Jueves, 31 de marzo de 2011
Mensaje de los Obispos de la Provincia Eclesi?stica de Acapulco en respuesta a la violencia que deriva de las organizaciones criminales y el deterioro de la vida social.
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Carta Pastoral sobre el Crimen Organizado en Guerrero
Carta Pastoral sobre el Crimen Organizado en Guerrero
Acapulco, Gro., a 24 de enero de 2008

A los fieles cat?licos y a todas las personas de buena voluntad:

Que la Paz del Se?or est? con ustedes


1. En los ?ltimos a?os se ha recrudecido en nuestra regi?n la violencia causada por organizaciones criminales, distinta a la violencia intrafamiliar y a la violencia causada por la delincuencia com?n en las calles. Esta violencia tiene sus propias caracter?sticas, sus causas y sus circunstancias. Est? marcada por la crueldad, por el ajuste de cuentas, por la exhibici?n de poder y por la intenci?n de intimidar a los rivales y a toda la sociedad.

2. Esta situaci?n no es exclusiva de nuestra regi?n. Los obispos latinoamericanos han se?alado recientemente que ?la vida social se est? deteriorando gravemente en muchos pa?ses de Am?rica Latina y de El Caribe por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es m?s grave, en asesinatos que cada d?a destruyen m?s vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. La violencia reviste diversas formas y tiene diversos agentes: el crimen organizado y el narcotr?fico, grupos paramilitares, violencia com?n sobre todo en la periferia de las grandes ciudades, violencia de grupos juveniles y creciente violencia intrafamiliar?[1].

3. Adem?s del atraso econ?mico, pol?tico y social que estigmatiza la vida de los guerrerenses, tenemos que reconocer la presencia y la actuaci?n del crimen organizado que hace m?s dif?cil a?n la vida de los habitantes de esta regi?n y que constituye una manifestaci?n m?s desarrollada del esp?ritu del Mal entre nosotros. El Mal no s?lo se manifiesta en las personas y en las relaciones humanas y sociales sino que se organiza de una manera programada con fines perversos que causan graves da?os a las personas, a las familias y a la sociedad entera.

4. Los Pastores de las Iglesias Particulares que peregrinan en esta regi?n suriana reconocemos la presencia destructora de este Mal, pero tambi?n queremos buscar caminos que ayuden a los fieles cat?licos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que nos escuchen, a vencer el poder del mal con el bien (Cfr. Romanos 12, 21) para edificar una convivencia social pac?fica y respetuosa de la dignidad de las personas.

Primera parte: EL CRIMEN ORGANIZADO EN NUESTRA REGI?N.

5. Entendemos por crimen organizado a los grupos de delincuentes que se organizan de manera sistem?tica y permanente en bandas, mafias, c?rteles u otras formas para conseguir ganancias para s? o para otros mediante acciones reconocidas como delitos. Para asegurar sus objetivos, las organizaciones criminales recurren a la violencia y a la corrupci?n. Algunas de las actividades m?s comunes de estas organizaciones criminales en nuestra regi?n son el narcotr?fico, el secuestro, la trata de personas, el lavado de dinero, el robo de autos y las ejecuciones.

6. Por su manera de actuar, el crimen organizado genera inseguridad y violencia, degrada el tejido social, lastima la integridad de las personas y de las familias y pone en alto riesgo la paz en nuestros pueblos. El narcotr?fico, en particular, desaf?a al Estado y se ha convertido en una amenaza para la seguridad nacional.

7. El narcotr?fico es una de las formas m?s antiguas y difundidas del crimen organizado en nuestra regi?n. Desde hace aproximadamente cuatro d?cadas ya se promov?a el cultivo de drogas en el campo guerrerense al tiempo que se iban tejiendo redes de traficantes contando con las correspondientes complicidades oficiales. En estos ?ltimos a?os hemos tenido situaciones que se han tornado cr?ticas debido a disputas entre c?rteles que buscan tener el control de esta regi?n, sobre todo en las regiones de Acapulco, Costa Grande, Centro y Tierra Caliente. Se presume que en algunas regiones, los narcotraficantes han llegado a tener en sus manos el poder econ?mico y que van ahora por el poder pol?tico.

8. El secuestro tiene en nuestra regi?n una historia ya muy larga, cuando se ten?a en la mira a ricos ganaderos, agricultores y comerciantes de la regi?n. En tiempos pasados, algunos secuestros tuvieron una relaci?n con los movimientos subversivos. Ahora se ha ampliado y refinado la industria del secuestro en las ciudades y en el medio rural. Desde las amenazas de secuestro para exigir dinero hasta la consumaci?n del mismo para exigir el rescate correspondiente. Desde secuestros de personas pudientes hasta personas de medios modestos; desde adultos hasta ni?os. Tambi?n hay que se?alar que hay desde secuestradores especializados que usan altas tecnolog?as hasta aprendices y hasta muy j?venes.

9. Las ejecuciones han llegado a ser una manifestaci?n muy visible del crimen organizado, sobre todo del narcotr?fico, que hace sentir su poder y su capacidad de controlar y proteger el desarrollo de sus negocios il?citos. Se da el ajuste de cuentas con quienes est?n involucrados en el comercio ilegal de las drogas que no cumplen pactos o reglas, y se da tambi?n la disputa armada entre mafias o c?rteles que arrebatan o defienden el control de mercados y de territorios. Son reprobables, tambi?n, los asesinatos consumados por quienes se cobijan en la confusi?n generada por el crimen organizado, para hacerse justicia por mano propia en otra clase de agravios entre particulares.

10. La trata de personas es un delito contra los derechos humanos considerado como la esclavitud del siglo XXI. Este delito consiste en el traslado forzoso o por enga?o de una o varias personas de su lugar de origen, la privaci?n total o parcial de su libertad y la explotaci?n laboral, sexual o similar. Es un acto criminal que viola los derechos humanos, la dignidad y la integridad de estos nuevos esclavos y esclavas. En nuestra regi?n se conocen m?s los casos de explotaci?n de la prostituci?n de mujeres y de ni?os u otras formas de explotaci?n sexual, la servidumbre, la explotaci?n de la mendicidad ajena, el matrimonio servil, la extracci?n de ?rganos, y el turismo sexual.

11. El lavado de dinero es el proceso a trav?s del cual es encubierto el origen de los dineros generados mediante el ejercicio de algunas actividades ilegales o criminales (tr?fico de drogas, contrabando de armas, corrupci?n, fraude fiscal, malversaci?n p?blica, extorsi?n y trabajo ilegal). El objetivo de la operaci?n, que generalmente se realiza en varios niveles, consiste en hacer que los dineros obtenidos a trav?s de actividades il?citas aparezcan como el fruto de actividades leg?timas y circulen sin problema en el sistema financiero.

12. El robo de autos, sobre todo en las ciudades, ha sido una forma muy com?n del ejercicio del crimen organizado. Hay bandas muy bien entrenadas que tejen una cadena entre quienes roban los veh?culos, los desvalijan o los transportan a otros estados y los venden. De ordinario cuentan con la complicidad de cuerpos de seguridad.

13. Es necesario ubicar las causas de estas diversas formas de crimen organizado. Hay que se?alar causas estructurales que corresponden a nuestro sistema econ?mico y pol?tico. En particular podemos pensar en las deficiencias del sistema educativo que durante mucho tiempo ha carecido de una formaci?n humanista y ?tica, el desempleo que cada d?a crece m?s, la corrupci?n pol?tica y la protecci?n polic?aca[2], el abandono del campo, y la b?squeda de dinero f?cil. No podemos pasar por alto muchos contenidos propagados por diversos medios de comunicaci?n social. Por otra parte, asumimos el diagn?stico de los obispos latinoamericanos cuando dicen que ?sus causas (de la violencia) son m?ltiples: la idolatr?a del dinero, el avance de una ideolog?a individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupci?n incluso en las fuerzas del orden, y la falta de pol?ticas p?blicas de equidad social?[3].

Segunda parte: LA PALABRA DE LA FE

?Vence al mal con el bien? (Romanos 12, 21)

14. Si bien, el crimen organizado es un mal que tiene ramificaciones nacionales e internacionales y se percibe con mayor poder, incluso, que el del Estado, la fe cristiana nos ayuda a mirarlo en su verdadera dimensi?n. Jesucristo, muerto resucitado ha resultado vencedor de todo mal, del pecado y de la muerte y nos ha dicho: ?No teman, yo he vencido al mundo?[4]. A la luz de Aqu?l que venci? en la Cruz, es que Pablo indicaba a los cristianos de Roma: ?No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien?[5]. Estas palabras reflejan la gran estrategia de la Salvaci?n que el Se?or sigui? para vencer al mal.

15. De esta forma, nosotros no vemos al crimen organizado como un mal invencible, sino como una expresi?n del pecado personal que se estructura a partir de relaciones ilegales, il?citas e inmorales por el da?o que causan a personas, a familias y a pueblos enteros. ?Ante tantos dramas que afligen al mundo, los cristianos confiesan con humilde confianza que s?lo Dios da al hombre y a los pueblos la posibilidad de superar el mal para alcanzar el bien. Con su muerte y resurrecci?n, Cristo nos ha redimido y rescatado pagando ?un precio muy alto? (cf. 1 Corintios 6,20; 7,23), obteniendo la salvaci?n para todos. Por tanto, con su ayuda todos pueden vencer al mal con el bien?[6].

16. La lucha contra el crimen organizado es un desaf?o que sobrepasa las fuerzas humanas y que apela al recurso de la esperanza cristiana. Con la certeza de que el mal no prevalecer?, el cristiano cultiva una esperanza ind?mita que lo ayuda a promover la justicia y la paz. ?A pesar de los pecados personales y sociales que condicionan la actuaci?n humana, la esperanza da siempre nuevo impulso al compromiso por la justicia y la paz, junto con una firme confianza en la posibilidad de construir un mundo mejor?[7].

?No pueden servir a Dios y al dinero? (Lucas 16, 13)

17. Todas las formas de crimen organizado implican una verdadera idolatr?a en cuanto que expresan, ya de manera consciente o inconsciente una decisi?n contraria a la Ley de Dios. No s?lo se rechazan las leyes humanas establecidas para cuidar el bien com?n, sino que se rechaza, tambi?n, al mismo Dios. El crimen organizado manifiesta una verdadera idolatr?a en la que la fascinaci?n por el poder que ofrece el dinero sustituye la adoraci?n al verdadero Dios. Bien dec?a el Se?or, ?no pueden ustedes servir a Dios y al dinero?[8], cuando propon?a la alternativa de la verdadera fe que excluye toda clase de idolatr?a, que excluye siempre al verdadero Dios.

18. La idolatr?a como rechazo a Dios se manifiesta en actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del pr?jimo, entre las cuales ?dos parecen ser las m?s caracter?sticas: el af?n de ganancia exclusiva, por una parte; y por otra, la sed de poder, con el prop?sito de imponer a los dem?s la propia voluntad. A cada una de estas actitudes podr?a a?adirse, para caracterizarlas a?n mejor, la expresi?n: ?a cualquier precio?. En otras palabras, nos hallamos ante la absolutizaci?n de actitudes humanas, con todas sus posibles consecuencias?[9]. De aqu? se desprende el car?cter tremendamente destructor del crimen organizado: destruye conciencias, valores, sentimientos, relaciones. Lo que es peor, destruye el sentido sagrado de la relaci?n con Dios para poner en su lugar expresiones seudo-religiosas que se expresan en cultos como el de la Santa Muerte y el de Jes?s Malverde.

?A Dios solo adorar?s? (Mateo 4, 10)

19. El conocimiento del Dios verdadero proporciona al creyente la posibilidad de abandonar la idolatr?a y todas sus consecuencias, como pueden ser las actitudes criminales que se desarrollan y se vinculan a trav?s de organizaciones il?citas e ilegales. Jesucristo ha venido a mostrarnos el rostro amoroso de Dios a quien nos presenta como su Padre y nuestro Padre. El Reino de Dios, centro de su mensaje y de su pr?ctica es una propuesta a vivir bajo la soberan?a de Dios en una actitud de confianza y de entrega absoluta como la verdadera adoraci?n ?A Dios s?lo adorar?s?[10] es la respuesta de Jes?s ante la tentaci?n de la idolatr?a. La adoraci?n a Dios implica la aceptaci?n de su Palabra como ley suprema que conduce a la vida fraterna y al justo uso de los bienes de la tierra.

20. El encuentro con Jesucristo es el punto de partida para hacerse disc?pulo e iniciar un camino de liberaci?n de toda idolatr?a. Seguir a Jes?s es aprender a adorar a Dios y a servir a los hermanos al tiempo que se va desarrollando una liberaci?n del af?n del dinero y la fascinaci?n del poder que suelen empujar hacia la delincuencia organizada. ?En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasi?n entra?able ante el dolor humano, su cercan?a a los pobres y a los peque?os, su fidelidad a la misi?n encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida. Hoy contemplamos a Jesucristo tal como nos lo transmiten los Evangelios para conocer lo que ?l hizo y para discernir lo que nosotros debemos hacer en las actuales circunstancias?[11].

?Digan primero: paz a esta casa? (Lucas 10, 6)

21. La Iglesia tiene la misi?n de anunciar el Evangelio que tiene la capacidad de forjar una ?cultura de paz?. ?La Iglesia, sacramento de reconciliaci?n y de paz, desea que los disc?pulos y misioneros de Cristo sean tambi?n, ah? donde se encuentren, ?constructores de paz? entre los pueblos y naciones de nuestro Continente. La Iglesia est? llamada a ser una escuela permanente de verdad y justicia, de perd?n y reconciliaci?n para construir una paz aut?ntica?[12]. Por eso, su misi?n es llamar a la conversi?n a todos y, de manera particular, a quienes han ca?do en las redes del crimen organizado, en cualquiera de sus expresiones. Mostrando a Jesucristo vivo, la verdadera riqueza[13], puede promover actitudes de desapego al dinero y al poder y de respeto a la dignidad humana y de b?squeda del bien com?n.

22. En el centro mismo del Evangelio est? la bienaventuranza de la paz: ?Felices los que trabajan por la paz, porque ellos ser?n llamados hijos de Dios?[14]. Jes?s env?a a sus disc?pulos a promover la paz como parte integrante del mismo Evangelio[15]. Ante el crimen organizado como una amenaza para la paz social, nosotros tenemos el Evangelio de la Paz como una propuesta que la Iglesia y cada uno de los bautizados, especialmente los fieles laicos que viven en medio del mundo. ?Es absolutamente necesario que la paz comience a vivirse como un valor en el interior de cada persona: as? podr? extenderse a las familias y a las diversas formas de agregaci?n social, hasta alcanzar a toda la comunidad pol?tica?[16].

Tercera parte: NUESTRO TRABAJO POR LA PAZ

23. Al pronunciarnos como pastores ante la compleja problem?tica desarrollada a partir del crimen organizado en nuestra regi?n, queremos contribuir con nuestra palabra y nuestro esfuerzo pastoral para animar el compromiso de todos a favor de la paz y de la edificaci?n de nuestra sociedad basada en la b?squeda del bien com?n y del respeto a la ley. Necesitamos una sociedad a la medida de la dignidad humana, revelada por medio de Jesucristo en la que todos participemos solidariamente.

24. Queremos que nuestra voz llegue a las autoridades encargadas de los tres niveles de gobierno para pedirles encarecidamente que, fieles a su vocaci?n de servicio a la comunidad, antepongan el bien com?n a los intereses de partidos o de grupos, sobre todo de aqu?llos que se organizan para delinquir. Por otra parte, la autoridad tiene que llevar a cabo el saneamiento de los cuerpos de seguridad y las instancias de procuraci?n de justicia para que sean confiables y garanticen una lucha a fondo contra el narcotr?fico y toda forma de delincuencia organizada. Tiene que desaparecer cualquier se?al de corrupci?n y de complicidad bajo la forma de protecci?n pol?tica y polic?aca a los criminales que tanto da?o hacen a la sociedad. En el caso particular del narcotr?fico, la autoridad tiene que promover una lucha integral contra el mismo que considere la prevenci?n, el combate con la fuerza p?blica y la rehabilitaci?n de las adicciones.

25. Tambi?n queremos dirigirnos a quienes, por cualquier raz?n, se han involucrado en las diversas formas de crimen organizado. Dios los est? llamando a la conversi?n y su perd?n est? siempre dispuesto. Pero en tanto no den ustedes muestras de arrepentimiento y de cambio de vida para abandonar el sendero del crimen, les hemos de decir: ?Ya el hacha est? puesta a la ra?z del ?rbol; todo ?rbol que no de buen fruto ser? cortado y echado al fuego?[17]. Tambi?n hacemos nuestras las palabras que Benedicto XVI dirigi? recientemente a los narcotraficantes: ?Piensen en el mal que est?n provoc?ndoles a una multitud de j?venes y de adultos de todos los segmentos de la sociedad: Dios se los va a cobrar. La dignidad humana no puede ser pisoteada de esta manera. El mal provocado recibe la misma reprobaci?n hecha por Jes?s a los que escandalizaban a los ?peque?itos?, los preferidos de Dios?[18].

26. La sociedad civil, como conjunto de organizaciones sociales que participan activamente en la soluci?n de los m?s variados problemas de la regi?n, tiene en sus manos una oportunidad para participar creativa y responsablemente en la lucha contra el crimen organizado. ?Estos grupos est?n tomando conciencia del poder que tienen entre manos y de la posibilidad de generar cambios importantes para el logro de pol?ticas p?blicas m?s justas?[19]. La sociedad puede participar, a trav?s de sus organizaciones, vigilando y verificando que las autoridades combatan de ra?z al crimen organizado, atendiendo a las causas sociales, econ?micas, pol?ticas y culturales. Sin la participaci?n activa de la sociedad, los gobiernos no tienen la capacidad suficiente para abatir la violencia causada por los criminales que se organizan para hacer da?o a la comunidad.

27. La escuela tiene que empe?arse en participar construyendo una cultura sustentada en valores muy bien definidos. La educaci?n es un instrumento fundamental para construir mentalidades y actitudes orientadas hacia el bien com?n a partir de valores como la dignidad humana, la laboriosidad y el respeto a la legalidad. Si estos valores no inspiran las relaciones sociales, econ?micas y pol?ticas es imposible vencer a las bandas criminales que cuentan, de este modo, con una impl?cita aceptaci?n social. La formaci?n c?vica y ?tica, basada en una concepci?n integral de la persona puede ayudar a edificar una cultura de la vida y de la paz que aleje toda posibilidad de que se reproduzcan las organizaciones criminales.

28. Los medios de comunicaci?n social, tienen una grande responsabilidad a la que no pueden renunciar dado que ?marcan profundamente el entorno cultural. De hecho, algunos afirman que la influencia formativa de los medios se contrapone a la de la escuela, de la Iglesia e incluso a la del hogar. Para muchas personas la realidad corresponde a lo que los medios de comunicaci?n definen como tal"[20]. Los medios tienen que examinar su responsabilidad en el desarrollo de la cultura de la violencia cuando llegan a exhibir a los criminales como si fueran h?roes y tienen que orientar sus contenidos con responsabilidad para formar una conciencia de respeto a la persona humana y de b?squeda del bien com?n que quitar?an todo sustento a las pr?cticas violentas e ilegales del crimen organizado.

29. Las familias tienen, tambi?n, una gran tarea en la edificaci?n de una sociedad pac?fica y en el esfuerzo por abatir el crimen organizado. ?La comunidad humana no puede prescindir del servicio que presta la familia. El ser humano en formaci?n, ?d?nde podr?a aprender a gustar mejor el ?sabor? genuino de la paz sino en el ?nido? que le prepara la naturaleza? El lenguaje familiar es un lenguaje de paz; a ?l es necesario recurrir siempre para no perder el uso del vocabulario de la paz. (?) En una vida familiar ?sana? se experimentan algunos elementos esenciales de la paz: la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, la funci?n de la autoridad manifestada por los padres, el servicio afectuoso a los miembros m?s d?biles, porque son peque?os, ancianos o est?n enfermos, la ayuda mutua en las necesidades de la vida, la disponibilidad para acoger al otro y, si fuera necesario, para perdonarlo. Por eso, la familia es la primera e insustituible educadora de la paz?[21]. Es necesario apoyar a las familias para que ellas puedan ser esa ?agencia de paz? que imprima en cada uno de sus miembros los sentimientos, las actitudes y los valores que los dispongan a trabajar por el bien com?n y por la paz.

30. Los agentes de pastoral (sacerdotes, religiosas y laicos) tienen que hacer suya tarea de promover la paz como ?parte integrante de la misi?n con que la Iglesia prosigue la obra redentora de Cristo sobre la tierra?[22]. La evangelizaci?n est? frente a un gran desaf?o: mostrar a Cristo, quien dej? la paz a sus disc?pulos[23] y con su Evangelio nos ofrece una nueva visi?n del mundo y un nuevo modo de acercarse a los dem?s, tanto a una sola persona como a un pueblo entero. La evangelizaci?n tiene que transformar hondamente a las personas para que sean fermento de la paz en el mundo. Tenemos que reconocer que muchas de las personas que est?n involucradas en el crimen organizado est?n bautizadas en la Iglesia pero carecen de una formaci?n viva en la fe. Y necesitamos asumir esa responsabilidad.

31. Tambi?n tenemos otros recursos en la Iglesia para nuestra lucha contra el crimen organizado: adem?s del anuncio del Evangelio, necesitamos alzar nuestra voz para hacer una denuncia prof?tica de los graves males que afligen a la comunidad exigiendo cambios y, sobre todo, una conversi?n espiritual que lleve a un cambio de vida. Tenemos que denunciar las formas criminales que da?an profundamente al Pueblo de Dios a trav?s del narcotr?fico, de los secuestros, de la trata de personas y de las complicidades que las permiten y las protegen.

