Jueves, 31 de marzo de 2011

?Qu? Se Puede Hacer?

Aunque la pornograf?a que cae dentro de la definici?n legal de obscenidad incluye a los materiales m?s da?inos dentro de las tres ?reas que nos preocupan m?s, es al mismo tiempo, el ?rea en la que contamos con un recurso legal para una soluci?n. Las cortes han establecido claramente que la obscenidad y la pornograf?a infantil no son expresiones protegidas y puede exigirse el cumplimiento de las leyes contra ella. Las cortes tambi?n han reconocido que las normas de la comunidad local tienen un papel que jugar en definir la obscenidad.

El paso principal, por tanto, en combatir la industria pornogr?fica es requerir obediencia a las leyes existentes. La Iglesia y los grupos c?vicos pueden proporcionar tanto inspiraci?n e informaci?n para persuadir a las autoridades locales de la gravedad intr?nseca de esos cr?menes y de su conexi?n al crimen en general. El uso de la pornograf?a se considera con demasiada frecuencia como un crimen "sin v?ctimas" que, con tantas otras exigencias ante el sistema legal, se puede ignorar sin consecuencias adversas. Pero es, sin duda, una de esas categor?as del crimen que afectan el tono general de la sociedad y es campo f?rtil para otros tipos de crimen.

En cualquier forma que se manifieste la obscenidad, la comunidad local tienen el derecho a combatirla y las autoridades locales a exigir el cumplimiento de la ley.

La educaci?n sobre el impacto de la pornograf?a es tan importante como el obligar al cumplimiento de la ley. Demasiada gente parece no estar consciente de lo extensa que es esta industria, del mucho dinero que gana, o lo denigrante que es el material que produce y distribuye. La Iglesia puede proporcionar ese tipo de educaci?n desde el p?lpito y mediante programas para la educaci?n de adultos. Los grupos que tienen como prop?sito combatir la pornograf?a son un recurso en esos esfuerzos educativos.

En cuanto al material gr?fico extremadamente expl?cito sexualmente que se produce, exhibe, compra y se posee legalmente, como tambi?n material sexual y violento descrito en las tres ?reas de preocupaci?n, depender solamente del sistema legal es insuficiente para proteger moralmente a la sociedad. Varios grupos necesitan dirigirse a estas preocupaciones de manera apropiada:

El Gobierno

Adem?s de su deber de requerir el cumplimiento de las leyes sobre obscenidad y pornograf?a infantil por los diversos medios de comunicaci?n, el gobierno debe reafirmar su papel regulador de las ondas de difusi?n. Se ha establecido claramente que el espectro difusor pertenece al p?blico y s?lo se arriendan a los que reciben licencia del gobierno para usarlo. La renovaci?n de licencias debe dejar de ser pro forma y requerir una nueva evalua-ci?n realista de si las difusiones de una entidad han sido verdaderamente para beneficio del p?blico, confirmado por los comentarios de los usuarios. La disminuci?n de la funci?n reguladora ?la cual nunca ha sido demasiado onerosa? ha tenido un enorme impacto en t?rminos de relajar las normas y abrir las puertas a materiales cada vez m?s ofensivos.

Adem?s de los difusores de radio y televisi?n, los difusores de cable y operadores de sat?lites tambi?n son regulados por el gobierno. El p?blico debe exigir su regulaci?n para que (1) afecte la concentraci?n del control de esos medios de comunicaci?n, (2) prohiba la venta r?pida de franquicias de los medios de comunicaci?n con atractivos para due?os irresponsables que las ven como mercanc?a con posibilidad de darles una ganancia r?pida, y (3) abrir esas franquicias a una fuente mayor de programas (incluyendo programaci?n religiosa). Nosotros abogamos por ese tipo de regulaci?n y junto con otros grupos interesados, continuaremos haci?ndolo.

Prestar atenci?n adecuada al Internet y a otros temas importantes tales como las Normas de TV para Padres y "la plaqueta V" que tienen como fin dar a los padres m?s control sobre lo que sus hijos ven, no debe descuidar otros desarrollos importantes. La llegada de la televisi?n de alta resoluci?n es ocasi?n para una revoluci?n digital en el impacto de la televisi?n en nuestras vidas. En esta encrucijada, el p?blico deber? participar en estos asuntos o vivir con las consecuencias.

Bajo nuestra Constituci?n, la censura del gobierno sobre una gama de los medios de comunicaci?n no es factible ni tampoco es deseable. La Iglesia se ha visto perjudicada por el poder de censores, cuando gobiernos hostiles hacia toda religi?n o hacia el cristianismo en particular, han buscado limitar el alcance del mensaje del Evangelio. El gobierno deber? usar su poder para actuar como catalizador para la autorregulaci?n de la industria y para que los consumidores expresen sus derechos.

