Viernes, 20 de mayo de 2011
Miguel Aranguren reflexiona sobre la manera en que el celular ha invadido la vida personal
?
El regalo vil
El regalo vil
Hay ventajas que no compensan

Maldito regalo envenenado con el que algunos jefes encadenan a sus subordinados. Me refiero a esos tel?fonos gal?cticos que no s?lo sirven para mantener una conversaci?n sino para recibir, sin freno, correos electr?nicos, informes, presentaciones? Es cierto que el aparatito de marras ofrece cierta distinci?n, que quien lo porta puede presumir de no ser un mileurista (en principio), pero demon?acas las cadenas que se amarran al cuello de quien lo porta. Porque las empresas saben que el dichoso presente ?muy caro, muy moderno, muy singular? favorece un control f?rreo sobre la libertad del empleado una vez ?ste se marcha a casa (casi siempre mucho despu?s de la hora que en contrato le corresponde) y, sobre todo, desde que da comienzo el fin de semana.

Uno de estos modernos condenados a galeras me explicaba que hab?a firmado un a?adido a su contrato laboral, un compromiso de ?m?xima disposici?n? que aumentaba su sueldo e iba acompa?ado por el tel?fono sideral. De hecho, a lo largo de nuestro almuerzo aquella pantalla no cej? de anunciar una cascada de emails que imped?an el normal desarrollo de una comida entre amigos. La ?m?xima disposici?n? incluye, por supuesto, la obligatoriedad de encontrarse localizado las veinticuatro horas del d?a, incluidos los momentos de descanso, as? como que la oficina sea prioritaria a las necesidades familiares. Es decir, que si uno se encuentra abrazado a su santa esposa y suena el aparatito, ?hay que contestar inmediatamente! O que si por fin llega el momento de dedicar un rato de exclusividad a los hijos, el tel?fono gal?ctico se encarga de poner las cosas en su sitio y recordarnos a qui?n hemos vendido el alma.

En la vida familiar no hay nada m?s da?ino que la infidelidad, que los ?cuernos?. Ahora, este tipo de traiciones no s?lo tienen que ver con camas ajenas sino que pueden fraguarse con la tecnolog?a, es decir, con la tecnolog?a puntera unida al trabajo, lo que todav?a es peor.

Tenemos que encontrar la manera de denunciar a todos aquellos jefes que cometen la vileza de colarse en la intimidad de un matrimonio.

Publicado por mario.web @ 17:29
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios