Martes, 29 de marzo de 2011

Mateo 17, 1-9. Cuaresma. El Se?or se nos va a revelar, se nos va a transfigurar en la Eucarist?a y de nosotros depende dejarnos impresionar.
Autor: Roberto Villatoro | Fuente: Catholic.net

Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jes?s tom? consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de ?ste, y los hizo subir a solas con ?l a un monte elevado. Ah? se transfigur? en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Mois?s y El?as, conversando con Jes?s.
Entonces Pedro le dijo a Jes?s: ?Se?or, ?qu? bueno ser?a quedarnos aqu?! Si quiere, haremos aqu? tres chozas, una para ti, otra para Mois?s y otra para El?as?.
Cuando a?n estaba hablando, una nube los cubri? y de ella sali? una voz que dec?a: ?Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; esc?chenlo?. Al o?r esto, los disc?pulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jes?s se acerc? a ellos, los toc? y les dijo: ?Lev?ntense y no teman?. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie m?s que a Jes?s. Mientras bajaban del monte, Jes?s les orden?: ?No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos?.


Oraci?n introductoria

Jes?s m?o, como los disc?pulos quiero verte transfigurado. Es m?s, necesito verte. Si no te veo, ?a d?nde ir?? ?Qu? motivos tendr? para seguir luchando? No permitas que vaya al Calvario, si no te he visto primero. Transfig?rate y que al verte, no me detenga en este camino hacia el cielo, sino que me ilumines m?s la senda y pueda tenerte a ti s?lo como mi ley y mi actuar.

Petici?n

Se?or, ?qu? bien se est? contigo! Conc?deme la gracia de verte transfigurado en la Eucarist?a.

Meditaci?n

Los disc?pulos ya no est?n frente a un rostro transfigurado, ni ante un vestido blanco, ni ante una nube que revela la presencia divina. Ante sus ojos est? "Jes?s solo" (v. 36). Jes?s est? solo ante su Padre, mientras reza, pero, al mismo tiempo, "Jes?s solo" es todo lo que se les da a los disc?pulos y a la Iglesia de todos los tiempos: es lo que debe bastar en el camino. ?l es la ?nica voz que se debe escuchar, el ?nico a quien es preciso seguir, ?l que subiendo hacia Jerusal?n dar? la vida y un d?a "transfigurar? este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo" (Flp 3, 21).
"Maestro, qu? bien se est? aqu?" (Lc 9, 33): es la expresi?n de ?xtasis de Pedro, que a menudo se parece a nuestro deseo respecto de los consuelos del Se?or. Pero la Transfiguraci?n nos recuerda que las alegr?as sembradas por Dios en la vida no son puntos de llegada, sino luces que ?l nos da en la peregrinaci?n terrena, para que "Jes?s solo" sea nuestra ley y su Palabra sea el criterio que gu?e nuestra existencia. (Benedicto XVI, ?ngelus, 28 de febrero de 2010).

Reflexi?n apost?lica

San Pedro en su segunda carta recuerda el momento en que subi? al monte Tabor con el Se?or. ?Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con ?l en el monte santo?. Para ?l, ese recuerdo le daba fuerzas, le alentaba. El Se?or se nos va a revelar, se nos va a transfigurar en la Eucarist?a y de nosotros depende dejarnos impresionar. Los que se han dejado impresionar saben que ese no fue un momento m?s, sino una vivencia que se repite en la Eucarist?a y en su coraz?n, ?luces que ?l nos da?.
?Qu? necesario es en nuestras vidas contemplar al Se?or transfigurado! Al verle a ?l tal cual es, todo lo dem?s es secundario. Jes?s se les mostr? a los disc?pulos y despu?s les anunci? que iba a padecer. En esta cuaresma, tenemos m?s que nunca la oportunidad de contemplar al Se?or en la Eucarist?a. Luego podremos padecer junto con ?l. Pero primero ?Jes?s s?lo?.

Prop?sito

Acercarme a Jes?s con la fe, en una visita al Sant?simo Sacramento.

Di?logo con Cristo

?Gracias Jes?s, porque me has escogido a m? tambi?n como a tus disc?pulos amados para verte resplandeciente! No soy digno, pero me es necesario. Que tu rostro resplandeciente, no sea una ?luz? m?s. Que tu rostro sea una verdadera ?antorcha? en mi casa, en mi colegio o trabajo. Que as? disipe las tinieblas que abundan en mi vida. Que no tenga miedo de escucharte.
?Quiero subrayar que la Transfiguraci?n de Jes?s fue esencialmente una experiencia de oraci?n (cf. Lc 9, 28-29). En efecto, la oraci?n alcanza su culmen, y por tanto se convierte en fuente de luz interior, cuando el esp?ritu del hombre se adhiere al de Dios y sus voluntades se funden como formando una sola cosa?. Benedicto XVI, Angelus 8 de marzo de 2009.


Publicado por mario.web @ 14:31
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