Se deber? prestar atenci?n especial al problema de estar "en l?nea". Ahora que la Corte Suprema ha decidido que mucha de la informaci?n del Internet, incluyendo el World Wide Web y de las redes comerciales de computadoras est? protegida constitucionalmente, el gobierno deber? dirigir sus recursos para combatir el material disponible en esos recursos pero que no est? protegido por las leyes existentes sobre obscenidad y pornograf?a infantil. Tambi?n deber? buscar persuadir a la industria de los programas para computadoras que desarrolle productos que sirvan a los consumidores para bloquear materiales indeseables para ellos o sus familias.

Las Industrias del Espect?culo y de los Medios de Comunicaci?n

Las industrias del espect?culo y de los medios de comunicaci?n merecen nuestro aplauso por ofrecer muchas obras que son bien pensadas, hermosas y que deleitan el esp?ritu. Su creatividad refleja la creatividad de Dios. El potencial inherente en ellos para enriquecer la fuente de verdad y belleza en el mundo hace la manipulaci?n de sus dones para prop?sitos inmorales, m?s grave a?n.

El mundo del espect?culo es vasto y complejo, y en ?l hay muchos que conocen el pleno valor de los dones que han recibido. Encontramos entre ellos a artistas creativos, escritores, directores, compositores y m?sicos, dise?adores gr?ficos y programadores de computadoras, productores y ejecutivos, y muchos m?s. Ellos conocen su industria mejor que nadie y tambi?n cu?l es la mejor manera para que sus recursos dejen de ser perjudiciales y opten por el bien que pueden ofrecer. Animamos a esos l?deres conscientes, especialmente a nuestros hermanos cat?licos entre ellos, para que trabajen dentro de sus propios campos art?sticos para lograr este fin. Una moralidad b?sica, ligada al sentido com?n, al buen gusto y a la discreci?n puede ser gran ayuda en la eliminaci?n de las inquietudes expresadas aqu?.

Los empresarios de los medios de comunicaci?n merecen ser se?alados de manera especial. Les pedimos que se dejen guiar nuevamente por el sentido de actuar seg?n el inter?s del p?blico. Los medios de comunicaci?n, al parecer, se definen hoy d?a casi totalmente en t?rminos de negocio. Pero por su impacto en la formaci?n de la cultura, los medios de comunicaci?n deber?n considerar si es aceptable justificar sus opciones bas?ndose s?lo en logros comerciales y las ganancias para los accionistas, sin cuestionar su responsa-bilidad por el contenido moral de sus productos.

Tambi?n pedimos a la industria publicitaria, y a sus due?os, que consideren qu? contribuci?n pueden hacer para responder a los asuntos expresados en esta declaraci?n. Muchos de los medios de comunicaci?n dependen de las ganancias que le deja la publicidad, y la influencia de los patrocinadores y publicitarios, puede ser muy importante.

La difusi?n, en particular, no s?lo responde a las exigencias de su audiencia sino que tambi?n la crea. La difusi?n de la televisi?n dise?a muchos de sus programas para satisfacer a las personas menores de 35 a?os porque poseen los ingresos disponibles para comprar los productos que anuncian. Como resultado, otros con poco o nada del poder de esos consumidores, pueden dejar de ver programas que no les parecen atractivos o que les ofenden. Esos difusores pueden terminar sirviendo s?lo una peque?a porci?n del p?blico en general en cuyo inter?s deber?an de actuar.

El desarrollo de etiquetas que orienten al consumidor sobre diversos tipos de espect?culos, tales como la Gu?a de TV para Padres, no debe ser considerado por los dirigentes de la industria, como una intrusi?n en sus derechos a hacer buenos negocios. Esas etiquetas les ofrecen la oportunidad de renovar los deberes hacia sus clientes que son parte intr?nseca de las normas y pr?cticas existentes y de los procesos editoriales.

No deseamos se?alar injustamente a la industria del espect?culo y los medios de comunicaci?n como da?inos a la sociedad. Estamos bien conscientes de que otras industrias ?algunas de las cuales gozan de mucho apoyo social y pol?tico? son fuente de mucho comportamiento malsano sin contribuir a la sociedad lo comparable a lo que se atribuye a los medios de comunicaci?n. La industria del espect?culo y los medios de comunicaci?n, incluyendo la televisi?n, no deber?n verse como los culpables de todos los males sociales. Mientras que su influencia es innegable, no est? claro que constituyen la mayor influencia.

Ni tampoco los medios de comunicaci?n, y la televisi?n en particular, ofrecen s?lo mensajes negativos. Por ejemplo, mientras que las insinuaciones sexuales presente en programas de comediantes muestran un fracaso moral y creativo considerable por parte de la televisi?n, muchos dramas televisados hoy d?a son superiores en contenido a las telenovelas nocturnas al estilo de "Dallas-Dynasty", muy populares en la d?cada pasada, aunque tambi?n se vean en las redes nuevas, algunas que son id?nticas.

Tambi?n queremos enviar un mensaje especial a la comunidad art?stica. Los miembros de esa comunidad por lo general son los m?s interesados en que no se viole el derecho a la expresi?n. Compartimos su preocupaci?n porque la Iglesia tambi?n ha sufrido la violaci?n de sus derechos, no s?lo por parte de gobiernos hostiles a la religi?n, sino tambi?n por organizaciones de medios de comunicaci?n que han actuado como censores. En algunos casos, agencias de prensa han decidido que el mensaje de la Iglesia no es "apropiado" para los consumidores o se han valido de "la separaci?n de la iglesia y el estado" como una excusa para callar los mensajes imbuidos de ciertos valores.

Sin embargo, igual que muchos padres y dirigentes religiosos, miembros prominentes de la comunidad art?stica han mostrado ciertas dudas sobre la compatibilidad de mucho de lo que ellos ven y escuchan hoy, a?n en sus mismas creaciones, y si son apropiados para sus familias. Tambi?n est?n preocupados por la falta de mensajes que eleven el esp?ritu humano en mucho de lo que se produce, y por el impacto que la concentraci?n en las ganancias tiene en sus aspiraciones creativas. Estas preocupaciones son un punto de contacto para un di?logo entre la comunidad art?stica y la Iglesia, la cual siempre ha tomado muy en serio la influencia de las artes.

Los medios de comunicaci?n necesitan considerar estos asuntos cuidadosamente. La buena ?tica, la responsabilidad profesional y las buenas relaciones p?blicas se beneficiar?an con los mecanismos autoreguladores dentro de la industria de la comunicaci?n para evitar que el m?nimo com?n deno-minador de moral y gusto se conviertan en las normas de la industria.

El P?blico en General

En nuestra sociedad de consumo, los aplausos y la culpabilidad no son s?lo para la industria de la comunicaci?n sino tambi?n para los consumidores. Aunque los medios de comunicaci?n influyen m?s en moldear sus audiencias de lo que admiten, existen numerosas audiencias en busca de materiales ofensivos que hacen que su producci?n y distribuci?n sea beneficiosa.

Si las selecciones de los medios de comunicaci?n necesitan ser examinadas, tambi?n lo deben ser las de los usuarios. Algunos se contradicen a s? mismos cuando ven, escuchan y leen lo mismo que deploran. La cobertura por las agencias noticieras de delitos sensacionales, es prueba evidente de este fen?meno. Aunque el p?blico diga que esa cobertura es excesiva, los medios que la reducen a veces sufren p?rdida de audiencia, comparados con los que contin?an la cobertura m?s amplia.

Aunque es muy f?cil para los dirigentes de los medios de comunicaci?n advertir a los usuarios que cambien de canal u otro medio, nada cambiar? si los usuarios no toman esas opciones. Los medios est?n apoyados por los que compran sus productos o los que anuncian en ellos. Si los empresarios de la comunicaci?n hacen decisiones morales no aceptables en lo que deciden producir, los usuarios las hacen con lo que deciden consumir.

Con la gran influencia de los medios de comunicaci?n en moldear la manera en que nuestra sociedad percibe los importantes asuntos del d?a, es una irresponsabilidad ser indiferente a su impacto. Aun aquellos que son indiferentes a los medios de comunicaci?n, tienen el deber de saber lo suficiente sobre ellos, para reaccionar con inteligencia a la influencia de los medios de comunicaci?n.

Un grupo de usuarios necesita ser mencionado de manera especial: los adictos a la pornograf?a, a otros materiales sexualmente expl?citos y a los materiales con violencia innecesaria. Esas personas son explotadas para beneficio del inframundo de la industria de la comunicaci?n sin escr?pulos. Seguro que esos usuarios est?n conscientes

*Del tiempo y dinero que desperdician en b?squeda de la excitaci?n que viene de ese material

*De que se convierten en v?ctimas con sus deseos de materiales cada vez m?s expl?citos

* De las v?ctimas que son explotadas por su placer

* De las v?ctimas de la sociedad que enfrentan la p?rdida de las contribuciones beneficiosas que pudieran hacer los que est?n obsesionados por este tipo de material o la posibilidad de comportamiento delincuente por parte de los que lo usan y lo producen.

Pedimos a esos usuarios que busquen la ayuda necesaria y urgimos a nuestras parroquias, para que los ayuden mediante esfuerzos educativos, homil?as, orientaci?n y la celebraci?n del Sacramento de la Reconciliaci?n.


Publicado por mario.web @ 20:07
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