Martes, 29 de marzo de 2011

Mateo 25; 31-46. Cuaresma. Si amo a Dios no puedo dejar de amar a mi hermano. Y por ello todo lo que haga a mi pr?jimo se lo hago a Dios Nuestro Se?or.
Autor: Arturo Escalona | Fuente: Catholic.net

Evangelio

Lectura del santo evangelio seg?n san Mateo 25; 31-46

En aquel tiempo, Jes?s dijo a sus disc?pulos: Cuando el Hijo del hombre venga, en su gloria, acompa?ado de todos sus ?ngeles, entonces se sentar? en su trono de gloria. Ser?n congregadas delante de ?l todas las naciones, y ?l separar? a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondr? las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dir? el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creaci?n del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la c?rcel, y vinisteis a verme". Entonces los justos le responder?n: "Se?or, ?cu?ndo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ?Cu?ndo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ?Cu?ndo te vimos enfermo o en la c?rcel, y fuimos a verte?". Y el Rey les dir?: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos m?os m?s peque?os, a m? me lo hicisteis". Entonces dir? tambi?n a los de su izquierda: "Apartaos de m?, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ?ngeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la c?rcel, y no me visitasteis". Entonces dir?n tambi?n ?stos: "Se?or, ?cu?ndo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la c?rcel, y no te asistimos?". Y ?l entonces les responder?: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos m?s peque?os, tambi?n conmigo dejasteis de hacerlo". E ir?n ?stos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.

Oraci?n introductoria

Jes?s m?o, al contemplar este evangelio me pueden llegar diferentes sentimientos, de miedo, de confianza, de dolor, de amor; pero lo importante, mi Jes?s, es que tengo la seguridad que T? vas a ser mi juez. Gracias porque t? s?lo quieres mi salvaci?n. Ay?dame a vivir la virtud de la caridad con los dem?s, T? sabes que es muy costosa pero no me dejes abandonado sino que sienta tu apoyo que me sostiene para no desfallecer.

Petici?n

Se?or, que en esta primera semana de Cuaresma me esfuerce por vivir la caridad, que es el mejor camino para acompa?arte en tu dolor. Ay?dame a amar m?s a los dem?s.

Meditaci?n

?Por ahora, mientras estamos en este mundo, la caridad es el distintivo del cristiano. Es la s?ntesis de toda su vida: de lo que cree y de lo que hace. Por eso, al inicio de mi pontificado, quise dedicar mi primera enc?clica precisamente al tema del amor: ?Deus caritas est?. (...) El amor es la esencia de Dios mismo, es el sentido de la creaci?n y de la historia, es la luz que da bondad y belleza a la existencia de cada hombre. Al mismo tiempo, el amor es, por decir as?, el "estilo" de Dios y del creyente; es el comportamiento de quien, respondiendo al amor de Dios, plantea su propia vida como don de s? mismo a Dios y al pr?jimo. En Jesucristo estos dos aspectos forman una unidad perfecta: ?l es el Amor encarnado. Este Amor se nos revel? plenamente en Cristo crucificado. Al contemplarlo, podemos confesar con el ap?stol san Juan: "Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos cre?do en ?l" (cf. 1 Jn 4, 16; Deus caritas est, 1). (Benedicto XVI, en el ?ngelus en la Plaza de San Pedro, domingo 31 de enero de 2010)

Reflexi?n apost?lica

Cristo, el d?a de hoy, nos viene a recordar lo propio de su mensaje: la caridad.
La caridad no como mera filantrop?a, sino como verdadero amor a Dios que vive realmente en mi pr?jimo. Esta caridad brota naturalmente del amor a Dios. Si amo a Dios no puedo dejar de amar a mi hermano. Y por ello todo lo que haga a mi pr?jimo se lo hago a Dios Nuestro Se?or porque ?l habita en mi persona y en los dem?s.
No basta conformarnos con no criticar a los dem?s, hace falta hablar bien de mi pr?jimo, promover lo bueno y silenciar lo malo, hablar bien de los dem?s.
No hace falta inventarse virtudes o cualidades donde no las hay, hay que reconocer y hablar de las que tienen los dem?s. Se dice f?cil, pero cuesta. Haz la prueba de hablar bien de los que est?n a tu alrededor y ver?s que es f?cil. M?s, Dios lo quiere, y sobre todo, recuerda que Dios vive en tu pr?jimo.

Prop?sito

Hoy, por amor a Cristo, hablar? bien de la persona que no me cae muy bien. Consciente de que Jes?s est? presente en esa persona.

Di?logo con Cristo

Dios m?o, en estos momentos que me estoy preparando para la Semana Santa, te pido que me perdones todas las veces que he ofendido a los dem?s y he herido tu coraz?n. Te pido que ahora me des las fuerzas necesarias para afrontar cualquier enemigo que me encuentre para faltar a la caridad, que aprenda a descubrirte en el pobre, en el rico, en los enfermos, en mis familiares, para que con el auxilio de tu gracia, me entregue a los dem?s y yo tambi?n reciba tus palabras consoladoras:"Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creaci?n del mundo...?.


?Hay que hacer las cosas ordinarias, con un amor extraordinario?(Beata Madre Teresa de Calcuta)


Publicado por mario.web @ 14:23
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios