Lunes, 25 de abril de 2011
Conferencia del P. Thomas Williams que habla de los fundamento de los derechos del hombre y los principios rectores del bien com?n.
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Dignidad de la Persona
Dignidad de la Persona
Fundamento de los derechos del hombre y principio rector del bien com?n

Conferencia dictada por el P. Thomas Williams, L.C., Decano de la Facultad de Teolog?a del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, en la Convenci?n de Cristianos por Europa, celebrada en Barcelona en diciembre de 2002

La importancia de la dignidad humana

"Tal vez no haya otro concepto de mayor importancia para el futuro cultural y moral de Europa que el concepto de la dignidad de la persona humana. Siendo la persona el centro y el punto de referencia de la sociedad, la bondad o la maldad de una cultura se mide precisamente por su actitud hacia la persona.

Es consabida la importancia que la doctrina social de la Iglesia da a la persona humana y a su dignidad como fuente de los derechos del hombre. Entre todos los temas tratados por el Concilio Vaticano II, la dignidad de la persona humana ocup? un puesto de singular relieve.

Ya en el 1964, en medio del debate sobre el instrumentum laboris que llegar?a a ser la Constituci?n Pastoral Gaudium et spes, el entonces Mons. Arzobispo Karol Wojtyla pronunci? un discurso en la Radio Vaticana donde afirm?: ?A el Concilio y la Iglesia consideran la llamada acerca de la dignidad de la persona humana como la voz m?s importante de nuestra era?. Treinta a?os m?s tarde el Papa Juan Pablo II calific? la Gaudium et spes el ?ltimo y m?s extenso de los documentos promulgados por el Concilio ?la carta magna de la dignidad humana?.

Desde el tiempo del Concilio hasta el presente la centralidad de la dignidad del hombre en el pensamiento social de la Iglesia ciertamente no ha disminuido. M?s bien se ha hecho aun m?s patente en los escritos y pronunciamientos del Magisterio y ha quedado plasmada en el Catecismo de la Iglesia Cat?lica como punto de referencia para la ?tica social y el principio rector del bien com?n.

Pero la dignidad de la persona no s?lo forma el eje de la doctrina social de la Iglesia, sino que tambi?n sirve como punto de convergencia entre corrientes de pensamiento muy variadas y as? se ofrece como fundamento de la sociedad civil. El concepto de la dignidad de la persona est? presente en el pre?mbulo de las constituciones de varias naciones europeas como presupuesto antropol?gico del derecho, y tambi?n en los diversos decretos acerca de los derechos del hombre, notablemente en la Declaraci?n Universal de los Derechos del Hombre de 1948.


Peligros de una dignidad mal entendida
No obstante, precisamente por su ubiquidad y proliferaci?n, este concepto vital corre el riesgo de desvirtuarse y de convertirse en instrumento de manipulaci?n para intereses particulares. ?De qu? dignidad hablamos? ?Qu? entendemos por dignidad de la persona humana?

S?lo por dar unos ejemplos, hoy en d?a los propulsores de la eutanasia hablan de una muerte digna como remedio para unos estados de vida que seg?n ellos no son conformes a la dignidad de la persona. Asimismo, entre los que defienden los as? llamados derechos de los animales se habla cada vez m?s de una supuesta dignidad de los primates, o de los mam?feros, o de todos los seres vivientes.

De hecho, est? cada vez m?s en boga la pr?ctica Darwinista de hablar de la diferencia entre los hombres y los animales como una diferencia solamente de grado y no de esencia. Al mismo tiempo, el concepto de la dignidad de la persona se utiliza para defender la pr?ctica del aborto, o negando la personalidad a los no nacidos, o defendiendo el aborto como remedio contra una vida indigna para los beb?s no queridos.

Finalmente, la dignidad de la persona a menudo se reduce a la libertad entendida como autonom?a absoluta, lo cual imposibilita una recta comprensi?n de los derechos humanos y quita la posibilidad de distinguir entre verdaderos derechos y meras preferencias personales.

