto a la libertad humana, tambi?n puede ser adulterado y desviado de su fin.

D. Tipos de art?culo

No todos los art?culos son del mismo tipo. Repasemos los principales:

1. Editoriales

La editorial nunca, o muy raramente, va firmada. Es propiamente la opini?n del medio de comunicaci?n sobre el tema en boga o de su particular inter?s. Normalmente su extensi?n no es grande (de quince a 20 l?neas). La editorial ayuda a captar la tendencia de un medio de comunicaci?n. Es parte integrante ordinaria de la estructura del peri?dico.

2. Columnas

Las columnas son los espacios destinados al uso de los escritores y periodistas que forman parte del equipo de colaboradores habituales de un medio de comunicaci?n. Las m?s de las veces coinciden con ser los mismos que escriben los art?culos de opini?n y suelen estar en sinton?a con el parecer ideol?gico y la tendencia del peri?dico que les publica. Sin embargo, las tem?ticas abordadas no siempre se tratan a manera de art?culo; tambi?n suelen expresarse a trav?s de narraciones, cuentos, poes?as, cartas abiertas, etc. La columna tambi?n es parte integrante ordinaria de la estructura del peri?dico.

3. Actualidad

Los art?culos de actualidad tratan tem?ticas vigentes, muchas veces pol?micas, y los autores suelen ser especialistas en la materia tratada aunque no colaboren habitualmente en el peri?dico que les concede el espacio. Al igual que en los otros casos, el peri?dico o revista abre sus p?ginas a los que coinciden con su postura general sobre el tema en cuesti?n. Ha pasado a formar parte ordinaria de la estructura de un peri?dico, especialmente de los suplementos.

4. An?lisis y fondo

Los art?culos de an?lisis y fondo son trabajos m?s o menos extensos firmados por especialistas que colaboran habitualmente en algunas de las secciones de un peri?dico o revista. Dependiendo del tema, suelen aparecer en uno de los suplementos semanales con los que cuenta el medio de comunicaci?n.

5. Opini?n y reflexi?n

El art?culo de opini?n busca expresar un juicio sobre un tema cuestionable. El de reflexi?n pretende suscitar el considerar nueva o detenidamente algo. Suelen ser breves, concisos y firmados por personajes p?blicos importantes y en consonancia con la ideolog?a del peri?dico. Algunas veces los columnistas son los autores de este tipo de art?culos. Es parte integrante ordinaria de la estructura del peri?dico.

6. Investigaci?n

Los art?culos de investigaci?n son los reportajes, m?s o menos extensos, sobre temas bien diversos encomendados a uno de los periodistas del medio en cuesti?n y en un ?rea de su competencia.
E. La importancia de la lectura

Uno de los factores que determinan la calidad (estil?stica, sint?ctica, morfol?gica, est?tica, comunicativa, etc.) de un art?culo es la lectura. Se ha llegado a decir que un buen escritor es, ante todo, un buen lector. Y as? es.Y es que del contacto de las letras hechas pensamiento que se introducen en nuestro yo m?s interno a trav?s de los grandes vitrales de nuestros ojos se logran buenos productos como fruto de ese continuo roce entre lectura-escritura.

As?, no nos equivocamos al decir que la lectura es la fuente inmediata y pilar de apoyo del articulista y, en general, de todo escritor. Un repaso por la historia de la literatura universal nos lo confirma: desde los autodidactas hasta los formados en las mejores universidades, todos eran ?vidos lectores.

F. Tipos de lectura

Si bien este trabajo est? centrado en el art?culo nos vamos a permitir un breve y general ?excursus? sobre los tipos de lectura.

1. Lectura selectiva

Consiste en hojear y ?ojear? para obtener una idea general de la publicaci?n. No va a los detalles sino que se satisface con el repaso del t?tulo de los art?culos, nombre de los autores, fechas, bibliograf?a, nombres de cap?tulos y subt?tulos y, sobre todo, con las im?genes.

2. Lectura cr?tica

Consiste en evaluar la fuente (confiabilidad que se le puede dar al autor, si es experto en la materia o no, si es tendencioso, bibliograf?a en la que se apoya, etc.), definir el prop?sito del autor (informar, persuadir, instruir), identificar el lenguaje (objetivo, subjetivo, connotaciones, tono), reconocer los objetivos del autor, verificar el tema del que trata el texto, registrar las tesis o hip?tesis central y las secundarias, analizar las contradicciones internas del texto en caso de que las haya, identificar si la argumentaci?n es d?bil y reconocer si el texto es tendencioso.

