Lunes, 28 de marzo de 2011

Lunes segunda semana Cuaresma. Podemos estar llenando nuestra vida, no de los criterios y juicios de Dios, sino de los nuestros.
Autor: P. Cipriano S?nchez LC | Fuente: Catholic.net

Cada vez que en la Cuaresma se nos presenta el grito de s?plica, de perd?n por parte del pueblo de Israel, al mismo tiempo est? habl?ndonos de la importancia que tiene la conversi?n interior. La Escritura habla de que se han cometido iniquidades, de que se han hecho cosas malas, pero, constantemente, la Escritura nos habla de c?mo nuestro coraz?n tiene que aprender a volverse a Dios nuestro Se?or, de c?mo nuestro coraz?n tiene que irse convirtiendo, y de c?mo no puede haber ninguna dimensi?n de nuestra vida que quede alejada del encuentro convertido con Dios nuestro Se?or. As? es importante que convirtamos y cambiemos nuestras obras, es profundamente importante que tambi?n cambiemos nuestro interior.

La Escritura nos habla de la capacidad de ser misericordiosos, de no juzgar, de no condenar y de perdonar. Esto que para nosotros podr?a ser algo muy sencillo, porque es que si me hiciste un da?o, yo no te lo tomo en cuenta; requiere del alma una actitud muy diferente, una actitud de una muy profunda transformaci?n. Una transformaci?n que necesariamente tiene que empezar por la purificaci?n, por la conversi?n de nuestra inteligencia.

Cu?ntas veces es el modo en el cual interpretamos la vida, el modo en el cual nosotros ?leemos? la vida lo que nos hace pecar, lo que nos hace apartarnos de Dios. Cu?ntas veces es nuestro comportamiento: lo que nosotros decimos o hacemos. Cu?ntas veces es simplemente nuestra voluntad: las cosas que nosotros queremos. ?Cu?ntas veces nuestros pecados y nuestro alejamiento de Dios viene porque, en el fondo de nuestra alma, no existe un aut?ntico amor a la verdad! Un amor a la verdad que sea capaz de pasar por encima de nosotros mismos, que sea capaz de cuestionar, de purificar y de transformar constantemente nuestros criterios, los juicios que tenemos hechos, los pensamientos que hemos forjado de las personas. Cu?ntas veces, tristemente, es la falta de un aut?ntico amor a la verdad lo que nos hace caminar por caminos de ego?smo, por caminos que nos van escondiendo de Dios.

Y cu?ntas veces, la b?squeda de Dios para cada una de nuestras almas se realiza a trav?s de iluminar nuestra inteligencia, nuestra capacidad de juzgar, para as? poder cambiar la vida. ?Qu? dif?cil es cambiar una vida cuando los ojos est?n cerrados, cuando la luz de la inteligencia no quiere reconocer d?nde est? el bien y d?nde est? el mal, cu?l es el camino que hay que seguir y cu?l el que hay que evitar!

Uno de los trabajos que el alma tiene que atreverse a hacer es el de cuestionar si sus criterios y sus juicios sobre las personas, sobre las cosas y sobre las situaciones, son los criterios y los juicios que tengo que tener seg?n lo que el Evangelio me marca, seg?n lo que Dios me est? pidiendo. Pero esto es muy dif?cil, porque cada vez que lo hacemos, cada vez que tenemos que tocar la conversi?n y la purificaci?n de nuestra inteligencia, nos damos cuenta de que estamos tocando el modo en el cual nosotros vemos la vida, incluso a veces, el modo en el cual nosotros hemos estructurado nuestra existencia. Y Dios llega y te dice que aun eso tienes que cambiarlo. Que con la medida con la que t? midas, se te va a medir a ti; que el modo en el cual t? juzgas la vida y la estructuras, el modo en el cual t? entiendas tu existencia, en ese mismo modo vas a ser juzgado y entendido; porque el modo en el cual nosotros vemos la vida, es el mismo modo en el cual la vida nos ve a nosotros.