Frente a estas distorsiones y por su importancia para el discurso civil es preciso definir bien qu? entendemos por dignidad humana. En los minutos que nos quedan, quisiera tocar brevemente tres puntos. En primer lugar, ofrecer? unas consideraciones sobre la dignidad de la persona como puente entre la antropolog?a y la ?tica.

En segundo lugar, presentar? la dignidad como caracter?stica propia y distintiva de la persona humana, que la distingue de todos los dem?s seres terrestres y la asemeja a Dios. Por ?ltimo, hablar? de la universalidad de esta dignidad entre todos los miembros de la especie humana, sin distinciones de raza, edad, madurez, sexo, creencia religiosa o clase social.


La dignidad como puente entre la antropolog?a y la ?tica
Fue el fil?sofo escoc?s David Hume quien dijo hace dos siglos y medio que no se puede derivar un imperativo de una afirmaci?n indicativa. Esta proposici?n es verdadera con tal que la afirmaci?n indicativa no contenga ya un sentido imperativo. Es precisamente lo que sucede en el caso de la dignidad.

La palabra latina "dignitas", de la ra?z "dignus", no s?lo significa una grandeza y excelencia por las que el portador de esta cualidad se distingue y destaca entre los dem?s, sino tambi?n denota merecimiento de un cierto tipo de trato. As? la dignidad se puede definir como una excelencia que merece respeto o estima.

Se dice que una persona de alto rango o que ocupa un puesto elevado posea una dignidad, una especial excelencia que exige de los dem?s una respuesta particular. Tambi?n hablamos de una dignidad propia del ser humano como tal, por lo que debe ser tratado siempre como hombre. Al abrazar tanto la cualidad de excelencia como el merecimiento, la dignidad forma un tipo de concepto puente que une la antropolog?a y la ?tica. Al saber que el hombre es as?, sabemos tambi?n que deber?a ser tratado de una manera particular.

De aqu? tambi?n resulta clara la relaci?n entre la dignidad humana y los derechos del hombre. Si por su estatuto humano, el hombre merece un trato especial, los detalles de este trato se especifican en los derechos humanos. Se le debe al hombre un acceso a los aut?nticos bienes que favorecen su realizaci?n integral como persona.



La dignidad como rasgo caracter?stico del ser humano
Ahora bien, de qu? se deriva esta excelencia propia del hombre con respecto a las dem?s criaturas? La respuesta que nos ofrece la teolog?a es clara: el hombre es la ?nica criatura hecha a imagen y semejanza de Dios. Como Dios, el hombre es inteligente, posee una naturaleza espiritual, es libre y capaz de amar.

No s?lo, sino que tambi?n todo hombre es llamado a la filiaci?n divina por la gracia, es decir, a participar de la misma vida divina. Por esto la Gaudium et spes puede afirmar que el hombre es la ?nica criatura terrestre a la que Dios ha amado por s? misma y que no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de s? mismo a los dem?s

Pero esta excelencia por la que el hombre se destaca entre las dem?s criaturas, aunque se apoya en bases teol?gicas, tambi?n est? al alcance de la raz?n humana. La inteligencia y libertad del hombre le distinguen de los dem?s seres, y lo elevan a un rango superior. Por esto, la dignidad de la persona no es fruto de cualidades accidentales, sino de la misma naturaleza del hombre como animal racional, capaz de pensar y de amar.

Aunque el concepto de dignidad humana como caracter?stica propia del ser humano se ha desarrollado mucho en el ?ltimo siglo, especialmente gracias al Personalismo, no constituye una innovaci?n en el pensamiento cristiano. Ya en el siglo XIII el gran te?logo franciscano, san Buenaventura, presentaba la dignidad como rasgo distintivo de la persona.

