Jueves, 31 de marzo de 2011


Cuando una sociedad comienza a perder sus valores, podemos empezar a hablar de su agon?a. Los rasgos de esa agon?a son f?cilmente identificables: aumento de la violencia intrafamiliar, inseguridad social, matrimonios deshechos, hijos abandonados, embarazos de adolescentes, irresponsabilidad, abortos, suicidios, drogadicci?n? Es una agon?a triste y tr?gicamente dolorosa.

Cada uno de esos factores no son abstractos sino que tienen nombres y apellidos concretos; a veces los vemos en la televisi?n, otras veces los escuchamos en la radio, otras m?s los leemos en la prensa o, quiz?, conocemos casos de personas o familias si no es que nosotros mismos lo estamos viviendo.

?Qu? est? detr?s de esta agon?a? La crisis de las virtudes y de los valores. Virtudes y valores como el respeto, la justicia, la fuerza de voluntad, la unidad, la responsabilidad, la continencia, la madurez, la esperanza y muchas otras est?n a la baja no porque hayan perdido su val?a sino porque se les ha vaciado de sentido, se les ha relegado o se la hecho aparecer como aburridas o anticuadas.

Ciertamente la crisis de los valores no es algo aislado, es la consecuencia de algo a?n m?s profundo: la crisis de la familia. Y es que si la familia est? mal, todo en la sociedad lo estar? pues la familia es su n?cleo vital, su centro natural. Natural porque, lo sabemos, s?lo de la uni?n de un hombre con una mujer nace una nueva vida. Si la ra?z del ?rbol est? mal, lo estar?n tambi?n el tronco, las ramas y las hojas.

La familia es una escuela de virtudes y valores; en ella aprendemos las nociones del bien y del mal, del respeto, la madurez, la ecuanimidad, la coherencia, el amor, etc. ?Recordemos, tengamos presente la belleza de la familia, lo que supone la unidad familiar! No podemos perder el sentido del aprecio hacia esa belleza que nos hace valorar m?s a la verdadera familia.

?Qui?n no se siente edificado por esas familias donde el padre y la madre se aman fielmente y con detalle? ?Qu? padre o madre no experimenta el dulce sabor interior al escuchar por vez primera el ?pap? o ?mam? del hijo que empieza a balbucear sus primeras palabras? ?Cu?ntos hijos hemos agradecido la cercan?a de nuestros padres en los momentos de dolor y alegr?a, justo cuando los necesit?bamos? ?Cu?nto hemos aprendido del testimonio vivo de nuestras familias desde la tierna infancia? ?Qui?n no valora la caricia materna, el consejo de pap?, la cercan?a de los hermanos, el afecto de los abuelos, la amistad de los primos, el amor de la esposa, el apoyo de los t?os, la filial y sana dependencia de los hijos?

Conforme han ido pasando los a?os, muchas de las sanas costumbres y perennes valores han deca?do a consecuencias de un falso progreso. Las consecuencias m?s visibles de esa herida a la familia las estamos viviendo en nuestra sociedad al grado de hablar incluso de esta agon?a.

?Todo est? perdido entonces? No, no lo est?. ?Qu? se puede hacer? ?C?mo se puede actuar? Es verdad que las agon?as son la antesala de la muerte, pero no es menos verdad que los milagros existen. Y en el caso concreto del tema de la familia nosotros podemos ser copart?cipes y protagonistas de ese milagro que necesita nuestra sociedad, que necesita el mundo.

Es un deber apoyar iniciativas que dise?en, promuevan y propongan pol?ticas p?blicas integrales para la atenci?n de la familia, esa familia que va desarroll?ndose por descendencia, por grados de parentesco (es decir, por personas que sin descender unas de otras, proceden de un tronco com?n; primos, t?os, abuelos, etc.), por afinidad (el contra?do por el matrimonio, entre el var?n y los parientes de la mujer y viceversa) y el civil que nace de la adopci?n. Apoyar a la familia es apoyarnos a nosotros mismos y a todos los hombres pues todo estamos incluidos en una relaci?n de familia vivamos o no juntos en el mismo domicilio.

Apoyar a la familia no es cuesti?n de ideolog?as, credos religiosos o pertenencias pol?ticas. La familia es la ra?z del ?rbol frondoso de la vida humana que est? en riesgo de secarse y no podemos permitirlo pues su muerte supondr?a la nuestra. De ah? tambi?n que cualquier iniciativa ideol?gica, religiosa y pol?tica, mientras lleve la impronta de la verdad y de la b?squeda del bien com?n, sea siempre bienvenida.

La gran mayor?a de los pa?ses desarrollados cuentan con un Instituto Estatal para la Familia. Un apoyo real y eficaz es la b?squeda e instituci?n de un organismo de este tipo en nuestros lugares de origen para garantizar el cuidado de la familia. No podemos dejar que unos pocos decidan por el bien de la mayor?a, eso s? ser?a totalitarismo. Quienes han tenido tristes experiencias familiares en sus vidas deben comprender que la inmensidad de los habitantes de una ciudad, estado o pa?s, queremos que se defienda nuestro derecho a gozar y disfrutar de la belleza de una familia; tenemos el derecho a que el milagro de la familia se prolongue por siempre.

As? como hay reservas ecol?gicas donde se defiende la naturaleza, debemos abogar por la defensa de ese otro medio ambiente m?s inmediato en el que nos desenvolvemos todos los d?as. ?Necesitamos una reserva para la familia! Esa reserva es todo el mundo, nuestro ?nico hogar. Hagamos el milagro de la familia defendi?ndola. No estamos solos.


Publicado por mario.web @ 19:47
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios