Lunes, 18 de abril de 2011
Si se pone la fruta prohibida de la informaci?n adulta al alcance de los ni?os, ?por qu? sorprenderse de que un ni?o mate igual que un hombre? (Postman)
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Ni?os que no crecen
Ni?os que no crecen
"Al tener acceso a la fruta prohibida de la informaci?n adulta, en parte gracias a la televisi?n, los ni?os fueron expulsados del jard?n del Ed?n de la infancia. Y nunca volver?n a ser admitidos en ?l, porque la actitud de los adultos hacia ellos tambi?n ha cambiado". Era el a?o 1979. El soci?logo americano Neil Postman public? el libro "La desaparici?n de la infancia", con la esperanza de que este fracaso sucedido en su pa?s no se repitiera tambi?n en Europa. El libro era una especie de aviso para navegantes. Pero los psic?logos y soci?logos europeos despreciaron la llamada de atenci?n de Postman. Y ahora, 25 a?os despu?s -una generaci?n apenas-, no hay m?s que leer las p?ginas -de sucesos- de los peri?dicos para comprender que el aviso era prof?tico.


Al soci?logo americano le gustar?a estar equivocado; por eso reconoce su acierto con un regusto amargo de fondo. "Todos se equivocaban. Actualmente el proceso est? en marcha en todo el mundo. Estamos avanzando hacia una sociedad que no necesita la idea de ni?ez". Hay muchos ejemplos que ilustran su teor?a. Por un lado el viraje copernicano en los juegos con los que se entretienen los m?s peque?os. Los juegos tradicionales han desaparecido. En su lugar, ni?os y ni?as dedican su tiempo libre a juegos casi siempre competitivos e individualistas, supervisados por un adulto. Otro cap?tulo: el modo de vestir. La ropa s?lo para ni?os ya no existe. Un ni?o quiere parecerse al adulto, vestido con zapatos deportivos, camisa y pantalones vaqueros. Y si a eso a?adimos que escuchan la misma m?sica, ven las mismas pel?culas y comen la misma dieta, pues s?lo se diferencian por la estatura. Los ni?os son adultos bajitos, de baja estatura, pero que conocen todos los secretos del mundo adulto. Y Postman se pregunta: "Si nuestra cultura no diferencia entre ni?o y adulto, ?por qu? iba a sorprenderse de que un ni?o mate igual que un hombre?". Rosa Beri?n, que fue directora general de Asuntos Sociales de Madrid hace unos a?os, dec?a entonces que le sorprend?a que no hubiera m?s casos de ni?os asesinos. El mismo Postman intuy? que esto podr?a pasar con el tiempo.


?Qu? cu?l es el principal culpable? La televisi?n, desde cuya pantalla se aclaran todos los misterios de la vida adulta. Y los padres, que no educan a dominarla. Y lo que hasta entonces era secreto, deja ya de serlo. Eso hace que queden muy pocos tab?es, "que crean una distinci?n entre el adulto y el ni?o. Hoy en d?a vivimos en una cultura que lo rebela todo sin ning?n pudor", comenta el soci?logo americano. Esa revelaci?n r?pida y completa es peligrosa: porque el ni?o necesita descubrir los misterios de la vida adulta muy lentamente y de un modo psicol?gicamente aceptable.


Si no, vienen los traumas, que marcan ya para toda la vida, y las personalidades parad?jicamente inmaduras. Porque les falta una infancia intensamente vivida en cuyo recuerdo refugiarse en los malos momentos. Y porque ese periodo de la vida es necesario para un equilibrio emocional de la persona: "Sin secretos, la inocencia desaparece. Y, sin inocencia no puede haber ni?ez", dice Postman. Y si no hay ni?ez, no hay ternura, ni buenos sentimientos, ni piedad por los dem?s ni tantos valores humanos necesarios para desarrollar la vida individual y social de forma equilibrada. Vamos, que hay un vac?o que no se puede llenar con otras alternativas. Y si no hay ejemplos buenos aprendidos en la ni?ez, y s?lo hay modelos de conducta violentos y degenerados, eso es luego lo que ellos pondr?n en pr?ctica. Y a muy tierna edad, como ha sucedido.


Adem?s eso pone en el filo de la navaja el mismo concepto de familia, que corre peligro de desaparecer. En el pasado, el padre y la madre controlaban la cantidad de informaci?n que le llegaba al ni?o. Hoy ya no sucede as?, y la autoridad paterna se debilita. Pero incluso el profesor -en la escuela- ha perdido autoridad, porque no puede controlar lo que el ni?o aprende a trav?s de la televisi?n o el cine. El ni?o aprende a ser violento sin que el profesor o los padres puedan evitarlo.


Como escribi? el fil?sofo Karl Popper, recientemente fallecido: si la TV ofrece lo que "la gente quiere ver", "?es que de esta manera estamos todos a punto de irnos al diablo!". Luego no podemos consentir que siga abusando ese nuevo "poder pol?tico incontrolado". Porque, como tambi?n dijo Popper, "una democracia no puede existir si no pone bajo control a la televisi?n".

Publicado por mario.web @ 18:34
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