Jueves, 19 de mayo de 2011

La esperanza

La esperanza es ?la virtud sobrenatural con la que deseamos y esperamos la vida eterna que Dios ha prometido a los que le sirven? (1) o ?la virtud teologal infundida por Dios en la voluntad por la cual confiamos con plena certeza alcanzar la vida eterna y los medios necesarios para llegar a ella, apoyados en el auxilio omnipotente de Dios?. (2)

Sabemos que la tierra es un lugar de destierro para el alma humana, no es la patria definitiva. El dolor y el sufrimiento nos acompa?ar?n siempre desde la cuna hasta la tumba, pero la esperanza cristiana nos recuerda quetodos los sufrimientos de esta vida no son nada en comparaci?n con la gloria que nos espera en la vida eterna. La virtud de la esperanza nos habla del premio eterno que dios nos otorgar? por nuestros sacrificios que ?l tendr? contabilizados y nos prepara para aceptar la voluntad de Dios para con nosotros (aunque a veces esta realidad nos parezca incomprensible). No lo podemos entender por lo limitado de nuestro entendimiento y porque no alcanzamos a ver las cosas con la perspectiva que Dios las ve. Dios escribe derecho en renglones torcidos y siempre para sacar lo bueno de lo que nosotros juzgamos malo e injusto.

Esta nostalgia de la recompensa en el cielo, es lo que nos debe mantener los ojos dirigidos hacia lo alto. Para animarnos a ser buenos, a ser mejores, en una palabra a ser virtuosos.

La esperanza nos sostiene y nos alivia en las cruces y las mortificaciones, en momentos en donde nos parecer? que estamoscansados e imposibilitados de seguir, cuando sentimos que no tenemos m?s fuerzas. Ella fortalece la paciencia y la ilumina haci?ndole ver que el dolor aceptado cristianamente tiene sentido y nos hace crecer espiritualmente desarrollando nuestra madurez. Dios tambi?n nos ha prometido el para?so donde la justicia ser? satisfecha (si hemos sido v?ctimas de la mentira, de la calumnia, de la persecuci?n) la Verdad restablecida (la mentira de las falsas doctrinas desenmascaradas, la falsedad de los gobiernos corruptos por ansias de poder, las falsas apariencias). Todo lo que es verdadero brillar? de por s? y todo lo que es mentira caer? y se desenmascarar?.

La esperanza est? dentro de un marco racional, coherente, donde lo que esperamos son simplemente los bienes que Dios nos tiene prometidos. No es un optimismo inconsciente y superficial. La esperanza es una virtud sobrenatural yser? verdadera, firme y serena, si est? fundada sobre la fe. Es por eso que el padre del hijo pr?digo pudo resistir no s?lo la partida de su hijo, sino que aguard? que ?reflexionara? a la luz de la fe, se arrepintiera de su error y retornara a la casa del padre. Fue la esperanza de que Dios actuar?a en su coraz?n que le permiti? la fortaleza de aguardar durante el tiempo necesario y permanecer oteando el horizonte para divisar la vuelta de su hijo. Dios nos ha asegurado la felicidad eterna y el reencuentro con nuestros seres queridos. Agrego para aclararlo esta carta que santa M?nica inspir? a su hijo San Agust?n desde el cielo para acercar un instrumento m?s de consuelo y esperanza ante la muerte de un ser querido con la perspectiva de la eternidad. Esta carta le?da en un entierro trae mucha paz porque la esperanza cristiana del reencuentro es un b?lsamo para elcoraz?n y lo ?nico capaz de aliviarlo en esos momentos l?mites:

?Si tu me amas, no llores
Si tu conocieses el misterio insondable
del cielo donde me encuentro...
Si tu pudieses ver y sentir
lo que yo siento y veo
en estos horizontes sin fin
y en esta luz que todo lo alcanza y lo penetra,
jam?s llorar?as por m?.
Yo confronto en esta nueva vida
las cosas del tiempo pasado
y me resultan peque?as e insignificantes.
Conservo, todav?a, mi gran cari?o por ti
y una ternura que jam?s,
en verdad, podr? engrandecer.
Am?monos tiernamente, como nos am?bamos antes
aunque todo antes era fugaz y limitado.
Hoy vivo en la serena expectativa de tu llegada
un d?a... a una hora... en que el se?or quiera.
Piensa en m? as?:
En tus luchas, no te olvides de pensar
en esta maravillosa morada,
donde ya no existe lamuerte
y donde, juntos, viviremos el amor
m?s puro y m?s intenso
junto a esta fuente inagotable
de alegr?a y amor.
Si realmente me amas, no llores m?s por m?.
Yo, estoy en paz.?

Este pilar espiritual que significa la virtud de la esperanza, por ejemplo, en el de reencontrar a los nuestros en el cielo lo expresa maravillosamente el teniente de nav?o Rafael Gustavo Molini ante su partida a la guerra de las Malvinas en 1982 en una conversaci?n grabada que mantuvo con su madre. En ella relata su estado de ?nimo, la fuerza espiritual que ten?a y, de alguna manera la raz?n por la cual pudo comportarse como se comport? durante el combate: ?Yo estaba en Buenos Aires, de pase en la escuela naval militar. Mi madre estaba en la ciudad de Punta Alta viviendo. Cuando yo llam? por tel?fono para despedirme, la noche anterior de volar a Malvinas (las Malvinas sehab?an tomado hac?a unos d?as), mi madre me despidi? de una manera muy particular que no s?lo me cambi? la ida a las islas, sino que me cambi? la actitud en el resto de mi vida.

Mi padre se despidi? de m? con mucha prudencia y me dijo que me cuidara; luego mi se?ora, tambi?n con mucha prudencia y me dijo que me quedara tranquilo, que siempre iba a cuidar de mis hijos. Al momento de atender a mi madre, yo estaba quebrado ya, y resulta que me encontr? del otro lado del tel?fono con una mujer euf?rica.

Yo no pod?a creer lo que estaba escuchando: ?una mujer euf?rica, orgullosa de que su hijo iba a defender la Patria en las Islas Malvinas! me dec?a que era el ?nico representante de la familia que iba a poder combatir contra los ingleses. O? algo as? como: que le diera con todo en la guerra, que me jugara por entero, que realmentevolviese o no volviese, en muy poquito ?bamos a estar juntos de nuevo. Esto realmente me cambi?.

Era algo que yo ya sab?a: de lo corto que es esta vida terrenal y, por supuesto, de la espera de la otra gran vida, la que todos esperamos, los cat?licos esperamos. Pero resulta que mi madre me lo resalt? tanto y tan bien en ese momento, que me di cuenta que realmente val?a la pena ir y jugarse, porque si faltaba sab?a que con mi madre y mis seres queridos me iba a encontrar en muy cortito tiempo.

As? que, bueno, eso fue, yo creo, el golpe ?m?s que apoyo fue un golpazo espiritual! Que me supo dar mi madre; y gracias a Dios yo lo interpret? bien y tambi?n lo supe transmitir a todos los que pude; a veces a algunos pares y a gente que, con poca base espiritual, realmente sufr?a much?simo el conflicto, como es l?gico.
As? que ese fue el punto de vista, elm?s importante?. (3)


A lo largo de nuestras vidas, y a?n en lo cotidiano, la esperanza nos asistir? siempre. La esperanza humana, que se funda en la divina, es reflejo de ella. Hacemos los esfuerzos en esta tierra porque creemos y tenemos la esperanza de estar trabajando para la eternidad.

Es por eso que aceptamos serenamente que unos trabajan y otros cosechan. De ah? que, cuando ense?emos la Verdad y el Bien, ya sea durante las horas de catecismo en una fr?a y tal vez hasta inc?moda sala de parroquia, la esperanza nos sostendr? a hacerlo (aunque el que escuche ponga cara de nada) porque pensaremos que alguien recoger? los frutos y la cosecha de nuestra siembra. Esa misma persona que vemos bostezar delante de nosotros sabemos que en alg?n determinado momento de su vida tendr? que aferrarse a la esperanza cristiana como ?nico sost?n y tratar de darle vida a loque le ense?amos.

Lo mismo suceder? cuando formamos a trav?s de aparentemente interminables a?os a nuestros hijos o a los j?venes que nos rodean. Ser? la certeza de saber que estaremos transmitiendo lo bueno y verdadero y que lo necesitar?n para vivir bien, o, si viven mal, para reencontrar el camino. La esperanza de que valga la pena y de que en alg?n momento la semilla fructificar? y dar? frutos ser? lo que nos animar? a hacerlo. Ejemplo: un hijo descarriado, que no estudia, que vive en pecado mortal y no se casa, que ha dejado el trabajo y vagabundea etc. lo que nos mueve a seguir y no desfallecer es el amor a Dios y a las almas y estamos convencidos que extender su reino en las mentes y los corazones es lo mejor que podemos hacer por las personas y por ende por la sociedad. La Iglesia ense?a que nuestra esperanza en la salvaci?n de nuestra alma debe ser firme, porque Dios noretira su gracia ni a?n a los pecadores m?s empedernidos, pero debe acompa?arse con un santo temor de perderla (pero por culpa nuestra, porque no terminamos de aceptarlo, no de Dios). Es el pecador en ese caso y no Dios quien endurece su coraz?n.

En simples palabras nadie pierde el cielo si no es por su culpa. Por parte de Dios, nuestra salvaci?n es segura. Es solamente nuestra parte - nuestra cooperaci?n con la gracia de Dios - lo que la hace incierta. Por eso decimos que la esperanza reside en la voluntad.

Si por ejemplo, falleciera un ser querido aparentemente sin arrepentimiento, tampoco debemos desesperarnos. Nunca sabremos qu? torrente de gracias ha podido derramar Dios sobre esa alma en su ?ltimo momento de conciencia. Gracias tal vez obtenidas por oraciones que habremos rezado por esa persona durante nuestra vida o por oraciones de religiosas y religiosos an?nimos quienes (enclaustrados ono) dedican sus vidas para rezar por la salvaci?n de las almas.

No debemos caer en la desesperanza aunque nuestras vidas aparentemente vayan mal, ya que aunque nuestros planes se tuerzan y nuestras ilusiones se frustren, Dios escribe derecho con renglones torcidos y muchas veces permitir? esos tropiezos para hacernos pensar en ?l. Dios conoce nuestras circunstancias, sabe mejor que nosotros lo que nos conviene y debemos mantenernos firmes no s?lo en cumplir su voluntad sino en profundizar, en pensar, en confiar y en aceptar que s?lo nos dar? lo que nos ayude a nuestra santificaci?n. De ah? el principio de educaci?n y la importancia de ser educados en la aceptaci?n de la contrariedad, el dolor y el sufrimiento desde la infancia porque el dolor nos va a ?acompa?ar? (nos guste o no) toda la vida.

