Jueves, 31 de marzo de 2011

La Ecolog?a es la ciencia que mira a los seres vivos en relaci?n con su entorno y por ello mismo en la complejidad de sus mutuas relaciones. Es una ciencia con nombre hermoso porque la ra?z "eco" viene del griego "oikos" que quiere decir "casa;" es la misma ra?z que est? en la palabra "econom?a." Seg?n eso, la ecolog?a quiere que conozcamos nuestra "casa com?n," que en cierto sentido es este planeta Tierra, y en otro sentido se confunde con el universo, con el cosmos mismo.


Surgimiento de la Conciencia Ecol?gica

El surgimiento de la ecolog?a hasta las primeras planas de los diarios no sucede por causas tan hermosas, sin embargo. El siglo XIX inici? la llamada Revoluci?n Industrial, de la cual podemos decir que no se ha detenido. Las m?quinas de vapor, o m?s tarde, de los derivados del petr?leo, el uso extenso de la electricidad y el fen?meno imparable del urbanismo han afectado no s?lo nuestras vidas sino el presente y el futuro de la vida en el planeta. Los primeros usuarios de los veh?culos de gasolina ten?an demasiadas cosas de qu? preocuparse para darse cuenta de que sus aparatos estaban tambi?n produciendo contaminaci?n. Con una poblaci?n motorizada de millones y millones de personas aglomeradas en espacios relativamente peque?os, pronto esta contaminaci?n se hizo visible. Ciudades como Londres o Chicago se hicieron famosas por su "smog," neologismo para designar una niebla (fog) que viene del humo (smoke) de nuestras m?quinas.

El smog fue una de las primeras se?ales de que n o todo iba bien con el avance acelerado de la industrializaci?n. Y pronto llegaron otras se?ales de desastre: las especies extintas o en v?as de extinci?n, el avance de los desiertos, los desastres nucleares como Chernobyl, la poluci?n a veces irreversible de r?os y canales, el mal manejo de basuras y desechos industriales, la deforestaci?n acelerada, el avance del c?ncer y tambi?n de da?os gen?ticos en animales y personas... Todo ello fue revelando el rostro oscuro y preocupante del avance de la industrializaci?n; todo ello hizo que la ecolog?a dejara de ser una afici?n rom?ntica o t?cnica y empezara a ser del inter?s de todos.

Lo m?s grave, en efecto, est? en que es muy f?cil da?ar la vida, porque la vida es fr?gil, pero es muy dif?cil corregir o restaurar lo que se da?a. Surgi? as? una conciencia progresiva sobre el impacto de la mano humana en el planeta que es casa de todos. Los datos m?s recientes solamente han mostrado m?s la seriedad de la situaci?n porque parece innegable que las emisiones de di?xido de carbono (CO2) vinculadas a la actividad humana est?n produciendo un aumento continuo en el promedio de temperatura en todo el mundo.

Este calentamiento global, que se mide en la escala de unos dos o tres grados cent?grados por siglo podr?a parecer despreciable a primera vista, pero sus consecuencias son gigantescas. Pagando un precio muy elevado estamos aprendiendo que, por ejemplo, la ferocidad y frecuencia de los huracanes tienen que ver con esta clase de promedios pues ellos inciden directamente en los dep?sitos de aire caliente sobre la superficie del Caribe. Cuando hablamos de uno o dos grados estamos hablando de esa cifra como un hecho sostenido, que por lo tanto afecta las corrientes de convecci?n en la atm?sfera y la capacidad disipatoria del sistema como tal. Una comparaci?n puede servir: medio grado cent?grado parece poca cosa, pero cuando una persona tiene fiebre de s?lo medio grado cent?grado eso afecta todo su metabolismo, su manera de procesar la energ?a.

El efecto es devastador al cabo de unas horas: agotamiento, descompensaci?n, deshidrataci?n, etc. La ecolog?a en este sentido nos obliga a mirar al medio ambiente de un modo notoriamente unificado, casi como si se tratara de un solo ser vivo al que no le puede dar "fiebre."


La Iglesia ante los retos de la Ecolog?a

La Iglesia Cat?lica no ha sido indiferente a estos an?lisis que, aunque provienen del mundo de la ciencia especializada, nos afectan a todos los seres humanos, y en realidad a toda la vida como la conocemos sobre esta Tierra.

Relativamente pronto un buen n?mero de autores creyentes han encontrado conexiones profundas entre las inquietudes ecol?gicas y los contenidos de nuestra fe. Ello ha sucedido en tres l?neas principalmente.

En primer lugar, si la Creaci?n es obra de Dios, ning?n creyente puede quedarse impasible ante la destrucci?n de lo que Dios ha hecho. En cada flor, en cada galaxia, en cada animalito hay un mensaje de sabidur?a, de poder y de amor, que viene de Dios. Perder una especie, o peor a?n, colaborar en su extinci?n, es como cerrar los ojos a las maravillas del Se?or. Es algo equivalente a la ingratitud y la sordera. Por el contrario, como lo testific? sobre todo San Francisco de As?s, la contemplaci?n respetuosa y amorosa de la Naturaleza es un camino real de encuentro con el Se?or.

En segundo lugar, el libro del G?nesis nos habla de c?mo Dios encarga la creaci?n al cuidado del Hombre. El ser humano, cada uno en particular y todos como familia de Dios, tenemos no el encargo de saquear a la naturaleza, como quien desocupa una cantera, sino de cuidarla, como quien cultiva un jard?n. Tal es la visi?n b?blica. No es dif?cil ver las implicaciones que esto tiene en relaci?n con algunos conceptos modernos como "desarrollo sostenible" o planeaci?n urbana.

