Viernes, 20 de mayo de 2011
Fragmento del texto de Antonio Noyola: Curso de Educaci?n para los medios en el que ofrece lineamientos b?sicos para entender la esencia de la producci?n radiof?nica.
?
Im?genes Sonoras
Im?genes Sonoras
Noyola, Antonio. (1997) ?Im?genes sonoras?. Curso de Educaci?n para los Medios (Jaime Ar?valo, Coord.) M?xico, Universidad Pedag?gica Nacional.

INTRODUCCI?N


Ah, pero en la radio la pantalla
es mucho mas grande.
Orson Welles


El estadunidense Orson Welles fue un brillante actor, guionista y director de radio, cine y televisi?n. En 1938, siendo un veintea?ero, alarm? a millones de estadunidenses con una adaptaci?n radiof?nica de La Guerra de los Mundos, la popular novela de H. G. Wells que narra una invasi?n marciana a la Tierra. Mediante un reportaje simulado, Welles present? testimonios de cient?ficos, militares, funcionarios y ciudadanos, ambientados con efectos de sonido que dotaron de palpitante verosimilitud la emisi?n. Muchos de los estadounidenses que siguieron aquel programa radiof?nico creyeron que efectivamente la Tierra sufr?a un ataque de marcianos; es decir, creyeron lo que escuchaban a trav?s de la radio. El singular fen?meno fue consecuencia del inmenso poder de la imagen sonora.

Mi intensi?n es dejar en claro que la radio es, primero, un medio visual, y segundo, que la inspiraci?n necesaria para ver el programa en su gui?n y escucharlo en su imaginaci?n antes de entrar al estudio, s?lo surge si usted ha aprendido a desarrollar su percepci?n.
Walter Ouro Alves

En el cine o en la televisi?n contemplamos im?genes y escuchamos sonidos limitados por una pantalla; los sonidos provenientes de la radio, en cambio, carecen de fronteras precisas. La pantalla de la radio es mucho m?s grande porque es una pantalla interior, un ?mbito ilimitado para la imaginaci?n.

Las voces de los actores de una radionovela pueden dar lugar a variadas personificaciones, dependiendo de la subjetividad del radioescucha, y la m?sica, los ambientes y efectos provocan en nosotros ricas y variadas sensaciones. Para ese ciego voluntario que es el radioescucha, seg?n definici?n del escritor mexicano Salvador Novo, aun el silencio entre un parlamento y otro posee significado. Esto es as? porque voces, m?sica y efectos son reconstruidos en nuestra mente no s?lo como sonidos; a trav?s de ellos engendramos im?genes que nos permiten configurar espacios, personajes y acciones m?s ricas en significado que las ofrecidas por los medios audiovisuales, pues brotan de nuestro interior. Y es esto, precisamente, lo que nos autoriza a hablar de im?genes sonoras.

EL SONIDO

La imagen sonora descansa en una sensaci?n engendrada en el o?do por ondas ac?sticas, es decir, las vibraciones transmitidas hasta el aparato auditivo por el aire cuando la frecuencia de las mismas es de 20 a 20 mil por segundo. Las vibraciones se propagan en forma de ondas sonoras y llegan al o?do, provocando a su vez la vibraci?n del t?mpano, que se transmite por el o?do interno hasta los nervios auditivos.

El sonido posee tres caracter?sticas b?sicas: la altura, que depende de la frecuencia de las ondas, por lo cual un sonido es tanto m?s agudo cuanto m?s elevada es la frecuencia, y tanto m?s grave cuanto menor es la misma; la intensidad, determinada por la amplitud de las vibraciones y medida en decibeles un sonido muy intenso puede ser insoportable y hasta perforar el t?mpano, mientras que un sonido excesivamente d?bil resulta inaudible; y el timbre, gracias al cual distinguimos un sonido musical emitido por un instrumento de otro sonido, de igual altura e intensidad, emitido por un instrumento diferente.

OR?GENES DE LA RADIO


En 1888, Heinrich Hertz descubri? que una descarga el?ctrica puede propagarse en el espacio, y con ello dio lugar a las familiares ondas hertzianas. El descubrimiento de Hertz encontr? una aplicaci?n fundamental en los trabajos de Guglielmo Marconi. En 1899, con el empleo de un transmisor inventado por Righi, Marconi logr? transmitir impulsos el?ctricos entre Dover, Inglaterra y Calais, Francia, a trav?s de los 16 kil?metros del Canal de la Mancha, y en 1901, conectando al transmisor una antena y un cable a tierra, transmiti? las se?ales del sistema Morse de Inglaterra a Terranova, cubriendo una distancia de 3 mil 300 kil?metros. Marconi advirti?, entonces, que alargando la longitud de onda aumentaba el alcance y la distancia de sus se?ales.