Con dolor sabemos y constatamos que la esperanza no se le inculca a los j?venesde hoy a quienes la revoluci?n anticristiana les dice hasta el cansancio que la vida es para gozarla y comienza y termina aqu?. Por lo tanto se los forma para rechazar toda mortificaci?n, renuncia de s? y hasta del sufrimiento en todas sus manifestaciones desde la infancia, quit?ndoles toda visi?n sobrenatural y trascendente.

Solamente para los cristianos el dolor tiene sentido, porque nos permite alcanzar la salvaci?n. Es la moneda de cambio que se acumula para alcanzar la gloria. Inculcar desde ni?os que la vida tiene sentido aunque aparentemente no la ?gocemos? o la ?reventemos? (en un lenguaje moderno y vulgar) aqu? abajo, como les vende la revoluci?n anticristiana. Inculcarles que estamos de paso, que el premio est? del otro lado. Para quienes se salven, la esperanza, por l?gica, desaparecer? reci?n en el cielo, donde poseeremos la felicidadque esper?bamos.

Santo Tom?s explica que a la esperanza se oponen dos vicios o pecados:

Uno por defecto, la desesperaci?n, que considera imposible la salvaci?n eterna. El mayor ejemplo de la desesperanza lo tenemos en Judas, quien se ahorc? pensando que ya no habr?a salida para ?l. Pedro tambi?n hab?a traicionado a Jes?s, pero con la virtud de la esperanza en el perd?n de Dios, llor? su pecado. La Tradici?n supone que seguramente recurri? a la Sant?sima Virgen, obteniendo as? la posibilidad que Dios nos da a todos los hombres de recomponer nuestra amistad con ?l.

No tienen esperanza los condenados en el infierno porque nada tienen para esperar, como tan bien lo sintetiza en ?las cartas del diablo a su sobrino? el diablo viejo y experimentado a su inexperto sobrino, en la tarea de perder a las almas: ?conseguirel alma del hombre y no darle nada a cambio: eso es lo que realmente alegra el coraz?n de nuestro padre... (Satan?s)? (4)

El otro es por exceso: la presunci?n que tiene dos facetas: la que considera la bienaventuranza eterna como accesible por las propias fuerzas (sin ayuda de la gracia de Dios) como les sucedi? a quienes edificaban la Torre de Babel y a los estoicos (que sufr?an y aguantaban el dolor sin contar con Dios como apoyo). La segunda es la que espera salvarse sin arrepentimiento de nuestros pecados u obtener la gloria sin m?rito alguno de nuestras buenas obras como un activo para presentar el d?a del Juicio (como propuso Lutero). La presunci?n suele provenir de la vanagloria y de la soberbia.


Notas
(1) ?la fe explicada?. leo J. Trese.p?g.145. ed. patmos.
(2) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. rvdo p. royo mar?n.editorial Bac. p?g 496.
(3) ?dios en las trincheras?. rvdo p. mart?nez Torrens. ediciones sapienza. p?g 273.



La Caridad

La caridad es una ?virtud teologal infundida por Dios en la voluntad, por la que amamos a Dios por s? mismo sobre todas las cosas y a nosotros y al pr?jimo por Dios?. (1) es una virtud teologal porque sus actos se enderezan directamente a Dios, el fin sobrenatural del hombre.

Caridad en el hombre se llama al amor sobrenatural es la ?nica virtud teologal que permanecer? siempre con nosotros, a?n en el cielo. La fe dar? lugar a la visi?n de Dios, (y por lo tanto ya no tendr? sentido), la esperanza no tendr? ya raz?n de ser, (porque habremos alcanzado el cielo), mientras que la caridad, reci?n viendo a Dios cara a cara alcanzar? su plenitud. As? como la fe reside en el entendimiento, laesperanza y la caridad residen en la voluntad. Esta virtud permanece en el alma mientras est? en ella la gracia santificante y dios se la infunde a trav?s de los sacramentos. La gracia y la caridad no son la misma cosa; pero est?n siempre juntas en el alma.

Para evitar falsas interpretaciones de la caridad es absolutamente necesario no perder de vista el car?cter esencialmente teol?gico de esta virtud. Los actos de caridad van directamente dirigidos a Dios. Por no tener en cuenta el car?cter esencialmente teol?gico, muchas veces se llama caridad a lo que no es, como por ejemplo al amor natural, a la filantrop?a o la mera beneficencia natural que, si no va acompa?ada de la gracia santificante, no gana m?ritos para la vida eterna. De ah? que, aunque nuestras obras sean buenas (como repartir comida a los pobres o visitar a los enfermos) y es mejor hacerlas que no hacerlas, si estamos en pecadomortal podremos tener actos buenos hacia el pr?jimo pero no ser?n de caridad. Las palabras de San Pablo son terminantes: ?aunque repartiere toda mi hacienda y entregare mi cuerpo al fuego nada me aprovecha si no tengo caridad? (I Cor. XIII, 3). El campo de la caridad cristiana para con el pr?jimo se extiende a los que est?n en el cielo, a las almas que esperan en el purgatorio y a nuestros pr?jimos en la tierra. La Iglesia ense?a adem?s, la importancia de rezar por las almas del purgatorio (que no pueden hacer nada por s? solas). Es un deber de caridad que nos obliga en conciencia. Este amor sobrenatural mandado por Dios incluye a todas las criaturas: los ?ngeles y santos del cielo (lo que es f?cil), las almas del purgatorio (lo que tambi?n es f?cil), y todos los seres humanos vivos, incluso a nuestros enemigos (lo cual ya no es tan f?cil)...

Es f?cil amar anuestra familia y amigos, no es dif?cil amar a ?todo el mundo? de una manera general, universal y abstracta (que no nos compromete ni nos exige nada en concreto). Ahora, querer bien, no desearle ning?n mal, escuchar y estar dispuestos a ayudar a nuestro compa?ero de clase que nos resulta insoportable (porque es un pedante y se cree mejor que yo), a quien nos estaf? en la venta de la moto (y no nos dijo que estaba chocada), nos critic? en p?blico o levant? una calumnia contra nosotros que nos hizo perder el trabajo... ya no es tan f?cil.

Si cuesta perdonar todas estas ofensas y rechazos cu?nto m?s costar? amar a estas personas. La verdad es que, naturalmente, no podremos hacerlo, pero con la virtud divina de la caridad, debemos lograrlo ya que fue ?ste el mandamiento nuevo que parti? a la Historia del hombre en dos, antes y despu?s de Jesucristo, el Hijode Dios.

Antes de Cristo los hombres tambi?n se amaban, pero lo que distingui? al cristianismo y le puso su sello de superioridad es este amor sobrenatural por los que nos hacen mal. Este amor sobrenatural no debe ser emotivo, residir? en la voluntad de satisfacer la voluntad de Dios, no en las emociones y lo obtendremos si se lo pedimos a ?l. Jesucristo fue tan caritativo cuando curaba enfermos y devolv?a la vista a los ciegos como cuando echaba a latigazos a los mercaderes del Templo.

Amar a Dios significa que estamos dispuestos a cualquier cosa antes que cometer un pecado mortal. Que estamos dispuestos a mortificar nuestra voluntad para someterla a la ley de ?l. Estamos llamados a amar a Dios y a los hombres porque el los ama y pag? un alto precio por ellos, no porque a nosotros nos resulten dignos de ser amados. Si Dios es mi amado, yo debiera querer darle el gusto de amar y sacrificarme por las almas que eltanto am?. En el plano natural es igual. Si amamos, tratamos de complacer al amado y haremos lo que sabemos que lo har? feliz. De la misma manera, podremos tener un sincero amor sobrenatural por nuestro pr?jimo dese?ndole el bien y hasta haci?ndoselo, aunque naturalmente sintamos cierto rechazo hacia ?l, de la misma manera que podemos estar dispuestos a morir defendiendo a la patria aunque sintamos miedo antes de la batalla.

?El padre Maximiliano Kolbe se ha convertido en s?mbolo internacional del supremo amor al pr?jimo y de confortadora esperanza en los valores del esp?ritu. Ha merecido ser llamado un San Francisco ?redivivo?, por su profunda espiritualidad, intenso apostolado, cordial?sima devoci?n a la Virgen y sublime santidad. A los cuarenta y siete a?os de edad se ofreci? libremente a morir por un presidiario, padre de familia, desconocido suyo. Es elm?rtir de la caridad en el campo de concentraci?n y exterminio de Auschwitz. Este acto supremo fue la culminaci?n de una vida de generosa entrega. Es el santo de la segunda guerra mundial. Fue un profeta, un pionero, el caballero de la inmaculada, gloria de la Iglesia de Polonia y de toda la humanidad.

A finales de Julio de 1941 se fug? un presidiario. Un terror de muerte amenazaba a todos los compa?eros de bloque. Cada fuga se castigaba con la muerte de diez compa?eros del fugado, en el b?nker del hambre. Al caer de la tarde del d?a siguiente, el jefe del campo ley? la orden a los presidiarios, puestos en filas:?al no hallarse el fugitivo de ayer, diez de vosotros pagar?n con sus vidas esta evasi?n?. Se?ala a uno de cada fila. Uno de los se?alados, el n?mero 5.659, Francisco Gajowiczek, al dar los tres pasos al frente, exclam?: ?ay! ?Qu?ser? ahora de mi mujer y de mis hijos??. Una chispa se encendi? en la mente del padre Kolbe, y al momento le abras? el coraz?n. En una fracci?n de segundo descubri? que se le acababa de presentar el momento cumbre de su vida, dar?a un paso al frente que ser?a irreversible, al frente que ser?a un paso de gigante del que ya no podr?a retornar. Ante el pasmo de todos, sale de su fila, se cuadra ante Fritsch, comandante de la SS y le dice: ?me ofrezco voluntariamente para morir a cambio de ese padre de familia... Soy sacerdote cat?lico?. Estas palabras no pueden pensarse seriamente sin sentir que un escalofr?o espeluznante nos penetre hasta las interioridades m?s profundas de nuestro ser.

El comandante, confuso y asombrado, da su conformidad y ordena el cambio del n?mero 5.659 por el 16.670, que era el correspondiente al p. Kolbe. Enauschwitz se hab?a llegado al desprecio m?s absoluto de la persona humana. El hombre no era m?s que un n?mero que pod?a borrarse sin m?s, por capricho o por mero entretenimiento. Un simple n?mero. Y el conjunto de hombres, una masa de n?meros...

...Una vez hecho el trueque, fueron obligados a desnudarse, y as? fueron introducidos en el b?nker del hambre, peque?a mazmorra ubicada dentro del bloque de la muerte. El guardia que les acompa??, al cerrarles la puerta, a?n tuvo la bilis para decirles sarc?sticamente un refr?n alem?n: ?ah? os marchitareis como tulipanes?... desde entonces no recibieron nada ni para comer ni para beber. Los l?mites de sufrimiento a los que llegaron quedan expresados en las palabras de un testigo ocular: ?los baldes estaban siempre vac?os y secos, cuando pasaban por revisi?n?...despu?s de tres semanas hab?an muerto ya todos, menos el p. Kolbe que segu?a vivo, apoyado en la pared y musitando oraciones, despu?s de haber acompa?ado a los dem?s en su paso hacia la eternidad.

... Hab?a que desalojar el local para acoger a otros. Hab?a que desembarazarse de aquel hombre superior que hasta en las conciencias impermeables de aquellos jefes, inmunizados para el sufrimiento de sus semejantes, empezaba a hacer mella ya. ?Cosa semejante, confesaba uno de ellos, no la hab?a visto jam?s?.

Y el d?a 14 de agosto, a mediod?a, el enfermero le inyect? en el brazo una dosis de ?cido muri?tico para acelerar la muerte de ?una de las p?ginas m?s luminosas de la Iglesia de nuestros d?as? como lo defini? el cardenal Wyszynski... ?Polonia! ?la naci?n que tiene por costumbre dedecir s? ?nicamente a Dios, a la Iglesia de Cristo y a su Madre?, como afirm? orgulloso el cardenal Wyszynski. Admirable naci?n, tantas veces sometida, humillada, y repartida por las poderosas naciones lim?trofes, siempre luchando por su libertad, siempre buscando su identidad en el aglutinamiento unificador de su fe cat?lica.

... El p. Maximiliano Mar?a Kolbe fue beatificado por el Papa Pablo VI el 17 de octubre de 1971. Testigo excepcional de la beatificaci?n fue el ex sargento del ej?rcito polaco, Francisco Gajowniczec, por quien hab?a ofrecido su vida el nuevo beato en un campo de concentraci?n. Gajowniczec fue recibido en audiencia por el Papa. Tuvo que ser para ?l una jornada de hondas vivencias y de inefables remembranzas. Hubo una presencia consoladora en la glorificaci?n del beato Kolbe. Junto a la delegaci?n oficial de Polonia, acudi? tambi?n unadelegaci?n de Alemania, como signo de reconciliaci?n de los dos pa?ses, para rezar juntos a los pies del p. Kolbe.? (2)

Esto demuestra, aunque en un grado heroico, que el no hacer mal a nadie, no herir, es poco para la caridad. La caridad cristiana exige m?s que repartir vestimenta y comida a los necesitados (como nos quieren hacer creer). No se limita simplemente a eso, que de hecho est? muy bien, pero que es s?lo una de las catorce obras de misericordia ense?adas y practicadas por la iglesia. Esto se puede hacer a?n para acallar una conciencia perturbada e intranquila, como pantalla de bien ante la sociedad, o hasta por propaganda pol?tica e inter?s.

Esto lo explica bien la madre Teresa de Calcuta cuando dice: ?Hay males que no se remedian sino con amor. Necesitan que nuestras manos les presenten un servicio, que nuestros corazones les ofrezcan amor en su soledad.Nuestro atractivo es el amor, en eso nos diferenciamos de las organizaciones asistenciales. No debemos convertirnos en bur?cratas de la caridad. Las personas suspiran por el amable sonido de una voz humana. Yo no pienso nunca en t?rminos de muchedumbre, sino de persona. Si pensase en muchedumbre, no empezar?a nunca. Lo que importa es la persona. Creo en el encuentro de persona a persona. A todo el que sufre, no s?lo hemos de ofrecerle ayuda, sino tambi?n nuestra sonrisa alegre y serena. Lo que necesitan los pobres, antes que nada, es que se les ame. No cuenta lo que se le da, sino el amor con que se da. Jam?s hemos de permitir que alguien se pueda alejar de nosotros sin sentirse mejor y m?s feliz. Frente a los pobres, nosotras debemos ser como el resplandor de la bondad de Dios. Debemos tener siempre la sonrisa a flor de labios para cada ni?o a quien socorremos, para cada abandonado o enfermo a quien ofrecemoscompa??a y medicina. Poco importa s?lo los cuidados: hemos de ofrecer a todos nuestro coraz?n. ...Hay hermosos testimonios de moribundos. ?He vivido como un animal. Muero como un ser humano. Ahora soy feliz.? ??Por qu? lo haces??, dice un moribundo a Madre Teresa que lo lavaba y cuidaba. ?por amor?, respondi?. Otro di?logo: ??c?mo puedes soportar el hedor de mi cuerpo, que a todos ahuyenta? - esto no es nada comparado con lo que tu sufres. - Gloria a ti mujer. - No: gloria a ti, que sufres con Cristo?. (3)

Hay que hacer todo lo posible seg?n la ley de Dios y como Dios quiere que lo hagamos, de ah? que el apostolado sea el principal deber de caridad. Y es por eso que Predicar la Verdad, llevarle a Dios al pr?jimo, es el acto mayor de caridad en el ?mbito natural y sobrenatural. En el ?mbito natural, por todo lo queimplica en la vida el conocer c?mo Dios quiere que vivamos en orden a sus leyes y todo lo bueno que de ello resulta para la persona y para la sociedad. En el ?mbito sobrenatural, porque implica la salvaci?n eterna, que es para lo que hemos nacido. No basta vivir bien, hay que saber para qu? se vive.

Hay adem?s un mandamiento de Dios de que el hombre ame al pr?jimo, pero c?mo y cu?nto y hasta d?nde es la gran pregunta: ?amar?s a Dios con toda tu alma, con toda tu mente y todo tu coraz?n, y al pr?jimo como a ti mismo?. Esta es la medida con la cual deberemos medirnos.

Dios que nos hizo y nos conoce, sab?a que (debido a la naturaleza ca?da) nos amar?amos en demas?a y desordenadamente. Por lo tanto, para ponerle medida a este amor desordenado y frenarlo en sus justos l?mites le puso como referencia el amar al pr?jimo?como a ti mismo?.

Nos manda a amarnos a nosotros tambi?n (para reci?n poder sentir por el pr?jimo lo mismo que sentimos por nosotros mismos) tratando de dar lo mejor y buscando el bien ajeno como nos ha gustad recibir el nuestro, tanto en lo espiritual y afectivo como en lo material.

Gran parte de los hombres actuales, al llegar a este mundo carentes de afecto porque no han sido deseados al nacer (o bien recibidos) no aprendieron a amar al no haber sido amados y por ende ser?n incapaces de amar al pr?jimo. Esto lo relata muy bien la psic?loga Crista Meves cuando explica la enfermedad psicol?gica moderna llamada ?desamparo neur?tico?. ?La psicolog?a profunda sabe desde hace ya veinte a?os que esta enfermedad ps?quica tiene su origen en la carencia de lazos de uni?n entre el ni?o y su madre. Tal uni?n es un extra?o proceso deaprendizaje que se consuma en el primer a?o de vida del ser humano, a trav?s del ?ntimo contacto entre madre e hijo. Los ni?os que m?s pronunciados s?ntomas de desamparo muestran, son aquellos que fueron pasando de mano en mano, los que estuvieron largos intervalos de tiempo desprovistos del regazo maternal y aquellos a los que en el primer a?o de vida se les priv? de suficientes horas de permanencia junto a la que hab?a de ser su futura educadora. Cada vez que el ni?o es separado largo tiempo de su madre, puede producirse la secuela de que ya de por vida queden reducidas las posibilidades de que ese ni?o admita posteriormente vinculaciones estables. Es una persona que no aprendi? a ?ligarse?.

Al proliferar la ocupaci?n de las madres lactantes en trabajos fuera de casa, con la ?tecnificaci?n? de todo lo infantil, la cual, en lugar de amor yabnegaci?n, ofrece al ni?o una materia ya premasticada en forma de unos preparados alimenticios; con tanto juguete, con la televisi?n siempre al alcance, con el transporte diario horas seguidas en el fondo del auto, se est? practicando tan torcida y tan indolente crianza que por fuerza tiene que declararse la plaga colectiva del ?desamparo neur?tico? como un tremendo peligro que se cierne sobre occidente. Porque mientras que anta?o mor?an aquellos ni?os cuyo m?nimo vital de necesidades quedaba sin satisfacer (y los ni?os de guarder?a son mucho m?s vulnerables que los que viven al calor de sus madres) la medicina consigue hoy que todos ellos lleguen a mayores?...(4)

?Para los pr?ximos a?os hay que contar con una gran proliferaci?n y fuerte crecimiento de los grupos de desamparados... m?s bien hay que admitir que el terreno est? abonadopara la potencializaci?n del fen?meno, y que lo ?nico que para ello se necesita es la presencia de un determinado personaje en quien esa enfermedad se haya cebado con mayor gravedad para que se encienda la chispa, como acabamos de ver con horror en nuestros d?as, en el caso del norteamericano Manson, en el de Fuchs, asesino de Lebach, y en el de la banda Mahler.? (5)

En Argentina, en septiembre del 2004, tuvimos el caso de Junior en un colegio secundario de Carmen de Patagones. Un alumno de 16 a?os entr? una ma?ana y mat? a mansalva con una pistola de 9 mm a cinco de sus compa?eros e hiri? a otros tres. Cuando intent? utilizar un segundo cargador que se trab?, su amigo Dante se abalanz? sobre ?l pregunt?ndole que hizo. Junior, en silencio, se sent? a esperar que lo vinieran a buscar. Pero dej? escrito en el banco: ?el que encuentre el sentido dela vida, por favor que lo escriba ac?...

Probablemente a este tr?gico desenlace habr?n influido algunos motivos como: el medio insano para crecer de la sociedad actual, la idolatr?a a los conjuntos del rock (cuyas letras muchas veces son sat?nicas e incitan a cometer actos perversos) la constante propuesta de violencia a trav?s de los medios de comunicaci?n, los videojuegos que los acostumbran desde chicos a matar personas como una diversi?n o el desaf?o m?s apasionante delante de los cuales pasan horas interminables, la carencia del sentido de la vida, la falta total de vida espiritual y sacramental que tanto sostiene a las personas, las malas compa??as, el quiebre de comunicaci?n con sus padres, familiares o quienes los amaban y los hubieran aconsejado bien.

Los adolescentes, los j?venes y a?n hasta los adultos, no terminan de tomar conciencia de laimportancia fundamental de no quebrar la comunicaci?n en el ?mbito familiar. Y cuando digo comunicaci?n, me refiero al di?logo, a contar lo que nos pasa y lo que sentimos, y a estar dispuestos a escuchar los consejos y puntos de vista de los mayores. No a ladrar, agredir, cruzar monos?labos en un pasillo o lastimar y herir como ?nico medio de comunicarse.

?La psicolog?a profunda puede demostrar por los antecedentes de muchos delincuentes que tales personas carecieron ya del amor en su m?s tierna infancia y no gozaron de la abnegaci?n, de la entrega y de la incansable atenci?n de una madre para con su hijo lactante que necesita de todo. Aqu? est? el primero y m?s b?sico peligro de que la apertura se convierta en cerraz?n, en una especie de reserva que se parapeta, ataca por miedo y se venga. Una actitud ps?quica en la que no puede tener cabida nila instancia de una premonici?n conciencial ni el sentimiento de culpabilidad; pues las personas que nunca fueron amadas, que no vivieron la acogedora tibieza de un para?so, tampoco sienten mala conciencia cuando les toca desprenderse de los que los abastecieron de todo menos de amor.? (6)

?Aunque lleg?ramos a realizar un sistema de convivencia socialmente perfecto, seguir?a siendo cierto que enfermedades como la llamada ?desamparo neur?tico? y la reuni?n de esos enfermos en bandas no podr?an ser exterminadas mientras no proporcion?semos a las personas en su ni?ez una educaci?n y un desarrollo adecuado, que es exigido por su propia configuraci?n biol?gica.

Y en ese sentido vamos por mal camino al separar a las j?venes madres de sus hijos reci?n nacidos y mandarlas a los puestos de trabajo que ten?an antes de su maternidad; alintroducir el concepto de ?solo ama de casa? como un minusvalor, al propagarse cada d?a la costumbre de que los lactantes pasen continuamente de unas manos a otras.

?Qu? ocurrir? cuando esa ahora reci?n nacida generaci?n sea mayor?... los psiquiatras y los psicoterapeutas, entretanto, han investigado tan a fondo el problema que ya pueden demostrar cient?ficamente que este sentimiento es el que est? de acuerdo con la verdad. Hoy sabemos que los ni?os en per?odo de lactancia establecen una vinculaci?n con la persona que los atiende; que es esa persona a quien obedecen, a quien imitan y por amor a la cual se sienten capaces de desarrollar en s? unos sentimientos de responsabilidad y una conciencia. Sabemos que estos preciosos factores de regulaci?n an?mica se ven diezmados y pueden llegar a desaparecer completamente cuando las personas con las que el ni?otiene contacto directo cambian constantemente en el primer per?odo de vida.? (7)

Todo esto podr?a resumirse en la historia de Mois?s, 1.200 a?os antes de Cristo. El fara?n de Egipto tem?a que los hebreos estuviesen fortaleciendo mucho su poder porque crec?an en n?mero. Decidi? entonces que no dejar?a vivos a los varones que hab?an nacido. Orden? que fuesen arrojados al r?o para ahogarlos. La madre de Mois?s, Jojebed, amamant? a su hijo tres meses mientras lo tuvo escondido. Ante la imposibilidad de conservarlo, decidi? entregarlo a la divina providencia. Construy? una canasta con ramas de papiro, la cubri? con brea para que no se hundiera y puso a su hijo de tres meses dentro. Dej? la canasta entre las ca?as del r?o Nilo y mand? a su hermana mayor Miriam a observar el destino de su hijo. Con este simple actoconfi? a Dios el cuidado de su criatura.

Las criadas del Fara?n que acompa?aban a la princesa cerca de la orilla rescataron la canasta. Miriam luego se acerc? a la princesa y le ofreci? a una mujer hebrea para que amamantase al ni?o (que result? ser la propia madre de Mois?s). Esta uni?n entre madre e hijo los primeros a?os hizo que, si bien mois?s fue criado como un pr?ncipe egipcio en el palacio, nunca pudo olvidar el llamado de su sangre jud?a. Ni el trono de Egipto (lo que no era poco para la ?poca) pudo con ello.

Resumiendo el tema: el futuro de los pueblos civilizados en el mundo occidental est? seriamente amenazado por este quiebre de derecho y orden natural entre los lactantes, la primera infancia y sus madres. Una ruptura y carencia de afecto antinatural que acusar? el da?o a?os m?s tarde y se manifestar? endesequilibrios e inestabilidades afectivas, crisis de identidad, y/o violencia. Crisis de identidad que Mois?s no tuvo. En este siglo se han acrecentado todos los pecados contra la caridad, no s?lo la discordia, el rencor, el enfrentamiento entre las personas, el odio y la calumnia (que siempre existi?) sino la industria de la mofa, de la burla del pr?jimo, la falta de caridad a unos niveles de esc?ndalo nunca vistos, por la dimensi?n que cobran a trav?s de la difusi?n de los medios de comunicaci?n.

La revoluci?n anticristiana tan enormemente lejos de la caridad, no s?lo ha borrado el amor sobrenatural al pr?jimo sino hasta el amor natural m?s elemental. Para esc?ndalo de los pueblos, los medios de comunicaci?n crean programas que ganan cifras millonarias solamente por burlarse, maltratar, mofarse y ridiculizar al pr?jimo, a?n con nombre y apellido,sin importar su cargo o dignidad por el lugar que ocupan en la sociedad.



Notas
(1) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. Rvdo p. Royo Mar?n. Editorial Bac. p?g 510.
(2) ?Sin volver atr?s?. Justo L?pez Melus. Editorial G.M.S.Iberica, S.A.p?g164.
(3) ?Sin volver atr?s?. Justo L?pez Melus. Editorial G.M.S Ib?rica. p?g.185.
(4) ?Juventud manipulada y seducida?. Crista Meves. Editorial Herder. p?g 36.
(5) ?Juventud manipulada y seducida?. Crista Meves. Editorial Herder. p?g 49.
(6) ?Juventud manipulada y seducida?. Crista Meves. Editorial Herder. p?g.207.
(7) ?Juventud manipulada y seducida?. Crista Meves.Editorial Herder. p?g 99.




Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)

1.?Qu? es la virtud de la esperanza y c?mo sabemos si es verdadera y firme?
2.?Por qu? para el cristiano el sufrimiento es un lugar de aprendizaje de la esperanza?
3.?Qu? podemos esperar? Y ?qu? es lo que no podemos esperar?
4.?Por qu? la caridad es la virtud que da sentido a todas las dem?s virtudes?
5.?Por qu? es importante fomentar la virtud de la caridad en tus hijos, alumnos o personas que est?n a tu cargo?
6.?En tu vivir d?a a d?a qu? significa vivir la caridad (cita actos concretos)?
7.?Qu? facilita vivir esta virtud?
8.?Cu?les son las dificultades que m?s encuentras?
9.?C?mo promover?as la vivencia de la esperanza y la caridad en tu casa, escuela, trabajo, familia, sociedad?
10.Alg?n comentario osugerencias...


Para profundizar en el tema puedes leer los siguientes documentos

Enc?clica ?Spe salvi?, ?En esperanza fuimos salvados?

Enc?clica Caritas in Veritate


Para reflexi?n personal

1.?Cu?l es mi mayor aspiraci?n? ?En qu? o en qui?n tengo puesta mi esperanza?
2.?C?mo reacciono ante el mal, los problemas y las dificultades de mi vida? ?Creo que nada se puede hacer, que el mal siempre parece triunfar y que lo que yo haga o deje de hacer no marcar? ninguna diferencia?
3.?Es la esperanza en la vida eterna fuente de motivaci?n para mis actividades diarias? ?Conf?o en que puedo alcanzar misalvaci?n?
4.?Caigo en la desesperaci?n o desilusi?n cuando las cosas no me salen bien? Cuando constato mis errores y ca?das ?me invade el pesimismo y abandono la lucha? ?me desaliento f?cilmente? ?Conf?o en Dios?
5.?He aprendido a entregarme a los dem?s sin buscar compensaciones? ?es una de las ilusiones de mi vida hacer felices a los dem?s? ?Llevo a la pr?ctica las palabras de Cristo: ?No he venido a ser servido, sino a servir??
6.?Oro por los dem?s especialmente por los que se encuentran en m?s dificultad en su vida de gracia? ?soy caritativo en mis pensamientos hacia los dem?s? ?los critico interiormente? ?tengo la costumbre de disculparlos interiormente cuando veo las faltas o defectos y perdono con el coraz?n de Cristo en m??
7.?Suelo interpretar mal el proceder ajeno??sino de todos al menos de algunos? ?O me he formado la costumbre de mirarlo todo con ojos de bondad, con comprensi?n?
8.?He rechazado de mi vida todo rencor, envidia, celos, deseos de venganza? ?mi coraz?n es manso como el de Cristo? ?me dejo llevar de simpat?as y antipat?as y seg?n eso trato a la gente de distinta manera?
9.?Soy altanero, brusco, ego?sta? ?ayudo a todos especialmente a quienes m?s lo necesitan? ?se pedir perd?n cuando he molestado a alguien, aunque haya sido de modo inconsciente?
10.?Ense?o en mi casa a mi familia a vivir la caridad? ?les ense?o a compadecerse y sacrificarse por el bien de los dem?s? ?es para mi norma de conducta hacer el bien a todos independientemente de la simpat?a o antipat?a que sienta por ellos?
11.?Soy consciente que como cristiano sin caridad nada soy?? me mueve pensar que al final de mi vida se me juzgara del amor con que he amado a Dios y a mi pr?jimo? ?Cu?les son las consecuencias concretas?


Publicado por mario.web @ 1:26
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