Lunes, 25 de abril de 2011
El periodista chileno, Julio Frank reflexiona sobre el trabajo period?stico y la libertad de expresi?n partiendo del car?cter ?tico del mismo.
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El periodismo busca su destino
El periodismo busca su destino
Julio Frank Salgado
Periodista, Universidad de Chile
Santiago. Chile.
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Despu?s de una historia de censuras, represiones y triunfos parciales, el periodismo parece haber encontrado un nuevo camino: la asociaci?n directa con la ciudadan?a. ?Nuestra profesi?n es vocacional, es un sacerdocio. Estamos casados con la realidad que vivimos, cada cual a su medida, y a ella nos debemos en cuerpo y alma?.
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Esa definici?n, pronunciada por Gregorio Goldenberg en plena dictadura militar chilena (?Autonom?a profesional y trabajo period?stico: ?Una realidad posible??), es de aquellas que no admiten interpretaciones tibias: o se est? con ella o contra ella. De ah? parten, efectivamente, todos los deberes, sue?os, penurias y tragedias que, en mayor o menor medida, ata?en a quienes han ejercido o ejercen la tarea de informar profesionalmente al p?blico.

El idealismo, juegue ?ste en favor o en contra de quien lo practica, es algo inherente al periodismo. Si no fuese as?, la identificaci?n con el ciudadano com?n se diluir?a a la menor amenaza del poder o tentaci?n de la comodidad.
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Partiendo entonces de la base que el periodismo no es un simple oficio para ?ganarse la vida? sino que conlleva el segundo compromiso, de car?cter ?tico, de tratar siempre de ser fiel a la realidad que se percibe, se puede entender por qu? esta profesi?n ha atravesado situaciones tan complejas como contradictorias: desde ?xitos hist?ricos, como la revelaci?n del esc?ndalo de Watergate, pasando por la infinidad de censuras y represiones dictatoriales, hasta el desperfilamiento y alto desempleo propio de la ?poca actual, en todo lo cual ha influido, por supuesto, la definici?n ya citada.
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En su ejercicio, el periodista invade varios escenarios ajenos: el de los pol?ticos y gobernantes, para criticarles y sugerirles lo que deben hacer; el de los artistas, cuando la inspiraci?n profesional compite con la art?stica en los medios de exposici?n masiva; el de los jueces, abogados, escritores, ingenieros y cuanta profesi?n haya que merezca una observaci?n p?blica. Pero el escenario que m?s y mejor debe invadir es el del p?blico en sociedad.
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Despu?s de tres siglos de historia period?stica, puede decirse que este invasor profesional ha sido habitualmente soportado por los dem?s actores sociales, ya que no ha logrado convencerlos del todo acerca de la imperiosa necesidad de su tarea. Su diaria obligaci?n de representar y defender los intereses del p?blico se ha visto obstruida, directa o indirectamente, por los intereses de su empresa empleadora; cuando ?sta ha actuado con m?s esp?ritu social que ambici?n o urgencia econ?mica, el desempe?o ha resultado generalmente satisfactorio y fruct?fero; cuando ha ocurrido al rev?s, se ha frustrado el mensaje period?stico.
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En lo pol?tico, a su vez, se ha dado una paradojal constante: las crisis democr?ticas y las dictaduras han sido menos desfavorables al ejercicio del periodismo que los propios per?odos de relativa tranquilidad social, como la actual. La causa es simple: tanto en la anarqu?a como en el autoritarismo resulta en definitiva in?til y absurdo tratar de ocultar la realidad de fondo porque ?sta brota en forma espont?nea del propio caos o del falso orden imperante y es, por ello, m?s f?cil de captar y reproducir con cierta fidelidad; en la democracia globalizada de los 2000, en cambio, esa realidad de fondo parece como de ficci?n en medio de la aparente paz y ?felicidad? reinante, por lo que resulta dif?cil incluso distinguirla.
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Nuevos socios
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Es patente, despu?s de todas esas etapas, procesos y vicisitudes, que el periodismo perdi? su guerra fr?a con los medios de comunicaci?n que le albergaron tradicionalmente y que ?stos, adem?s, le han relegado a un segundo plano tras definirse en favor de sus intereses particulares, directamente vinculados con la promoci?n de la imagen corporativa, la obtenci?n de rentabilidad comercial y la defensa del sistema de libre mercado. Es tambi?n evidente que pol?ticos y gobernantes, dej?ndose llevar por la corriente globalizante, tampoco est?n dispuestos a arriesgar su trayectoria para comprometerse con una informaci?n p?blica abierta y verdaderamente democr?tica. Y la ciudadan?a, llamada a participar y opinar, no parece masivamente interesada en ello, como no sea para perfeccionar su consumismo.
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As?, ya sin el veh?culo empresarial que le permiti? llegar a todo el mundo durante el siglo pasado, sin una genuina convicci?n de parte de gobernantes y gobernados sobre la libre informaci?n y sufriendo el ?xodo de muchos y muy buenos profesionales hacia especialidades distintas, como las relaciones p?blicas y el marketing, el periodismo ha debido recurrir a la vieja m?xima de ?renovarse o morir?. Y en este camino se ha encontrado, m?gicamente, con un medio de comunicaci?n no s?lo universal, de f?cil acceso, sin propietarios y ?al menos hasta ahora- con pocas posibilidades de ser censurado, sino tambi?n con un n?mero de usuarios en permanente crecimiento y ?vido de conocer, opinar y participar: la red Internet.
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En este nuevo p?blico, a?n poco entrenado, y este nuevo medio, de recursos aparentemente ilimitados y muchos de ellos gratuitos, el periodismo ha detectado la posibilidad cierta de conseguir nuevos socios. Esta asociaci?n ya en ciernes, llamada periodismo participativo o ciudadano, est? dando que hablar y puede ser el destino de una profesi?n que, quiz? como ninguna otra, necesita de la aut?ntica democracia para poder vivir. Enhorabuena.
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Fuente:
http://blogs.periodistadigital.com/vozdelsur.php

Publicado por mario.web @ 18:55
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