Mi?rcoles, 27 de abril de 2011
La creciente delincuencia va de la mano con la desmoralizaci?n de la sociedad actual, que a su vez coincide con el abandono de los valores religiosos.
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?Crimen Creciente? Moralidad Decreciente
?Crimen Creciente? Moralidad Decreciente
Tanto a nivel local como internacional, el aumento reciente de la criminalidad es alarmante, pues parece tender a crecer exponencialmente. La capacidad gubernamental de persecuci?n, enjuiciamiento y castigo de ladrones, violadores, homicidas y terroristas, est? m?s que rebasada por la delincuencia. M?s preocupante a?n es la de violaci?n de derechos humanos, terrorismo de la fuerza p?blica y a?n de actos genocidas en diversos pa?ses.?

Igualmente preocupa el mayor involucramiento de elementos polic?acos y militares en hechos criminales y delincuencia organizada.
En esta ola de criminalidad, hay tambi?n una creciente participaci?n de menores de edad, no solamente por inducci?n de sus mayores sino por propia iniciativa, para cometer actos delictivos sin pensar en las consecuencias, tanto para sus v?ctimas como para s? mismos. Lo m?s terrible de este asunto es el n?mero de casos de menores que han abierto fuego en escuelas, principalmente de los Estados Unidos y de asesinatos u otros tipos de crueldad por parte de menores delincuentes, a?n contra otros ni?os, y contra animales, por simple placer.

Esta realidad ha planteado tambi?n a nivel internacional la revisi?n de la edad de responsabilidad penal de los menores, pues autores de delitos graves y especialmente de homicidios, se han librado de castigo y aprendido que pueden gozar de relativa impunidad.

Ante este panorama sombr?o, la gente se pregunta m?s el c?mo combatirla y c?mo amedrentar y desalentar al delincuente con penas severas y eficiencia de la justicia oficial, que preocuparse por conocer cu?les son sus or?genes, para tomar medidas correctivas de fondo.
Salvo los delitos por ira o temor, en los cuales no aparece el razonamiento moral que los evitar?a en estado de tranquilidad de conciencia, los delitos son cometidos a sabiendas de lo que se hace, pero tal parece que cada vez m?s no es porque el delincuente desoye su conciencia, sino m?s bien por la ausencia del juicio moral: estamos ante una creciente amoralidad de la sociedad.?

La amoralidad o ausencia de moral, permite al individuo actuar sin sentir la necesidad de preguntarse si un acto es bueno o malo. Este es el problema de fondo: la ausencia creciente de valores morales en la sociedad contempor?nea y por tanto la falta de conciencia.

Esta ausencia de principios morales distorsiona el plan de vida de quienes lo sufren, ya que los valores tradicionales, los que el hombre trae consigo al nacer como parte de su herencia cultural, la ?moral natural?, y los ense?ados por padres y maestros, son olvidados o suplantados por los intereses y placeres personales convertidos ego?stamente en valores supremos. El deber y el respeto a los dem?s, el concepto de dignidad del hombre y el valor de la vida misma se pierden, y con mayor raz?n el respeto a los bienes ajenos.

La moral natural, ese principio de conciencia gen?tico del hombre, debe ser enriquecido por la ense?anza moral de sus mayores, que la humanidad ha ido aprendiendo y desarrollando, de acuerdo con los c?digos de ?tica de cada grupo social. Durante siglos, los padres han educado a sus hijos en lo que consideran el recto uso de la conciencia, y los valores morales que dicha conciencia debe tomar como criterios de valor para juzgar sus actos. Sin embargo, la desgracia es que la sociedad contempor?nea ha relajado esta responsabilidad y dejado relativamente a su suerte a los hijos en cuanto a la formaci?n moral firme se refiere.

La sociedad humana tradicionalmente ha fundamentado su moral en las exigencias de responsabilidad ante una divinidad, es decir por razones religiosas. La religi?n, obliga al individuo a respetar normas de hacer el bien, definido por la propia religi?n y congruente en general con la moral natural; tambi?n lo obliga a no hacer determinados actos por ser de maldad, conforme a la misma ense?anza. De este actuar bien o mal, se responde tanto a su familia, a su grupo y su comunidad como a la deidad que ense?a y exige una recta conducta, y que en la vida presente o post mortem premiar? o castigar?.

La formaci?n religiosa no solamente inclina al hombre a actuar bien por temor al castigo despu?s de la muerte, o por la b?squeda de una felicidad eterna, sino porque descubre que el bien actuar genera?paz interior, normalmente desconocida a?n para quien se conduce conscientemente en el bien por raz?n de su moral natural, es decir a?n siendo ateo, pero formado moralmente por padres y maestros.

Hay un marcado paralelismo entre la desacralizaci?n de la vida moderna, olvid?ndose de la religi?n y sus exigencias y el aumento de la delincuencia, de la drogadicci?n, del libertinaje hedonista y del abuso del poder y la fuerza del Estado. El abandono de la religi?n se ha traducido en el relajamiento de la ense?anza moral en la familia, la escuela y la sociedad en general, llevando as? a la amoralidad creciente y por tanto al libertinaje, que llega a incluir la delincuencia sin cargos de conciencia, ya que ?sta se ha relajado hasta llegar a desaparecer en quien roba, destruye, da?a, abusa, viola o mata sin ning?n remordimiento.

Es la ausencia de formaci?n y responsabilidad religiosas, lo que permite a un individuo aceptar que el sostenimiento de su familia puede hacerse delinquiendo, o luchar pol?ticamente con terrorismo, sin que ello le produzca la menor duda de conciencia. Y lo mismo sucede a quien va m?s lejos, al recurrir al delito para buscar el placer de la vida o el que da el abuso de la fuerza y el poder, y no buscar en cambio la felicidad que da la paz interior de quien sabe estar cumpliendo deberes morales por razones trascendentes, como ense?a la cultura religiosa judeo-cristiana.

A?n la religiosidad sin formaci?n permite llegar a aberraciones como criminalidad bajo supuesta protecci?n divina, o la creaci?n de cultos propios del narcotr?fico, o el terrorismo con fines de fanatismo religioso. S?lo la formaci?n religiosa bien llevada por la familia y la comunidad puede llevar a una recta formaci?n de la conciencia.

En resumen, la creciente delincuencia va de la mano con la desmoralizaci?n de la sociedad actual, que a su vez coincide con el abandono de los valores religiosos. Y no es que antes, en la historia de un mundo m?s religioso, no haya habido delincuentes, terroristas o genocidas, s?lo que ahora m?s y m?s individuos aceptan estas conductas sin ning?n cargo de conciencia: sin Dios, sin moral. Habr? un mundo m?s pac?fico cuando la humanidad redescubra la paz interior del deber cumplido ante la divinidad, que conlleva el amor y respeto al pr?jimo.

Publicado por mario.web @ 20:01
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