Lunes, 25 de abril de 2011

Fuente: corazones.org
Autor: SCTJM

La excomuni?n es la pena impuesta por ley can?nica por la que un cat?lico es parcialmente excluido de la vida de la Iglesia.

Por el bautismo, el cristiano es unido a Cristo y a su Iglesia, en la que El vive y se nos comunica. No puede haber cosa peor que perder esa unidad.

Los pecados veniales no rompen la comuni?n con Dios (aunque si la debilitan). Los pecados graves si nos quitan la gracia (la vida de Dios en nuestras almas). La persona en pecado mortal es como una rama seca, que aunque unida f?sicamente al ?rbol (Iglesia), no tiene vida. Por medio del arrepentimiento y el sacramento de penitencia, el pecador puede volver a la plenitud de la vida en la Iglesia.


Catecismo 1463:

Ciertos pecados particularmente graves est?n sancionados con la excomuni?n, la pena eclesi?stica m?s severa, que impide la recepci?n de los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesi?sticos, y cuya absoluci?n, por consiguiente, s?lo puede ser concedida, seg?n el derecho de la Iglesia, por el Papa, por el Obispo del lugar, o por sacerdotes autorizados por ellos. En caso de peligro de muerte, todo sacerdote, incluso privado de la facultad de o?r confesiones, puede absolver de cualquier pecado y de toda excomuni?n.


Mas all? de la p?rdida de la gracia, la excomuni?n implica una ruptura con de los v?nculos que nos unen a Cristo por medio de su Iglesia. La excomuni?n no pone a la persona fuera de la Iglesia pero si la separa de la participaci?n de su comuni?n. Es posible tambi?n la auto-excomuni?n, cuando la persona rompe los v?nculos de comuni?n con la Iglesia.

La excomuni?n autom?tica (latae sententiae) "de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito". Se trata de delitos sumamente graves: apostas?a, herej?a o cisma. (Canon 1364); la violaci?n directa del sacramento de la confesi?n por un sacerdote (Canon 1388); el procurar o participar en un aborto o la cooperaci?n necesaria para que un aborto se lleve a cabo (CIC 2272; Ley Can?nica 1398).

En otros casos la excomuni?n ocurre por un proceso formal (ferendae sententiae) (C?nones 1314, 1341).

La ley can?nica advierte algunos factores que quitan imputabilidad - ignorancia de la ley, falta de libertad, etc. (Canon 1323). Otros factores pueden disminuir la culpa, como el uso imperfecto de la raz?n e ignorancia de la pena envuelta por la violaci?n. (1324.3).


Efectos de la excomuni?n

El efecto mas notable de la excomuni?n es la exclusi?n de la recepci?n o administraci?n de los sacramentos, incluso de la confesi?n, ya que no puede haber reconciliaci?n de algunos pecados mientras no hay arrepentimiento de uno que sea mortal. (cf. Canon 1331.1.2) Lamentablemente, con frecuencia personas que han incurrido excomuni?n autom?tica contin?an recibiendo los sacramentos sin arrepentirse. Estos cometen un sacrilegio y quien les aconseja a continuar en el error los est? encerrando en el pecado.

Se les prohibe adem?s ejercer oficios o funciones eclesi?sticas. Si la excomuni?n ha sido impuesta p?blicamente, todo atento de ejercer un oficio eclesi?stico es inv?lido


El fin de la excomuni?n es medicinal

Es el pecador, y no la Iglesia, quien rompe la comuni?n. La Iglesia, como madre y maestra, debe advertir sobre la seriedad de los males mortales para el alma y las consecuencias, con el prop?sito de atraer al pecador al arrepentimiento y el retorno a la comuni?n. Pero si este se obstina en el pecado, la excomuni?n le sirve para entender claramente su situaci?n. En casos de pecado grave y p?blico, la Iglesia tiene adem?s la obligaci?n de proteger a sus fieles del esc?ndalo que ocurre cuando se aparenta que el pecado grave es compatible con la pr?ctica de la fe. El arrepentimiento hace posible la absoluci?n de la excomuni?n (cf. CCC 1463).


San Pablo:

Y ?vosotros and?is tan hinchados! Y no hab?is hecho m?s bien duelo para que fuera expulsado de entre vosotros el autor de semejante acci?n. Pues bien, yo por mi parte corporalmente ausente, pero presente en esp?ritu, he juzgado ya, como si me hallara presente, al que as? obr?: que en nombre del Se?or Jes?s, reunidos vosotros y mi esp?ritu, con el poder de Jes?s Se?or nuestro, sea entregado ese individuo a Satan?s para destrucci?n de la carne, a fin de que el esp?ritu se salve en el D?a del Se?or. ?No es como para gloriaros! ?No sab?is que un poco de levadura fermenta toda la masa? - I Corintios 5:2-6

El lenguaje de San Pablo parece duro para la mente moderna que no entiende la gravedad del pecado. En realidad San Pablo conoce mucho mejor la realidad del hombre y desea salvar del infierno tanto al que cometi? el grave pecado como a la comunidad. Estima que sacar al hombre de la comunidad le servir? para comprender su mal y volver arrepentido. Quiere la "destrucci?n" de su carne (las tendencias de pecado) para que se salve para la eternidad.

Catecismo 2272: Iglesia no pretende restringir el ?mbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el da?o irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

La pena de excomuni?n siempre ha existido en la Iglesia. Hay referencias a ella ya en los primeros concilios (ej. Nicea, 325d.C.). La pena de excomuni?n p?blica es poco frecuente. El caso mas notable despu?s del Concilio Vaticano es el del Arzobispo Lefebre (m.1991), quien comenz? un cisma al consagrar obispos sin el permiso del Papa.




Publicado por mario.web @ 18:58
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