Mi?rcoles, 27 de abril de 2011
La existencia de la laicidad es la ?nica oportunidad para que cada uno, alumno, profesor, madre o padre, encuentre en la escuela y en la familia el espacio de libertad en el que se ejerce la raz?n cr?tica fuera de toda verdad revelada...
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Vivir en cristiano en un estado laico
Vivir en cristiano en un estado laico


La existencia de la laicidad es la ?nica oportunidad para que cada uno, alumno, profesor, madre o padre, encuentre en la escuela y en la familia el espacio de libertad en el que se ejerce la raz?n cr?tica fuera de toda verdad revelada; el espacio de libertad en el que cada adolescente forja su esp?ritu sin hallarse constre?ido por su pertenencia a una comunidad de identidad y a fortiori religiosa; el espacio de libertad en el que las chicas pueden evolucionar sin verse opuestas a una prohibici?n debida a su sexo y el velo que las separa del resto de la humanidad; el espacio de libertad, en fin, que permite a cada uno m?s all? de su pertenencia espec?fica y de expresi?n? leg?tima de su alteridad, acceder a la universalidad de la condici?n humana.




La palabra laicidad? representa hoy todas las censuras. En nombre del respeto de las conciencias hay que acallar sus convicciones, ?Al menos las religiosas? y m?s todav?a cat?licas? ?Por qu? no los otros pensamientos que afectan a la sociedad o a la meteorolog?a? No es extra?o que se haya llegado al ate?smo para mantener una posici?n? m?s neutra que la fe. Veo bien que los cat?licos interioricen este terror anodino y se mantengan en silencio. ?Cu?l es la falta del clericalismo? Recurrir a los medios del poder para pasarse por religioso; tambi?n es la forma de comportarse si la Iglesia no tuviera en cuenta en rendirse al poder p?blico. La falta no es diferente, la falta es la misma, por parte del laicismo que tiende a la neutralidad en el Estado en? el silencio de las conciencias.

LA NEUTRALIDAD DEL ESTADO PARA PRESERVAR LA PAZ CIVIL
Debemos construir una laicidad abierta que ayude a vivir juntos, se sea creyente o ateo. En cuanto al ejercicio del culto, ?le compete al Estado laico o a la sociedad?

Si una comunidad religiosa, una iglesia interviene en el debate p?blico, ? se debe decir que se sale de su papel o que manifiesta ileg?timamente su opini?n? ?Por qu? se hace esta cr?tica?

El mismo presidente de Francia y su gobierno se encuentran en una encrucijada de caminos. Por un lado, los propagandistas del islamismo, que tienen redes de enlace con la prensa y en? las altas esferas para los que la amplitud del frente antiliberal est? bien el velo, tomado como una amenaza de fuerza.

Ante estas situaciones hay creyentes cristianos que prefieren capitular ante la Iglesia, sin miedo a abrir la v?a la escuela musulmana por la presi?n islamista.

Por otra parte, los profesores, desilusionados por las condiciones en las que trabajan, se dan cuenta de que no son antirracistas. La mayor?a de musulmanes, practicantes o no, creyentes o no, s?lo pide ser musulm?n como? otros son cat?licos, jud?os o protestantes: sin sentirse obligados a formar estado. Y sobre todo, un masa inmensa y silenciosa de mujeres y chicas que esperan librarse del miedo (y del silencio).

LA LIBERTAD DE PENSAR Y DE CREER O NO CREER
El derecho y el deber de buscar la verdad para la propia vida, la posibilidad de decir algo, el estatuto de la conciencia. ?Qu? es lo que fundamenta, en definitiva, la fraternidad entre los hombres? ?Son las religiones factores de divisi?n o de fraternidad? El ministro de educaci?n se dirig?a as? a los profesores: ? Hablad con l mayor reserva posible cuando ve?is que afloran sentimientos religiosos de los que no sois jueces. Tratad este tema con la mayor escrupulosidad posible ya que se trata de algo delicado y sagrado como es la conciencia del ni?o..

Cuando le preguntaron si en una sociedad sin Dios desaparecer?a toda trascendencia, contest?: "No. Estigmatizamos el materialismo contempor?neo, el universo del dinero. Constato, sin embargo, que nuestras sociedades mantienen una relaci?n real con ciertas exigencias morales, sobre todo las de los derechos del hombre. Pero se va m?s lejos todav?a: pues seguimos por encima del derecho y de la moral y nos interrogamos? acerca del orden espiritual: ?c?mo afrontar la muerte del pr?jimo? ?De qu? sirve envejecer? ?C?mo educar a los ni?os? Estas cuestiones son extra-morales. Surgen de una exigencia de espiritualidad o de sabidur?a. Es ella la que he querido tomar en cuenta en mi libro, situ?ndome desde el punto de vista laico de no-creyente.

Partiendo de la experiencia del sentido del sacrificio, de una jerarqu?a de valores, de la p?rdida de una sociedad sin Dios, esbozo las premisas de una? espiritualidad no religiosa, de una posici?n filos?fica que quiere claramente asumir este espacio.

LO QUE CONTIENE LA SEPARACI?N
El art?culo 2 afirma: "La Rep?blica francesa no reconoce, ni subvenciona, ni privilegia ning?n culto. Sin embargo los inscritos en los presupuestos del Estado los gastos relativos a ejercicios de capellan?as y destinados a practicar el libre ejercicio de cultos en los establecimientos p?blicos como? institutos, colegios, escuelas,? hospicios, asilos y c?rceles.

Y en el art?culo 1 se dice: "La Rep?blica asegura l libertad de conciencia. Garantiza el libre ejercicio de culto seg?n las restricciones emanadas del inter?s del orden p?blico.

"La separaci?n significa la neutralidad de Francia y de la forma pol?tica del Estado, Esta neutralidad tiene un objetivo, que es la paz civil, el orden p?blico: se trataba de poner fin a lo que se llamaba la ostentaci?n hegem?nica dela Iglesia cat?lica en Francia.

Este principio de neutralidad se ha entendido como una victoria contra los religiosos, sobre todo de los cat?licos; una victoria de los sin Dios.

Resulta que si el estado es laico, no lo es la sociedad. Los cat?licos testimonian que la pr?ctica administrativa, reglamentaria y? de jurisprudencia favorable al ejercicio del culto, ha sido, durante siglos y siglos, un factor muy importante de integraci?n venida a menos con la democracia.

El encuentro, el di?logo han sido elementos de integraci?n

Nos preguntamos si hoy este equilibrio entre vigilancia y acogida no se ha roto en detrimento de ?ste.

El miedo de desbordamiento de ciertas? formas de expresi?n islamista o sectarias corren el riesgo de traducirse en un desaf?o frontal de toda forma de expresi?n religiosa.

La proposici?n de prohibir a los alumnos llevar cualquier signo religioso en el marco escolar cuando no perturba el orden p?blico nos parece una regresi?n de la libertad religiosa. Estamos inquietos cuando la demanda de una ley lleva a la educaci?n de las conciencias y a una pedagog?a que se inscribe en la duraci?n Medidas sentidas como represivas, lejos de? favorecer la comunidad, no hacen m?s que ir en contra. Llamamos? la atenci?n sobre este punto. La verdadera laicidad es la que contribuye a facilitar un mejor entendimiento entre todos los componentes de la sociedad


Publicado por mario.web @ 0:20
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