Jueves, 31 de marzo de 2011
Victoria Cardona Romeu habla de c?mo tener una buena comunicaci?n con los hijos e impulsar la convivencia familiar.
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Comunicaci?n entre padres e hijos
Comunicaci?n entre padres e hijos
La mayor?a de problemas del d?a a d?a de la convivencia familiar se resolver?an, si nos esforz?ramos por tener una buena comunicaci?n con nuestros hijos. Hay muchas formas de hacerlo. Se puede hacer con un gesto, se puede hacer con una mirada de complicidad, se puede hacer con la palabra, escuchando m?sica, leyendo, haciendo deporte...Tambi?n nos podemos comunicar silenciosamente. S?lo contemplando unos padres junto a la cama de un hijo enfermo, mim?ndolo o d?ndole la mano vemos el m?ximo de comunicaci?n. El silencio se hace necesario por el reposo de su hijo, pero la comunicaci?n no debe faltar.


Ya se ve que para comunicarse no se necesitan palabras, sino que se necesita afecto y que haya un clima de confianza y, ?como conseguimos este clima? Podemos reflexionarlo, puesto que se hace muy dif?cil recibir la confianza de nuestros hijos si no hacemos un esfuerzo para ser acogedores y estar tranquilos y de buen humor a la hora de comunicarnos. Es imprescindible comprender a nuestros hijos; saber intuir qu? les preocupa, qu? nos quieren decir o qu? necesitan. La base de la comunicaci?n, es amar, interesarse por sus cosas y ayudar a que ellos solos vayan resolviendo sus dificultades. Cuando hay confianza se act?a con calma, no se improvisa y se da paz.

Hay muchas virtudes que pueden ser ?tiles para ayudar a la comunicaci?n, con el clima de confianza adecuado, que favorece el di?logo, base de la comunicaci?n, pero yo destacar?a dos: la sinceridad y la discreci?n.


Con el amor de fondo, franqueza

1. La palabra sinceridad deriva del latino ??sine cera?? (sin cera) refiri?ndose a los ung?entos que utilizaban las mujeres romanas para disimular sus arrugas. Pues bien, para vivir la sinceridad tenemos que recordar a San Pablo que nos dice ??sea el vuestro s?, s? y el vuestro no, no.?? Sinceridad es decir siempre con claridad lo que se hace, lo que se piensa, lo que se vive. Nuestros hijos tienen que ver que nosotros somos sinceros siempre. Por esto debemos reflexionar y preguntarnos: ?Cu?ntas veces hemos dejado incompleta una promesa o una reprimenda que hab?amos anunciado a nuestros hijos? ?Cu?ntas veces nos han telefoneado y, por comodidad, hemos hecho decir que no est?bamos en casa? ?Cu?ntas veces hemos asustado a los peque?os diciendo ?? que viene el hombre del saco?? y l?gicamente a?n lo esperan? O otras medias verdades, que no dejan de ser mentiras que malogran la confianza.

Nuestra sinceridad tiene que ser ejemplar, la verdad tiene que ser objetiva, clara. Por ejemplo, si nos equivoquemos, pedimos perd?n y lo reconocemos; esto es m?s educativo para el hijo que muchos sermones y consejos repetitivos. A veces los hijos no son lo suficiente sinceros con nosotros por no quedar mal o porque tienen miedo de que tengamos una reacci?n desmesuradamente enfadada con lo que nos dicen.

Sobre todo en la adolescencia tenemos que ser pacientes y estar preparados para que nos expliquen lo m?s impensable sin perder los nervios. Lo que es m?s importante siempre es que los hijos nos digan la verdad, aunque del susto recibido nos qued?ramos sin aliento. Con todos los datos reales del problema, no nos equivocaremos a la hora de buscar soluciones juntos y reforzaremos la confianza mutua.

Porque son "sus" cosas, de ellos

2. La discreci?n: hoy, m?s que nunca, se hace evidente que los padres debemos profundizar en esta virtud, que no es frecuente en el ambiente actual. En el Diccionario General de la Lengua Catalana de Pompeu Fabra, encontramos esta definici?n de discreci?n: ??reserva en las acciones y en las palabras, reserva del que no hace sino aquello que conviene hecer, de quien no dice sino aquello que conviene decir, que sabe callar aquello que le ha estado confiado??.

Muchos hijos se quejan de que los padres, o bien para vanagloriarse, o bien para quejarse explican las confidencias que ellos les han hecho. Ya se ve que este ser?a un defecto que influir?a en la confianza que nos habr?an dado los hijos; nada m?s y nada menos ser?a ??ventilar?? sus emociones; tampoco los hijos entienden las iron?as ni bromas sobre sus ??cosas??, por lo tanto no conviene decir lo que nos conf?an y tenemos que considerar que para ellos aquello es muy importante, aunque a los mayores nos pareciera de poco valor.

Con la virtud de la discreci?n nace el discernimiento, para saber cuando es prudente preguntar, o cuando hace falta esperar para hacerlo, puesto que hace falta respetar la intimidad del hijo y tener paciencia para recibir la confidencia. Tambi?n distinguir el momento en que es conveniente dar el consejo oportuno. Pienso que cuando un ni?o peque?o tiene una pataleta, ?verdad que es muy dif?cil corregirlo s? nos ponemos a gritar como ?l y perdemos los nervios? Con los hijos mayores tenemos que hacer lo mismo, es sencillamente pasar por alto el momento de ofuscaci?n y buscar el tiempo para dialogar con calma y serenidad. Una persona discreta no impone, no coacciona sino que observa y ayuda a mejorar reconociendo que ella tambi?n tiene defectos; por lo tanto, no se sobresalta por nada, y, con esta comprensi?n anima a su hijo a la sinceridad.
Inter?s por lo suyo

Para concluir, podr?amos decir que el objetivo de procurar fijarnos en la sinceridad y la discreci?n, es ayudar a que haya el clima de confianza adecuada que haga de los padres buenos amigos de los hijos, a quienes los hijos pueden explicar sus ideales, sus problemas, sus alegr?as. Empecemos a interesarnos por lo que les preocupa de bien peque?os y as? fundamentaremos la franqueza del ma?ana.

Como que la comunicaci?n es la base de unas buenas relaciones familiares en el pr?ximo cap?tulo profundizaremos en como hemos de escuchar, en como mantener un buen di?logo y en algunos errores frecuentes que pueden malograr la comunicaci?n entre padres y hijos. Expresamente ilustro siempre estos temas con fotograf?as con ni?os peque?os puesto que creo que los padres que se interesan por los hijos menudos, tambi?n ser?n capaces de comprender los cambios de humor y las inquietudes de los hijos adolescentes.

Publicado por mario.web @ 20:39
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Publicado por Invitado
Lunes, 08 de agosto de 2011 | 20:29

Editado por Viceversa tenemos el último libro de Victoria Cardona "Un extraño en casa". Les dejamos enlace para que conozcan su contenido.

http://www.editorialviceversa.com/files/llibre.php?id=80