Martes, 29 de marzo de 2011

Mateo 5, 20-26. Cuaresma. Nuestra vida debe ser vivida como un obsequio de amor a cada uno de los que tratan con nosotros.
Autor: An?bal Espino | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Mateo, Mt 5, 20-26

En aquel tiempo, Jes?s dijo a sus disc?pulos: ?Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrar?n en el Reino de los cielos. Han o?do ustedes que dijo a los antiguos: No matar?s y el que mate ser? llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, ser? llevado tambi?n ante el tribunal; el que insulte a su hermano, ser? llevado al tribunal supremo, y el que lo desprecie, ser? llevado al fuego del lugar de castigo. Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas all? mismo que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arr?glate pronto con tu adversario, mientras vas con ?l por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez a la polic?a y te metan a la c?rcel. Te aseguro que no saldr?s de ah? hasta que no hayas pagado el ?ltimo centavo?.

Oraci?n introductoria

?Dios m?o! T? me amaste hasta el extremo, muriendo y entreg?ndote por m?. Todo esto porque me amas, y porque me amas como nadie en el mundo, quieres que ame, y que ame a todos por igual, quieres que viva la verdadera caridad, porque quien dice amarte y no ama a su pr?jimo es un mentiroso. Se?or, te quiero amar y quiero amar a todos en ti.

Petici?n

Se?or, ?qu? te ame y en ti ame a todos mis hermanos!

Meditaci?n

La caridad va m?s all? de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo ?m?o? al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es ?suyo?, lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo ?dar? al otro de lo m?o sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los dem?s, es ante todo justo con ellos. No basta decir que la justicia no es extra?a a la caridad, que no es una v?a alternativa o paralela a la caridad: la justicia es ?inseparable de la caridad?, intr?nseca a ella. La justicia es la primera v?a de la caridad o, como dijo Pablo VI, su ?medida m?nima?, parte integrante de ese amor ?con obras y seg?n la verdad? (1 Jn 3,18), al que nos exhorta el ap?stol Juan. Por un lado, la caridad exige la justicia, el reconocimiento y el respeto de los leg?timos derechos de las personas y los pueblos. Se ocupa de la construcci?n de la ?ciudad del hombre? seg?n el derecho y la justicia. Por otro, la caridad supera la justicia y la completa siguiendo la l?gica de la entrega y el perd?n. La ?ciudad del hombre? no se promueve s?lo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y m?s a?n, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comuni?n. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios tambi?n en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salv?fico a todo compromiso por la justicia en el mundo. (Benedicto XVI, Carta Enc?clica Caritas in Veritate n.6).

Reflexi?n apost?lica

El amor es donaci?n. Pero no es una donaci?n a una cosa sino a una persona. No es una donaci?n aparente sino real que se vive en la entrega total al Amado, el cual gusta asemejarse con cada una de sus hijos. Nuestra vida debe ser vivida como un obsequio de amor a cada uno de los que tratan con nosotros, y el mayor obsequio siempre ser? el mensaje de Cristo.

Prop?sito

Har? un acto de caridad y no se lo contar? a nadie para agradar m?s a Jes?s, y decirle por medio de mis obras que lo amo.

Di?logo con Cristo

?Jes?s! No quiero gastar mi vida sin amar, quiero que toda ella sea una fogata de amor que no se extinga jam?s, y s? que la mejor manera de hacerlo es nunca de dejar de entregarme, pero es tan dif?cil, conc?deme la gracia para poder hacerlo. Quiero dulcificarte la vida, dulcificando la de mis hermanos. ?Jes?s! Qu? te ame tanto que no pueda dejar de amarte, y una vez am?ndote no pueda separarme de ti.


?El programa del cristiano, aprendido de la ense?anza de Jes?s, es un ?coraz?n que ve? d?nde se necesita amor y act?a en consecuencia?. Benedicto XVI, Angelus 11 de julio de 2010


Publicado por mario.web @ 14:29
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