Y santo Tom?s de Aquino, en la Summa Theologiae, defin?a la persona como una hip?stasis distinta por su dignidad y afirmaba que cada individuo de naturaleza racional se llama persona, en virtud de su alta dignidad. Esta dignidad proviene de la realidad metaf?sica de la persona como subsistencia en una naturaleza racional o, como escribe Juan Pablo II: es la metaf?sica que hace posible fundamentar el concepto de dignidad personal en virtud de la naturaleza espiritual de la persona

Esto nos lleva a una afirmaci?n categ?rica, sin pedir disculpas: el ser humano es fundamentalmente diferente de los dem?s seres. Existe una diferencia no s?lo de grado, sino de esencia. Entre el hombre y los animales se da un salto cualitativo que cambia todos los esquemas ?ticos. As? que, aunque se pueda hablar de una ?tica ambiental o un comportamiento ?tico hacia los animales, los seres no-personales no poseen una relevancia moral por s? mismos, sino s?lo en relaci?n con Dios y con los dem?s hombres.

Es, por tanto, impropio hablar de una dignidad de los animales o de la tierra, pues la dignidad es caracter?stica distintiva de la persona. En realidad, el esfuerzo por equiparar los animales con el hombre no resulta de la exaltaci?n de los animales, sino m?s bien de la reducci?n del hombre a la pura materia, negando su naturaleza espiritual.



La dignidad pose?da en igual medida por todos los miembros de la familia humana
Estas consideraciones nos llevan al ?ltimo punto de nuestras reflexiones. Dado que la dignidad de la persona depende no de sus capacidades particulares, sino de su naturaleza, es com?n a todos los miembros de la familia humana. As? como todos los hombre participan igualmente de la humanidad, todos poseen una igual dignidad que es caracter?stica de la humanidad.

Sin embargo, aunque parece obvio, y es doctrina de la Iglesia cat?lica que todos los hombres poseen una igual dignidad, este principio es frecuentemente violado. Los Nazis exclu?an a los jud?os y otros indeseables del estado de las personas que posean una dignidad propia. Durante m?s de un siglo los norteamericanos y otros pueblos negaban la dignidad personal a los hombres de raza negra, y los somet?an a la esclavitud como seres inferiores.

Hoy en d?a nuestra civilizaci?n niega la dignidad personal a los no nacidos, a veces permitiendo el aborto hasta durante los nueve meses de gestaci?n.

Las diferencias entre los hombres son evidentes. Algunos poseen una inteligencia superior, otros son mejores atletas, otros gozan de una particular sensibilidad art?stica. Si la dignidad del hombre dependiera de cualquiera de estos factores, no se podr?a hablar de una dignidad com?n de las personas, sino que existir?a una vasta gama de dignidades particulares, y as? tambi?n los derechos de los hombres variar?an de persona en persona.

No obstante, como hemos visto, la dignidad no es fruto de las cualidades particulares, sino de la naturaleza racional y espiritual del hombre. Ni la enfermedad, ni el color de la piel, ni la inmadurez f?sica o emocional, ni el desarrollo de las propias capacidades, ni las creencias religiosas, ni la clase social puede cambiar la dignidad esencial de todo ser humano y los derechos que son consecuencia de esta dignidad.



Conclusi?n: un reto
Aqu? terminan las disquisiciones teol?gicas y filos?ficas y aqu? empieza el compromiso real y el trabajo eficaz. El gran reto para los legisladores y juristas es c?mo van a plasmar dentro de una constituci?n europea o dentro de su pre?mbulo el contenido de la dignidad de la persona, para defender el concepto de posibles manipulaciones y distorsiones.

?C?mo van a asegurar que se reconozca para todos los miembros de la familia humana los derechos que derivan de esta com?n dignidad? Hemos visto que una misma palabra se puede interpretar de diversas maneras, y se puede utilizar para avanzar intereses particulares.

Es de vital importancia que el concepto de la dignidad de la persona humana, como caracter?stica distintiva de todo ser humano, mantenga su integridad. As? la civilizaci?n europea podr? avanzar de acuerdo con la aut?ntica justicia, y podr? llegar a ser un verdadero faro de luz para el mundo entero."


Conferencia dictada por el P. Thomas Williams, L.C., Decano de la Facultad de Teolog?a del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, en la Convenci?n de Cristianos por Europa, celebrada en Barcelona en diciembre de 2002.

Publicado por mario.web @ 1:14
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