Marconi aplic? sus descubrimientos a la radiotelegraf?a, y a partir de ellos John Fleming y Lee de Forest desarrollaron la radiodifusi?n, es decir, la transmisi?n de la palabra y otros sonidos empleando como veh?culo las ondas electromagn?ticas; dichas ondas se propagan a grandes distancias pues pueden ser moduladas por las se?ales el?ctricas procedentes de un micr?fono, y vehiculadas por el espacio; desmoduladas por un receptor, las ondas restituyen la se?al original, permitiendo as? la reaparici?n de la palabra y otros sonidos.

La radiodifusi?n naci? en 1920 en los Estados Unidos, a?o en el que surgieron las primeras estaciones de radio, guiadas desde el principio por motivaciones comerciales. Pronto se regularizaron las emisiones en forma de programas Informativos, musicales y de ficci?n, as? como los primeros anuncios. El nuevo medio se extendi? por el mundo, y a principios de los a?os treinta comenzaron a explotarse sus posibilidades educativas y culturales. En esa d?cada treinta universidades norteamericanas instalaron emisoras propias.

En M?xico la radiodifusi?n naci? estrechamente vinculada al Estado. Desde 1922, el ejecutivo federal, a cargo del general ?lvaro Obreg?n, otorg? facilidades a los empresarios privados para la instalaci?n de emisoras, y asimismo mostr? inter?s en disponer de estaciones radiof?nicas propias para la difusi?n de noticias y del estado del tiempo, y en intervenir en el desarrollo de la nueva industria. Hacia 1923 se fund? el Departamento de Radio dependiente de la Direcci?n General de Tel?grafos de la Secretar?a de Comunicaciones y Obras P?blicas; un a?o despu?s naci? la primera estaci?n educativa del pa?s, la CYE, dependiente de la Secretar?a de Educaci?n P?blica. Durante los reg?menes de los generales Obreg?n y Calles la radiodifus?n nacional se desarroll? de manera incipiente; en 1928 hab?a 17 estaciones en el pa?s; fue en ese periodo, sin embargo, cuando se sentaron las bases pol?ticas y jur?dicas que condicionar?an el posterior desarrollo de la radio en M?xico.

En septiembre de 1930 naci? la XEW, con la cual comenz? propiamente la radiodifusi?n comercial en nuestro pa?s. En 1934, el pa?s contaba con 52 estaciones privadas y 5 estaciones oficiales, y a partir de entonces la ondas hertzianas se extendieron por todo el territorio nacional.

El Estado mexicano ha impulsado el desarrollo de la radio comercial, y a cambio, ?sta la ha servido de portavoz y propagandista; entre el Estado y los empresarios radiof?nicos existe una relaci?n de mutua conveniencia. Pese al predominio de la radio comercial, cuya programaci?n descansa b?sicamente en la difusi?n de m?sica comercial, noticieros, radionovelas y un elevado porcentaje de anuncios, en M?xico se han desarrollado opciones que revelan el potencial educativo del medio tales son los casos de estaciones pioneras como Radio Universidad y Radio Educaci?n, las estaciones del Instituto Nacional lndigenista, las estaciones de los gobiernos de los estados y las estaciones comunitarias. Dichas emisoras, disponiendo de recursos econ?micos muy inferiores a los de la radio comercial, pero con gran creatividad y entusiasmo, han demostrado que es posible emplear la radio para fines culturales, educativos y de orientaci?n social. Conviene subrayar, en fin, que el potencial educativo y cultural del lenguaje sonoro no se circunscribe a la transmisi?n radiof?nica. Con instrumentos al alcance de la mayor?a, como las grabadoras port?tiles y los tocadiscos, es posible producir mensajes educativos y culturales en audiocassette. Todo lo que sugerimos de aqu? en adelante, por tanto, es aplicable tanto a la producci?n de radio como a la de audiocassette.

UNIVERSO Y LENGUAJE SONORO


Tres lenguajes son el fundamento del idioma sonoro:

Las palabras: ?El lenguaje de los hombres?.

La m?sica: ?El lenguaje de las emociones?.

