Mi?rcoles, 27 de abril de 2011

Fuente: http://www.caminando-con-jesus.org/
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

I. EL CUIDADO Y LA ATENCI?N ESPIRITUAL DE LOS ENFERMOS

El hermano enfermo no solo tiene el derecho del cuidado f?sico en su enfermedad, adem?s tiene el derecho del cuidado y atenci?n espiritual.

En efecto, un gran gesto de amor, una actitud de caridad, algo importante que podemos hacer por un ser querido, o un hermano enfermo, es ayudarle con nuestras oraciones y cuidados espirituales.

Del mismo modo, como cristianos debemos procurar en primer lugar cuidar nuestra salud y la de nuestro pr?jimo. Nosotros somos creaci?n del Se?or, por tanto patrimonio de Dios, entonces tenemos el deber de cuidarnos la salud f?sica y la del alma, y si padecemos alguna dolencia, aprovechar la oportunidad de ofrecer los sufrimientos a Cristo.

El cuidado de la salud de los hombres requiere la ayuda de sus hermanos, de sus familiares, de sus amigos, como tambi?n del resto de la sociedad en la cual viven, a fin de lograr las condiciones de calidad de vida que permiten crecer, estudiar, formar familia, formarse espiritualmente, como alimentarse, vestirse, tener vivienda, trabajo y jubilarse o pensionarse.

En nuestra vida terrena, estamos expuestos a que nos sucedan cosas como algunas enfermedades imprevistas y tenemos que padecer y en algunas ocasiones debemos operarnos, si estas salen bien, alegr?monos y demos gracias a Dios, pero sabemos que no siempre es as?, si estas salen mal, alegr?monos por esta oportunidad de ofrecer al Se?or, la oportunidad de ayudarle con la dulce carga de la Cruz de Jes?s.

Debemos si tener cuidado de tener una actitud por un excesivo cuidado por conservar la salud, cuando esta se interpreta como una se?al de ego?smo y falta de confianza en Dios.

Recuerdo en mi juventud, como mi padre me ense?aba la necesidad de cuidar el cuerpo de manera razonablemente, porque no deb?amos olvidar que es templo del Esp?ritu Santo. Entonces nos invitaba a la vida sobria, sin excesos y lejos de todo lo nocivo para el cuerpo humano.

Es as?, como la vida y la salud f?sica son bienes preciosos confiados por Dios, raz?n importante para cuidar a los enfermos, teniendo en cuenta sus necesidades y la de los dem?s y el bien com?n.

Tambi?n es bueno recordar, que el hermoso don de la vida est? en manos de Dios.

En efecto, el hombre no es due?o de su vida ni de su salud y perjudicarlas por desidia, falta de cuidado o negligencia es una ofensa a Dios. Es as? entonces, que no debemos ser indisciplinados con los buenos consejos m?dicos, como por ejemplo no tomar los medicamentos recomendados o hacernos el desentendido con ciertos s?ntomas que nos advierten de alg?n peligro de enfermedad.

Tambi?n me parece, que no debemos enga?ar a un hermano enfermo si est? cerca de la muerte, no estar?a bien decirle que todo anda bien y que no hay que preocuparse.

Seamos misericordiosos con esto, ya que se trata de un tiempo en que el enfermo debe aprovechar para prepararse al encuentro con el Se?or. Los ?ltimos d?as de vida pueden ser decisivos para la vida eterna, es cuando el hermano enfermo debe recibir los Sacramentos de Penitencia y Reconciliaci?n, esto es, la Confesi?n y la Comuni?n. Yo tengo mi experiencia personal en esto, en una etapa de mi vida durante 18 meses estuve acompa?ando a mi difunta esposa, la cual sufri? de un C?ncer irrecuperable, y as? fue como estuvimos preparando las maletas para su viaje a la vida eterna, en el momento que el Se?or dispusiera, y esta grabado por la eternidad en mi coraz?n el minuto cuando ella me sonri? y a los pocos segundos parti? en su viaje.

Por otra parte no dejemos de lado, la Unci?n de los Enfermos, esta se debe recibir tan pronto se sepa que hay enfermedad, especialmente si es grave, en todo caso se debe explicar que este sacramento no es para pacientes desahuciados, es para entregarnos en las manos de Dios y decir que estamos abiertos a la curaci?n, y dedicar este sufrimiento para llevar la cruz de la enfermedad con gracia y para nuestro bien.

En una ocasi?n, junto a un T?o Presb?tero, se la dimos a mi padre cuando ten?a 78 a?os, el cual estaba bastante mal y tem?amos por su vida, hoy nuevamente, se le ve sonre?r, por continuar viendo a diario su familia que el form? con los fundamentos de nuestra fe.

Oremos entonces con y por los hermanos enfermos, lo podemos hacer con el rosario y otras oraciones, meditemos los mensajes del Se?or en la Biblia, en los Evangelios.

Recordemos que estamos con Nuestro Se?or, con su Hijo Jesucristo, con nuestra Madre la Sant?sima Virgen. Ellos est?n siempre con el hermano enfermo.

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1. LA ENFERMEDAD, MOMENTO PROPICIO PARA LA ORACI?N Y LA CONVERSACI?N INTIMA CON DIOS DE CORAZ?N A CORAZ?N

El encontrarse enfermo, y rendido en cama, con los s?ntomas propios de cualquier enfermedad, no nos debe derribar, solo reconocer que a consecuencia de los dolores que se padecen y esa profunda debilidad, nos encontramos obligados a permanecer en cama o en el hospital. Creo que esta situaci?n se debe tomar como un Retiro Espiritual, o mejor dicho, es un gran Retiro, donde nuestros padecimientos se los entregamos al Se?or, dolores que pasan a colaborar de alguna manera, alg?n mil?metro cada pelda?o de la V?a Dolorosa.

Por cierto, y como testimonio personal y seguramente de tantos enfermitos, este estado no invita a una gran reflexi?n, y quiz?s por la misma situaci?n en la cual nos encontramos, muy profundamente, es este un momento propicio para la oraci?n y la conversaci?n intima con Dios de coraz?n a coraz?n, por tanto es un retiro de recogimiento, gran oportunidad para mirar su propia interioridad.

2. DIOS ESTA EN NUESTRO CORAZON PARA GOZAR CON NOSOTROS

Sabemos que Dios est? en todas partes?... donde Dios est?, est? el cielo. Dice san Agust?n que le buscaba en muchas partes y que lo encontr? dentro de s? mismo. Ahora, aceptando esta verdad, para hablar con nuestro amad?simo Padre eterno y regalarse con ?l no es necesario ir al cielo, ni es falta hace gritarle. Aunque le hable muy bajito, est? tan cerca que el nos oir?; es como decir, no se necesitan alas para ir a buscarlo, s?lo basta ponerse en soledad y mirarlo dentro de s? y no separarse de tan buen hu?sped; sino con gran humildad hablarle como a Padre, pedirle como a Padre, contarle sus penas, pedirle remedio para ellas, reconociendo que no es digno de ser su hijo?..?.(Interpretaci?n de la ense?anzas de de Santa Teresa de Jesus, Camino de Perfecci?n)

?Donosa humildad, que tenga yo en mi coraz?n a Nuestro Se?or Jesucristo, ?al Emperador del cielo y de la tierra? que ha venido para colmarme de gracias y para gozar conmigo??.?l me est? diciendo y rogando que le pida favores?.?..?.(Interpretaci?n de la ense?anzas de de Santa Teresa de Jesus, Camino de Perfecci?n)

3. NUESTRO BUEN PADRE ESCUCHA TODO TIPO DE S?PLICAS

Tanto el que padece la enfermedad, como sus ?ntimos amigos y en especial los familiares directos y la gran familia cristiana hijos de Maria Sant?sima, espont?neamente nace la necesidad de orar y pedir al Padre su ayuda. Es as? como frente a esta situaci?n vamos en la b?squeda de la plegaria precisa. Esta en lo posible, debe ser con el enfermo y por el enfermo al mismo tiempo, sin embargo tambi?n es valios?sima a distancia, ?Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano. (Lc 7, la fe del Centuri?n)

Cada persona y especialmente seg?n el estado de ?nimo, tiene un forma distinta de orar y la fuerza de ella es inmedible. Nuestro buen Padre escucha todo tipo de s?plicas, es as? como creo que es conveniente acompa?ar la oraci?n con profundo respeto a la realidad de la persona, con especial consideraci?n a su car?cter, forma de ser, educaci?n religiosa, su medio socio econ?mico y cultural.

La oraci?n es uno de los recursos m?s importantes de los que dispone el enfermo y su seres queridos para crear un ambiente de espiritualidad y de paz al enfermo y quienes, est?n solidariamente con el. Pero tambi?n la oraci?n, es una gran ayuda para conocer y descubrir la voluntad de Dios. La energ?a espiritual, ayuda a llevar con amor los padecimientos de la enfermedad y soportar los dolores, nos identifica y nos hace m?s comprensivos con el sufrimiento de Cristo, as?, como nos da la esperanza de que estamos en el paso hacia el reencuentro definitivo con el se?or en su casa.

4. CON EL ENFERMO NECESITA DE MUCHA COMPRENSI?N, ACOMPA?AMIENTO Y TIEMPO PARA O?R SUS ANGUSTIAS, SUS VIVENCIAS Y ESTADOS DE ?NIMO

Pero la oraci?n ha de surgir de la necesidad y deseo del enfermo, todo esto coherente con su realidad del tipo de enfermedad que est? viviendo. Por ello, la oraci?n con el enfermo necesita de mucha comprensi?n, acompa?amiento y tiempo para o?r sus angustias, sus vivencias y estados de ?nimo. De este modo, sabremos ser solidarios y acogedores con los diversos sentimientos que son notorios en los enfermos, es decir la angustia, la amargura, el abandono y el desamparo que sienten. El comprender bien los sentimiento y la historia del enfermo, es una buena forma de ayudar al que sufre a que camine con su dolor junto al Se?or, y as? hacerle sentir lo efectiva que es la oraci?n y la entrega confiada a las manos del Se?or de la situaci?n que esta pasando con su enfermedad.

5. EN LA EUCARIST?A SE AYUDA AL ENFERMO A VIVIR EL SENTIDO PASCUAL DE LA ENFERMEDAD

La oraci?n por los enfermos ha estado y est? presente en la vida de los hombres, en los hospitales, en los hogares y en la Iglesia. Por tanto hagamos oraci?n por los enfermos en cualquier lugar, pero con especial dedicaci?n en la Eucarist?a o en la Liturgia de las Horas. Es as? como por medio de la reconciliaci?n, la unci?n de los enfermos y la Eucarist?a se ayuda al enfermo a vivir el sentido pascual de la enfermedad. Por tanto, solicitemos al Presb?tero estos instrumentos del amor redentor del Se?or. En efecto, la celebraci?n sacramental, constituye una uni?n y una relaci?n importante del enfermo y su fe. Los sacramentos, signos que atestiguan el amor de Dios al enfermo, deben ser considerados, pues son una efectiva manera de luchar contra la enfermedad, especialmente porque el coraz?n del enfermo se empapa de amor y esperanza.

6. LA EVOLUCI?N DE MI ENFERMEDAD

Durante los primero d?as de hospitalizaci?n, recib? cientos de correos ofreci?ndome sus oraciones, lo que me enterneci? much?simo, del mismo modo recibimos muchas llamadas telef?nicas, mi herman?simas hermanas Carmelitas Descalzas de Puangue, sorprendentemente algunas llamada telef?nicas de tierras muy lejanas, y ayudas de todo tipo, luego le env?e una peque?a reflexi?n, y contin?an llegando correos preguntando por mi mejor?a. Para todos ellos, mi absoluta gratitud y oraci?n. De mismo modo para mi P?rroco, mis comunidades de oraci?n Madrugadores Monte Carmelo, Caminando en Oraci?n con Santa Teresa de Jesus, Adoraci?n, GOT, mis amigos y hermanos sacerdotes que han venido a rezar con migo, para todos, mi oraci?n, mi gran amor y mi ruego al Amado para que le bendiga.

Creo que en un par de d?as podr? regresar a casa, le he rogado a Dios, si es posible, para este domingo, para reencontrarme con algunas cosas externas que me reconfortan, mis libros, mi ordenador, (computador) y si as? El lo dispone, comenzar con la Misa Diaria, todo esto cuidando una buena convalecencia. En cuanto reinicie los env?os, se podr?n dar cuenta.

7. DIOS ME AMA, A MI ESO ME ENCANTA

Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en ?l. (1 Jn 4)

Cada ma?ana al abrir los ojos, me embargaba la emoci?n de saber cuanto me ama Dios, y en cuanto ya entro en conciencia, mi alma se apresura a dar gracias por el nuevo d?a, un d?a m?s para amarle.

Dios, es mi Padre, es nuestro Padre y Madre, Jesucristo nuestro hermano, pero adem?s es nuestro gran amigo que nunca nos falla, por tanto lo mejor para nuestras vida, es acercarse a El con confianza. ?Mirad qu? amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ?lo somos!? (1 Jn 3)

Es tan inmensa la amistad de Dios, que el desea vivir cercanamente a nosotros y regalarnos su misericordia y felicidad con especial afecto por los que sufren de alguna enfermedad.

Su mayor anhelo es que nos amemos los unos a los otros. El nos ha pedido el amor a nuestro pr?jimo de la misma forma como El nos ama, es decir El nos quiere como somos, con nuestros defecto y de ese modo debemos practicar el amor a los otros, respetando sus defectos. ?Queridos, am?monos unos a otros, ya que el amor es de Dios,? (1 Jn 4)

San Juan nos ense?a que: Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en ?l. (1 Jn 4). Ese es nuestro Dios y sin restricci?n para nadie, por que el amor de Dios es para todos.

Esta es nuestra mas gran alegr?a, Dios nos ama, no huyamos de El, al contrario, busqu?mosle, vayamos a El y nos sentiremos acompa?ados.

Y como escribi? san Juan de la Cruz: "El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa"

8. DEMOS UNA RESPUESTA A DIOS

A tanto amor de Dios, solo cabe una respuesta y esa debe venir del coraz?n, ?amarlo intensamente?, ?Y amarle con todo el coraz?n, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, (Mc 12), esta es una repuesta a un Dios que nos encanta, que nos ama tambi?n con todo el coraz?n, con toda su alma y sus fuerzas.

?Gloria al Padre, Gloria al Hijo y al Esp?ritu Santo?, Amen

Muchas Bendiciones
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Cl?nica Santa Maria-Santiago de Chile
Agosto, d?a de San Agustin

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Publicado por mario.web @ 0:39
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