Lunes, 18 de abril de 2011
Reflexi?n de la Pastoral Obrera de la Iglesia de Madrid sobre la situaci?n laboral y el reparto del trabajo.
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Trabajar menos, trabajar todos, vivir m?s
Trabajar menos, trabajar todos, vivir m?s
La Hermandad Obrera de Acci?n Cat?lica estamos inmersos en una reflexi?n sobre el reparto del trabajo. Partimos de una convicci?n fundamental para el cristianismo: el trabajo es una realidad esencial de la vida humana. Pero tambi?n somos conscientes de su ambig?edad: por una parte, el trabajo es instrumento y camino de humanizaci?n, por otra, es el lugar donde se producen la mayor parte de las injusticias de nuestra sociedad.

Basta evocar situaciones como el paro, la precarizaci?n del trabajo, la econom?a sumergida, la despersonalizaci?n de muchos trabajos industriales, el gran n?mero de accidentes laborales, la brutal desigualdad en las condiciones de trabajo y en la distribuci?n de los bienes entre los pa?ses del Norte y del Sur o en cada pa?s, la destrucci?n de la naturaleza que produce nuestra organizaci?n hiperindustrializada y el desaforado consumismo que le acompa?a, etc... y, como trasfondo de todo ello, la enorme monetarizaci?n, competitividad y productivismo que domina el trabajo y que lleva a valorar a las personas en funci?n de estos criterios y no desde su dignidad de seres humanos, de hijos e hijas de Dios.

El paro no es un fen?meno coyuntural o pasajero. El paro nos manifiesta hasta qu? punto la econom?a se ha convertido en un fin en s? misma, actuando como un ?suprapoder?, al margen de cualquier control. Es la econom?a quien marca y domina a las personas de tal forma que podemos calificar esta situaci?n de ?dictadura de hecho?.

El paro no se resolver? si no se da en cada uno de nosotros y de nosotras una revoluci?n de los esp?ritus, si no nos movilizamos colectivamente para conseguir su supresi?n, si no defendemos que en las empresas no se realicen horas extras, si no luchamos por la transformaci?n de las estructuras para que ?stas garanticen el bien com?n, atendiendo especialmente a los m?s pobres.

Trabajar menos

Un paso importante en este camino es ir repartiendo el trabajo. Trabajar menos para trabajar todos. Aumentar el tiempo para vivir. Liberar el trabajo del capitalismo y reinventar una nueva forma de ser y de estar en esta sociedad.

Hoy se produce la misma riqueza con un tiempo de trabajo cada vez menor. Hoy se gana el triple que hace 30 a?os con una duraci?n del trabajo reducida a un tercio. Una vida laboral actual con jornada completa corresponde a una de media jornada de hace 40 a?os. Media jornada actual puede convertirse en la norma de la jornada completa del ma?ana y merecer un sueldo completo. El trabajo productivo capitalista va dejando de ser la principal fuente de riqueza y el derecho a un sueldo completo ya no podr? depender de un tiempo de trabajo preestablecido.

El reto est? en ir creando los mecanismos que permitan una justa redistribuci?n de la riqueza generada por la productividad.

Hay que redistribuir el tiempo de trabajo, hay que repartir el empleo y devolver a cada persona ese derecho humano inalienable que es el derecho al trabajo.

Como nos recuerda Juan Pablo II (1987) ?Frente al drama de una desocupaci?n creciente, el trabajo deber? ser considerado y concebido cada vez m?s como un "bien a compartir". Ser? necesario, por ello, imaginar e introducir progresivamente nuevas modalidades de distribuci?n del trabajo y de repartici?n de sus frutos?.

Trabajar todos

El trabajo es la condici?n de posibilidad de la realizaci?n del ser humano como persona. Trabajando, transformando el mundo vamos logrando una progresiva humanizaci?n, vamos tomando conciencia de lo que somos y de nuestra propia vocaci?n. Con el trabajo (aunque no s?lo con ?l ni s?lo por ?l) el ser humano cumple su vocaci?n de imagen de Dios. Ah? est? su dignidad y su valor. No tener esto en cuenta nos lleva a deshumanizar el trabajo. El ser humano, no lo olvidemos, debe ser siempre sujeto y fin del trabajo para que el trabajo pueda ser aut?nticamente humano.

El trabajo humano debe estar al servicio de la realizaci?n de la persona. El trabajo constituye un bien, y gracias a ?l no s?lo hacemos m?s habitable la tierra, sino que la propia persona se desarrolla como tal.

El fruto del trabajo y el proceso laboral no se pueden separar de la persona que trabaja: ?Canon de todo trabajo es la dignidad del sujeto, la persona del hombre que lo realiza? (Labore?. exercens 6).

Ahora bien, esta dimensi?n personal del trabajo es inseparable de su dimensi?n social. El ser humano es un ser social y s?lo desarrolla su personalidad en comuni?n con otros hombres y mujeres. Persona y comunidad son dos caras de un ?nico proceso de vida, tambi?n en el trabajo. La vocaci?n del ser humano como imagen de Dios s?lo se realiza en la comuni?n.

Por su trabajo la persona profundiza en el sentido de sus relaciones con los dem?s, pues la transformaci?n del mundo est? dirigida al servicio de la humanidad, de toda la humanidad. De hecho, el trabajo est? llamado a crear solidaridad, a crear comunidad, a dar sus frutos para todos, a ser fuente de humanizaci?n para todas las personas.

Para que sea posible esta dimensi?n solidaria es necesario que se reconozca a los trabajadores y trabajadoras como personas libres, responsables, capaces de decisi?n, de creatividad. La solidaridad nunca nace, tampoco en el trabajo, de la imposici?n, sino de la libertad humana.

En el trabajo se entrecruzan solidaridades humanas de una profundidad y de una violencia parejas porque, si bien es cierto que est? llamado a ser una empresa comunitaria al servicio de la humanidad entera y, as?, de cada persona, con frecuencia no lo es, se convierte en campo de enfrentamiento y de utilizaci?n de unos hombres por otros, en terreno donde se genera la insolidaridad y la pobreza (LE,8).

?El trabajo com?n compartido con esperanza, esfuerzo, af?n y alegr?a a?na las voluntades, acerca los esp?ritus y une lo corazones: en la actividad com?n descubren los hombres su condici?n de hermanos? (Populorum progressio 27).

El trabajo tiene tambi?n una funci?n creadora, que revela la creatividad de la persona y su capacidad para construir la realidad. El trabajo es una herramienta que nos permite hacer un mundo m?s humano. Esta transformaci?n, fruto del trabajo se convierte en progreso, llevando la realidad hacia su plenitud. En esta tarea de transformar el mundo, el ser humano ?cumple la intenci?n y la acci?n misma del Creador que pone en sus manos la creaci?n como don y tarea. Pero s?lo cuando este proceso es un enriquecimiento arm?nico del hombre y la naturaleza que haga posible el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres? (P.P., 14).

Vivir m?s

La econom?a ya no necesita que la poblaci?n activa trabaje a tiempo completo y durante todo el a?o, sino que existe la posibilidad de disponer de una cantidad sin precedentes de tiempo libre. La cuesti?n, que es pol?tica y no s?lo econ?mica, est? en permitir que todas las personas y la sociedad en general pueda beneficiarse de esta liberaci?n de tiempo, y que podamos utilizarlo en la realizaci?n de actividades que sean fines en s? mismas. L?gicamente esto requiere que todos trabajemos menos horas, de modo que todos podamos ganarnos la vida trabajando, y que todos tengamos m?s tiempo libre para las cosas que no pueden comprarse, o que s?lo cobran su aut?ntico valor cuando no se hacen fundamentalmente por dinero.

Desde la aparici?n del capitalismo con su forma peculiar de trabajo, el trabajo asalariado, la lucha del movimiento obrero por la reducci?n del tiempo de trabajo ha sido una constante, defendiendo unas mejores condiciones de vida para los trabajadores y trabajadoras.

Hay que liberar el trabajo de los criterios economicistas para que deje de ser un instrumento de alienaci?n tanto en la forma de producir bienes como en la manera de acceder a su uso.

Hay que liberar el trabajo de su forma capitalista de trabajo productivo e incluir en la reflexi?n y el debate todo el trabajo humano que se realiza, especialmente el trabajo dom?stico, de cuidado de ni?os y ancianos desarrollado en la mayor?a de los casos por mujeres, para ir superando la divisi?n sexual del trabajo en todas las esferas de la vida.

Hemos de reencontrarnos y recrear el trabajo, hemos de conquistar el trabajo humano para salir del c?rculo vicioso del consumismo, para encontrar la verdadera satisfacci?n de la existencia humana en la propia actividad. Entonces el reconocimiento no depender? ya de la cuant?a de la retribuci?n monetaria y el comportamiento y la existencia de la persona se valorar?n m?s que las posesiones. Junto a la cultura material hay una cultura social que s?lo puede florecer si la primera pierde su posici?n de monopolio.

Crear una nueva cultura solidaria que posibilite esta nueva realidad es tarea de todos. Repartir el empleo y conquistar el trabajo humano es el gran reto para alumbrar un mundo nuevo donde todas las personas y todos los pueblos tengan garantizado el derecho y el deber del trabajo en una nueva l?gica ecol?gico-humana que permita a todas las personas reconocerse como criatura colaboradora de la obra com?n de la humanidad.

Publicado por mario.web @ 18:38
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