Los ruidos: ?El lenguaje de las cosas?.
Jimmy Garc?a Camargo

Vivimos inmersos en un universo sonoro de gran riqueza y complejidad, una trama, inacabable y sutil, de voces, murmullos, cantos, gemidos, gritos, llantos, canciones, arpegios, ladridos, balidos, chirridos, ta?idos, etc?tera. Este universo es la materia prima del lenguaje sonoro, que opera en ?l una suerte de condensaci?n, de s?ntesis y sublimaci?n, encaminada a comunicar mensajes con recursos espec?ficos.

A diferencia de los medios audiovisuales, que captan la atenci?n de nuestros ojos y o?dos, el lenguaje sonoro es unisensorial pues se dirige ?nicamente al o?do. Esta desventaja se compensa, como advertimos antes, con la notable capacidad de sugesti?n del lenguaje sonoro, integrado por tres elementos polivalentes: la palabra hablada, la m?sica y los efectos.
La palabra hablada

La palabra hablada es una herramienta indispensable en la comunicaci?n sonora, pues a trav?s de ella informarnos, aportamos datos, formulamos opiniones, debatimos asuntos y narramos historias. Hay tres formas principales de emplear la palabra hablada: en forma de mon?logo, a trav?s de una charla en forma de di?logo, con intervenci?n de dos o m?s voces, como en el caso de la entrevista o el foro, y en forma dramatizada, que tambi?n emplea varias voces pero con el prop?sito de contar una historia.

La voz humana es un instrumento polifac?tico, y como tal debe ser utilizada en el lenguaje sonoro. Al hablar empleamos variadas inflexiones, elevamos o bajamos la voz, la dotamos de una expresividad espec?fica. La voz obedece a acentos, estilos, hablas muy diferentes entre s?, comp?rense el acento y el modo de expresarse de un campesino del sureste con un obrero de Monterrey, o de un joven marginado de la Ciudad de M?xico con un empleado bancario.

Esta diversidad debe estar presente en el lenguaje sonoro.

La m?sica

La m?sica cumple funciones centrales en el lenguaje sonoro:

-Separa las secciones que integran un discurso sonoro mediante frases que equivalen al paso de un cap?tulo a otro en un texto o a la ca?da del tel?n teatral entre acto y acto.

-Crea diversos climas emocionales (alegr?a, tristeza, misterio, tensi?n, melancol?a, etc.) que envuelven una escena o establecen el car?cter o la situaci?n de un Personaje,

-Establece ?pocas, lugares Y ambientes; un vals de Juventino Rosas nos ubica en el Porfiriato y un corrido zapatista en la Revoluci?n Mexicana; una polka nos remite al norte de M?xico, y un rock, a un ambiente urbano y juvenil.

En este ejemplo, sin necesidad de decir una palabra, hemos narrado una acci?n.

A estos tres elementos b?sicos del lenguaje sonoro puede a?adirse otro: el silencio. Nos referimos, por supuesto, al silencio como interrupci?n moment?nea del flujo sonoro; el silencio que se intercala en un mon?logo o en un di?logo, y que en esa medida cumple una funci?n dram?tica o abre un espacio para la reflexi?n.

LOS FORMATOS RADIOF?NICOS

Dejando de lado la programaci?n musical repetitiva, as intervenciones rutinarias de los locutores y los innumerables anuncios, que ocupan la mayor parte del tiempo en las emisoras, pueden distinguirse ?arios formatos o tipos de programas radiof?nicos: la charla, el noticiero, la cr?nica, el comentario, el radio consultorio, la entrevista informativa, la entrevista indagatoria, el radio peri?dico, la radio revista, la mesa redonda, el radio reportaje y la dramatizaci?n. Para efectos pr?cticos, sin embargo, podemos reducirlos a dos:

a) El formato informativo, es decir, el conjunto de emisiones que a trav?s de la noticia, el comentario, la entrevista, la encuesta, la mesa redonda, etc., divulgan, analizan y discuten determinado tema.

b) El formato dramatizado, es decir, las emisiones que narran una historia de ficci?n, original o adaptada de una obra literaria, mediante personajes, di?logos, m?sica y efectos.

Estos dos formatos no son rec?procamente excluyentes, pueden combinarse, y pueden, por otra parte, conformar una serie o limitarse a un programa; inscritos en barras o segmentos de la programaci?n dirigidos a sectores espec?ficos del auditorio, dan lugar a programas juveniles, infantiles o para el p?blico en general.

LA PRODUCCION RADIOF?NICA

Un buen programa de radio es el resultado de una serie de pasos, cada uno de los cuales condiciona el resto. Como en los otros medios, es posible hacer un mal programa de radio con un buen gui?n, pero dif?cilmente se har? un programa de calidad con un gui?n deficiente. En la radio, por tanto, el punto de partida es el gui?n.

El gui?n si es de ficci?n, puede surgir de la imaginaci?n del guionista, de sus experiencias y conocimientos, de su talento narrativo; pero generalmente el gui?n es el resultado de una investigaci?n previa o de la adaptaci?n de una obra literaria.

Una vez establecido el tema que ser? abordado por el gui?n, es necesario reunir la informaci?n pertinente, consultar libros, entrevistar especialistas, reunir datos. Esta labor que dar? sustancia al gui?n, puede ser utilizada por un investigador o por el propio guionista, pero en cualquier caso deber? ser una actividad orientada a la producci?n de un mensaje radiof?nico.

Conviene distinguir entre los destinatarios a ser o?dos. Si el guionista transcribe un texto escrito para ser le?do, cortando aqu? y all?, terminar? muy pronto su trabajo, pero no ser? un trabajo radiof?nico sino la simple transposici?n de un medio a otro. En cambio, si el guionista escucha lo que escribe, elige datos elocuentes y emplea un lenguaje claro, directo y expresivo, seguramente redactar? un aut?ntico gui?n radiof?nico.

Este fragmento de gui?n muestra la conjunci?n de los tres elementos del lenguaje sonoro a los que aludimos antes: la palabra, los ambientes y efectos, y la m?sica. Advi?rtase que en los tres casos se sugieren ?nfasis, ritmos, mezclas, en una b?squeda deliberada de un lenguaje sonoro expresivo.

El gui?n es un instrumento de trabajo para todos los involucrados en la producci?n radiof?nica. Es una gu?a que indica cu?ndo y c?mo deben intervenir los actores, la m?sica, los ambientes y efectos.

La conversi?n de los signos escritos en se?ales auditivas es producto del trabajo de un equipo de trabajo, cuyos principales integrantes son los siguientes:

-Un productor, encargado de interpretar el gui?n, dirigir y coordinar todas las fases de la producci?n radiof?nica.

-Un efectista, responsable de los ambientes y efectos que ser?n empleados en el programa.

-Un musicalizador, que eligir? la m?sica apropiada.

-Un reparto, integrado por los actores que interpretar?n los diferentes papeles incluidos en el gui?n, y

-Un operador, t?cnico encargado de mezclar voces, m?sica y efectos seg?n las indicaciones del productor.

Cada uno de los integrantes de este equipo de trabajo realiza su quehacer en una o varias de las siguientes etapas:

-Preproducci?n. Esta etapa incluye la investigaci?n y el gui?n, los ensayos de los actores, la recopilaci?n de ambientes, efectos y m?sica, el dise?o de la producci?n.

-Producci?n. En esta fase, realizada en el estudio de grabaci?n, tambi?n se procede por pasos. Primero se graba la voz de los actores y algunos efectos: los producidos por los propios actores (un beso, una bofetada) o por el efectista (pasos, puerta que se cierra).

-Posproducci?n. Es la etapa final, la delicada y laboriosa mezcla de la voz de los actores, los ambientes y efectos, la m?sica, la r?brica de entrada y salida del programa y los cr?ditos de los participantes.

Si cada una de estas etapas se cumple satisfactoriamente, es posible obtener un buen programa radiof?nico, un mensaje rico en propuestas sonoras, una armoniosa escritura de voces, ruidos y m?sica.

AN?LISIS DE LA RADIO



Aprender c?mo se hace la radio arroja un importante efecto pedag?gico: permite a los alumnos valorar apropiadamente los mensajes sonoros que reciben no s?lo a trav?s de la radio, sino tambi?n a trav?s de la televisi?n y el cine. Por tanto, los alumnos entender?n mejor los contenidos y tratamientos de los programas que reciben en casa, sus prop?sitos impl?citos y expl?citos, su calidad t?cnica, el valor de las im?genes sonoras.

Los maestros pueden considerar los medios de comunicaci?n, y la radio en particular, como un objeto de estudio y an?lisis para los alumnos. Se puede pedir a los alumnos, por ejemplo, que consideren las diferencias entre las emisoras comerciales y culturales, los contenidos de sus respectivas programaciones, la frecuencia y calidad de los comerciales, la forma de ofrecer noticias, la variedad y calidad de las ofertas musicales, en fin, la relaci?n de emisor-receptor propuesta por cada estaci?n.