3. Lectura de comprensi?n

Consiste en reconocer las ideas principales y saber exponer, aunque s?lo sea mentalmente, el tema central y la tesis; abarca el distinguir c?mo est? organizado el texto, localizar los enunciados de apoyo y comprender las intenciones del autor (adem?s de la argumentaci?n).

4. La interpretaci?n

Comprendida una obra, es decir, evaluado el prop?sito, tesis o hip?tesis central y contradicciones internas y entendidos los contenidos del texto, se est? en grado de proceder a su interpretaci?n. La interpretaci?n: a) eval?a la fuente, su veracidad, confiabilidad y actualizaci?n; b) identifica el prop?sito y objetivo del autor; c) descubre el tema; d) define la tesis o hip?tesis central; e) eval?a los razonamientos con los que el autor argumenta su tesis (?es confiable, veros?mil o contradictoria? ?Est? basada en hechos, inferencias u opiniones?); y f) distingue las contradicciones internas.

Dicho todo lo anterior, penetremos al fin en el arte de la redacci?n de un art?culo.

El art?culo tiene tres momentos: uno anterior en el que est? todo el contexto previo a su elaboraci?n y le sirve de apoyo e impulso; el momento concreto de la confecci?n (que es el centro de todo este trabajo) y uno posterior en el cual se da continuidad y fortalece.

I.Antes
A. ?Tenemos algo que decir?

La primera prerrogativa de quien va escribir es tener algo que comunicar. De aqu? se desprende todo lo dem?s. Sin un mensaje, el art?culo, y toda la literatura, carece de sentido. Sin embargo no basta el mensaje por s? mismo sino la autenticidad e importancia de ese mensaje. En buena medida, el ?xito y difusi?n de un art?culo estriba no ?nicamente en la excelencia estil?stica cuanto en la importancia de lo comunicado. ?Cu?ntos art?culos hermosos, bien escritos, pero intrascendentes!

Por ello es justo preguntarse, antes de escribir sobre el tema que se ha elegido, si en realidad es de provecho. No cabe duda que cada autor tiene la facultad de escribir sobre lo que se le pegue la gana, pero como redacci?n no se puede separar de comunicaci?n de la verdad, hemos de valorar detenidamente el tema de cara un impacto profundo y mayor.

B. Elegir un tema de especializaci?n

Hay muchos que les interesa escribir pero no saben c?mo empezar. Ven la redacci?n como un ideal inalcanzable o al que podr?n llegar poco antes que se apague la luz de su existencia. Ninguna suposici?n m?s falsa que ?sta. Quien quiera escribir necesita tener el gusto, la inclinaci?n por hacerlo. Ese es el primer paso si bien insuficiente.

Es ?ptima la b?squeda de un tema de especializaci?n que marque la ruta a seguir. De esta manera no s?lo se tratar?n de encontrar los momentos para escribir sobre aquello que nos gusta sino tambi?n sobre aquello que conocemos (facilitando adem?s la inversi?n de tiempo en el producto que queremos lograr). Gusto por un tema y conocimiento sobre el mismo igual a posibilidad de art?culo.

Para elegir el tema de especializaci?n nos pueden ayudar algunas coordenadas:

1. Qu? me gusta

Volvemos al gusto sin af?n hedonista. Elegir el tema de especializaci?n es como elegir el pastel que uno se quiere comer de entre una amplia variedad: se elige el que m?s nos gusta, el que mayormente capta nuestra atenci?n, el que atrapa nuestro inter?s. Es verdad que no es suficiente pero s? es el primer paso.

2. Para qu? soy bueno

El segundo paso es reconocer para qu? soy bueno. Puede darse el caso en el que gusto y capacidades no armonicen (aunque a veces se pueden conciliar a base de muchas horas de empe?o y fuerza de voluntad) y entonces es mejor considerar segundas, terceras o cuartas opciones. Obviamente, de cara a una mayor eficacia y menor p?rdida de tiempo, tener otras ?reas candidatas de especializaci?n es una posibilidad que se contempla con anterioridad y no a posteriori.

