Viernes, 20 de mayo de 2011
Urgen sacerdotes, religiosos y religiosas, padres y madres de familia, maestros, catequistas, j?venes y ni?os con formaci?n comunicativa.
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La Iglesia y el desaf?o de las nuevas tecnolog?as de comunicaci?n
La Iglesia y el desaf?o de las nuevas tecnolog?as de comunicaci?n
El panorama comunicativo de hoy es m?s complejo que el intuido hace casi cincuenta a?os por los Padres conciliares, pero ellos abrieron el camino de la Iglesia para que el momento actual no nos encontrara impreparados. El Conclio Vaticano II fue la clave para impulsar una presencia viva de la Iglesia en el di?logo social, y sigue siendo orientaci?n y gu?a para nosotros en el trabajo pastoral. Dir?a que el documento de Aparecida recoge de manera singular el esp?ritu del Vaticano II y lo expresa en categor?as actuales y adecuadas al Continente, al llamar a la Iglesia a ponerse en estado de misi?n. ?ste es nuestro objetivo: servir a la misi?n de la Iglesia, llamada a ser signo visible del Reino de Dios en la tierra.

Hoy vemos c?mo los medios de comunicaci?n llamados ?tradicionales? no desaparecen, sino que se suman a los nuevos, y todos se integran en un sistema m?s amplio que nos obliga a gestionar algo que podr?a englobar a todos los desaf?os: la complejidad. No es tiempo de respuestas unilaterales o simplistas. Pero no hemos de temer, pues la Iglesia est? habituada a adentrarse en nuevos paradigmas culturales. Lo ha hecho, no sin tensiones, dej?ndose conducir por el Esp?ritu Santo, durante sus dos milenios de historia y en todos los rincones de la geograf?a mundial.

Se?alaba en mi primera intervenci?n que la Iglesia no parte de cero, sino que ve florecer numerosas y buenas iniciativas en este campo. Mi invitaci?n a todas ellas es que no act?en solas, sino que tengan conciencia de que hoy es posible la colaboraci?n y el trabajo en red, conservando cada entidad los propios carismas. La Iglesia debe actuar como un cuerpo bien articulado, que integra la diversidad de sus miembros.

Veamos pues algunos de los desaf?os que nos presenta este complejo sistema medi?tico, marcado por la multiplicidad, la brevedad y la portabilidad.

1. La multiplicaci?n de los espacios de encuentro: di?logo e interactividad
2. La multiplicaci?n de los lenguajes: del texto al videoclip
3. La consecuente urgencia de una formaci?n adecuada a todo nivel.
4. Redefinir la financiaci?n y sostenibilidad de los proyectos comunicativos
5. Impulsar la capacidad de discernimiento en la informaci?n

Veamos pues algunos de los desaf?os concretos que afrontamos.

1. Multiplicaci?n de los espacios de encuentro: di?logo e interactividad

Preocupa a algunos el riesgo de que la Iglesia pueda descuidar su labor presencial directa, la celebraci?n de los sacramentos, la asistencia personal a los necesitados, etc., para lanzarse a los espacios cibern?ticos que ahora la reclaman. Nada m?s lejano a la realidad. La Iglesia simplemente responde a la necesidad de cubrir, adem?s de los primigenios espacios de encuentro, tambi?n los nuevos que se van abriendo como territorios de misi?n (cf. Benedicto XVI, Mensaje 2009). No debemos abandonar ninguno. Hemos de estar presentes all? donde las personas est?n y comparten la vida, f?sica o virtualmente, para escucharlas, dialogar y ofrecer la Buena Nueva de Jesucristo de modo que se encuentren con ?l de manera personal.

El desaf?o de la interactividad en los nuevos medios es de los m?s exigentes de nuestros d?as. Los sitios web eclesiales siguen siendo en su mayor?a ?vitrinas? unidireccionales, no por falta de capacidad tecnol?gica, sino por la escasez de personas, m?s a?n cuando deben estar capacitadas para establecer un di?logo m?ltiple y tan absorbente como el que puede llegar a darse a trav?s de Internet.

Se necesitan agentes de pastoral que dediquen oraci?n y horas a leer y discernir los mensajes con significado ?sean o no favorables a la Iglesia y a la fe- de aqu?llos que son fr?volos y vac?os, para poder responder adecuadamente en cada caso. Interactividad significa di?logo, y di?logo significa tiempo y dedicaci?n. A esto me refiero cuando invito a hacer una diakonia de la cultura digital. Un servicio dedicado y eficaz a las personas tambi?n en el espacio virtual.

2. Multiplicaci?n de los lenguajes

Cuando decimos ?nuevos medios? no estamos diciendo s?lo tecnolog?a. Estamos diciendo ?lenguajes?. Los dispositivos electr?nicos son extensiones comunicativo-culturales capaces de emitir en diversos c?digos, del texto breve a la imagen y el sonido en unas formas muy lejanas a la l?gica discursiva que marc? a la modernidad. Los sitios web ya no son dep?sitos de textos. La comunicaci?n es poli?drica, multimedial, y cada medio tiene sus lenguajes.

Eso nos exige inspirarnos en nuestras fuentes b?blicas -la historia breve, las par?bolas, la narraci?n, la imagen, la m?sica- y estimular a los artistas de hoy (tantas veces jovenc?simos) a expresar con formas y sonido actuales la experiencia inefable del encuentro con Dios, tal como han hecho innumerables artistas a lo largo de la historia, bajo los auspicios y con el apoyo de la Iglesia. (Encuentro de Benedicto XVI con los artistas).

3. Urgencia de la formaci?n

Queda de manifiesto ahora el por qu? estamos empe?ados en impulsar una verdadera ola de formaci?n de agentes, a todos los niveles de la Iglesia, en comunicaci?n y cultura digital. Si todos somos disc?pulos del Se?or y misioneros de su Palabra, todos hemos de saber comunicarla. Recuerdo aqu? a tantos sacerdotes y agentes de pastoral que, sin acceso a medios digitales, usan la tinta y el papel o la radio comunitaria para anunciar la palabra.

Tanto ellos como los grandes portales y los entes de televisi?n eclesiales, todos necesitan personas capacitadas para optimizar sus esfuerzos y los recursos dedicados a la comunicaci?n. Urgen sacerdotes, religiosos y religiosas, padres y madres de familia, maestros, catequistas, j?venes y ni?os con formaci?n comunicativa. Hoy es importante que la formaci?n infantil incluya el aprender a participar en el di?logo social con cortes?a, expresando el propio parecer en la b?squeda de la verdad, sin recurrir al insulto o la denigraci?n del otro. La comunicaci?n no puede ya ser un aspecto m?s de la pastoral de la Iglesia, sino debe atravesarla transversalmente.

4. Redefinir la financiaci?n y sostenibilidad de las iniciativas

En el contexto cat?lico no son muchas las iniciativas de comunicaci?n saludables econ?micamente. Este es otro gran desaf?o que afrontamos, empezando por aceptar que los medios cat?licos necesitan medios. Todos los miembros de la Iglesia hemos de colaborar para su sostenimiento. Hay diversos modelos de financiaci?n, algunos m?s empresariales, otros por suscripci?n de abonados, otros de financiaci?n mixta. Los modelos pueden ser aplicables en distintas circunstancias. Pero una sana gesti?n econ?mica, transparente y escrupulosa en la rendici?n de cuentas, suele ser garant?a de estabilidad y buen uso de los recursos obtenidos.

5. Impulsar la capacidad de discernimiento en la informaci?n

Dado que se multiplican al infinito las fuentes de informaci?n, ?sta puede llegar a volverse indigesta hasta la intoxicaci?n. Por eso urgen criterios de selecci?n y discernimiento que ayuden a los usuarios a tener una ?dieta informativa? gestionable y sana, m?s a?n en la referida al hecho religioso, tantas veces objeto de sesgo y parcialidad en los medios. Las claves de lectura ayudar?n a una visi?n madura del creyente y a la creaci?n de una opini?n p?blica menos sujeta a manipulaciones o visiones de parte. No tengamos miedo al di?logo.

Vamos adelante en ese camino, pero a?n tenemos un enorme trecho por recorrer. Nos da paz la convicci?n de que es el Esp?ritu del Se?or el protagonista de toda la misi?n eclesial, y ?l nos gu?a y sostiene en nuestra labor comunicativa al servicio del Reino.

Publicado por mario.web @ 22:56
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