32. ?La Iglesia lucha por la paz con la oraci?n. La oraci?n abre el coraz?n, no solo a una profunda relaci?n con Dios, sino tambi?n al encuentro con el pr?jimo inspirado por los sentimientos de respeto, confianza, comprensi?n, estima y amor. La oraci?n infunde valor y sostiene a los verdaderos amigos de la paz?[24]. Necesitamos promover la oraci?n a trav?s de jornadas u otras formas que sensibilicen la fe de los fieles para que se incorporen a estos esfuerzos de la Iglesia en favor de la paz.

SALUDO FINAL

33. Queremos concluir esta Carta Pastoral invocando a Nuestra Se?ora de Guadalupe, la misma reina de la paz y lo hacemos con las palabras de la oraci?n que se atribuye normalmente a san Francisco de As?s, porque refleja bien su esp?ritu y el mismo mensaje de paz que proviene del Evangelio: "Se?or, haz de m? un instrumento de tu paz: donde hay odio, que yo lleve el amor, donde hay ofensa, que yo lleve el perd?n, donde hay discordia, que yo lleve la verdad, donde hay desesperaci?n, que yo lleve la esperanza, donde hay tristeza, que yo lleve la alegr?a, donde hay tinieblas, que yo lleve la luz. Maestro, haz que yo no busque tanto: ser consolado, sino consolar, ser comprendido, sino comprender, ser amado, sino amar: porque dando se recibe, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida eterna".

34. Saludamos a todos los fieles cat?licos y a todas las personas de buena voluntad, asegur?ndoles que la presencia del Se?or Jes?s es garant?a de que todos los esfuerzos para construir la paz en medio de la violencia desatada por el crimen organizado y que no ser?n vanos: ?Sean valientes, no teman, yo he vencido al mundo?[25]. La esperanza que el Se?or siembra en nuestros corazones es el motivo fundamental para no claudicar a esta tarea necesaria para edificar una sociedad m?s justa y fraterna donde resplandezca la Paz del Se?or.

Dada en Acapulco, Guerrero, a los 24 d?as del mes de enero del a?o 2008.

+ Felipe Aguirre Franco
Arzobispo de Acapulco

+ Roberto Dominguez Couttolenc
Obispo de Tlapa

+ Maximino Mart?nez Miranda
Obispo de Ciudad Altamirano

+ Alejo Zavala Castro
Obispo de Chilpancingo-Chilapa

+ Juan Navarro Castellanos
Obispo Auxiliar de Acapulco


Notas
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[1] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 78.
[2] El Presidente Felipe Calder?n reconoci? t?citamente las complicidades pol?ticas y polic?acas que deben ser destruidas para que la lucha contra el narcotr?fico sea eficaz. Textualmente, el Presidente dijo que ?debemos permanecer unidos, debemos cerrarle el paso a la delincuencia a cualquier posibilidad de cobertura polic?aca o pol?tica y actuar como un s?lo cuerpo a nivel nacional? (9 de enero de 2008).
[3] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 78.
[4] JUAN 16, 33.
[5] ROMANOS 12, 21.
[6] JUAN PABLO II; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2005, n. 11.
[7] JUAN PABLO II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2005, n. 11.
[8] LUCAS 16, 13
[9] JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, 37.
[10] MATEO 4, 10.
[11] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 139.
[12] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 542.
[13] Cfr. FILIPENSES 3, 8.
[14] MATEO 5, 9.
[15] Cfr. PONTIFICIO CONSEJO ?JUSTICIA Y PAZ?, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 516.
[16] PONTIFICIO CONSEJO ?JUSTICIA Y PAZ?, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 495.
[17] LUCAS 3, 9.
[18] BENEDICTO XVI; Discurso a la comunidad de la Hacienda de la Esperanza; Guaratinguet?, Brasil, 12 de mayo de 2007. Cfr. MATEO 18, 7-10.
[19] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 75
[20] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2007, n. 1
[21] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz ?FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ?, 1 de enero de 2008, n. 3.
[22] PONTIFICIO CONSEJO ?JUSTICIA Y PAZ?, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 516.
[23] Juan 14, 27.
[24] PONTIFICIO CONSEJO ?JUSTICIA Y PAZ? Compendio de la Doctrina de la Iglesia Cat?lica, 519.
[25] JUAN 16, 33.

Publicado por mario.web @ 21:38
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