Lunes, 28 de marzo de 2011

Lucas 6, 36-38. Cuaresma. Aprender a perdonar, a disculpar los defectos y errores de los dem?s es una tarea ardua y dif?cil.
Autor: Christian Garrido | Fuente: Catholic.net

Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Lucas, Lc 6, 36-38

En aquel tiempo, Jes?s dijo a sus disc?pulos: Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzgu?is y no ser?is juzgados, no conden?is y no ser?is condenados; perdonad y ser?is perdonados. Dad y se os dar?; una medida buena, apretada, rebosante. Porque con la medida con que mid?is se os medir?

Oraci?n Introductoria

Jes?s m?o, T? que conoces mi coraz?n tan lleno de orgullo, de soberbia y carente de amor; te ruego que lo ablandes y lo conviertas en un coraz?n que sepa amar y perdonar, y de esa manera agradecer tu perd?n.

Petici?n

Jes?s manso y humilde de coraz?n, haz mi coraz?n semejante al tuyo, para que aprenda a amar y perdonar a mi pr?jimo, como t? lo hiciste al morir por m? en la cruz, y como lo haces en cada confesi?n.

Meditaci?n

La verdadera religi?n consiste, por tanto, en entrar en sinton?a con este Coraz?n "rico en misericordia", que nos pide amar a todos, incluso a los lejanos y a los enemigos, imitando al Padre celestial, que respeta la libertad de cada uno y atrae a todos hacia s? con la fuerza invencible de su fidelidad. El camino que Jes?s muestra a los que quieren ser sus disc?pulos es este: "No juzgu?is..., no conden?is...; perdonad y ser?is perdonados...; dad y se os dar?; sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso" (Lc 6, 36-38). En estas palabras encontramos indicaciones muy concretas para nuestro comportamiento diario de creyentes (Benedicto XVI, ?ngelus, 16 de septiembre 2007)

Reflexi?n Apost?lica

Aprender a perdonar, a disculpar los defectos y errores de los dem?s es una tarea ardua y dif?cil. Nunca es f?cil olvidar la injuria o la ofensa recibida, y mucho menos cuando hemos sido gravemente afectados. Por el contrario, que f?cil es juzgar, pensar mal, comparar o condenar a mi pr?jimo, a aqu?l que me cae mal, a aqu?l que me ha ofendido.
Cristo, pone frente a nuestros ojos el amor de su coraz?n: un coraz?n que no conoce el odio ni el rencor; un coraz?n que a todos perdona, sin importar las veces que le hayamos ofendido, y nos pide que a semejanza suya obremos nosotros.

Prop?sito

Har? hoy el esfuerzo de perdonar a quien me ofenda, y de pensar bien y con caridad de mi pr?jimo.

Di?logo con Cristo

Te doy gracias Jes?s, por el inmenso amor que has tenido por m? y que te llev? a sacrificarte para redimirme de mis culpas. Te pido perd?n por las veces que no he sabido perdonar a mi pr?jimo a ejemplo tuyo; pero te prometo que a partir de hoy amar? a mi hermano, por el que tambi?n te sacrificaste.


?La oraci?n cristiana llega hasta el perd?n de los enemigos. Transfigura al disc?pulo configur?ndolo con el Maestro?. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, n. 2844


Publicado por mario.web @ 20:59
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