3. Potenciarnos a partir del temperamento

Tanto el punto uno como el dos suponen el conocimiento que se tiene de s? mismo. Conocerse es la plataforma para superarse. Una de las ?reas m?s importantes de nuestra existencia es el propio temperamento. Algunos temperamentos son m?s propicios a la redacci?n que otros y es un punto a explotar. Aqu? no me alargar? demasiado pues en otra entrega el lector podr? leer mi teor?a tocante a la relaci?n temperamento-redacci?n, pero no est? de m?s considerar las potencialidades naturales que confiere el temperamento a la hora de dedicar un momento a escribir y la excelencia del resultado del tiempo invertido.

Tampoco podemos minusvalorar el empe?o que por formaci?n ponen otros temperamentos menos dotados para estos menesteres cuyos frutos son iguales o mejores que el de aquellos que teniendo el don natural jam?s se han esforzado por potenciarlos.

4. Beneficios de esta elecci?n

Como colof?n antes de pasar al siguiente apartado general, valoremos la importancia de los tres puntos anteriores. No es algo prescindible sino una base nodal de partida. Lo dice la experiencia de quienes hemos dedicado parte de la vida a este quehacer y lo corrobora el ?xito humano de quienes as? hemos procedido.

II. Durante

Llegamos al meollo de todo este discurso, al momento preciso en que el pensamiento se convierte en letras; a la prueba muchas veces temida y otras tantas ansiada del transmutar el mensaje en art?culo. Consideremos a?n algunos aspectos cardinales.

A. Cuatro aspectos a considerar
1. ?Tenemos claro qu? queremos comunicar? La proposici?n, la idea principal y las secundarias

Aunque hemos aludido a este punto l?neas arriba, a?n cabe preguntarse si se tiene claro lo que se quiere comunicar. En caso de no ser as? se est? perdiendo el tiempo. S?, algunos siguen apelando a la inspiraci?n, al intempestivo llegar de la musa que har? decantar el sentimiento en un texto concreto... Es justo que esperen aquellos adornados sobremanera con la virtud de la paciencia; los dem?s ?que son la mayor?a? podr?n suplir la espera con la di?fana luz del saber por qu? camino se quiere andar como resultado de un ejercicio mental que acusa inteligencia, voluntad y, por qu? no, tambi?n coraz?n.

Para estar seguros de que sabemos qu? queremos comunicar debemos preguntarnos si tenemos claro el tema general. Es el primer paso. De aqu? viene lo dem?s.

Es igualmente importante formular tras el tema general, ya sea de modo escrito o mental, el anuncio de aquello que se quiere tratar a manera de enunciado: la proposici?n. De la relaci?n tema-proposici?n vendr?n naturalmente la idea principal y las ideas secundarias, es decir, la idea base que gu?a todo el art?culo (tomando como analog?a el ?rbol, el tema ser?a la ra?z, la proposici?n el tipo de ?rbol, la idea principal el tronco y las ramas las ideas secundarias).

2. A qui?n va dirigido

El segundo aspecto a considerar es el auditorio al que se dirige el art?culo. No es lo mismo escribir para ni?os que para j?venes o adultos; y de entre ellos no es lo mismo escribir a j?venes de 15 a?os que a j?venes de 25. D?gase lo mismo para solteros o casados, para profesionistas que para amas de casa, para m?dicos que para arquitectos, para creyentes que para ateos.

Tener este faro de luz como gu?a ayuda bastante a apuntalar mejor los frutos de una eficaz y verdadera transmisi?n del mensaje. Los que saben dicen que, so pena de no caer en un extremismo al momento de especificar el p?blico concreto al que se dirige el art?culo, es recomendable ser lo m?s universales posibles. Esa universalidad de auditorio implica un uso concreto del lenguaje, nociones m?s universales, hacer m?s asequible la materia tratada, etc.

Trayendo a colaci?n el punto de la especializaci?n, es muy sano y enriquecedor tratar de compartir, con la adecuaci?n pertinente al auditorio al que se dirige el art?culo, el resultado de esa especialidad en la que nos hemos instruido. Constituye todo un reto y una fuente de progreso.

3. En d?nde se puede publicar

En numerosas ocasiones se pasa desapercibido este punto. Si ya de por s? es grave escribir sin saber para qu? o por qu?, es in?til sin saber d?nde se publicar? lo que se escribe. No es falsa la apertura cada vez m?s amplia de lugares en que de una u otra forma se puede publicar, pero estar a la expectativa de encontrar el lugar m?s adecuado no parece ser una elecci?n a posteriori sino anterior.

Tampoco basta la elecci?n sino la certeza de que efectivamente alcanzaremos la publicaci?n.

Lo anterior presupone que conocemos los medios de comunicaci?n, las ideolog?as que promueven y la calidad y ?tica que les caracteriza. Hay portales en Internet ?vidos de incluir cualquier contenido, pero de cara a posicionarse de un buen nombre, nada menos recomendable que dejarse llevar por la f?cil publicaci?n en sitios sin prestigio alguno.

4. El lenguaje utilizado

El lenguaje escrito es propiamente el veh?culo por el cual se comunica el mensaje. De ah? que el lenguaje usado en el art?culo deba poseer al menos cuatro cualidades, a saber: claridad, concisi?n, sencillez y naturalidad.

Lo opuesto a lo claro es lo oscuro. Un art?culo es oscuro cuando el mensaje no se puede percibir no por falta de capacidad del receptor sino por culpa del emisor; cuando la sintaxis abjura, como resaca del modernismo, de la formaci?n militar sujeto-verbo-complemento por otras maneras ?m?s actuales?.

Lo opuesto a la concisi?n es la larga extensi?n. Si bien es cierto que por l?nea de principio la extensi?n de un art?culo depende del tema, la idea principal y la cantidad de ideas secundarias que se desean abordar (adem?s del tipo de art?culo, no es lo mismo un an?lisis que una opini?n), el escritor debe ser capaz de economizar, sin detrimento de la claridad, al momento de agotar los argumentos. Nada m?s pesado y aburrido que leer ?paja?. El articulista, como el orador, debe decir lo que debe. Pero s?lo lo que debe.

Lo opuesto a la sencillez es la exuberancia, lo barroco, lo complicado. Falta a la sencillez el escritor que utiliza un lenguaje rebuscado o demasiado t?cnico para un p?blico que lo desconoce. La riqueza del uso del vocabulario gravita no en los retru?canos o reveses de la sintaxis, la morfolog?a o de la lengua, sino en su sabio uso: en el momento adecuado y con las personas justas.

Lo opuesto a la naturalidad es lo artificial. Peca de artificial el autor que no se muestra como es, que pierde el norte de la propia espontaneidad, que es falso y no se presenta tal cual. Un articulista letrado en medicina podr? hablar de arqueolog?a desde la relaci?n que pudiese darse entre su ?rea de conocimiento y la otra ciencia, pero jam?s como un arque?logo a menos que efectivamente lo sea.

B. La elaboraci?n del art?culo

Nos centramos ahora en el momento en que procedemos a la manufactura del art?culo. Hay al menos tres maneras principales de comenzar, desplegar y sellar un art?culo. La forma cl?sica inicia con una introducci?n al tema dejando entrever la proposici?n y la idea principal, prosigue con un desarrollo de las ideas secundarias siempre en relaci?n con la principal y concluye con una recapitulaci?n de lo dicho y la remarcaci?n de la idea madre apoyada en la proposici?n.

Ciertamente es una forma v?lida pero dado que los art?culos son de distintos tipos (ya lo hemos visto), me propongo ofrecer otras formas de desenvolvimiento dotadas, a mi juicio, de igual valor y hasta cierto punto an?logas. Siempre presuponen todo lo hasta aqu? visto.
1. Hechos, causas y consecuencias

Esta forma es sobre todo aplicable a los art?culos de actualidad, an?lisis e investigaci?n.

1.1 Hechos

Aqu? se exponen sucintamente los acontecimientos o ideas m?s recientes relacionadas con el tema del que se va a hablar. Por ejemplo, si fuera a escribir un an?lisis sobre la situaci?n pol?tica entre Israel y Palestina, mencionar?a las ?ltimas reuniones bilaterales, los acuerdos tomados, las revueltas que se han sucedido, etc. Si el tema fuera, sobre la actualidad de la literatura espa?ola, traer?a a colaci?n el impacto de los autores de lengua espa?ola a nivel internacional agregando, en caso de tenerlos, datos de listas de ventas de estos en comparaci?n con otros, caracter?sticas de su obra y pensamiento, etc. Adem?s mencionar?a qui?nes son, d?nde est?n, cu?les son sus obras...

1.2 Causas

Las causas nos llevan al antecedente del tema: lo justifican, explican sus or?genes y lo colocan en un marco. Volviendo a los ejemplos del apartado anterior, habr?a de acudir a la historia para explicar los motivos de la actual situaci?n entre Israel y Palestina: por qu? inici? un conflicto entre ambos, a qu? tiempo se remonta, cu?les fueron las causas, qu? enfrentamientos m?s conocidos se han dado, cu?ntas v?ctimas hubieron, por qu? se ha incrementado el odio... En el segundo caso, el de la literatura espa?ola, recurrir?amos a los or?genes de la misma, a los primeros autores m?s conocidos, al por qu? y al c?mo de su expansi?n, a los autores que m?s han apoyado su ?globalizaci?n?.

1.3 Consecuencias

Toda causa tiene un efecto. Los hechos vienen a ser el t?rmino medio de algo que se aproxima, por ello en las consecuencias se expone lo qu? puede suceder, positivo o negativo, de la situaci?n o tema estudiados sobre los que se escribe el art?culo. Es propiamente aqu? donde el art?culo puede tener la mayor carga subjetiva, pero mientras el autor se apegue lo m?s posible y de modo neutral a la realidad, a la verdad, de ah? derivar?n los posibles y sanos corolarios.

Retomando los dos ejemplos antes dichos, el de las relaciones israel?-palestinas por ejemplo, se esgrimir? una soluci?n pac?fica, la inminencia de un Estado Palestino o la continuidad del conflicto dando las razones de ello. En el caso de la literatura se podr? vislumbrar un futuro a?n m?s prometedor o un declive de acuerdo a la producci?n de libros de los muchos o pocos autores hispanoamericanos actuales; se podr? hablar de las consecuencias en la literatura mundial de la influencia del pensamiento de los autores, la validez de sus propuestas, etc.

En resumen: los hechos son el conglomerado de im?genes, colores, trazos y formas de una pintura, las causas son el marco y el porqu? de la pintura y las consecuencias la valoraci?n y proyecci?n de los ah? plasmado. Los hechos hacen las veces de introducci?n, las causas de desarrollo y las consecuencias de conclusi?n.

2. A partir de interrogantes

Otra forma a partir de la cual se puede construir un art?culo es apelando a la interrogaci?n de manera que la redacci?n vaya tomando un curso m?s f?cil. Es la forma m?s ?gil de producir art?culos y est? en ?ntima relaci?n con las otras formas antes expuestas de redacci?n (la cl?sica y la de hechos, causas y consecuencias). El art?culo a partir de interrogantes se aplica con mayor soltura a las editoriales, columnas, opini?n y reflexi?n.

2.1 Qu?

Transporta al planteamiento: qu? voy a decir, qu? quiero comunicar, qu? sucedi?, de qu? voy a escribir. Equivale a la introducci?n o a los hechos.

2.2 Por qu?, para qu?, de d?nde

Conducen al desarrollo a la vez que lo justifica: por qu? voy a escribir de lo que voy a escribir. Acto seguido escribo sobre ello. Equivale a las causas y al desarrollo.

2.3 C?mo, a d?nde

Llevan al desenlace. C?mo entender todo lo anterior, a d?nde nos lleva, c?mo repercute. Equivale a la conclusi?n o a las consecuencias.
C. Enriquecer el art?culo (inclusi?n de citas, comentarios, frases, etc.)

Con la pr?ctica es m?s sencillo ir enriqueciendo nuestros art?culos a la par que los vamos escribiendo. Para los principiantes conviene que tras la redacci?n trazada, al inicio, por un esquema, se vuelva a ella no ?nicamente para una relectura que permita reencauzar correctamente algunas expresiones no del todo adecuadas o corregir lo corregible, sino tambi?n para agregar datos, historias, im?genes, comentarios, bibliograf?a, citas, etc.

D. La extensi?n del art?culo

La extensi?n del art?culo est? condicionada al tema. No existe, en el tema de la extensi?n, art?culo modelo. Cada cual, seg?n su especie, es ?nico. Es verdad que se agradece m?s un art?culo que en poco te diga mucho (sin caer en la falaz quimera de que en poco te lo diga todo), pero habr? muchas ocasiones en que amerite una extensi?n mayor dependiendo de hasta qu? punto se quiere indagar y exponer.

Un art?culo de corta extensi?n y bien hecho est? adornado la mayor?a de las veces por la armon?a perfecta entre ideas claras, proposici?n directa, lenguaje adecuado, datos de inter?s, cultura general, citas apropiadas, reflexiones naturales y aplicaciones a la vida del lector. ?Y se puede lograr todo esto en el mismo producto? ?Claro que s?! Posiblemente no salga a la primera, pero la continuidad, el empe?o en el trabajo nos ayudar? much?simo mientras haya inter?s por superarse.

No est? de m?s recordar, seg?n los expertos, que el lector medio no lee ordinariamente m?s de hoja y media (en Internet se traduce como lo que abarca de primera vista la pantalla) y que si en la primera frase no se logr? captar su atenci?n, abandonar? la lectura del art?culo.

III. Despu?s
La continuidad

Un art?culo no termina al poner el punto final. Un art?culo no acaba aun despu?s de una primera revisi?n del resultado. Un art?culo tampoco finaliza incluso cuando ya ha sido publicado. Tras la redacci?n, la revisi?n y su publicaci?n hay algo mucho m?s importante: la continuidad en el perfeccionamiento.

Es cierto que la pr?ctica confiere una especie de enriquecimiento a fuerza de repetici?n estil?stica: un ?habitus stilisticus?. Pero nada nos asegura que el h?bito ser? el mejor por el simple hecho de repetir acciones. Siempre debemos ir a m?s, no a lo que nos haga ir adelante sino a la cabeza. Y para ello mucho nos ayudar? trabajar en la comunicaci?n m?s original del mensaje.

En un planeta de billones de seres humanos no se puede caer en la pretensi?n de escribir sobre cosas nuevas, pero s? es de desear el comunicarlas de forma diferente: lo m?s universal posible. Cada autor tiene sus particularidades; de la originalidad y creatividad de esas particularidades depender? que sus art?culos sean unos m?s entre la inmensa gama de letras que a diario se escriben y publican para pasar a la gran sala de la indiferencia, o excelentes productos caracterizados por el atractivo del comunicar ideas que m?s o menos todos conocen, pero de una forma del todo diferente y logren posicionarse de un buen lugar en el mundo de las letras.

1. Profundizar en el tema de especializaci?n

Profundizar en el tema de especializaci?n es, sumada a la pr?ctica, uno de los puntos medulares. Y es que para comunicar de un modo original hay que estar a la vanguardia de la actualidad de la materia. Es rar?simo el caso del m?dico que finalizada la carrera deja de actualizarse y profundizar en el objeto espec?fico de su estudio o en la medicina general; sabe que de quedarse rezagado en lo estudiado pierde sentido lo aprendido y queda latente el riesgo de quedarse en la prehistoria de los avances m?s recientes. Pues igual para el escritor. No basta haber penetrado en alguna ?rea espec?fica de estudio sino prolongar ese contacto mientras dure la vida. De esa manera siempre habr? nuevas ideas que comunicar, novedades que transmitir e inquietud para mantener fresco todo lo aprendido.

2. La lectura de modelos

De mucho ayuda a posteriori la lectura de modelos. Modelos tanto de temas afines como de la prensa especializada. La lectura de modelos es como una prolongaci?n de la continuidad en la especializaci?n. Algo que confiere una visi?n m?s amplia, pautas pr?cticas a seguir con el ejemplo de buenos articulistas, maneras de comunicar ?en vivo?. Pero la lectura de modelos lleva el reto de identificar verdaderos modelos y no art?culos cualquiera.

3. La lectura de la prensa

Vivimos en un mundo del que todos los seres humanos, por muy lejos que de nosotros est?n (o por muy lejanos que nosotros de ellos estemos), somos inquilinos. Conocer la realidad del mundo que nos rodea es conocer las circunstancias de la vida de la humanidad. Desconocer el mundo es desconocer al hombre. Por eso la lectura de la prensa, su seguimiento, se impone para el articulista como materia prima de trabajo.

Bibliograf?a

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- Fern?ndez Crist?foro, L.C., Algunas notas sobre el ensayo, CES Roma, Roma 1993

- Bastenier Miguel ?ngel, Curso de periodismo, Aguilar&Ediciones El Pa?s, M?xico 2001

- Escalante Beatriz, Curso de redacci?n para escritores y periodistas, Porr?a, M?xico 1999

- M?jica Jorge Enrique, L.C., ?Leer, conocer y juzgar la prensa? en http://www.conoze.com/doc.php?doc=7140

Publicado por mario.web @ 20:23
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