Jueves, 31 de marzo de 2011

Presentaci?n de la Violencia a la Luz de la Teolog?a del Cuerpo

Mucho de lo que se ha dicho sobre la pornograf?a tiene aplicaci?n a la violencia gr?fica y excesiva en los medios de comunicaci?n. En verdad, existe un tipo de pornograf?a que expl?citamente conecta el material sexualmente estimulante con las tendencias agresivas de la naturaleza humana. Violaci?n, asesinatos, tortura, mutilaci?n y la presentaci?n innecesaria de esos actos violentos est?n entre las actividades que niegan el significado de nuestra existencia revelado por Dios, y el respeto debido al cuerpo humano como creaci?n de Dios.

La presentaci?n de ese tipo de violencia estimula la tendencia destructiva de nuestra naturaleza. Igual que con la pornograf?a, en las presentaciones innecesarias de violencia, las personas se reducen a objetos para el placer y beneficio de otros. Y la integridad f?sica de las personas se viola de modo s?dico, no con el fin de transmitir un mensaje v?lido sobre la naturaleza humana, sino por el placer visual o psicol?gico que algunos puedan derivar de ello. Cuando se presentan a individuos o masas siendo grotescamente aniquilados, para excitar a una audiencia, se engendra falta de respeto por la vida humana. As? la gente es conducida nuevamente a la "ilusi?n de un mundo ficticio" en el que las molestias de la vida diaria, peque?as o grandes, pueden ser resueltas con actos de violencia de modo eficaz y permanente.

Igual que con la sexualidad, es necesario comprender el atractivo de tal violencia dentro del contexto del pecado original que lleva a los instintos constructivos a convertirse en caminos destructivos. La fuerza que permite a la humanidad construir es similar a la agresi?n que destruye. La Escritura nos ofrece evidencia de esto, pero tambi?n nos muestra que Cristo es victorioso sobre la insensata violencia humana al rehusar permiso a sus seguidores para acudir a la violencia en su defensa. La aceptaci?n pac?fica de su muerte en la cruz es el modelo para todos los cristianos.

Como en el caso de la se-xualidad, no es tanto la presentaci?n de la violencia lo que es malo, sino el mal uso que la convierte en un fin en s? y no saca ninguna lecci?n de ella, o s?lo saca las lecciones err?neas. Una vez m?s, lo que no es objetable para algunos puede ser inapropiado para ni?os y j?venes.

Este es un asunto especialmente urgente hoy por la violencia extrema presente en nuestra sociedad, particularmente el grado con que tantos j?venes recurren a la violencia.

Hay informes que muestran que de m?s de 3000 estudios en los ?ltimos cuarenta a?os, la mayor?a encuentra una conexi?n entre la violencia en la pantalla y en la vida real. El Informe de 1972 del Cirujano General Sobre la TV y el Comportamiento cit? esa evidencia. Una d?cada m?s tarde, el Instituto Nacional de Salud Mental present? un informe que concluy?: "En magnitud, la violencia en televisi?n tiene tan fuerte correlaci?n con el comportamiento agresivo como cualquier otra variable que se ha medido". Un informe en 1992 para la Asociaci?n Americana de Psicolog?a, confirm? esta conclusi?n, notando que "los patrones de conducta establecidos en la ni?ez y adolescencia son la base para patrones de toda la vida que se manifiestan en la edad adulta" (University of Nebraska Press, Big World, Small Screen, 1992, p. 57).

Reconocemos que actitudes y problemas en la familia, la escuela y dentro de otros grupos sociales influyentes contribuyen a esta atm?sfera de violencia. Pero, los que controlan los medios de comunicaci?n tienen el deber de evitar que la b?squeda de mejores clasificaciones o mayores ganancias los lleve a presentar la violencia irresponsablemente y en una manera que inspire a otros a usarla como la soluci?n a sus problemas personales o sociales. Aun aquellos que sinceramente desean proporcionar mensajes morales de importancia ?tales como la inutilidad de la violencia o c?mo destruye a los que recurren a ella? necesitan considerar cuidadosamente el uso de la violencia gr?fica. Un buen mensaje puede perderse a causa de la reacci?n f?sica excitante que una escena violenta puede producirle a los m?s susceptibles.

Los que participan en los nuevos medios de comunicaci?n necesitan preguntarse si se justifica el ?nfasis que dan a los reportes de cr?menes violentos y la naturaleza gr?fica de esos reportajes. Si no lo es, esas personas deber?n asumir la responsabilidad por la innecesaria ansiedad y alarma entre los consumidores, y por su contribuci?n a un clima en el que la violencia se hace algo ordinario.

Deber? notarse que, mientras que la inmoralidad de la pornograf?a y la violencia gr?fica se relacionan por el da?o que causan a los productores y consumidores, cuando llega el momento de juzgar legalmente lo que es excesivo e innecesario, nuestra sociedad carece de las m?s m?nimas normas objetivas para juzgar cuando algo es obsceno.


Publicado por mario.web @ 20:05
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