Jueves, 31 de marzo de 2011

El m?dico debe preparar al enfermo incurable para la muerte, evitando cualquier ?conjura de silencio? y anunciando siempre que sea posible la ?vida que no muere?, afirm? el obispo Elio Sgreccia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, al intervenir en un congreso celebrado en Roma sobre ?Depresi?n y c?ncer?.

El congreso se celebr? el pasado 10 de diciembre en el centro de congresos IFO. En el mismo, la profesora Paola Muti, directora cient?fica del ?Istituto Regina Elena? (IRE), de Roma, afirm? que la depresi?n es un aspecto bastante com?n en los pacientes oncol?gicos aunque numerosos estudios demuestran que se minusvalora, no se diagnostica correctamente o no se trata porque algunos de sus s?ntomas se atribuyen a la patolog?a o a las terapias aplicadas.

Seg?n los datos aportados, cerca del 40% de los enfermos oncol?gicos sufren de depresi?n mientras que s?lo el 2% recibe el tratamiento adecuado.

Datos alarmantes si se piensa que s?lo en 2007 en Italia, por cada cien mil habitantes, se efectuaron cerca de 6.500 nuevas diagnosis de c?ncer, y que un total de 1,7 millones sufren esta enfermedad.

En su intervenci?n, monse?or Sgreccia habl? de la informaci?n al enfermo incurable como comunicaci?n de la verdad no s?lo cl?nica sino existencial.

Esta tarea, seg?n el prelado, se ha hecho m?s dif?cil por el rechazo de la verdad de la muerte y de la enfermedad incurable en una ?sociedad marcada por la productividad y el bienestar material?.

Monse?or Sgreccia afirm? que el propio itinerario vital influye en el enfoque de la muerte: un individuo sano que no logra aceptar, ?reconciliarse? con el pensamiento de la muerte puede incluso desarrollar ?trastornos de personalidad?.

Del mismo modo, precis?, ?un m?dico o un psic?logo que no han realizado este paso interior, no saben tratar con el moribundo porque ponen en acci?n mecanismos de autodefensa que la mayor?a de las veces son fuga, agresividad, o b?squeda de ?xito a cualquier precio, algo que lleva al encarnizamiento terap?utico?.

Hablando de la necesidad de un correcto enfoque comunicativo por parte de los m?dicos, Sgreccia alab? el modelo de ?apertura individualizada?, que se realiza como ?una declaraci?n de amistad?, que se funda en el derecho a la informaci?n del paciente y compromete al m?dico al acompa?amiento del enfermo.

Monse?or Sgreccia se mostr? contrario a cualquier ?conjura de silencio? que ?impide al paciente prepararse para el desprendimiento y la muerte?, y anim? a evitar toda comunicaci?n dr?stica, subrayando el deber del m?dico de ?evitar la mentira? y dar siempre ?garant?a de esperanza y asistencia?.

Al mismo tiempo, a?adi?, pueden darse circunstancias que ?por respeto del bien del paciente mismo, pueden inducir a callar la gravedad de la enfermedad, cuando se pueda presumir una fragilidad ps?quica en el sujeto tal que lo induzca al suicidio? o ?cuando el paciente haya invocado el derecho de no saber?.

Es necesario siempre que el m?dico tenga en cuenta en su estrategia de comunicaci?n la situaci?n emotiva y las diversas fases psicol?gicas por las que pasa el enfermo, subray? el prelado. Y a?adi? que ?es necesario que la verdad cl?nica se articule positivamente con las verdades antropol?gicas, con el sentido global de la vida?.

?El esfuerzo mayor est? en presentar esta verdad en sentido salv?fico?, en construir un itinerario con el paciente durante la enfermedad y en ?proponer, donde sea posible, el anuncio de la vida que no muere y la revelaci?n de Cristo muerto y resucitado, presente y operante en cada hombre que sufre?.

En este sentido, el prelado subray? el valor salv?fico del sufrimiento y la importancia del acompa?amiento del enfermo en la fase terminal de la vida: ?El moribundo aporta madurez y valor incluso a quienes est?n a su lado?, ?se convierte en un maestro de vida?.

Adem?s, a?adi?, ?todos los actos de amor que nos han sido donados los llevamos con nosotros. Nuestra vida espiritual no desaparece sino que florece, se enriquece en la eternidad?.

Citando algunos pasajes de la enc?clica ?Spe salvi?, el arzobispo Sgreccia afirm? que ?la calidad de la humanidad se determina esencialmente en su relaci?n con el sufrimiento y con el que sufre? y que ?una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y que no es capaz de contribuir mediante la compasi?n a hacer que el sufrimiento sea compartido y soportado incluso interiormente es una sociedad cruel e inhumana?.

?Sufrir con el otro, por los otros; sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de humanidad, cuya p?rdida destruir?a al hombre mismo?, afirma Benedicto XVI en su ?ltima enc?clica (n. 39).

La ?ciencia emp?rica, con sus medios, queda fuera del acto de morir?, que es un ?momento que escapa al m?dico?, mientras que ?el hombre sabe que muere a trav?s de una consciencia espiritual?, indic? Sgreccia.

?El sentido de la agon?a es esta apertura a la eternidad --explic? el arzobispo--. La agon?a se convierte en ?victoria sobre la inmanencia?, en aquel instante en el que el presente y la eternidad se tocan, y donde ?el tiempo que falta encuentra sentido en esta trascendencia?.

Por esto, concluy? monse?or Sgreccia, es necesario el ?anuncio de la muerte en clave salv?fica y escatol?gica? sin descuidar el deber de una correcta informaci?n, imprescindible desde el punto de vista de la piedad cristiana.

Por Mirko Testa, traducido del italiano por Nieves San Mart?n


Publicado por mario.web @ 3:02
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