En tercer lugar, detr?s de los desastres ecol?gicos hay siempre seres humanos afectados, y siempre los m?s afectados son los m?s pobres. La b?squeda de un mundo m?s apto para la vida coincide en buena parte con la b?squeda de una sociedad m?s abierta a la justicia. De hecho, cada "pecado" ecol?gico puede ser descrito en t?rminos de una injusticia cometida contra la casa de todos. El que tiene la mentalidad de saquear a la naturaleza no parece que cambie de mentalidad cuando trata con seres humanos: en ambos casos priman el ego?smo, la miop?a, el utilitarismo a corto plazo. Por estas y parecidas razones es evidente que quienes creemos en Cristo como Se?or de todo lo creado tenemos buenas razones para comprender el lenguaje de la ecolog?a y para apoyar, a nuestra propia forma, la causa de los ecologistas. Sobre esto, sin embargo, hay que a?adir algunas precisiones.


Ambig?edades del Movimiento Ecol?gico

La ecolog?a es una cosa y los ecologistas son otra. Mientras que las perspectivas b?sicas de la ecolog?a y sus propuestas fundamentales son no s?lo razonables sino perfectamente compatibles con nuestra fe, uno no debe pensar que eso justifica o "canoniza" todo lo que venga bajo el r?tulo de lo ecologista, o tambi?n lo "org?nico," lo "natural" o lo "verde." Recordemos que con alguna frecuencia las mismas personas que se horrorizan de que mueran focas no se espantan de que se aborten ni?os. Pasa lamentablemente que muchos quieren oponer los derechos de la madre, bajo el t?tulo de "derechos reproductivos de la mujer," contra los derechos del ni?o no-nacido; y en el contexto de tal oposici?n consideran que ser de izquierda, pol?ticamente hablando, ser ecologista y ser feminista a ultranza, va todo junto.

En realidad ese es un coctel mal dise?ado, que s?lo superficialmente aparenta unidad. Dicho de otro modo: hay ecologistas y ecologistas, y uno no debe suponer que todo aquel que habla con ternura o con emoci?n sobre la naturaleza es en realidad un aliado del bien com?n real de la humanidad y de la creaci?n misma. Como cristianos debemos recordar siempre que san Pablo vincul? el bien de la creaci?n a la manifestaci?n de los hijos de Dios (Romanos 8,19-21). Hay algo muy profundo ah?: si amamos la naturaleza, no la idolatramos, pues ning?n bien es superior al bien humano, y ning?n bien humano es permanente y profundo si no tiene ra?z en el bien de la redenci?n.

Otra cosa a tener en cuenta en el di?logo con los ecologistas es qu? clase de medidas se quieren implantar. No faltan los que quieren ligar todos los males a la sobrepoblaci?n humana y por eso son muchos ya los que opinan que los "primeros auxilios" para el planeta Tierra incluyen controles dr?sticos de las tasas de reproducci?n. Un paso m?s, y estaremos hablando de esterilizaciones masivas, que de hecho han sucedido ya.

Finalmente, no podemos cerrar los ojos ante un hecho: muchos tratan a las teor?as y propuestas ecol?gicas como si se tratara de una religi?n, muy al estilo de la llamada Nueva Era (New Age). La raz?n es que, como la ecolog?a busca conexiones entre seres vivos, hay gente que habla del planeta como de un solo ser vivo, y no est?n pensando en una met?fora. Luego dan otro paso: as? como la vida "material" est? tan interconectada, entonces, seg?n ellos, toda vida debe estarlo, y eso implica la vida "espiritual." Por supuesto, como su concepto de esp?ritu es bastante confuso, ah? cabe por ejemplo decir cosas como que "en el fondo yo soy Dios, y t? eres Dios y todo es Dios." Semejante pante?smo es insostenible racionalmente y sobre todo es contrario e incompatible con nuestra fe.

Federico Nietzsche, uno de los pensadores m?s anticristianos de la Historia, dio como consigna a sus seguidores: "Permaneced fieles a la tierra." Con este lema Nietzsche quer?a que su gente no anhelara ni esperara un "cielo," sino que buscara todas sus preguntas y respuestas en el reino de lo visible y lo "natural." La suya fue una guerra contra lo "sobrenatural" porque lo ?nico que deb?a estar "libre" era el "super-hombre." No deja de existir el riesgo de que muchos ecologistas se conviertan en fieles devotos del principio nietzscheano, pues se puede llegar a un punto en que el cosmos y su armon?a se vuelven tan importantes que en sus altares resulta que hay que matar a todos... desde fetos humanos hasta Dios mismo.


Resumen

No podemos llamarnos a enga?o en dos cosas:

(1) Necesitamos activar m?s y mejor nuestra conciencia ecol?gica.

(2) Necesitamos no dejarnos confundir por la ret?rica ambigua que lamentablemente usan muchos ecologistas. Frente a la naturaleza, a la que hemos herido con nuestras irresponsabilidades, necesitamos amor pero tambi?n sabidur?a. De lo que se trata finalmente es de la realizaci?n del plan de Dios, que tiene su culminaci?n en Cristo, pues "todo fue creado por ?l y para ?l." (Colosenses 1,16).


Publicado por mario.web @ 20:23
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