PEDAGOG?A DEL SONIDO



?C?mo podemos usar las im?genes sonoras en el aula? ?Qu? tipo de actividades podemos derivar del lenguaje sonoro? Las amplias posibilidades pedag?gicas del sonido pueden aprovecharse de modo especializado y de acuerdo con los diversos niveles de ense?anzas.

En el aula, el sonido puede ser usado principalmente de tres maneras:

-como ilustraci?n de contenidos,

-como informaci?n y creaci?n, y

-como objeto de estudio y an?lisis.

En los ?ltimos cursos de primaria el sonido puede vincularse con ejercicios de investigaci?n. Podemos, por ejemplo, grabar testimonios de nuestro barrio, registrar la tradici?n oral de la comunidad, captar los ambientes de plazas, mercados y otros centros de reuni?n, grabar la m?sica de nuestra localidad. De estas labores derivar?n ricas y expresivas ilustraciones de diversos temas, y en un momento dado, un audiocassette que permita relacionar distintas materias y producir informaci?n nueva.

Sin embargo, es necesario ir m?s lejos, pues adem?s de producir mensajes debemos reflexionar acerca de los significados y representaciones de los mismos. Es necesario preguntar nos c?mo obtuvimos los testimonios del barrio, qu? dijeron los entrevistados, c?mo vamos a presentar los diversos puntos de vista y los efectos que utilizaremos en nuestro audiocassette, y debemos, en fin, evaluar los resultados logrados.

La actividad con las im?genes sonoras implica producir mensajes, y por otro, los efectos de esos mensajes en la audiencia a la cual nos dirigimos. Esto nos obliga a reflexionar sistem?ticamente en los valores promovidos por la radio comercial, y en los valores que nosotros pretendemos impulsar, pues no se trata de reproducir mec?nicamente los contenidos y los tratamientos convencionales, sino de innovarlos para captar la riqueza de nuestro entorno; es decir, se trata de aprovechar, con fines sociales, educativos y culturales, las grandes potencialidades de las im?genes sonoras.

LA PRODUCCION DE UN AUDIOCASSETTE

Para proyectar aproximadamente un programa de radio o un audiocassette, conviene responder a tres preguntas clave en el proceso comunicativo:

?Cu?l es el mensaje?

?A qui?n dirigimos el mensaje?

?C?mo dirigimos el mensaje?

Responder la primera pregunta supone formular el contenido que pretendemos comunicar, el tema del que nos ocuparemos.

Responder la segunda interrogante implica establecer la audiencia a la cual nos dirigimos: ?a nuestros colegas maestros?, ?a nuestros alumnos?, ?a los padres de familia?, ?a la comunidad de la que forma parte nuestra escuela?, ?al p?blico en general?

Responder la tercera pregunta, en fin, supone elegir un formato, decidir si optamos por un programa informativo o uno de ficci?n.

Atender las tres cuestiones nos permite precisar objetivo y metas.

Objetivos: que prop?sitos aspiramos a cubrir con nuestro proyecto.

Metas: qu? producto o productos espec?ficos aspiramos a obtener, y en cu?nto tiempo.

Una vez resueltas estas interrogantes, disponemos del proyecto de una, y en el mejor de los casos, de varias emisiones, es decir, de una serie de programas o audiocassettes. En este punto, ponemos manos a la obra.

El gui?n radiof?nico


Supongamos que hemos decidido realizar un audiocassette de 15 minutos acerca de las enfermedades gastrointestinales; el programa, es decir, su contenido, son esas enfermedades. El audiocassette est? dirigido a los padres de familia. De este modo respondemos a la segunda pregunta: a qui?n nos dirigimos. Como pretendemos que nuestro gui?n mantenga el inter?s de nuestra audiencia, los padres de familia, optamos por la dramatizaci?n, que viene siendo el modelo audiocassette, es decir, el tratamiento elegido.

Antes de comenzar a escribir nuestro gui?n, debemos informar nos acerca del tema escogido: las enfermedades gastrointestinales. Entramos, por tanto, a la etapa de investigaci?n. Consultamos libros, revistas m?dicas, archivos period?sticos, y reunimos material suficiente para ofrecer un panorama general del tema, datos espec?ficos, casos m?s frecuentes y consejos para atacar los padecimientos. De ese abundante material seleccionamos algunas partes, precisamos nuestro contenido y aclaramos perfectamente el mensaje principal del audiocassette: ciertas reglas de higiene que previenen las enfermedades gastrointestinales.



Procedemos entonces a formular un esquema del gui?n. A trav?s de ?l decidimos c?mo principia nuestra historia, c?mo se desarrolla y c?mo concluye.

