Lunes, 28 de marzo de 2011

Lucas 16,19-31. Cuaresma. Los nuevos ?L?zaros? me necesitan para que comparta su dolor y les muestre el amor de Dios.
Autor: H. Samuel Mauricio Hurtado | Fuente: Catholic.net

Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Lucas 16,19-31

Hab?a un hombre rico que se vest?a con ropa fin?sima y com?a regiamente todos los d?as. Hab?a tambi?n un pobre, llamado L?zaro, todo cubierto de llagas, que estaba tendido a la puerta del rico.
Hubiera deseado saciarse con lo que ca?a de la mesa del rico, y hasta los perros ven?an a lamerle las llagas. Pues bien, muri? el pobre y fue llevado por los ?ngeles al cielo junto a Abraham. Tambi?n muri? el rico, y lo sepultaron.
Estando en el infierno, en medio de los tormentos, el rico levant? los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a L?zaro con ?l en su regazo. Entonces grit?: ?Padre Abraham, ten piedad de m?, y manda a L?zaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me atormentan estas llamas?. Abraham le respondi?: ?Hijo, recuerda que t? recibiste tus bienes durante la vida, mientras que L?zaro recibi? males. Ahora ?l encuentra aqu? consuelo y t?, en cambio, tormentos. Adem?s, mira que hay un abismo tremendo entre ustedes y nosotros, y los que quieran cruzar desde aqu? hasta ustedes no podr?an hacerlo, ni tampoco lo podr?an hacer del lado de ustedes al nuestro?. El otro replic?: ?Entonces te ruego, padre Abraham, que env?es a L?zaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan tambi?n ellos a parar a este lugar de tormento?. Abraham le contest?: ?Tienen a Mois?s y a los profetas; que los escuchen?. El rico insisti?: ?No lo har?n, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentir?an?. Abraham le replic?: ?Si no escuchan a Mois?s y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencer?n?.


Oraci?n introductoria

Dios m?o, T? conoces mis sufrimientos. T? mismo te quisiste hacer hombre para compartir cada uno de mis dolores y darme la seguridad de que estar?s siempre conmigo en esta vida. Dame la fe para soportar valientemente mis carencias materiales o espirituales sabiendo que todas me las premiar?s. Haz que viva desapegado interiormente de todos los bienes materiales, para salir al encuentro de los dem?s ?L?zaros? y ser para ellos expresi?n de tu amor.

Petici?n

Se?or, que desde este momento socorra en tu nombre a todas las personas que necesiten de ayuda y de consuelo, y que sea yo el primero en unir mis sufrimientos a los que padeciste por m?.

Meditaci?n

En muchos pa?ses pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentaci?n: el hambre causa todav?a muchas v?ctimas entre tantos L?zaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico Epul?n, como en cambio Pablo VI deseaba. Dar de comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35.37.42) es un imperativo ?tico para la Iglesia universal, que responde a las ense?anzas de su Fundador, el Se?or Jes?s, sobre la solidaridad y el compartir. (Benedicto XVI, Carta enc?clica Caritas in Veritate)

Reflexi?n apost?lica

Hoy, la humanidad sigue necesitando pan y techo, como siempre ha sido; pero justamente ahora, las personas hemos tomado conciencia de lo importante que es ayudar a los dem?s. Sin embargo, hay que preguntarnos si la ayuda que damos no se queda s?lo en una moneda o un pedazo de pan. En nuestros tiempos de consumismo, de traj?n y de deseo de pasar por encima de los dem?s, lo que las personas m?s necesitan es una sonrisa amable, un gesto de piedad, una palmada de aliento. Los nuevos ?L?zaros? me necesitan para que comparta su dolor y para que les muestre el amor de Dios. Cristo quiso sufrir lo que sufre un ser humano y su triunfo y resurrecci?n son la prueba anticipada de nuestro triunfo. Basta abrir el coraz?n para ayudar a los dem?s y la valent?a para perseverar en mis propias dificultades, en gratitud al amor de Dios.

Prop?sito

Me interesar? por las personas con las que me encuentre hoy, aunque ello signifique sacrificar mi tiempo.

Di?logo con Cristo

Jes?s, yo no quiero ser como el rico Epul?n, que estuvo preocupado toda la vida por tener bienes materiales, pero al final se qued? sin nada. Yo quiero vivir desapegado de lo que tengo, y es m?s: quiero utilizarlo para llevar consuelo a mis hermanos los hombres. Gracias por responder a mi llamada d?ndome esta par?bola como ejemplo, para que mis cualidades no se vayan conmigo a la tumba, sino que se queden con los que sufren, con el mendigo que pide a la puerta, con el amigo que no ha encontrado el sentido a la vida... Quiero sentir la satisfacci?n de dar a los dem?s amor, el amor que t? me tienes. Por ?ltimo te pido la fuerza para no dejarme caer por el peso de mis dificultades y te agradezco que hasta ahora me hayas ayudado en todos los momentos dif?ciles de mi vida.


?Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jes?s. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro pr?jimo, porque en ellos servimos a Jes?s?.? Santa Rosa de Lima.


Publicado por mario.web @ 20:58
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