Esto es algo muy serio, porque si nosotros vamos por la vida con unos ojos y con una inteligencia que no son los ojos ni la inteligencia de Dios, la vida nos va a regresar una forma de actuar que no es la de Dios. No vamos a ser capaces de ver exactamente c?mo Dios nuestro Se?or est? queriendo actuar en esta persona, en esta cosa o en esta circunstancia para nuestra santificaci?n.

?Con la misma medida que mid?is, ser?is medido?. Si no eres capaz de medir con una inteligencia abierta lo que Dios pide, si no eres capaz de medir con una inteligencia luminosa las situaciones que te rodean, si no eres capaz de exigirte ver siempre la verdad y lo que Dios quiere para la santificaci?n de tu alma en todas las cosas que est?n junto a ti, ?sa medida se le est? aplicando, en ese mismo momento, a tu alma.
Qu? importante es que aprendamos a purificar nuestra inteligencia, a dudar de los juicios que hacemos de las personas y de las cosas, o por lo menos, a que los confrontemos constantemente con Dios nuestro Se?or, para ver si estamos en un error o para ver qu? es lo que Dios nuestro Se?or quiere que saquemos de esa situaci?n concreta en la cual ?l nos est? poniendo.

Pero cu?ntas veces lo que hacemos con Dios, no es ver qu? es lo que ?l nos quiere decir, sino simplemente lo que yo le quiero decir. Y ?ste es un tremendo riesgo que nos lleva muy lejos de la aut?ntica conversi?n, que nos aparta muy seriamente de la transformaci?n de nuestra vida, porque es a trav?s del modo en el cual vemos nuestra existencia y vemos las circunstancias que nos rodean, donde podemos estar llenando nuestra vida, no de los criterios de Dios, no de los juicios de Dios, sino de nuestros criterios y de nuestros juicios. Adem?s, tristemente, los pintamos como si fuesen de Dios nuestro Se?or, y entonces s? que estamos perdidos, porque tenemos dentro del alma una serie de criterios que juzgamos ser de Dios, pero que realmente son nuestros propios criterios.

Aqu? s? que se nos podr?a aplicar la frase tan tremenda de nuestro Se?or en el Evangelio: ??Ay de vosotros, gu?as ciegos, que no veis, y vais llevando a los dem?s por donde no deben!?. Tambi?n es muy seria la frase de Cristo: ?Si lo que tiene que ser luz en ti, es oscuridad, ?cu?les no ser?n tus tinieblas??.

La conversi?n de nuestra inteligencia, la transformaci?n de nuestros criterios y de nuestros juicios es un camino que tambi?n tenemos que ir atrevi?ndonos a hacer en la Cuaresma. ?Y cu?l es el camino, cu?l es la posibilidad para esta transformaci?n? El mismo Cristo nos lo dice: ?Dad y se os dar?. Mantengan siempre abierta su mente, mantengan siempre dispuesto todo su interior a darse, para que realmente Dios les pueda dar, para que Dios nuestro Se?or pueda llegar a ustedes, pueda llegar a su alma y ah? ir transformando todo lo que tiene que cambiar.

Es un camino, es un trabajo, es un esfuerzo que tambi?n nos pide la Cuaresma. No lo descuidemos, al contrario, hagamos de cada d?a de la Cuaresma un d?a en el que nos cuestionemos si todo lo que tenemos en nuestro interior es realmente de Dios.

Pregunt?mosle a Cristo: ?C?mo puedo hacer para verte m?s? ?C?mo puedo hacer para encontrarme m?s contigo?

La fe es el camino. Ojal? sepamos aplicar nuestra fe a toda nuestra vida a trav?s de la purificaci?n de nuestra inteligencia, para que en toda circunstancia, en toda persona, podamos encontrar lo que Dios nuestro Se?or nos quiera dar para nuestra santificaci?n personal.


Publicado por mario.web @ 21:00
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