Ahora s? iniciamos la redacci?n del gui?n. Puesto que hemos optado por el tratamiento dramatizado, emplearemos los elementos b?sicos del lenguaje sonoro referidos ante voces de distintos personajes, m?sica y efectos. La siguiente es la digramaci?n de gui?n radiof?nico m?s frecuente:

Lo que llevamos escrito nos permite advertir algunas caracter?sticas del gui?n y del lenguaje sonoro:

-indicamos la intencionalidad de los personajes claramente, y utilizamos un lenguaje coloquial, una forma de hablar com?n y corriente,

-indicamos asimismo las funciones del operador, es decir del t?cnico o persona encargada de ir mezclando voces, efectos y m?sica,

-indicamos los planos de los efectos: al fondo tenemos tr?fico, en segundo plano ruidos de cocina, y en primer plano las voces de los personajes; este conjunto de planos dota de relieve a las im?genes sonoras,

-empleamos la m?sica como un signo de puntuaci?n, como un punto y aparte que nos permite ir a otra escena.

Debemos escribir nuestro gui?n no una sino varias veces, hasta llegar al punto en el que queden satisfechas plenamente nuestras expectativas iniciales, hasta que estemos convencidos de que nuestro proyecto de audiocassette o programa de radio responde satisfactoriamente a los objetivos planteados. En ese momento pasamos a la producci?n.

La producci?n


Ha llegado el momento de organizar a nuestros alumnos de acuerdo con las distintas funciones requeridas para la producci?n del audiocassette, para lo cual formamos las comisiones que se encargar?n de cumplir las distintas tareas: gui?n, producci?n, musicalizaci?n, ambientes y efectos, reparto, operaci?n.

Si disponemos de un estudio de radio provisto de consola, grabadoras de carrete, grabadoras de cassette, tocadiscos y micr?fonos, estaremos en condiciones de realizar un audiocassette con alta calidad t?cnica. En caso contrario podemos arregl?rnoslas con grabadoras y tocadiscos, procediendo de la siguiente manera:

-en una grabadora, preferentemente con un micr?fono conectado a ella, grabaremos las voces de los actores; al resultado de esta operaci?n se le conoce como "voz en fr?o" en la jerga radiof?nica,

-en otra grabadora incluiremos los efectos que no podamos producir directamente: tr?fico, lluvia, viento, etc?tera,

-la m?sica provendr? de una tercera grabadora y de un tocadiscos; es importante disponer de ambos aparatos pues ello nos permitir? ir de uno a otro sin necesidad de cambiar cassettes o discos.

-por ?ltimo, y esta es la operaci?n m?s delicada mezclaremos el conjunto de sonidos -voces, m?sica, efectos grabados o producidos directamente como pasos, puertas, ruidos de trastes, etc.- en una cuarta grabadora, y de tal mezcla surgir? nuestro audiocassette.
Conclusiones

El lenguaje radiof?nico equivale a una escritura. Una escritura con base en la palabra hablada, los efectos y la m?sica. El aprendizaje de este singular lenguaje exige tiempo, inter?s y disposici?n para el juego. S?, es posible aprender jugando.

BIBLIOGRAF?A


-Cruz. Soto, Rosalba. "Los ni?os Y a radio" en connotaciones. M?xico, 1982, Ed. El Caballito.

-Garc?a Camargo, Jimmy. La radio por dentro y por fuera. Quito, 1980, Ed. Ciespal.

-Hoeneisen, Bruce. T?cnicas de radiodifusi?n para el radiodifusor. Quito. 1982, Ed. Ciespal.

-Kapl?n, Mario. Producci?n de programas de radio. Quito, 1978, Ed. Ciespal.

-Un taller de radiodrama. Quito, 1982, Ed. Ciespal.

-Mej?a Barquera, Fernando. La industria de la radio y la televisi?n y la pol?tica del Estado Mexicano. M?xico, 1991, fund. Manuel Buend?a.

-Mier, Raymundo. "Radiofonias, c?mo escuchar la radio" en comunicaci?n y cultura, N?m. 9, M?xico, UAM-Xochimilco.

-Ouro Alves. Walter. Radio: La mayor pantalla del mundo. Quito. 1982, Ed. Ciespal.

-Prieto Castillo Daniel. Radiodrama y vida cotidiana. Quito. 1982. td. Ciespal

-Romo, Cristina. La otra radio. M?xico, 1990. fund. Manuel Buend?a.

Publicado por mario.web @ 23:20
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios